SITUACIÓN MÉDICA EN LA EPOCA DE CARRION

 

La presencia de Carrión en el ámbito universitario transcurrió de 1877 a 1885 que abarca tres periodos críticos de la vida republicana del Perú: preguerra, guerra y postguerra, provocados por la arbitraria propensión expansionista de Chile a lo que se sumó conflictos internos y ambiciones políticas desestabilizadoras que alteraron la paz y seguridad del país. La invasión chilena dejó a la nación en un profundo colapso que afectó los aspectos económicos, financiero, moral y cultural. La consigna del usurpador fue depredar todo lo que físicamente era destruible e imprimir un quebranto moral que impidiera la reconstrucción de lo que Jorge Basadre llamó "Perú Yacente".

Por supuesto que esta agravante situación tuvo efectos repercusivos en todos las actividades nacionales.

Cuales eran las instituciones médicas que mantenían la información científica, propiciaban la investigación y el intercambio profesional, hasta que la guerra detuvo el funcionamiento institucional y docente.

Sociedad de Medicina de Lima

El 15 de agosto de 1854, en el Perú, se concibió la idea de organizar una institución médica de carácter científico, suscribiendo un acta con aprobación gubernamental. El 7 de setiembre de 1854 se fundó esa entidad con el nombre de Sociedad de Medicina la cual fue instalada solemnemente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos el día 17 de setiembre de 1854. Sus objetivos eran: el estudio de las endemias y epidemias en el país; establecer intercambio científico con los países americanos y europeos; y promover la investigación científica, con premios de estímulo. Su vida institucional en los dos primeros años fue irregular por el convulsionado momento que se vivía; es a partir de 1856 que establece su funcionamiento en la presidencia del Dr. Julián Bravo, coincidiendo con la época de la creación de la Facultad de Medicina de San Fernando por Cayetano Heredia e integrada a la Universidad Mayor de San Marcos de acuerdo al nuevo Reglamento de Instrucción Pública. La sociedad recesó de 1865 a 1875. Su órgano oficial de publicación fue la Gaceta Médica que apareció el día 15 de agosto de 1856 con su primer director el Dr. Natalio Sánchez Almodavar. La sociedad y su revista, terminaron definitivamente en diciembre de 1879 debido a la tragedia nacional por los desgraciados sucesos que acontecieron en la infausta guerra con Chile.

Carrión en esa época solamente estaba estudiando en la Facultad de Ciencias, pero debido a su inclinación por los estudios médicos y al propósito de ingresar a la Facultad de Medicina, indudablemente ya tenía acceso a la bibliografía médica de su tiempo, por intermedio de esta institución y de su vocero periódico.

Sociedad Médica "Unión Fernandina"

Dentro de los estragos secuenciales del conflicto bélico y en el conjunto de la depredación total, la medicina peruana estuvo afectada y se encontraba aislada de la comunidad científica mundial.

Como reacción, y cuando aún Lima se encontraba bajo la presión de la tropa invasora, surge una generación de médicos jóvenes y estudiantes de Medicina, quienes ansiosos de recuperar el prestigioso nivel de la Facultad de Medicina de Lima y con el deseo de actualizarse en la modernidad médica fundaron la Sociedad Médica "Unión Fernandina" en agosto de 1883, siendo su primer presidente el bachiller Leonidas Avendaño Ureta. En noviembre de 1884 editaron su órgano de expresión La Crónica Médica que fue una revista de medicina, cirugía y farmacia, que informó de los progresos médicos nacionales y extranjeros hasta 1970.

Daniel Alcides Carrión estaba matriculado en el cuarto año de medicina cuando se fundó esta institución, no figurando como fundador ni asociado. Respecto a esta verdad, existe una doble especulación: a) que los integrantes del grupo formaron un sector elitista socioeconómico, al cual no pertenecía Carrión por ser un provinciano sin mayor arraigo en la capital; y b) que fueron los alumnos de los tres últimos años de la Facultad, por estar más adelantados en sus conocimientos médicos, los que acompañaron a los médicos jóvenes en esta fundación. Lo importante son los resultados: Carrión, en la corta vida que le quedaba, asistió asiduamente a las reuniones científicas de actualización médica y leía las informaciones nacionales del acontecer científico que le valieron mucho e incentivaron su singular investigación.

