TUMORES MALIGNOS MESENQUIMALES DE CAVIDAD ORAL

 

Estos tumores malignos que se desarrollan en los músculos y huesos no son frecuentes en el cuerpo humano y aún son más raros en la cavidad bucal. En cabeza y cuello alcanzan el 1% (24-10).

FIBROSARCOMA.- Es más común en hombres que en mujeres, entre la tercera y quinta década de la vida y se desarrolla a expensas de periosteo, periodonto, cicatrices antiguas o en zonas que han recibido tratamiento de radiaciones.

Histológicamente se clasifica en Bien Diferenciado e Indiferenciado, siendo el pronóstico favorable en el primer grupo, pues son localmente infiltrantes, pero muy pocos dan metástasis. Uno de los signos tempranos más comunes cuando asientan en la encía, es la anormal motilidad de una pieza dentaria que carece de patología propia.

Radiográficamente, el hueso presenta lesiones osteolíticas, de bordes no definidos y cuando crece aparece un tumor firme que a veces se ulcera.

El tratamiento es resección radical local, tiene tendencia a recurrir cuando no se extirpa adecuadamente. Es resistente a las radiaciones (24-10-45).

RABDOMIOSARCOMA.- Tumor que se origina en el músculo estriado, más frecuente en niños y adolescentes, con alta tendencia a recurrir localmente y dar metástasis por vía sanguínea. La lengua es el asiento principal; dependiendo de su composición histológica se clasifican en: embrionarios, compuestos de células redondas y pequeñas; alveolares, con pseudoglándula y el tipo pleomórfico. El 75% de estos tumores se presentan en la primera década de la vida.

Debido a su rapidez de crecimiento e invasión local, la cirugía sola no ofrece mayor posibilidad de cura; por ello, la tendencia actual es asociar con radiaciones y quimioterapia, es decir, un tratamiento multidisciplinario que ha mejorado el promedio de sobrevida, alcanzando el 50% en la actualidad (24-10-45).

OSTEOSARCOMAS Y CONDROSARCOMAS.- Son tumores de muy escasa presentación, la mandíbula y el maxilar superior son los huesos preferidos.

Su rapidez de crecimiento, su agresividad y pobre respuesta a las radiaciones determinan que la sobrevida alcance sólo el 10% o 15% (24-10-45).

LINFOMAS.- Se desarrollan a expensas del tejido linfoide que corresponde a las amígdalas faríngeas, base de la lengua y anillo de Waldeyer; algunas veces aparecen en zonas desprovistas de ese tejido, como la encía y el paladar (10).

Se clasifican en dos grandes grupos de acuerdo a su histología; el linfoma de Hodgking y el Non Hodgking; en este último existen varias subclasificaciones que están basadas en la morfología y características inmunológicas del linfocito tumoral.

Ellos son el Linfoma Histiocítico y el Linfoma Linfocítico, que pueden ser Pobremente Diferenciado y Bien Diferenciado; finalmente, una combinación de ambos.

Esta clasificación tiene suma importancia, pues nos ayudará a determinar la modalidad de tratamiento y su pronóstico.

El patólogo tiene algunas veces dificultades para hacer un diagnóstico preciso, siendo necesaria una segunda opinión.

El Linfoma de Hodgking, basa su diagnóstico en la presencia de la células Reed Stenberg y afecta principalmente a jóvenes.

El síntoma predominante es el crecimiento ganglionar cervical, axilar o inguinal, acompañándose de fiebre y malestar general. Ocasionalmente se presenta hiperplasia de la encía.

El tratamiento quimioterapéutico, acompañado a veces de radioterapia, ha determinado una mejor sobrevida, que alcanza el 40% (24).

LEUCEMIA.- El término se aplica a lesiones malignas que atacan a los centros productores de células blancas sanguíneas (tejido linfoide y médula ósea).

La leucemia puede ser aguda o crónica: de tipo linfocitario, mielógena y la variedad monocítica.

La forma aguda comienza como enfermedad general con fiebre y malestar general. Posteriormente, se encuentra crecimiento ganglionar y del bazo.

Se presenta más frecuentemente en niños y adultos jóvenes, y los lleva a la muerte si no se les trata adecuadamente.

Lesiones orales son más frecuentes en las leucemias agudas; ellas consisten en necrosis de la encía, sangrado en capa alrededor del diente, equimosis de la mucosa bucal es un hallazgo constante. Si el dentista comete el error de extraer una pieza dentaria en estas condiciones, ello es seguido de hemorragia profusa.

El recuento de células blancas alcanza de 15 a 50 000 por mm (10). La Leucemia Crónica es más frecuente en pacientes de mayor edad, aunque sus manifestaciones bucales no son tan aparatosas como las agudas. Tienen evolución tórpida que alcanza varios años, aunque puede presentar exacerbaciones que llevan a la muerte en corto tiempo. El comienzo es insidioso con agrandamiento del bazo y de los ganglios y decaimiento general.

El tratamiento moderno es la quimioterapia, que ha mejorado la sobrevida, en la aguda, de 20% a 50%; en la crónica de los adultos, mayoritariamente, no son tan buenos estos resultados.

 

GRANULOMA LETAL DE LA LÍNEA MEDIA Y GRANULOMA DE WEGENER 

El granuloma letal de causa desconocida es una entidad maligna que compromete la parte media del paladar y fosas nasales. Se inicia como lesión ulcerada en los sitios descritos, que no cede al tratamiento corriente y que avanza inexorablemente, destruyendo el tejido vecino, tanto blando como óseo y lleva a la muerte del paciente por hemorragias, infecciones, desnutrición. El pronóstico es pésimo, alcanzando de meses a pocos años el promedio de sobrevida.

Algunos confunden el Granuloma Letal de la Línea Media con el Granuloma de Wegener, sin embargo, en éste, las lesiones bucales no son frecuentes y las zonas comprometidas son la laringe, la tráquea y pulmones.

No existe tratamiento adecuado, la radioterapia y quimioterapia no han tenido el éxito esperado.

 

TUMORES METASTÁSICOS EN CAVIDAD BUCAL

Se considera que el 1% de todas las lesiones malignas de cavidad bucal son metástasis provenientes de tumores primarios alejados.

Dos son las rutas que llevan las metástasis a esta parte anatómica, debido al intenso flujo sanguíneo y linfático; usualmente el carcinoma la hace por vía linfática y el sarcoma por la hemática, siendo ello relativo.

En la mayoría de los casos, las metástasis asientan en el maxilar inferior en un 90% y sólo en un 10% en los tejidos blandos, siendo la lengua, encía y carrillo los receptores más comunes.

Los órganos metastasiantes son la mama, tiroides, riñones, pulmones y los aparatos genitourinario y gastrointestinal.




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