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Complicaciones
Postoperatorias
Drs. Luis Del Aguila Hoyos, Eugenio Vargas
Carbajal,
Héctor Angulo Espinoza
1. COMPLICACIONES DE LAS HERIDAS
No hay cirujano que no tenga que afrontar el problema de las complicaciones que pueden
presentarse en los pacientes que ha sometido a intervención quirúrgica. Estas posibles
complicaciones están referidas a: dehiscencia de la herida, dolor de la herida,
acumulación de suero, hemorragia, senos de las líneas de sutura, infección de la
herida, cicatrices hipertróficas, queloides, even-traciones.
Hemorragia de Herida Operatoria
Ocurre más frecuentemente en pacientes hipertensos o con defectos de coagulación. El
hematoma de las heridas es casi siempre resultado de hemorragia controlable por medios
quirúrgicos. Una vez detectado, se debe reabrir la herida, identificar el o los vasos
sangrantes y ligarlos. Otras veces es consecuencia de una hemostasia no muy prolija, antes
de cerrar definitivamente la herida.
Acumulación de suero
Es frecuente en heridas que tienen un gran espacio muerto como las de las mastectomías o
la de los pacientes obesos. Se las trata mediante la aspiración, o si es voluminosa,
mediante una herida por transfixión en el punto más declive aplicando luego un dren con
un apósito de compresión. La evacuación debe hacerse lo más precozmente, ya que con
frecuencia son asiento de infección.
Dehiscencia de la Herida
La frecuencia de esta complicación varía mucho en función de cirujano, paciente y tipo
de operación. En una herida abdominal, la dehiscencia total produce evisceración y la
dehiscencia parcial profunda conduce a la eventración.
En la mayoría de casos de dehiscencia, se encuentra que los puntos han desgarrado el
tejido. Posiblemente el error más frecuente que condiciona una dehiscencia sea el
tensionar demasiado los puntos que van a estrangular los bordes suturados comprometiendo
la circulación en esta zona, asimismo los puntos flojos o mal anudados, demasiados
puntos, toma de muy poco tejido o material de sutura inapropiado, son otras causas de
dehiscencia.
Senos de las líneas de sutura
Cuando el material de sutura no absorbible se infecta, se forma el llamado granuloma a
cuerpo extraño, que se abre camino hacia la superficie y después de formar una pequeña
tumoración fluctuante, drena material mucopurulento, estableciéndose de esa manera seno
o senos en cuyo fondo se encuentra el material de sutura referido, que a veces es
expulsado espontáneamente pero que la mayor parte de veces, requiere la introducción de
una pinza de punta fina para explorar y extirparlo. De persistir el seno es preferible
abrir la porción de herida comprometida, extraer todo el material de sutura que se
encuentra en ese lugar y dejar la herida abierta para cierre por segunda intención.
2. Infección
Las manifestaciones de infección de herida operatoria aparecen generalmente entre el
tercero y décimo días del postope-ratorio, aunque con menos frecuencia pueden aparecer
antes o después. El tejido celular subcutáneo es el más frecuentemente comprometido. La
manifestación más frecuente es la fiebre, puede haber aumento de dolor en la herida así
como edema y eri-tema.
Prevenir la infección de la herida operatoria es uno de los aspectos más importantes en
el cuidado del paciente, esto puede conseguirse reduciendo la contaminación, con técnica
quirúrgica limpia y suave, sostén de las defensas del paciente y a veces antibióticos.
Infecciones en Cirugía
Se denomina infecciones quirúrgicas a todas aquellas que se originan por gérmenes
bacterianos y/o por los hongos como consecuencia de un acto quirúrgico, presentándose la
patología infecciosa en el periodo inmediato o mediato a la intervención.