Academia Libre de Medicina

Fue una organización surgida como consecuencia de una rebeldía docente alturada del decano y los profesores renunciantes de la Facultad de Medicina, ante una imposición arbitraria, antirreglamentaria y dictatorial del gobierno del general Miguel Iglesias. Se plasmó en defensa de la jerarquía universitaria y con el propósito de enaltecer los niveles de la institución académica y de la profesión médica.

Esto estigmatizó el primer cisma en el claustro sanfernandino provocado por la intrusión gubernamental, que será explicado en otro capítulo de este texto.

Esta pléyade de maestros ilustres acordó instituir "un centro de trabajo y progreso de la medicina nacional y desprovisto de toda influencia política" (62) y con el firme propósito de no estar sujeto a mandato o exigencia ajena. Esta institución fue fundada el 5 de octubre de 1884 con el nombre de Academia Libre de Medicina. Las sesiones preparatorias duraron ocho meses y se realizaron en el domicilio del Dr. Leonardo Villar. En una de esas sesiones, el 11 de junio de 1885, se acordó designar una comisión para convocar a concursos para alentar la investigación.

La academia se instaló solemnemente el 29 de julio de 1885. Su junta directiva estuvo presidida por el Dr. Manuel Odriozola y acompañado por los Drs. José Mariano Macedo, Vicepresidente; José Casimiro Ulloa, Secretario Perpetuo; Marcial C. Barrios y Antonio Pérez Roca, Secretarios Anuales; Miguel Colunga, Tesorero; Leonardo Villar y Belisario Sosa, Vocales.

Así, evidentemente se inicia dos hechos históricos que sirvieron para que la Orden Médica emergiera del estado postrante en que la postguerra la sumió. El primer suceso fue lograr estatuir y cimentar el carácter académico de la institución docente médica, recuperando su prestigio internacional. El segundo acontecimiento apareció decisivo en la gesta de Carrión y significó promover en los médicos la investigación científica al convocar a concurso sobre un tema impactante en la salubridad nacional "Etiología y Anatomía Patológica de la Verruga".

La academia tuvo dos voceros de expresión: Boletín de la Academia Libre de Medicina de 1884 a 1887 y El Monitor Médico de 1885 a 1899.

La Facultad de Medicina de Lima

Esta ilustre institución docente fundada por el Dr. Hipólito Unanue en 1808, era considerada, antes del conflicto bélico, como la escuela médica de mayor prestigio y jerarquía en América del Sur. Estaba ubicada en su antiguo local construido por Matías Maestro en la calle San Andrés frente a la plaza del mismo nombre y en vecindad con el Hospital Santa Ana, Hospital San Andrés y Hospital San Bartolomé.

La invasión chilena en enero de 1881, entre muchas depredaciones, tampoco respetó al claustro sanfernandino. El local fue convertido en cuartel; la biblioteca, en cocina; los libros quemados o vendidos al peso; los laboratorios de Física, Química y Minerología fueron saqueados; el Museo de Historia Natural, donado por Antonio Raimondi, desapareció; el Jardín Botánico, usado como emplazamiento de tropa.

La generación de Carrión sufrió las consecuencias del estado ruinoso del local y tuvieron que seguir sus estudios en los domicilios de los profesores; en precarios laboratorios de Física y Química del Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe, también invadido; y en hospitales no ocupados por tropa intrusa.

Fachada de la escuela de medicina de San Fernando,
donde estudió Daniel A. Carrión 1880-1885

 

 

PLAZA SANTA ANA

(Después Plaza Italia, hoy Plaza Antonio Raimondi)

A la izquierda, en primer plano, el Hospital Santa
Ana que continúa con las naves y cúpula de
la que fue su capilla y hoy separada es la
Iglesia Santa Ana.

Al fondo parte del edificio de la Facultad de
Medicina, construido en 1808 por el
Presbitero Matías Maestro.

 

Plaza denominada de "Las tres virtudes" cuando se traslada la Universidad de San Marcos
al local llamado "San Juan de la Penitencia". Esta plaza, posteriormente tiene otras
denominaciones: "El Estanque", "La Inquisición" y ahora "Plaza Bolivar".
Esta plaza era de forma triangular y luce el monumento de Simón Bolivar desde 1859.

 

Que se Conocía de la Verruga (91)

En esta narración auténtica en que se incluye las referencias fidedignas que dan marco al escenario en torno a las situaciones en que actuó Carrión, es menester adicionar dos artículos publicados en la prensa científica, después del sacrificio del estudiante sanfernandino. Es interesante estimar que las consideraciones epide- miológicas, clínicas y etiopatogénicas tendrán confirmación en el resultado del experimento carrionico.

