Oftalmología Pediátrica
Dra. Flor M. Gálvez Quiroz
1. EXAMEN OCULAR EXTERNO EN EL
NIÑO
El examen inmediato del recién nacido se
lleva a cabo mediante la observación breve del color de la piel, respuesta de
extremidades y dedos, y una inspección rápida de la superficie corporal. Por lo general,
el examen más completo se efectúa en la sala de pediatría.
Debido a que el desarrollo del ojo a
menudo refleja el desarrollo de los órganos y tejidos del cuerpo (considerado como un
todo), numerosos defectos somáticos congénitos se reflejan en el ojo, por lo que un
examen ocular cuidadoso, realizado poco después del nacimiento, puede sugerir la
necesidad de practicar procedimientos ulteriores de investigación (la respuesta subjetiva
se limita a seguir una luz que se mueve).
Los instrumentos necesarios mínimos para
el examen ocular del recién nacido son una buena lámpara de mano, un oftalmoscopio y una
lupa, si se desea un mayor aumento.
1.1. Inspección
ocular externa del niño
Se inspeccionan los párpados en busca de excrecencias,
deformidades, muescas palpebrales y su movimiento al abrir y cerrar los ojos. Se observa
el tamaño absoluto y relativo de los globos oculares, así como su posición y
alineamiento. Se examina el tamaño y brillo de las córneas, la cámara anterior, la
claridad y la configuración del iris. También se inspeccionan el tamaño, posición y
reacción a la luz de las pupilas.
Con las pupilas no dilatadas se pueden
obtener cierta información mediante el uso del oftalmoscopio en un cuarto oscuro. Pero lo
ideal es que todos los recién nacidos sean examinados con un oftalmoscopio a través de
pupilas dilatadas. El examen oftalmoscópico demostrará cualquier opacidad de la córnea,
del cristalino o del humor vítreo, así como anormalidades en el fondo. Las hemorragias
retinianas se presentan en un 15% de los recién nacidos y casi siempre se aclaran por
completo en pocas semanas sin dejar alguna alteración visual.
2. EL OJO NORMAL EN LACTANTES Y NIÑOS
2.1. Globo
Ocular
En el recién nacido, el ojo es mayor
en comparación con el tamaño del cuerpo que en la vida posterior.
Sin embargo, el diámetro anteroposterior que determina el enfoque del ojo es corto (mide
cerca de 17,3 mm). Esto produciría una hipermetropía marcada si no fuera porque en esta
época la curvatura del cristalino es mayor.
2.2.
Córnea
La córnea del recién nacido también es
relativamente grande, y alcanza el tamaño adulto casi a los 2 años de edad. Sin embargo,
es más aplanada que la córnea del adulto y la curvatura es mayor en la periferia que en
el centro, en tanto que en el adulto es lo opuesto.
2.3. Cristalino
Al nacer, el cristalino es más globular
que en la edad adulta, y su mayor poder de refracción compensa lo corto del diámetro
anteroposterior del ojo. El cristalino crece durante la vida a medida que se agregan
nuevas fibras en su periferia, y esto provoca su aplanamiento. La consistencia del
material del cristalino cambia con la vida desde una consistencia blanda semejante a un
gel, hasta la consistencia dura que se observa en edad avanzada. Esto explica la pérdida
gradual del poder de acomodación con el aumento de la edad.
2.4. Estado de
Refracción
Casi 80% de los niños nacen
hipermétropes, 5% miopes y 15% emétropes. Cerca del 10% padece vicios de refracción que
requieren corrección antes de los 7 u 8 años de edad, la hipermetropía permanece
estática o disminuye en forma gradual hasta los 19 ó 20 años. A menudo la miopía se
desarrolla entre la edad de 6 y 9 años y aumenta durante la adolescencia, efectuándose
el mayor cambio en la época de la pubertad. El astigmatismo es congénito y permanece
casi constante durante toda la vida.