Clasificación de las Infecciones Quirúrgicas
a) ENDÓGENAS (sepsis focal o general)
Infecciones Bacterianas por:
Pseudomona aeruginosa
Klebsiella pneumoniae
Streptococcus faecalis
Streptococcus viridans
Clostridium perfringens
Aerobacter aerogenes
Aerobacter cloacae
Escherichia coli
Serratia marcoscens
Citrobacter
Proteus vulgaris
Proteus mirabilis
Proteus morgani
Proteus retigeri
Alcaligenes fecalis
Staphylococcus aureus
Infecciones Micóticas por:
Candidiasis
Aspergilosis
Mucormicosis
B) EXÓGENAS
Del lecho quirúrgico:
Toxiinfecciones anaerobias
Infecciones estreptocócicas
Infecciones estafilocócicas
Infecciones mixtas por cocáceas
Infecciones piociánicas
Infecciones por enterobacteriáceas
Sepsis general
Estafilococia pulmonar
Bronconeumonía
Neumonía
Corticopleuritis
La infección Endógena parte de tres focos principales, que por orden de frecuencia e
importancia son:
Vía Digestiva: muy especialmente en el sector
colosigmoideo;
Vía urinaria baja,
Vía respiratoria Alta,
Se produce por protopatogenicidad adquirida, es decir, por prioridad o superioridad
patogénica de los gérmenes consignados y para ello se necesitan estados favorables.
Estos son:
Stress quirúrgico
Íleo paralítico
Antibioticoterapia
Hormonoterapia
Citostáticos o
inmunodepresores
Antiexudativos no
hormonales
Irradiaciones
Estado de coma
Transplante de órganos
Reemplazo o prótesis
Catéteres
Intoxicación
neoplásica
Sondas en cavidades
La infección quirúrgica puede originarse en una cirugía séptica o en una cirugía
aséptica. Puede ser endoinfección o exoin-fección, monobacteriana o polibacteriana,
toxígena, micótica o mixta.
Se denomina endoinfección quirúrgica a la sepsis focal o general producida a raíz de
una cirugía séptica o aséptica, por invasión de los agentes correspondientes a las
cepas indígenas que pueblan la encrucijada aerodigestiva, enterocolónica o vía
geni-tourinaria baja, y que adquieren protopatogenicidad por el acto quirúrgico o ciertas
terapéuticas o modificaciones del terreno o estados clínicos especiales, llegando a
producir cuadros sépticos mono o polibacterianos o micopatías localizadas o
generalizadas.
Se denomina exoinfección quirúrgica a la sepsis focal y/o general producida a raíz de
un acto quirúrgico en un medio quirúrgico, por invasión del o de los gérmenes que
rodean al enfermo en su hábitat y que alcanzan al huésped por diferentes vías, sean
aerógenas, digestivas, por inoculación o por contacto íntimo.
Las infecciones postquirúrgicas se sintetizan en tres sín-dromes:
Síndrome infeccioso focal,
Síndrome infeccioso general,
Síndrome bacteriano sin sepsis.
Síndrome infeccioso focal
Se produce cuando una asociación de gérmenes bacterianos, cocos grampositivos o
gramnegativos o bien colonias monobac-terianas: estreptococos, estafilococos,
piociánicos, aerobacter, proteus, etc. desencadenan la supuración de la herida
operatoria. A esto se puede agregar las micopatías como simple asociación, o asociación
más infección micótica: cándidas, aspergilus o mucor.
La etiología de la infección del lecho quirúrgico tiene relación, en la mayoría de
los casos con el tipo de intervención y órgano o sistema afectado.
3. Cicatrices Hipertróficas y queloides
Estas complicaciones pueden presentarse en heridas quirúrgicas o traumáticas, con más
frecuencia en pacientes con piel oscura y en la mitad superior del tórax.
El tratamiento puede llevarse a cabo con infiltraciones locales de corticoides, algunos
recomiendan la radiación temprana. Cuando el queloide es voluminoso, se puede resecar y
hacer cierre primario de la herida, seguida de infiltración temprana de corticoides.
4. Eventración
La Eventración puede deberse a un punto flojo o a uno que está demasiado apretado y ha
estrangulado y cortado el tejido que engloba la infección o a una dehiscencia.
La reparación de estas eventraciones debe llevarse a cabo después de los seis meses por
lo menos, la reparación temprana lleva a la reaparición del problema. Debe evitarse
suturar los tejidos sometiéndolos a mucha tensión teniendo entonces que recurrir incluso
a las incisiones relajantes. En ocasiones tal vez sea necesario recurrir al uso de malla
de marlex.
5. Complicaciones Hemorrágicas
Ocurren en el postoperatorio inmediato, cursan muchas veces en forma catastrófica
llevando al shock hipovolémico lo que lleva a una reintervención inmediata. Otras veces
es menos aguda y permite control adecuado de funciones vitales, administración de
fluidos, etc. antes de reintervenir.
Las anomalías de la hemostasia deben ser identificadas en el preoperatorio.