Lo expresado por los Drs. Pablo Patrón y Vicente Izquierdo quedan reproducidos.

SECCIÓN NACIONAL
LA VERRUGA
De los Conquistadores del Perú

Los pobladores de España, de fines del siglo XV a mediados de XVI, hombres de hierro, ganosos de honores y riquezas, impulsados por su carácter soldadesco y aventurero, dieron feliz cima, gracias a su constancia y heroicidad, al descubrimiento y conquista de las tierras occidentales adonde los guiara por primera vez el genio del inmortal Colón. No habían transcurrido ocho lustros de aquella memorable fecha, ya el pabellón de Castilla flameaba en el mar del Sur; Andagoya había encontrado el Perú, o sea el Imperio inqueño y Francisco Pizarro, que apenas si había entrevisto en una expedición anterior la opulencia de un Estado, emprendía hacia él su último viaje, más animoso y esperanzado que nunca con su famosa Capitulación.

En esa penosísima travesía de la costa, sus arrojados compañeros fueron atacados entre otras calamidades, por una enfermedad que, por su aspecto exterior, denominaron verrugas.

Salvo la noticia que de ella da el contador Zárate1 , trascrita desde un principio por el Dr. Tomás Salazar en su tesis2 , el texto de Herrera ha sido poco recordado por nuestra Academia de Medicina en el cuestionario de un concurso sobre dicha enfermedad3, la narración de los demás historiadores no ha sido tomada en cuenta por los médicos que han escrito acerca de la verruga.

El conquistador Pedro Pizarro, soldado burdo, pero testigo de vista, dice: que habiendo llegado con sus mercaderías a Coaque "se hallaron muchos colchones de lana de ceyva que son unos árboles que la crían, que ansi se llaman. Aconteció pues que algunos españoles que se echaban amanecían tullidos; que si el brazo estaba doblado o la pierna al dormir, no la podían desdoblar sino era con muy gran trabajo y beneficios; esto aconteció a algunos y aún se entendió que esto fue el origen de una enfermedad que dio de berrugas, tan mala y congojosa, que tuvo a mucha gente muy fatigada y trabajada con muchos dolores como si estuvieran de bubas hasta que le salían grandes berrugas por todo el cuerpo, y algunas tan grandes como huevos, y reventando el cuero, les corría materia y sangre que tenían de cortárseles y echarles en la llaga cosas fuertes para sacar la raíz; otras habían tan menudas como sarampión de que se hinchían los hombres todo el cuerpo. Pocos escaparon que no las tuvieron, aunque a unos dio más que a otros. Otros quisieron decir que se causó esta enfermedad de unos pescados que comieron en las provincias de puerto Viejo, que los indios dieron de malicia a los españoles"4. 

Gomara refiere lo mismo; "llegaron a Coaque Lugar proveído y rico donde refrescaron asaz cumplidamente y hubieron mucho y esmeraldas. Apenas habían satisfecho al cansancio y hambre, cuando les sobrevino un nuevo y feo mal, que llamaban berrugas, aunque según atormentaban y dolían, eran Bupas. Salían aquellas Berrugas o Puyas a las cejas, narices, y otras partes de la cara, y cuerpo tan grandes como Nueces, y muy sangrientas. Como era nueva enfermedad, no sabían que hacerse y renegaban de la Tierra y de quien a ella los trajo, viéndose tan feos; pero no tenían en que tornarse a Panamá, sufrían"5 .

El indicado Zárate habla también de esta epidemia en los siguientes términos: "y luego les sobrevino una enfermedad de Berrugas, de que arriba tenemos hecha mención, tan general en todo el exercito, que pocos se libraron de ella: no embargante lo cual el Gobernador persuadiendo la Gente, que lo causaba la mala constelación de la Tierra pasó adelante con ellos hasta la provincia que llamaron Puerto Viejo"6 .