2.5. Iris
Al nacer, el pigmento es escaso o nulo en
la superficie anterior del iris. La capa pigmentaria posterior se muestra a través del
tejido traslúcido, dando el efecto de un color azulado o gris azulado. A medida que el
pigmento empieza a aparecer en la superficie anterior el iris adopta su color definitivo.
Si se deposita una cantidad considerable de pigmento los ojos serán de color café. Una
menor pigmentación produce ojos azules, grises, castaños o verdes. Para que se realicen
los depósitos pigmentarios pueden necesitarse 1 ó 2 años; mientras tanto, no es posible
asegurar el color definitivo de los ojos.
2.6. Pupila
En el recién nacido la pupila se
localiza por dentro y debajo del centro de la córnea. Debido al poder de refracción de
la córnea durante el período neonatal, la pupila aparece mayor de lo que en realidad es.
El diámetro aparente varía entre 2,5 y 5,5 mm en promedio cerca de 4 mm. En la infancia
la pupila es menor que al nacer. Los reflejos pupilares aparecen cerca del 5to. mes de
vida fetal y ya son activos en el 6to. mes.
Casi al año de edad la pupila empieza a
ampliarse y alcanza su diámetro máximo durante la adolescencia. En la edad avanzada
disminuye de nuevo su tamaño. Los miopes poseen pupilas más amplias que los
hipermétropes.
Las pupilas normales son regulares y redondas, se mueven
de manera regular y constante como respuesta a los cambios de luz y enfoque. La
anisocoria, diferencia en el tamaño de las 2 pupilas, a menudo es un dato normal; cuando
no existen otras anomalías neurológicas, no se requiere una consideración diagnóstica
especial ulterior.
2.7. Posición
Durante los 3 primeros meses de vida, los
movimientos oculares pueden encontrarse muy mal coordinados y haber ciertas dudas respecto
al alineamiento correcto de los ojos. Sin embargo a los 6 meses de edad, los reflejos
binoculares ya están bien desarrollados; debe investigarse cualquier desviación que se
observe después de esta época.
2.8. Sistema
Nasolagrimal
El desarrollo fetal de los conductos
nasolagrimales se inicia en forma de cordones de células, las cuales por lo general se
ahuecan en la época del nacimiento.
En la normalidad, puede haber retraso de
unas cuantas semanas en la formación de los conductos, y la falta de secreción lagrimal
durante las primeras semanas no siempre indica alguna deficiencia; sin embargo, la falta
de función de los conductos lagrimales a los 3 meses de edad exige atención.
2.9. Nervio Óptico
La mielinización de las fibras del
nervio óptico casi siempre se efectúa poco después del nacimiento.
2.10. Fondo de ojo
normal en lactantes y niños
El aspecto oftalmoscópico del fondo de
ojo normal en un lactante difiere mucho del de un adulto.
La mayoría de las diferencias se deben a
la distribución de los pigmentos, a la observación con el oftalmoscopio en los
prematuros, con mucha frecuencia se localizan restos de la túnica vascular del
cristalino, ya sea frente al cristalino, por detrás de éste, o en ambas posiciones, por
lo general los restos se absorben en la época en que la infancia llega a su término,
rara vez son permanentes y aparecen como una "tela de araña" completa o parcial
en la pupila. En otras ocasiones, los restos del sistema hialoideo primitivo no llegan a
absorberse por completo, dejando un cono en la papila óptica, el cual se proyecta hacia
el humor vítreo y se denomina papila de Bergmeister.
La excavación fisiológica de la papila
nunca se ve en los prematuros y rara vez se observa en los niños a término; en raras
ocasiones, cuando llega a presentarse es muy ligera. En tales casos la papila óptica
aparece gris, semejando una atrofia del nervio óptico. Sin embargo, esta palidez relativa
cambia en forma gradual al color rosado normal del adulto casi a los 2 años de edad.
La reflexión foveal de la luz falta en
los recién nacidos. En cambio, la mácula tiene un aspecto brillante de madreperla que
sugiere una elevación. Esto es más pronunciado en los niños de raza negra. La mácula
se torna un poco cóncava y la reflexión luminosa foveal aparece a los 3 ó 4 meses de
edad.