La causa más común de hemorragia intra o postoperatoria en un paciente con historia
clínica y examen físico negativos, además de pruebas de laboratorio normales, es la
falla en la ligadura de vasos sanguíneos seccionados.
6. Problemas Anestésicos
Las complicaciones de la Anestesia se manifiestan de distintas formas durante el periodo
perioperatorio y pueden variar desde relativamente menores hasta poner en peligro la vida
del paciente.
Embolia Gaseosa Venosa: cuando sucede en forma inesperada es muy peligrosa. Se tienen
efectos generalizados en el sistema cardiopulmonar. Estos incluyen:
1. Aumento de la presión arterial pulmonar,
2. Disminución del gasto cardiaco,
3. Aumento del espacio muerto,
4. Edema Pulmonar,
5. Cortocircuito con Hipoxemia,
6. Embolias generalizadas.
Un suceso temprano es el aumento de la presión de la arteria pulmonar, causado por dos
factores: la oclusión de arteriolas por burbujas pequeñas y la vasoconstricción
pulmonar. En la interfase de las burbujas y las proteínas de la sangre se produce
desnaturalización y hay agregados de neutrófilos que causan daños del endotelio. La
combinación de hipertensión pulmonar y daño endotelial provoca edema pulmonar.
La detección de EGV puede lograrse en las siguientes formas:
a. Cambios Doppler precordiales,
b. Disminución del CO2 al final de la ventilación,
c. Soplo de Rueda de Molino,
d. Dificultad para respirar o tos,
e. Arritmias cardiacas,
f. Hipoxemia,
g. Aumento del Nitrógeno al final de la respiración,
h. Disminución de la presión arterial,
i. Aumento de la presión de la arteria pulmonar,
j. Ecocardiografía,
k. Aspiración de aires de cánulas venosas.
El tratamiento de la EGV consiste en varias maniobras:
El paso inicial es inundar el campo quirúrgico en forma tal que se aspire líquido en vez
de gas al sistema venoso. Después de taponarse, aplicar cera de hueso, o ambas cosas, a
las superficies en carne viva para ocluir cualquier conducto vascular abierto.
El sitio quirúrgico debe ponerse por abajo del nivel de la cabeza para revertir la
gradiente hidrostática. Cuando el sitio quirúrgico está en la parte superior del
cuerpo, la posición de Trendelemburg puede ayudar a atrapar burbujas de aire en el
vértice del ventrículo derecho, en lugar de que fluyan en la vía del flujo de salida
pulmonar.
Puede ser útil el aumento en la velocidad de administración de líquidos intravasculares
para conservar la función del corazón derecho en presencia de hipertensión pulmonar
aguda.
También son útiles los Betaadrenérgicos (adrenalina e isoproterenol), no sólo para
aumentar el gasto cardiaco, sino para disminuir la resistencia vascular pulmonar en caso
de EGV.
7. COMPLICACIONES DEL TRATAMIENTO PARENTERAL CON LÍQUIDOS
Hematoma
Cuando se usa la vía percutánea, la laceración de la pared venosa puede condicionar la
formación de hematoma local. Éste ocurre generalmente cuando se usa aguja de bisel largo
en vez de aguja de bisel corto que es lo recomendado. Se ponen de manifiesto
inmediatamente cambios de coloración en los tejidos vecinos acompañados de tumefacción
y para evitar que progrese este problema, basta con retirar la aguja y hacer compresión
local por unos minutos, ésto cuando se canaliza una vena superficial. La lace-ración de
la vena subclavia probablemente pase inadvertida, a menos que se forme un gran hematoma
disecante hacia mediastino o cuello.
Extravasación de los líquidos administrados, se extravasan hacia los tejidos
perivasculares, manifestándose por tumefacción y dolor en la zona. En la mayoría de los
casos este líquido extravasado es grande, puede por comprensión producir isquemia y
subsecuente lesión de los tejidos con necrosis, sobre todo a nivel de piel suprayacente.
Flebitis
La complicación más frecuente de la infusión intravenosa es la inflamación local de la
vena usada. Sus manifestaciones son: dolor local, induración en el trayecto de la vena y
a veces eritema suprayacente. Esta flebitis por extravasación ocurre más frecuentemente
en los miembros superiores que se usan más comúnmente en terapia postoperatoria.