Oigamos a Herrera que no discrepa de los anteriores: "los que quedaron en Quaque, Tierra cerca de la línea Equinoccial, padecieron mucho en siete meses que aguardaron; porque aconteció acostarse sanos y levantarse hinchados, y algunos amanecían muertos, otros con los miembros encogidos, tardando veinte días en sanar; nacíanles Berrugas encima de los ojos, y por todo el cuerpo, con grandes dolores, que causaban impedimento, y fealdad, y dábales pena el no saberse curar de enfermedad tan contagiosa: los que se las cortaban, se desangraban tanto, que pocos escaparon:: a otros les nacieron más menudas y espesas; dixose que este mal fue causado de cierto Pescado emponzoñado, que les dieron los Indios"7. El cuzqueño Garcilaso no podía silenciar un hecho de tanto bulto, y así lo relata con todos sus detalles: "Sobre esta pérdida se les recreció a los de Pizarro una enfermedad extraña y abominable, y fue que les nacían por la cabeza, por el rostro, por todo el cuerpo, unas como verrugas, que lo parecían al principio quando se les mostraban; más después, yendo creciendo, se ponían como brebas prietas, del tamaño de ellas; pendían de un pezón, destilaban de si mucha sangre, causaban grandísimo dolor y horror, no se dexaban tocar, ponían feísimos a los que le daban; porque unas verrugas colgaban de la frente, otras de las cejas, otras del pico de la nariz, de las barbas y orejas; no sabían que les hacer. Murieron muchos, otros muchos sanaron, no fue la enfermedad general por todos los españoles aunque corrió por todo el Perú que muchos años después vi en el Cozco tres o cuatro españoles con la misma enfermedad; y sanaron: debió de ser alguna mala influencia que pasó, porque después acá no se sabe que haya habido tan mala plaga"8. 

Jérez calla este suceso probablemente adrede; pues como escribía para que se supiera en España lo acaecido en el Perú y viniera gente de allá, naturalmente debía ocultarse un hecho de suyo tan perjudicial . Así mientras Pedro Pizarro cuenta10  que sus camaradas llegaron a la Puna con verrugas, él solo pone que allí "fueron curados algunos enfermos que habían11 .

Confrontados los textos aducidos, salta a la vista que la verruga de los invasores del Perú, iniciada por dolores musculares profundos, seguidos de una erupción ya de tumores grandes hemorrágicos, ya de otros pequeños y apiñados, no es sino la entidad morbosa hasta hoy conocida con ese mismo nombre. Herrera afirma que ella es contagiosa, y en efecto, es así, aunque por lo general se crea hoy lo contrario. Si la índole de este escrito lo permitiera, dejaríamos este punto fuera de toda discusión.

En esa época la verruga se extendía por la costa desde la bahía de San Mateo hacía el Sur. Los españoles fueron presa de ella como hemos visto, en Coaque, lugar situado a dos minutos latitud boreal en la ensenada de su nombre, formada por la punta del Palmar al Mediodía y la del Pedernal al Setentrión12 . Además, Oviedo y Cieza son terminantes a este respecto. El primero confirma que "En aquella tierra casi todos los españoles que en ella están de un mes arriba, crian unas berrugas sucias e grandes que a algunos salen en la cara, otros en el cuerpo, e huelen mal e si revientan se desangran por ellas e aun peligran algunos, así en Puerto Viejo, como en otras partes de la tierra"13. El segundo en su "Noticia de algunas cosas tocantes a las provincias de Puerto Viejo o a la línea Equinoccial" se expresa de igual modo, y manifiesta que la enfermedad era desde tiempo atrás endémica entre los oriundos de aquellos sitios: "y an en la mayor parte de esta costa se crian en los hombres unas berrugas bermejas del grandor de nueces, y les nace en la frente y en las narices y en otras partes, que además de ser mal grave, es mayor la fealdad que hace en los rostros, y créese que de comer algun pescado procede este mal. Como quiera que Sea, reliquias son de aquella costa, y sin los naturales, ha habido muchos españoles que han tenido estas berrugas"14. 

Aunque según Garcilaso la epidemia recorrió todo el Perú, al extremo que él alcanzó algunos enfermos en el Cuzco, no obstante dudamos de ello; pues de que él viera años mas tarde algunos españoles verrucosos en su ciudad natal, no se deduce que la peste durara hasta entonces. ¿Por qué esos cuantos apestados no habrían podido adquirir después la verruga en cualquiera de esos valles cisandinos su asiento permanente? ¿Cómo se explica que un acontecimiento tan notable y digno de atención, no conste en las historias contemporáneas?15. En la carta que, tocante a Medicina, dirigiera Pedro de Osma vecino de Lima, al célebre Dr. Nicolás Monardes en 1568 16  tampoco se encuentra nada pertinente.

¿Quizás si desconociendo la verruga la confundieron con la sífilis? Imposible! No existe entre ambas especies patológicas semejanza que pudiera ocasionar ese error.

