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Enfermedades del Sistema Linfático
Dr. Luis Del Aguila Hoyos
El Sistema Linfático presenta enfermedades agudas y crónicas de diversa etiología y nos
vamos a referir a las más frecuentes en nuestro medio. Porque hay regiones en nuestro
Continente como Brasil y en otras, como la India en que el sistema linfático es
parasitado por la Filaria, que si es asiento de infecciones repetidas, deriva en un
proceso crónico, el linfedema primero y el Fibroedema o Elefantiasis después.
1. Breve reseña histórica
Los vasos linfáticos fueron descubiertos en forma casual en 1622 por Gaspar Aselius en
una intervención quirúgica para demostrar los nervios recurrentes en el perro; al punzar
el vaso blanquecino mas grueso, drenó un líquido lechoso. Su libro se publicó
posteriormente en 1627. La demostración de los linfáticos en seres humanos la logró un
Juez, Nicolas de Peirese, quien confirmó los hallazgos de Aselius, al realizar la
necropsia de un reo, 90 minutos después de su ejecución, a quién alimentaron
convenientemente denominándolos "Lactei Venis" Jean Pecquet en 1654 comprobó
que los linfáticos vaciaban su contenido a un receptáculo y de allí, el canal toráxico
conducía la linfa hacia el sistema venoso, drenando en la unión de la vena yugular con
la subclavia. De aquí en adelante cientos de investigadores realizaron trabajos sobre el
Sistema Linfático, pudiendo definir cinco etapas fundamentadas en la evolución de su
estudio:
a) Primera etapa:
Descubrimiento de los linfáticos por Aselius en 1622, etapa puramente anatómica.
b) Segunda etapa:
Inicio de su estudio en seres vivos a través de la radiología (1930-31) con los trabajos
de Furaoka en Japón y Carvalho, Rodriguez y Souza Pereira en Portugal.
c) Tercera etapa:
Descubrimiento del azul patente, para el estudio de los linfáticos por Hudack y Mc Master
en 1933.
d) Cuarta etapa:
Marcada por el excepcional trabajo de Kinmonth en Inglaterra, que dio inició a la era
moderna de la Linfografía.
e) Quinta etapa:
Marcada por el descubrimiento del contraste liposoluble con Hreshchyshyn, Wallace y Fisher
y colaboradores.
En América Latina la Escuela Brasilera con Pereyra y Marques, Cordeiro, Degní, Mayall,
Fuad al Assal y otros; Carcaccia en Argentina y Rodriguez Azpurúa en Venezuela con sus
trabajos contribuyen al avance en la comprensión de este sistema en su fisiología,
patológica y tratamiento. En Australia, Casley y Casley Smith, con su estudio sobre el
edema linfático abren nuevas luces en esta patología. En nuestro medio, Chávez publica
un trabajo en Estados Unidos haciendo ver la importancia de la linfo-grafía como medio de
investigación, diagnóstico y terapéutica y Barboza desarrolla su tesis doctoral con un
trabajo titulado, Linfotomografía, en 1970.
2. Breve recuerdo anatómico
El sistema linfático se origina en la unidad embriológica vascular, el angión, de donde
también derivan arterias y venas. En su conformación es similar a la vena inclusive por
la presencia de válvulas aunque en mayor número, pero a diferencia de ella presenta
uniones celulares con posibilidades de apertura, lo que permite captar proteínas de alto
peso molecular: globulinas, detritus y otros desechos del metabolismo tisular, transporta
la Linfa constituyendo el segundo sistema de retorno circulatorio. Generalmente discurren
paralelos y muy cerca a los vasos venosos con un diámetro de micras. Estos vasos
linfáticos que acompañan a las venas se forman por la unión de los capilares
linfáticos que existen en los tejidos. Los vasos o canalículos linfáticos en su
recorrido hacen, digamos, estación en el ganglio linfático dando lugar a la
denominación de linfático aferente al vaso que llega al ganglio y linfático eferente al
vaso que abandona el ganglio para ir a desembocar en otros ganglios de las cadenas, que
existen en región inguinal, pelvis, abdomen, etc., tratándose de miembros inferiores; y
en la axila, cuello, etc., tratándose de miembros superiores. Los linfáticos de los
miembros inferiores inguinales, pélvicos drenan a la denominada Cisterna de Pecquet y de
allí por el conducto torácico van a drenar al sistema venoso en la conjunción
Yugulosubclavia. Los Linfáticos de cabeza, cuello y miembros superiores, del lado
izquierdo también drenan al conducto torácico y los del lado izquierdo a la vena
linfática.