Flebitis séptica
La mayor parte de veces la flebitis no tiene relación con la infección local o general,
y más bien es resultado de las soluciones químicas irritantes administradas. La flebitis
séptica tiene relación definida con la infección y de no hacerse el diagnóstico
temprano tendrá un pronóstico sombrío. La sospecha se robustece por el crecimiento de
gran cantidad de bacterias en los hemocultivos, que indican un foco intravascular de
infección. Detectada la flebitis séptica la sonda debe ser retirada con prontitud y
establecer el tratamiento antiinfeccioso indicado.
Infección Local
Los gérmenes que infectan el sitio de entrada del catéter pueden ser gram positivos, en
cuyo caso predominan los esta-filococos, o gram negativos, en cuyo caso los más comunes
son los enteropatógenos. También está señalado que la cándida es causa de este tipo
de infección.
El diagnóstico de infección en el sitio de entrada del catéter se hace por sospecha en
un paciente con catéter permanente, en el cual se desarrolla un cuadro séptico sin
ninguna otra causa manifiesta. Puede o no haber signos locales de infección. La
aspiración y cultivo de la sangre del catéter puede manifestar gran cantidad de
gérmenes si el catéter es la fuente de la infección.
El tratamiento consiste en extraer el catéter y limpiar localmente la herida, la mayoría
de veces con esto es suficiente. Si hay signos de infección general debe instituirse
tratamiento con antibióticos contra el germen causante.
Neumotórax
Las vías supra e infraclavicular para la introducción de sonda intravenosa pueden
condicionar neumotórax, esto se debe a que la pleura apical se encuentra a sólo 5 mm de
la pared posterior de la vena subclavia, después de que ésta ha pasado la primera
costilla.
Producido el neumotórax, el paciente se queja de brevedad en las respiraciones y dolor en
el tórax, se puede encontrar disminución del murmullo vesicular a la auscultación y
también pueden haber algunos cambios en el mediastino. Luego de la aplicación del
catéter debe tomarse radiografía de tórax para descubrir la posible existencia de
neumotórax tempranamente.
Si el neumotórax es pequeño, será suficiente la toraco-centesis. Si ha ocurrido colapso
pulmonar será necesario toraco-tomía con sonda.
Embolia de Aire
Puede ocurrir como resultado de orificio en la sonda de plástico o mientras ésta se
inserta en el conducto venoso.
Se manifiesta por distensión de las venas del cuello, elevación súbita de la presión
venosa, cianosis, disminución de la presión arterial, respiración rápida y
superficial.
El tratamiento consiste en colocar al paciente en decúbito lateral izquierdo en la cabeza
hacia abajo.
Si esto no basta, toracotomía con aspiración del aire con aguja.
Laceración de arteria o vena
La punción o laceración arterial rara vez produce dificultades importantes. La
laceración venosa puede producir hematoma importante.
El tratamiento consiste en retirar la sonda y las medidas del caso según la región
comprometida.
Lesión del Conducto Torácico
Puede ocurrir cuando se usa la vía supraclavicular para cateterizar la vena subclavia o
la vena yugular externa o interna.
Tumefacción mínima del cuello con existencia de hidrotórax en el lado izquierdo suele
señalar el diagnóstico. La aspiración pleural descubre un líquido amarillo turbio con
gran contenido de triglicéridos y el predominio de linfocitos entre la población de
glóbulos blancos del campo.
El tratamiento consiste en la extracción del catéter yugular y tratamiento conservador
de la laceración al principio con reposo en cama, dieta pobre en grasas y aspiración
repetida de tórax. Si no cede, tratamiento quirúrgico del conducto torácico bajo
anestesia local.
8. COMPLICACIONES URINARIAS Y RENALES
Retención Urinaria
En el estrés, el dolor en la anestesia general y raquídea, la liberación de
catecolaminas aumenta. Se cree que los receptores alfaadrenérgicos del músculo liso del
cuello vesical y la uretra son estimulados por estas hormonas, aumentando su tono por este
mecanismo para terminar produciendo retención urinaria, la que se presenta con más
frecuencia en varones de edad avanzada.
