NOVELA VASTA, ENTRETENIDA Y PROFUNDA

Rossana Merino Silicani

 

Como profesora de literatura, agradezco mucho a Zavaleta el habernos entregado una novela de grandes méritos. A veces me apena leer y mostrar a mis alumnos piezas de literatura peruana actual, que ostentan un buen trabajo estético, pero que no son profundas, que no tocan temas neurálgicos, que hacen referencia a mundos muy limitados en espacio y en el tiempo, aun algunas veces no trascienden la anécdota personal. En una palabra: están bien escritas, pero son livianas. Es por esto que celebro la aparición de una novela que, a la vez que nos muestra excelencia en el manejo del lenguaje literario, novelístico, remite a varios mundos, y presenta personajes de profundidad psicológica.

En cuanto a la forma, encuentro soberbia la distribución del monólogo interior, así como la sutileza en los cambios de voces y enfoques, lo que permite al lector conocer un tema desde diferentes puntos de vista, así como profundizar el mundo interior de los personajes y la fuerza de sus relaciones.

Respecto al mundo referido, éste se va ensanchando conforme avanza la novela; de este modo tenemos ante nosotros una variedad de referencias geográficas, históricas, sociales y políticas que conforman un universo amplísimo que trasciende el ámbito nacional.

Cabe destacar que sierra y costa se presentan en situación de contraste, no de oposición, como estamos habituados a leer en nuestra tradición literaria. Eso, personalmente, me parece positivo para el lector, ya que, si bien la novela realista no busca la repetición objetiva de los hechos, sí expresa la realidad profunda de ciertas situaciones, y creo yo que ese contraste revela la esencia de la verdadera relación entre la sierra y la costa.

En lo que respecta a los personajes, llama la atención el cuidado puesto en su construcción. Las características de la personalidad de cada uno quedan muy claras a partir de las situaciones que viven; de sus acciones y actitudes el lector puede inducir su idiosincrasia. El diseño del protagonista es muy completo, éste queda muy bien definido en las relaciones que establece en el extranjero. Destaco el conflicto entre Pablo y su madre, pues constituye un cable tenso que articula la novela de principio a fin, hasta volverla una tragedia, junto con los males de los desastres naturales.

A estas cualidades se suma otra, no menos importante, la de ser una novela entretenida, con mucho movimiento, consecuencia, entre otras razones, de la progresión de la acción en escenarios diversos y de la variedad de personajes. Se trata, pues, de una novela vasta, que envuelve al lector.

También quisiera referirme al final de la novela que, en oposición con nuestra tradición literaria, es esperanzador: las expectativas se cumplen, no se frustran. Este rasgo –lo noto hace años– es muy positivo para el lector joven (me refiero al que no tiene la literarura como ocupación principal), que está en una edad de recoger mensajes alentadores, esperanzadores y que por eso rechaza –creo yo que con razón– mensajes apocalípticos o frustrantes. (La abundancia de este tipo de mensajes es –me lo han confesado muchos alumnos– la razón de por qué no le toman el gusto a la lectura).

En Pálido, pero sereno tanto el rigor estilístico como la fuerza, la profundidad, están en la base de todo: de los personajes, del paisaje, de la ciudad ajena, de las relaciones afectivas, de los conflictos. La excelente novela merece, pues, análisis más profundos que este breve comentario; pues muchos aspectos deben estudiarse con mayor detenimiento.

 

1998. Inédito

 



Regresar