La periferia del fondo del ojo en el
niño es gris, en comparación con el fondo del ojo del adulto, cuyo color es rojo
anaranjado. En los niños de raza blanca la pigmentación es más pronunciada cerca del
polo posterior y desaparece poco a poco hasta casi un color blanco en la periferia. En los
niños de raza negra hay mayor cantidad de pigmento en el fondo de ojo y, se observa en
toda la periferia un resplandor gris azulado. En los niños de raza blanca es normal una
periferia blanquecina y no debe confundirse con el retinoblastoma.
Durante algunos meses después se sigue
depositando pigmento en la retina y cerca de los 2 años de edad ya es evidente el color
del adulto.
3. DEFECTOS OCULARES CONGÉNITOS
La mayor parte de los defectos oculares
congénitos se determina por herencia, algunos ejemplos incluyen ptosis congénita,
errores de refracción, aniridia, estrabismo, retinitis pigmentosa y aracnodactilia
(Síndrome de Marfan).
La ausencia de antecedentes familiares
positivos no es prueba de que el defecto no se localiza en el plasma germinal.
Pueden producirse otros defectos
congénitos por impedimento del desarrollo del embrión; por ejemplo, los múltiples
defectos que acompañan a una infección de rubeola de la madre durante los 3 primeros
meses del embarazo. En este caso, el niño puede padecer cualquiera o todas las siguientes
alteraciones: cataratas, cardio-patías, sorderas, microcefalia, microftalmia y
deficiencia mental. Los defectos oculares son frecuentes en parálisis cerebral.
3.1.
Anoftalmia
Es un defecto raro en el cual faltan uno
o ambos globos oculares o se encuentran en estado rudimentario.
Puede haber ausencia congénita de
cualquier estructura ocular, o suspensión del desarrollo al grado en que sólo hay
demostración histológica. Casi siempre existen los párpados. Éstos, a menudo, están
adheridos a nivel de los bordes, pero pueden separarse. La anoftalmia se asocia con una
alteración cromosómica.
3.2. Ojo quístico
Congénito
Es una anomalía del desarrollo que
comprende falta total o parcial de la invaginación de la vesícula óptica primaria. El
ojo es de tamaño variable y, por lo general se asocia con cierto grado de proliferación
del tejido de neuroglia. La malformación ocurre alrededor de la 4ta. semana de vida
embrionaria.
3.3. Ciclopía
La ciclopía es una rara fusión a nivel
de la línea media de las estructuras oculares en desarrollo, que se acompañan de
defectos generalizados del cerebro anterior y del cráneo; por lo general no es compatible
con la vida, ya que se transmite con un gen recesivo letal.
3.4. Colobomas
Palpebrales
Una hendidura unilateral del párpado
superior constituye el tipo más común de coloboma palpebral.
Las hendiduras bilaterales pueden ocurrir en los párpados superiores o inferiores o,
acompañarse de otras deformidades de la cara o del globo ocular.
3.5. Microftalmía
En la microftalmía, uno o ambos ojos se
encuentran notoriamente más pequeños que lo normal (Lámina 14, Foto 2).
Puede asociarse a muchas otras anomalías oculares, por ejemplo, la catarata, glaucoma,
aniridia y coloboma.
Con mucha frecuencia también se
presentan anomalías somáticas agregadas, por ejemplo, polidactilia, sindactilia, pie
zambo, riñón poliquístico, hígado poliquístico, paladar hendido y
meningoencefalocele. La microftalmia casi siempre se determina en forma genética con más
frecuencia con carácter recesivo pero en ocasiones puede ser dominante.
3.6. Defectos
corneales
Puede haber opacidad parcial o completa
de la córnea, como la que se encuentra en el glaucoma congénito, desarrollo anormal de
la córnea con persistencia de adherencias entre el cristalino y la córnea, lesiones al
nacer, inflamación intrauterina, queratitis intersticial, y depósito de
mucopolisacáridos de la córnea, como los del síndrome de Hurler. La causa más
frecuente de opacidad corneal en lactantes y niños pequeños es el glaucoma congénito.