Insuficiencia Renal Aguda
La isquemia renal produce lesión de la nefrona, la duración e intensidad de la isquemia
van a determinar la gravedad de la lesión. La cantidad de sangre que llega a los riñones
después de una hemorragia es desproporcionadamente menor a la disminución del gasto
cardiaco. La caída a la mitad de los valores normales de la presión arterial por
hemorragia aguda condiciona casi una suspensión del flujo renal sanguíneo. Después del
restablecimiento del volumen circulatorio y del gasto cardiaco, la vasocons-tricción
renal persiste por un tiempo considerable.
La insuficiencia renal aguda según la causa primaria se clasifica en: prerenal,
intrínseca y postrenal.
Las prerenales están relacionadas con el gasto cardiaco y el riego renal.
Las intrínsecas están condicionadas por la necrosis tubular aguda, la nefropatía por
pigmento y nefrotoxicidad farmacológica.
La prevención es el mejor tratamiento de la insuficiencia renal aguda. Es indispensable
evitar hipotensión, hipovolemia e hipoxia y si ocurren corregirlas de inmediato.
Establecida la causa, iniciar rápidamente las medidas correc-tivas para reducir al
mínimo la lesión renal y evitar complicaciones mayores.
9. COMPLICACIONES RESPIRATORIAS
Es fundamental mantener libre la vía traqueobronquial, porque atelectasia, neumonía,
absceso y edema pulmonar suelen ser secundarios a obstrucción parcial o total de las
vías respiratorias por las secreciones retenidas o aspiradas.
Atelectasia y Neumonía
Son numerosos los factores etiológicos, entre ellos: narcóticos que suprimen el reflejo
de la tos, inmovilización postoperatoria prolongada, vendajes constrictivos,
deshidratación, congestión pulmonar, aspiración de materiales extraños, debilidad de
músculos respiratorios.
La neumonía ocurre después de atelectasia persistente.
En los fumadores o en los que sufren de bronquitis, la proporción de complicaciones es
mayor, si el paciente deja de fumar cuatro o más días, esta proporción disminuye.
En la cirugía electiva la profilaxia debe empezarse por lo menos dos semanas antes de la
operación. Es recomendable dejar de fumar, bajar de peso, mejorar el estado general,
ejercicios respiratorios.
En el postoperatorio es importante la movilización temprana, estimular la ventilación,
tos frecuente, cambios de posición, a veces agentes mucolíticos ayudan en la limpieza
bronquial.
Absceso Pulmonar
Cualquiera que sea la etiología cardiaca, hipóxica o tóxica, se desarrolla un factor
común, una obstrucción parcial o completa por el líquido de edema, de modo que estos
pacientes mueren ahogados.
Para el tratamiento: sonda endotraqueal, aspiración, digitá-licos, aminofilina,
restricción de líquidos, diuréticos, torniquetes rotatorios en las extremidades.
10. COMPLICACIONES CARDIOVASCULARES
Embolia Pulmonar
Todo paciente incluido en el grupo de cirugía general, forma parte de un amplio
conglomerado de pacientes por encima de cuarenta años, sometidos a cirugía abdominal
mayor que pueden presentar esta complicación; pero también deben considerarse otros
tipos de intervenciones: ginecológicas, urológicas, pulmo-nares, vasculares,
mastectomías, etc. que están sometidas al riesgo de presentar como complicación una
embolia pulmonar, teniendo como base a una trombosis venosa profunda.
En estudios practicados en Europa y USA mediante el uso del Test del Fibrinógeno Marcado,
se ha detectado que un 25% de pacientes de Cirugía General presentaron trombosis venosa
profunda. El promedio de incidencia de embolia pulmonar fue de 1,6% y de embolia pulmonar
fatal el 0,8%.
Por eso se recomienda preventivamente tomar las medidas adecuadas para evitar esta
complicación de suyo grave.
El uso de heparina sola o asociada a Dihidroergotamina y Heparina de bajo peso molecular
han demostrado ser lo más efectivo en reducir la incidencia de trombosis venosa profunda
y embolia pulmonar.
11. FÍSTULAS ENTEROCUTÁNEAS
Una de las complicaciones quirúrgicas que con frecuencia enfrentan los cirujanos es la
relacionada con las fístulas enterocu-táneas. Actualmente con el uso de nutrición
enteral y parenteral la mortalidad es alrededor del 15 al 30%.
Etiología: Dentro de las causas podemos tener obstrucción, trauma,
procesos inflamatorios, radiaciones, cuerpo extraño, procesos neoplásicos, etc.
