Nudo Borromeo y otros Poemas

4 proposiciones

para Max Reithman   

 

 

0.0.

“Desde hace tiempo

no trabajo sino sobre papel. Anoto cosas

sobre el cuadro mismo. Me pregunto

si no es eso lo que nos aproxima

a poetas y pintores.”

      En el cuarto de al lado

José trata de seducir a Irene. Un estrépito de sedas,

de risas ahogadas. Max prepara un café mientras yo

hojeo sus cuadernos.

Recuerdo haber saltado de alegría, ebrio,

sobre una sola pata.

 

1.0.

Tanto se ha hablado de la página blanca,

y yo jamás he visto una página blanca,

lo confieso.

 “Si la infinitud de la página blanca

es sólo un predicado del cuerpo que la mira,

el blanco es, más que color, stase

          y el stase no comporta color.”

 

1.1.

Un gesto sale del stase,

vuelve a él. Otro gesto sale del stase

vuelve a él. Nuevos gestos emergen y luego vuelven

(al stase). El movimiento

(el cuerpo)

es ya todo el color.

 

1.2.

Y toda superficie un palimpsesto

“que comprende un número infinito de hojas

infinitamente delgadas”.

 

2.0.

El cartero viene a anunciarnos que La Manifestación demora

a la hora del lobo

     (las golondrinas han querido matarnos)

el mar y el cielo han nublado la línea del horizonte

frente a la terraza ca’n Fernando (en Deyá).

“Qué hacemos? Tomamos otro trago?”.

He aquí la Osa. Si prolongo

de Alfa a Beta cinco veces la distancia de Alfa a Beta

mi pulgar toca la Estrella Polar.

Pero yo me cago en la Estrella Polar.

 

2.1.

“No es un collage”

    un gesto que sitúa

una hoja sobre un número infinitamente desordenado de hojas.

 

2.2.

Max tenía un pijama rojo

y subrayaba parágrafos (en rojo)

del “Encore” de Lacan,

un verano violento de Fortnalutx.

Annabel llega (stoned) a las 5 de la mañana

      a pedir un café.

 

2.3.

“Serían algo así como metáforas;

hay correspondencia entre esas formas

y mis problemas de orden psicoanalítico. Es una suerte de

figuración, en suma. Los grafismos que a veces aparecen

son notas de trabajo, pertenecen

a lo que ocurre en el momento.

                             Si no llegan a concretarse en pensamientos

es porque no hay pensamiento exterior al proceso del cuadro.”

 

3.0.

El salto ha sido ciego, aunque perfecto.

No ha habido primer gesto, no ha habido último gesto.

Pero entre primero y último

ha habido crecimiento opaco, linaje, primogenitura. Los hrönir

se multiplican a sí mismos, en partenogenesis:

los segundos y terceros “exageran las aberraciones del

primero, los quintos son casi uniformes, los novenos

se confunden con los segundos, en los onceavos

hay una pureza de líneas que los originales

no poseen. El proceso es periódico: el hrön

de doceavo grado comienza ya a decaer.”

            Párala.

 

3.1.

Max trabajaba para “La Vigilante”

como guardián nocturno,

        7 francos la hora T.T.C.

“Cazzo!” “Cazzo!” exclama en italiano.

   Cazzo.

 

4.0.

El halcón concho de vino revolotea en el cielo y

“Haak! Haak!” me acusa de vago y de retórico:

“No has hablado de corte, ni de abismo, ni de falla.

Hubieras podido mandarte un lindo párrafo

sobre la pulsión. Ni siquiera has colocado tu

defensa de la muerte, y no pones una sola mención

de las desgarraduras del papel, o de la cuestión

de los retazos, además

yo me largo. Me esperan a comer. No valía la pena haber hablado

tantas horas con Max.”

      El paisaje deriva

hacia el Este

   yo recuerdo una conversación con Herman Cherry

observando una roca

que proyectaba una sombra rojiza sobre el mar, en Deyá.

 

París. Octubre 77.

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