En la mayoría de los casos el tamaño del ojo es mayor que lo normal (macroftalmia,
hidroftalmia, buftalmia). Los traumatismos obstétricos pueden provocar opacidades
corneales extensas con edema, como resultado de la ruptura de la membrana de Descemet.
Casi siempre éstas desaparecen de manera espontánea.
3.7. La
Megalocórnea
Es una córnea agrandada con función
normal la cual suele transmitirse con carácter recesivo ligado al sexo. Debe ser
diferenciada del glaucoma infantil. Por lo general no se acompaña de otros defectos.
3.8. Defectos del
iris y de la pupila
Con frecuencia se observan pupilas
ectópicas o mal centradas. El desplazamiento habitual es hacia arriba y hacia afuera
(temporal) del centro de la córnea.
En ocasiones el desplazamiento se asocia
a un cristalino ectópico, glaucoma congénito o microcórnea.
Las pupilas múltiples se conocen con el nombre de policoria.
La miosis congénita se debe al escaso desarrollo del
músculo dilatador. Después de la instilación de un midriático se observa una
alteración escasa en el tamaño pupilar. La midriasis congénita se caracteriza por la
presencia de pupilas de gran tamaño e inactivas por el subdesarrollo del esfínter
muscular; debe diferenciarse entre la midriasis debida a paresia juvenil y a tumores de la
pineal.
El coloboma del iris es inicio del cierre
incompleto de la hendidura ocular fetal y suele situarse hacia abajo y hacia la línea
media (nasal) y tambien puede asociarse al coloboma del cristalino, de la coroides y del
nervio óptico.
La aniridia (ausencia del iris) es una
anomalía rara, que a menudo acompaña al glaucoma secundario, y se hereda con caráter
autosómico dominante.
Los restos mesodérmicos persistentes
casi siempre aparecen como bandas fibrilares que atraviesan el espacio pupilar central y
se adhieren al círculo arterial menor del iris. Rara vez tienen valor clínico o impiden
la agudeza visual.
El color del iris se determina por la
herencia. Las anomalías por el color incluyen al ALBINISMO, que es la ausencia de
pigmentación normal de las estructuras oculares y con frecuencia se acompañan de mala
agudeza visual y nistagmo, y la HETEROCROMÍA,que es una diferencia de color en los 2
ojos, la cual puede ser un defecto primario del desarrollo sin pérdida funcional o puede
ser secundaria a un proceso inflamatorio.
3.9. Anomalías del
Cristalino
Las anomalías del cristalino que se
observan con más frecuencia son las cataratas, aunque puede haber desarrollo anormal del
mismo formando colobomas o subluxación, como se ve en el Síndrome de Marfan.
Cualquier opacidad del cristalino que se
presente al nacimiento es una catarata congénita, independientemente de que impida o no
la agudeza visual. La catarata congénita con frecuencia acompaña a otros padecimientos.
La rubeola materna durante el 1er. trimestre del embarazo es una causa frecuente de
catarata congénita. Otras cataratas congénitas tienen un antecedente hereditario. Si la
opacidad es tan pequeña como para no ocluir la pupila, se puede alcanzar una agudeza
visual adecuada enfocando alrededor de la opacidad. Sin embargo, si la abertura pupilar se
encuentra ocluida por completo, la visión normal no se desarrolla, y la mala fijación
puede conducir a nistagmo y ambliopía ex anopsia.
3.10. Coroides y
Retina
Los grandes defectos de la coroides y la
retina se pueden observar bien con el oftalmoscopio. Las estructuras de la coroides pueden
presentar colobomas congénitos por lo general en la región nasal inferior, los cuales
pueden incluir el iris y todo o parte del nervio óptico. Con frecuencia la toxoplasmosis
intrauterina provoca cicatrización polar posterior coriorre-tiniana, que es un transtorno
pigmentario. Otras lesiones de la coroides y la retina incluyen excrecencias, aneurismas,
deformaciones del nervio óptico, fibras nerviosas mielinizadas y la degeneración macular
hereditaria.