Iatrogenia
a)
Etiopatogenia,
b) No
sutura,
c)
Sutura Defectuosa,
d)
Compromiso vascular.
Alteración de la cicatrización
a) Mala vascularización,
b)
Infección,
c)
Desnutrición.
Obstrucción distal
Diagnóstico: Las fístulas enterocutáneas generalmente se establecen a
partir del cuarto al séptimo día del postoperatorio o por una complicación técnica en
el acto operatorio.
Se puede emplear para establecer el diagnóstico: Radiografía, Ecografía, TAC,
Radiografía baritada, etc.
Establecida la fístula es vital establecer el estado general del paciente, edad, reserva
metabólica, infección asociada, neoplasia, sepsis, etc.
También es importante la evaluación relacionada con la fístula:
a) Nivel del tracto digestivo fistulizado,
b) Volumen de la fístula en 24 horas,
c) Hemorragia distal,
d) Obstrucción distal,
e) Condiciones de la piel,
f) Eversión de la mucosa,
g) Discontinuidad del lumen.
Tratamiento:
Se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
1) Nutrición suficiente y adecuada, satisfaciendo las necesidades
calóricas del paciente, porque éstos generalmente tienen balance nitrogenado negativo,
administrando además los electrolitos necesarios para mantener el balance hidrosalino del
paciente con la finalidad de evitar complicaciones como acidosis y/o alcalosis
metabólica, etc.
En cuanto a la cantidad, va a depender de las pérdidas: el requerimiento proteico es de 1
a 3 gr por kilo por día; el requerimiento calórico es de 150 a 200 cal/gr N; lípidos 2
gr/k -2% de cal.
Electrolitos y oligoelementos
Las vías de administración pueden ser:
Vía oral: con dieta adecuada que no aumente el flujo de la fístula
Nutrición Enteral
Nutrición Parenteral total
2) Drenaje adecuado generalmente en forma indirecta (dren pen-rose,
tubular, etc.) y no en forma directa porque aumentaría el drenaje de la fístula.
3) Protección cutánea, esto es fundamental porque las secre-ciones
intestinales en horas pueden dañar la piel macerándola. En la protección de la piel nos
da muy buenos resultados la pasta de aluminio, bolsas de colostomía, etc.
4) Tratamiento de los focos sépticos.
12. ABSCESO RESIDUAL INTRAABDOMINAL
Se le considera en algunos estudios como la causa más frecuente de peritonitis, que se
acompaña de alteraciones hipovo-lémicas, hidroelectrolíticas, hipoxia, acidosis,
hipoproteinemia, metabolismo energético disminuido y agresión de órganos como el
hígado y las glándulas suprarrenales.
La acumulación anormal de líquidos intraperitoneales guarda un orden importante a
seguir, según sus cualidades irritantes o dolorígenas:
1. Líquidos con enzimas pancreáticas,
2. Líquido gástrico,
3. Líquido fecal: colon, apéndice, intestino delgado,
4. Bilis,
5. Orina,
6. Sangre.
Los abscesos pélvicos, subfrénicos o intraabdominales ocurren hasta en el 20% de los
pacientes operados por apendicitis gangrenosa o perforada. Se acompañan de fiebre
recurrente, malestar y anorexia de inicio insidioso.
El rastreo con la Ecografía, TAC, es muy útil para diagnosticar abscesos
intraabdominales y una vez diagnosticados debe drenárselos ya sea por intervención
quirúrgica o en forma percu-tánea.
En la Resección Anterior Baja resulta sorprendente que el absceso pélvico sea una
complicación inusual. La contaminación evidente con materia fecal y la acumulación de
sangre y exudados en la pelvis durante la operación predisponen al paciente a la
formación de abscesos.
Un absceso puede drenar espontáneamente en la anastomosis rectal o en la vagina.
Si se requiere intervención terapéutica más allá de la administración de
antibióticos, el paso inicial debe ser un drenaje percutáneo guiado por TAC.
Cuando sea necesario un drenaje a cielo abierto podrá hacerse a través del recto o la
vagina. La presencia de peritonitis impone una laparotomía exploratoria.
13. COMPLICACIONES DE LA CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA
Esta cirugía se acompaña de diversas complicaciones relacionadas generalmente con:
1) Inserción de la aguja de Verres, del trócar y cánula
laparos-cópica.
2) Creación del neumoperitoneo.
3) Inserción y manipulación de los instrumentos laparoscópicos.
