TUMORES MALIGNOS INTRABUCALES DE ORIGEN EPITELIAL

 

La cavidad oral se extiende desde la unión de la piel a la mucosa del labio, por delante, hasta el borde libre del paladar blando, por arriba, y las papilas circunferenciales de la lengua, por abajo (lengua oral). Lateralmente está limitada por la mucosa del carrillo o yugal. El piso lo constituyen los músculos correspondientes tapizados por mucosa y se extiende desde la parte inferior del reborde alveolar hasta el comienzo de la cara ventral de la lengua.

Los conductos de Wharton (glándulas submaxilares) desembocan a cada lado del frenillo lingual. Los conductos de Stenon (glándula parótida), terminan en la mucosa del carrillo.

Está dividida en áreas específicas como el labio, encía superior e inferior, mucosa yugal, trigono retromolar, piso de boca, paladar duro y los dos tercios anteriores de la lengua.

Las rutas principales de drenaje linfático en su primer escalón son los ganglios yúgulo-digástrico, yúgulo-omohiodeo, ganglios cervicales profundos superiores, ganglios profundos inferiores, submaxilares y submentonianos. En algunos casos, el drenaje linfático es bilateral.

Algo más del 90% de todos los tumores malignos en cavidad bucal (T.M.C.B.) de tipo epitelial son carcinomas epidermoides. El 50% se desarrollan en la lengua, 16% en el piso de la boca y el 34% restante con igual incidencia en la encía, paladar y mucosa yugal (10-46-61).

El 60% de las lesiones se presentan como úlceras, el 30% como tumores exofíticos y el resto como leucoplasias con resquebrajamiento de la mucosa (10).

En la lengua, los bordes son los más afectados, luego las dos terceras partes posteriores y raramente el 1/3 anterior; con menos frecuencia se le encuentra en la cara ventral (10).

Un término importante que debe conocerse es el llamado "campo de cancerización", significa que algunas veces no es solamente una zona pequeña la susceptible de sufrir cambios malignos, sino una amplia, con tendencia degenerativa.

La apariencia del C.C.B., al inicio puede tener aspecto benigno, zona eritematosa, granulomatosa o ulcerada de bordes precisos: la mayoría de las veces, lesiones blanquecinas (Leucoplasia), fisuras u otras con apariencia de lesiones periodontales, cuando asientan en la encía. Usualmente asintomática inicialmente, a menos que se asocie con problemas inflamatorios o infecciosos; en su desarrollo puede seguir así por algún tiempo. Otras veces el paciente consulta por la metástasis linfática cervical y es el odontólogo o médico quien descubre la lesión primaria.

Naturalmente, sin tratamiento, la lesión invade estructuras vecinas, incluyendo las óseas.

La cirugía, con sus avances, ha permitido una mejoría en el pronóstico de estos pacientes. No sólo la resección quirúrgica, que permite la eliminación del tumor con un margen de seguridad adecuado, sino también la reconstrucción, usando medios propios o halógenos, mejorando el tiempo de supervivencia así como la calidad de vida.

Al tratamiento quirúrgico se pueden asociar otros medios de terapia, como las radiaciones con el uso del cobalto o el acelerador lineal. También la quimioterapia con el uso de drogas cada vez más efectivas y menos tóxicas, ha contribuido al avance terapéutico. Actualmente, el tratamiento multidisciplinario de cirugía, radiación y quimioterapia es la tendencia moderna, con éxitos que confirman el buen camino que se sigue.

La cavidad bucal también puede ser el asiento de Tumores Metastásicos provenientes de órganos lejanos.



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