A mayor abundamiento, los españoles eran eximios peritos en punto ámorbo gálico. Por ese tiempo, el libro de Francisco López de Villalobos sobre bubas17  estaba e todas las manos; los médicos nacionales Gaspar Torrella18,   Pedro Pintor19, 

Juan Almenar, 20  habían dado a luz monumentales obras que no dejaban nada "que desear en el conocimiento de las causas, síntomas, pronóstico, curación y profilaxis,"21  del "mal Napolitano;" andaba esa plaga hasta en los refranes,22  en boca del pueblo; y, por último, era ella tan general que, en 1544, D. Luis Lobera de Aguila escribía sin empacho lo siguiente: "La quarta enfermedad cortesana que es mal francés o bubas por otro nombre: la qual es tan común, que por ser de todos muy conocida y por nuestros pecados usada escusaré prolixidad y dexare de poner todas las señalas della, pues son tan conocidas"23. 

La verruga no ha merecido hasta ahora ser estudiada por los americanistas, ni ha tenido suerte con los historiadores. Presott prescinde de ella24 ; Mendiburu se contenta con mentarla25 ; Quintana, Lorente, Chaix Cappa, si bien más noticiosos, pecan por inexactos. El primero26  olvida una de las dos formas del brote verrucoso consideradas por Pizarro y Herrera; el segundo27   no las distingue y da por dudoso el contagio; los otros dos creen que las hemorragias mortales provenían de que se picaban los tumores con la lanceta,28  o de que las abrian29; siendo así que los pacientes se las cortaban de raíz para quitarse de encima esos cuerpos tan grandes y que tanto los aburrían.

Pero nadie que sepamos ha caído en error tan craso como Cevallos: "Andando así el corto ejército de aventureros por las costas de Manabí30  asomó por primera vez la epidemia de las viruelas, desconocida en nuestro continente, la que más tarde había de cebarse principalmente en la raza indígena, diezmando poblaciones enteras i la que por entonces se cebó en los mismos que la conducían sin saberlo, dentro de sus propios cuerpos. Casi todos ellos fueron acometidos de esta asquerosa enfermedad, que desfalleciendo las fuerzas del paciente, a veces hasta acabar con la vida, deja, cuando sana, arrugados i deformes, también a veces, los rostros de los virolentos. Algunos pagaron con la vida la injusta invasión que acometían i sin acertar a dar con las causa que estaba dentro de ellos mismos, la atribuyeron a que los indios habían envenenado los alimentos o las aguas"31. 

Así por mucho tiempo se ha desconocido y desfigurado la verruga, cuyo primer estudio médico, hecho en este siglo por el Dr. Archibaldo Smith32  pronto fue olvidado; habiendo sido menester la epidemia de la quebrada de Matucana cuando los trabajos del ferrocarril de la Oroya, y últimamente el generoso sacrificio de nuestro condiscípulo Daniel A. Carrión33, para que el mundo sabio recordase la existencia de tan extraño mal y se ocupara de su estudio.

Dr. Pablo Patrón.

Microbio de la Verruga peruana (93)

Por el Dr. V. Izquierdo, profesor de Histología en la Facultad de Medicina de Santiago de Chile.

Es sabido que la enfermedad contagiosa, endémica en el Perú, conocida con el nombre de "Verruga peruana" no se presenta en Chile, pues los pocos casos que se observan en los hospitales de Santiago, vienen del Perú i sanan generalmente. Por esta razón es mui dififil obtener material fresco para las investigaciones histológicas.

Hace poco recibí de Lima algunos pedazos o fragmentos de piel de la región de la rodilla y del prepucio, que presentaban varios de los tumores llamados Verrugas.

Estos fragmentos habían sido conservados en alcohol concentrado, i se habían tomado 10 horas después de la muerte de un individuo que sucumbió á esa enfermedad.

He examinado estas partes, buscando microbios. El siguiente es un breve resumen de los resultados que he obtenido i que creo contribuirá a aclarar la etiología de esta extraña enfermedad, etiología que hasta hoy era completamente oscura.

Los resultados detallados de mis investigaciones, se publicarán posteriormente. Debemos a Dounon (Etudes sur la Verruga, maladie endemique dans les Andes Peruviens, Paris 1871), datos algo exactos sobre la estructura de los tumores que se forman en la piel de los enfermos, pero hasta ahora nadie ha indicado en ellos, la presencia de microbios.

 

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