4. DEFECTOS DEL DESARROLLO CORPORAL
ASOCIADOS CON DEFECTOS OCULARES
4.1. Albinismo
La deficiencia congénita de pigmento
puede afectar a todo el cuerpo (albinismo completo) o tan sólo una parte de él
(albinismo incompleto). Cuando el albinismo incompleto afecta sólo a los ojos, la
función puede ser normal o defectuosa. En el albinismo ocular completo, casi siempre
existe desarrollo anormal de la mácula, un error significativo de refracción, nistagmo y
fotofobia intensa. Las pestañas y las cejas son blancas, la conjuntiva hiperémica, los
iris son grises o rojos, y la pupila tiene aspecto rojo. El tratamiento consiste en
mejorar la fotofobia mediante anteojos ahumados o con lentes de contacto opacos con una
zona central clara de 2-3 mm de diámetro.
4.2. Síndrome de
Marfán
Éste es un transtorno de origen
mesodérmico, el cual casi siempre se transmite con carácter autosómico dominante. Las
características principales son:
1. Los dedos de las manos y los pies
largos y delgados (aracnodactilia)
2. Relajación generalizada de los ligamentos
3. Subdesarrollo muscular generalizado
4. Luxación bilateral del cristalino (ectopía del cristalino)
5. Anomalías cardiacas y en ocasiones, aneurisma aórtico
6. Paladar gótico
7. Otras deformaciones del esternón, tórax y articulaciones
Por lo general, los cristalinos se luxan
y se afecta la agudeza visual debido a que el paciente no ve a través del cristalino.
Con frecuencia en los cristalinos
subluxados se desarrollan cataratas. Puede ser necesario el tratamiento quirúrgico de las
cataratas, pero tiene un pronóstico menos favorable que la cirugía convencional de las
cataratas.
4.3. Osteogénesis
Imperfecta
Esta rara afección se caracteriza por
fragilidad excesiva de los huesos y laxitud de los ligamentos, con fracturas frecuentes y
luxaciones, defectos dentarios, sordera y escleras azules. El color azul es más oscuro en
las porciones anteriores de las escleróticas por encima de los cuerpos ciliares. Se cree
que se deba a que la esclerótica se encuentra demasiado delgada, y permanece inalterada
durante la vida.
Se pueden presentar también cataratas,
megalocórnea y queratocono.
Casi siempre se hereda con carácter autosómico dominante.
4.4. Gargolismo o
Síndrome de Hurler
Esta es una afección rara debida a
herencia autosómica recesiva en la cual existe infiltración de mucopolisacáridos en los
tejidos, de manera especial en hígado, bazo, ganglios linfáticos, hipófisis y córneas.
Otros signos oculares incluyen ptosis ligera, párpados grandes y engrosados y estrabismo
(esotropía). Las córneas pueden presentar un aspecto brumoso difuso, el cual evoluciona
hasta una opacidad blanca lechosa y al final puede desarrollarse glaucoma. No existe
tratamiento satisfactorio.
4.5. Oxicefalia
(acrocefalia, cabeza en torre o en campanario)
Esta deformidad es evidente al nacer,
pero a menudo se atribuye a una deformación durante el parto, y rara vez se diagnostica
en el momento del alumbramiento.
Se caracteriza por cráneo elevado, en
forma de cúpula o punteagudo, frente amplia, protrusión de las fosas temporales, huesos
malares aplanados, órbitas poco profundas, una bóveda palatina elevada y estrecha y
sinostosis de las suturas craneanas. También se puede presentar sindactilia. Los signos
oculares incluyen exoftalmia (debido a la poca profundidad de las órbitas), separación
amplia de los ojos y exotropía.