Como ya dijimos conducen la linfa de alto contenido proteico; la circulación como en el
sistema venoso también es centrípeta; la cantidad de linfa circulante en 24 horas en una
persona de 70 kilos de peso se ha calculado en 4 litros, y en un caso de fístula
linfática de la extremidad inferior se obtuvieron 13 litros de linfa en 48 horas. Tiene
una gran capacidad de neoformación de vasos, hecho que se ha observado al efectuar
ligaduras de colectora linfáticos y asistir a la formación de una vía de drenaje que
restablece la circulación. También se ha demostrado en diferentes trabajos, la
existencia de comunicaciones linfático venosas que pueden compensar perfectamente
ligaduras u oclusiones del conducto torácico y la gran vena linfática.
3. Enfermedades de los Linfáticos
a. Linfangitis
Es la inflamación de los vasos linfáticos determinada por cualquier germen infeccioso.
Suele acompañarse de inflamación de los ganglios regionales: linfadenitis.
Las linfangitis son muy frecuentes en miembros inferiores y superiores; cualquier
escoriación, una herida punzante, determina linfangitis con suma facilidad; cursan con
fiebre, malestar general; una variedad de ellas, la reticular superficial, es muy
aparatosa; temperatura elevada 38° a 40° C, postración, naúseas. La otra variedad, la
troncular superficial, es menos agresiva y de tratamiento más rápido. Se deben a
contaminación por Estreptococo y Estafilococo; con el advenimiento de los antibióticos
su tratamiento es rápido y eficaz, pero hay que encontrar el factor desencadenante, ya
que infecciones repetidas de los vasos linfá-ticos curan con estenosis de ellos por la
cicatrización, dando lugar a un proceso de linfedema secundario inflamatorio, como
secuela.
b. Edemas Crónicos de los Miembros Inferiores
El edema es la manifestación de un trastorno en el intercambio de líquidos intra y
extracelulares. La acumulación de plasma del intersticio en los tejidos se traduce por
hinchazón o aumento de volumen y cuando este trastorno se mantiene actuante por largo
tiempo se produce el Edema crónico.
Hay edemas de causa general como el edema cardíaco, el hormonal (hipotiroidismo) renal,
hepático, por anemia, etc., y también edema de causa regional y entre estos son dos los
más frecuentes, el edema venoso, también llamado Flebedema y el edema linfático
denominado Linfedema.
Se denomina linfedema al acúmulo de Linfa en los tejidos, en cambio se denomina Fibredema
o Elefantiasis, al aumento de volumen por tejido fibrótico. El Linfedema en sus estadios
iniciales cede a las medidas posturales y tratamiento de drenaje manual de la linfa; el
fibredema no obedece ya a este tipo de terapia; se dice que los fibredemas en un estadio
inicial son Linfedemas, y que debido a infecciones repetidas devienen en linfofibroedemas.
La sintomatología del Linfedema es: aumento de volumen del miembro afectado, sensación
molesta de tensión y determinada dificultad al caminar por el aumento de volumen; el
problema mayor surge cuando este miembro afectado de linfedema es asiento de infección,
generalmente estreptocócica, que de no mediar terapia adecuada y agresiva, paulatinamente
se convierte en fibroedema o Elefantiasis (Lámina 48:1).
4. Clasificación
Antiguamente, los linfedemas se clasificaban en primarios y secundarios, agrupándolos en
cada casillero según variados conceptos. Con el advenimiento de la Linfografía como
examen de rutina en estos procesos, gracias a los trabajos de Kinmonth y aún más con la
linfocromía se establece una clasificación que hasta el presente goza de la aprobación
de varios especialistas. Ella es como sigue:

En los primarios no hereditarios se
encuentran imágenes radiográficas de aplasias e hipoplasia de los vasos colectores y en
algunos casos verdaderos lagos linfáticos; en los secundarios inflamatorios predominan
las estenosis y adelgazamientos de los vasos linfáticos colectores y en otros casos
estenosis ganglionar completa por acción de la irradiación o ausencia total de ellos
(vaciamientos ganglionares).
5. Tratamiento quirúrgico
El tratamiento quirúrgico se basa en la teoría enunciada por Kondoleon, quien buscaba la
anastomosis de los linfáticos profundos del segmento afectado con los linfáticos
superficiales retirando el tejido celular subcutáneo comprometido. Este tratamiento ha
sido modificado y usado en el Fibroedema y las de uso más frecuente son la operación de
Charles y la de Thompson. Son tratamientos paliativos ya que son los vasos colectores los
que han visto comprometido su funcionamiento.
En América, Rodriguez Azpuran en Venezuela contribuye también con la operación de
Linfangioplastía pediculada.
A raíz de la experiencia de realizar anastomosis del ganglio linfatico a la vena,
adenovenoanatomosis, se insiste más en los trabajos de anastomosis del sistema linfático
con el sistema venoso y en América Latina fue Carcaccia en Argentina quien preconiza la
anastomosis como medida terapéutica quirúrgica en los casos en que el edema linfático
era producido por compromiso de los ganglios linfáticos. A éste siguieron Mayall, Degni,
Cordeiro y Fuad Al Assal en Brasil y últimamente Compisi y colaboradores en Italia están
trabajando directamente sobre los vasos linfáticos.
