Nudo Borromeo y otros Poemas

Esbozo de un retrato de

Herman Braun   

 

I.

 

“Se llamaba Adriaen Adraenz. Era un pobre diablo,

medio mongoloide, del mismo pueblo que Rembrandt: ves, en

el cuadro se nota que su cabeza no es normal.

Lo colgaron por haber robado un abrigo en invierno. Con

los proto-burgueses de Amsterdam no se juega. . .”

                                                                    La luz

se desplaza de un grado en el taller. Recuerdo haber hablado

toda la tarde de una historia de nombres.

                                                       pero el cadáver, ay!,

sigue teniendo Nombre?

No es ya innombrable, y en consecuencia su presencia insoportable?

(es ese lívido montón de luz sobre la mesa de disección)

  A.A. transfigurado repartiendo las luces y las sombras

un cirio inmenso sobre la mesa de disección,

repartiendo las luces y las sombras,

          (A.A. pinta)

 

II.

 

“Es verdaderamente bruto, sobredeterminado

marcar tan claramente Norte y Sur? Pero si toda la sutileza

se consume en el eje Este-Oeste,

y la brutalidad del diálogo  —o la ausencia de diálogo—

                                    baja del Norte al Sur. . .”

 

III.

 

Tercer Mundo:

                   el encuentro fortuito

de A.A. y el Che Guevara

sobre una mesa de disección

                                               (y el Cristo de Mantegna)

el que sacó la foto era un pendejo:

                       qué viene a hacer Mantegna en el negocio?

 

IV.

 

Herman desembarcó directamente

    al Café Mabillón en los 50 (St. Germain-des-Pres)

Entre canciones de Juliette Greco

         olor a sopa de cebollas

                                     bas resille

Y los españoles que conspiran:

“Nos vamos a Bruselas? El Gordo expone!”

Y un cubano que grita:

“Barthes, cierra esa puerta!

Contigo ha entrado un viento helado!”

 

V.

 

“Mis figuras implican al menos dos miradas sobre el tema:

aquí la de Georges La Tour,

un tremendo aparato retórico, y enseguida

la mía, y ya son dos aparatos,

y nueve planchas, y diez pasajes, y dos degradés y cuatro

procedimientos distintos. Tú crees que después de esto

puede quedar alguna otra realidad

que la realidad de la pintura?”

 

VI.

 

“La serie de retratos

es un cierto modo de ejecutar encargos: Herman Braun

encarga al pintor Herman Braun

el retrato del paisaje mental de Herman Braun

(nadie es suficientemente visible)

                                                 y sale un inmenso autorretrato:

aquí estamos Erro, Lam, Velicovicz, Ribeyro,

mis padres, mis hermanos, mi mujer,

mis compañeros de trabajo, los carniceros de la esquina, y la

secuencia podría ser incontenible, aunque supongo que se para

en el momento de visualizar un mundo, un medio. Si Braun

me dejase intervenir con más frecuencia,

creo que le perdería el respeto,

y le pasaría el encargo a otro pintor. . .”

                                                 La luna se desliza de un grado

en el taller.

  Recuerdo haber hablado toda la tarde

y, de vez en vez, en el absoluto silencio, alzaba la cabeza

                                                           para mirar las estrellas.

 

                  París, 1982.

(con una cita de Vallejo, una de Whitman)  

 

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