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"EL PRECIO DE LA AURORA" Antonio González Montes
Creemos reconocer en esta elaborada y madura ficción, algunas de las constantes temáticas y estructurales del autor, pero, al mismo tiempo, la obra nos sorprende y nos envuelve con su bien manejada dosis de suspenso, de tensión y con su insuperable capacidad para mostrar las motivaciones últimas y deseos acuciantes de los personajes que animan la narración. Desde el punto de vista de las acciones, el relato novelesco gira alrededor de un dinámico trío de personajes (Merche, Ada y Alfonso) que entrecruzan y enfrentan sus vidas en el premonitorio Madrid de 1975; año en que muere el Generalísimo Franco, cerrando toda una época y abriendo otra en la agitada historia contemporánea de España. La novela está construida por una narrador en tercera persona, externo a los sucesos que hilvanan, pero con un conocimiento profundo y agudo de Merche, una joven española de Toledo, que vive modestamente en Madrid, en compañía de su hermana Anamari, su amiga Mili, y de Ada, una joven estudiante peruana, a través de la cual llega a conocer a Alfonso Méndez, un ejecutivo peruano exitoso, mundano, novio de Ada, con un misterioso y atractivo pasado político, quien abandona a su novia y se embarca en una nueva, absorbente y definitiva aventura amorosa con la joven Merche, a la que aparta de su estrecho refugio doméstico y transporta a otros mundos que trascienden, incluso, el ámbito cosmopolita de la capital española. Otro acierto de la novela es que al contraponer a personajes peruanos con españoles, recrea con una notable verosimilitud los registros idiomáticos de los seres de la ficción novelesca, y así se vuelven más realistas y convincentes a los ojos y oídos de los lectores de ambos lados del océano. En cuanto al universo representado, El precio de la aurora tiene el acierto de fusionar la vida cotidiana y banal de algunos seres casi marginales, con la vertiginosa dinámica laboral, política e internacional de esos agitados años del último cuarto del siglo XX, en que se desarrollan hechos que tendrán enormes repercusiones en el rumbo que tomarán, años más tarde, España, los países hispanoamericanos y el mundo entero, al producirse el colapso del llamado sistema socialista. Incluso en el caso peruano, el año 75 también es simbólico porque en él se derrumba la denominada experiencia revolucionaria del General Velasco y sube al poder un militar que desmontará el esquema social y político velasquista, e implementará un plan para restaurar el camino democrático, por el que ahora transitamos. Ecos de estos sucesos cruciales también se perciben en la novela. Si la joven Merche encarna el encanto de la belleza seductora y la fuerza de la pasión amorosa dispuesta a luchar y vencer a Ada –su rival peruana que acaba en la muerte–, Alfonso Méndez, también peruano, pero con muchos años de residencia en Madrid y aun en Miami, representa al hombre de mundo, con un largo y rico historial personal, laboral y político que seduce, primero a Ada, y luego, en forma definitiva, a la inquieta y decidida Merche. El intenso y conflictivo idilio que ambos viven nos permite acceder al conocimiento de los varios mundos en los que se desenvuelve, como pez en el agua, el avezado ejecutivo y seductor Alfonso. Así, descubrimos que no sólo se mueve con éxito en el mundo frívolo de las modelos, de los cosméticos y de los desfiles de modas en fastuosos ambientes madrileños, sino que, además, se da tiempo para cultivar sus antiguos vínculos con la política limeña y sigue de cerca y con interés los sucesos que ocurren en el Perú entre febrero y agosto de 1975. Introduce, por supuesto, a Merche como modelo en el glamoroso mundo de los cosméticos y aun es capaz de conjurar ciertas intrigas de algunos de sus envidiosos colegas españoles que se resisten a la idea de ser dirigidos por un ejecutivo peruano, y hasta mantiene nexos con los movimientos políticos del país vasco, y en todas estas agitadas andanzas lleva consigo a Merche y con ella se marcha, finalmente, a Nueva York el día memorable que entierran a Franco, hito y señal de una nueva vida para los personajes y para la Historia con mayúsculas. Zavaleta, con El precio de la aurora, supera, una vez más, los encasillamientos cronológicos y los determinismos temáticos e ideológicos, y reafirma su vigencia en la actual escena de la novelística peruana y latinoamericana. (Alma Mater No. 15, 1998)
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