Entre nosotros, repito, no son frecuentes los casos de Linfe-dema y menos los de
Elefantiasis, pero existen casos de linfedema primario no hereditario precoz y tardío y
todas las variedades de los secundarios no inflamatorios y aun pocos casos de Linfedema y
Fibredema secundarios inflamatorios.
Nuestra experiencia se basa en tratamiento quirúrgico de Fibredema y Linfedema. En el
Fibredema los vasos colectores prácticamente han sido destruidos por el proceso de
cicatrización post inflamatoria en nuestros casos; existe una deformidad persistente del
miembro afectado y el edema es irreductible (Lámina 49:1).
El tratamiento preconizado en 1912 por Charles consiste en retirar todo el tejido
subcutáneo enfermo (Lámina 48:2) desde la fascia muscular hasta la dermis de la cual
debe ser retirada todas la subdermis adelgazándola lo más posible, ya que después se va
a nutrir por imbibición; se limpia desde la base de los dedos del pie, con una incisión
que lo circunda para unirse en la zona de inserción del tendón de Aquiles y de allí se
prolonga por la línea media posterior de la pierna hasta la región poplítea donde se
desvía la incisión hacia la cara externa del muslo para conseguir un resultado
estético. En profundidad como se dijo se llega hasta la fascia muscular y por arriba
hasta la espina anterosuperior de la tibia; una vez retirado todo el subcutáneo y ligadas
las perfo-rantes, se revisa la hemostasia (Lámina 48:3); se vuelve a cubrir la pierna con
la piel así tratada, se elimina la piel sobrante y sutura nuevamente a los bordes del pie
y en la región posterior de la pierna.
Es tratamiento paliativo como dijimos y tiene la desventaja de la alta morbilidad, porque
la nutrición por imbibición de la piel falla por segmentos y se produce necrosis en
dichas zonas, necrosis que una vez estabilizadas son retiradas en sala de operaciones
dejando un lecho para granular y que luego deben ser cubiertos con injertos
dermoepidérmicos; los resultados estéticos son buenos y los funcionales también; en el
post operatorio alejado es frecuente asistir a la presentación de cuadros de Dermatitis,
que ceden fácilmente al tratamiento. Por otro lado, los pacientes sometidos a esta
terapia deben usar por siempre medias de compresión elástica.
Otra técnica quirúrgica para este mismo problema de colectores (Lámina 48:3) es la
operación de Thompson, con el mismo principio de lograr anastomosis nuevas entre el
sistema linfático dérmico y los linfáticos profundos. Se logra esto realizando una
incisión en cara lateral del miembro afectado y llegar hasta la aponeurosis de los
músculos teniendo cuidado con la irrigación que circunda la cabeza del peroné cuando la
incisión es en cara externa y toma hasta el muslo. Previamente se procede a
desepi-telizar una franja en su región posterior y se libera el tejido celular
subcutáneo, lo conveniente para lograr el deslizamiento de esta hoja de piel debajo de la
hoja opuesta y fijar el borde libre de piel deslizada mediante puntos de capitonaje y a
través de incisiones en la aponeurosis a la piel (Lámina 48:4). Luego se sutura al borde
de piel anterior, el borde de la zona desepitelizada con puntos simples. Terminada esta
sutura se venda todo el miembro afectado. La deambulación se realiza a las 48 horas, los
puntos de piel se retiran a los ocho días y los de capitonaje a los doce días; con esta
técnica la morbilidad es muy baja, y el paciente es dado de alta al retirar los puntos de
capitonaje. El paciente debe usar permanentemente compresión elástica. No se han notado
complicaciones dérmicas tardías (Lámina 48:5).
En 1968 Nielubovicz y col. publican su experiencia con anastomosis de los ganglios al
sistema venoso logrando buenos resultados inmediatos, en la solución del edema sin
embargo, la estenosis del segmento ganglionar hace que el beneficio no permanezca más
allá de tres meses, Cordeiro en 1974 comunica sus resultados con linfovenoanastomosis
mediante estudios linfograficos pre y postoperatorios en Linfedema; previamente Degni
realizaba ya linfovenoanastomosis en el tratamiento de la Hipertensión Portal.
De aquí en adelante las operaciones derivativas de linfáticos se van haciendo más
frecuentes tal como lo demuestran los trabajos de Compisi en Italia, Fuad Al Assal en
Brasil y muchos otros. Se abre pues un amplio campo terapéutico de los linfedemas, con
estas nuevas técnicas quirúrgicas. |