Complicaciones relacionadas con la inserción de la aguja de Verres, trócar y cánula
laparoscópica
La inserción de estos instrumentos puede causar lesiones en el intestino, vejiga o vasos
retroperitoneales principales.
Las lesiones relacionadas con la inserción de una cánula se deben al trócar afilado que
se usa para penetrar la pared abdominal y permitir la introducción de la cánula en la
cavidad peritoneal. La incidencia de lesión visceral por la inserción de la aguja de
Verres o el trócar varía del 0,05 al 0,2. Las lesiones penetrantes tienen mayor
posibilidad de producirse durante la colocación de la aguja de insuflación, o con la
inserción de la cánula inicial ya que se coloca sin el beneficio de la vía visual.
La lesión de los vasos retroperitoneales es la complicación más grave de la inserción
de la aguja o el trócar.
Es esencial el reconocimiento temprano de la producción de una lesión vascular, ya que
la demora en el diagnóstico es un factor importante en la morbilidad y mortalidad
postoperatoria.
La aspiración de sangre a través de la aguja de Verres es signo de que se ha penetrado
en una estructura vascular. Se requiere exploración inmediata. El trócar y la cánula
deben de dejarse colocados en el sitio mientras se abre el abdomen, para ayudar en la
identificación del lugar de la lesión y reparar el vaso lesionado.
La perforación intestinal con trócar suele dar origen a una lesión intestinal
transmural y requiere reparación inmediata sea por laparoscopía o laparotomía. El
trócar siempre debe dejarse colocado en el sitio de la lesión pare disminuir la
contaminación peritoneal y ayudar en la identificación del segmento intestinal
lesionado.
La perforación vesical causada por estos mismos agentes es una complicación poco común
de la laparoscopía y suele producirse como resultado de la falta de descompresión
vesical antes de la inserción de los elementos mencionados.
Las complicaciones potenciales de un procedimiento laparos-cópico son las relacionadas
con la laparoscopía y con el procedimiento operatorio específico. Existen varios
factores que pueden aumentar el riesgo de complicaciones: falta de percepción de
profundidad tridimensional, visión limitada del campo operatorio, contacto indirecto con
los tejidos durante la disección y la incapacidad del cirujano para controlar la visión
del campo operatorio.
Colecistectomía Laparoscópica
Las complicaciones más comunes relacionadas con este procedimiento son: lesiones de
conductos biliares, bilirragia, retención de cálculos en Colédoco, perforación
vesicular, hemorragia transoperatoria y postoperatoria e infección de la herida. La
decisión de convertir una colecistectomía en un procedimiento abierto no se considera
como complicación.
Lesión del Colédoco
Las lesiones de las vías biliares extrahepáticas continúan siendo una de las
complicaciones más graves de la colecistectomía, ya que una lesión del conducto biliar
expone al paciente al riesgo inmediato de una peritonitis biliar en caso de pasar
inadvertida la lesión; la reconstrucción biliar es una cirugía de orden mayor y debe
ser muy bien realizada para evitar el riesgo de estenosis de dicha vía.
Diferentes publicaciones nos indican que estas lesiones se producen generalmente durante
la etapa de aprendizaje de este procedimiento. La colecistectomía laparoscópica lleva un
riesgo eminentemente mayor de lesión de conductos biliares que la colecistectomía
tradicional.
Hay varios factores técnicos de riesgo de lesión del Colédoco durante esta cirugía:
El uso de un laparoscopio de 0
grados (visión terminal) altera la perspectiva del campo operatorio del cirujano. Debido
a que las estructuras portales se ven desde su parte inferior más que directamente por
encima como en una colecistec-tomía abierta y este cambio en la orientación visual puede
ocasionar como resultado una identificación errónea del Colédoco, tomándolo como el
conducto cístico.
El desplazamiento en
dirección cefálica del fondo vesicular hace que el conducto cístico y el Colédoco
queden alineados en el mismo plano.
Observado a través del laparoscopio, el
conducto Colédoco puede confundirse fácilmente con el cístico y ligarlo y seccionarlo.
Igualmete sucede con los conductos hepático común y hepático derecho.
La prevención de la lesión de los conductos biliares depende de la exposición apropiada
de la Porta Hepatis, de la identificación precisa de las estructuras dentro del
Triángulo de Calot y de la experiencia del cirujano. |