El cierre de los párpados puede ser
difícil o imposible.
La pérdida de la visión puede ser
subsiguiente al aumento de la presión intracraneal. El nistagmo es frecuente. Se han
elaborado varios procedimientos quirúrgicos para aliviar la presión intracraneana. Si se
quiere conservar la visión debe practicarse cirugía antes de que progrese hasta atrofia
óptica. El síndrome se debe a un gen autosómico dominante de penetración débil.
4.6.
Acrobraquicefalia
En esta anomalía la cabeza es ancha
mientras que la oxicefalia es estrecha. La causa de acrobraquicefalia es el cierre
prematuro de las suturas coronales. El crecimiento se efectúa sólo en sentido lateral y
vertical, y el diámetro anteroposterior es corto. Los signos oculares son similares a los
de la oxicefalia.
Otras anomalías que afectan el
desarrollo del cráneo son la escafocefalia (diámetro anteroposterior aumentado debido al
cierre prematuro de la sutura sagital) y la plagiocefalia (aplanamiento asimétrico, que
casi siempre se debe al cierre prematuro de una sola sutura coronal).
4.7. Disostosis
craneofacial (Enfermead de Crouzon)
Esta rara deformidad hereditaria se debe
a un gen autosómico dominante y se caracteriza por exoftalmia, atrofia del maxilar
superior, agrandamiento de los huesos nasales, aumento anormal del espacio interocular
(hipertelorismo ocular), atrofia óptica, anomalías óseas de la región del seno
perilongitudinal. Las hendiduras palpebrales se inclinan hacia abajo (en comparación de
la inclinación hacia arriba en el Síndrome de Down). También se presenta estrabismo y
nistagmo.
4.8. Síndrome de
Laurence-Moon-Biedl
Este sindrome incluye retinitis
pigmentosa, polidactilia, obesidad, hipogenitalismo y retraso mental.
Se hereda con carácter autosómico recesivo.
5. PROBLEMAS POSNATALES
Los transtornos oculares más frecuentes
en los niños son las infecciones externas de las conjuntivas y de los párpados
(conjuntivitis bacteriana, orzuelos, blefaritis), estrabismos, cuerpos extraños oculares,
reacción alérgica de la conjuntiva y de los párpados, vicios de refracción (en
especial miopía) y transtornos oculares congénitos.
Puesto que es más difícil obtener una
historia clínica exacta de los factores causales y de molestias subjetiva en los niños,
no es raro pasar por alto transtornos oculares importantes (especialmente en niños muy
pequeños). Con excepción de la diferente frecuencia con que se presentan los diversos
tipos de transtornos oculares, las causas, las manifestaciones y el tratamiento de estos
son casi iguales en los niños que en los adultos. A continuación se exponen ciertos
problemas especiales que se encuentran con mayor frecuencia en los lactantes y en los
niños.
5.1. Oftalmía de
los recién nacidos
(Conjuntivitis del recién nacido)
La conjuntivitis del recién nacido puede
ser de origen químico, bacteriano (incluyendo a las clamidias) o viral. Por lo general,
la diferencia se establece según la edad de aparición, mediante los frotis y cultivos
adecuados. La forma más frecuente es la conjuntivitis química que provocan las gotas de
nitrato de plata cuando se instilan en el saco conjuntival al nacer. La inflamación es
mayor durante el primero o segundo día de vida. La conjuntivitis bacteriana casi siempre
es de origen estafilocócico, neumocócico, por pseudomonas o gonococo, siendo esta
última la más grave debido a la posibilidad de dañar la córnea. La conjuntivitis
bacteriana aparece entre el 2do. y 5to. día de vida: el cultivo y el frotis
bacteriológico confirman el diagnóstico (Lámina 14, Foto 1).
La blenorrea de inclusión (provocada por
un virus de gran tamaño) aparece entre el 5to. y 10mo. día. La ausencia de bacterias en
el frotis y la presencia de los típicos cuerpos de inclusión virales en las células
epiteliales confirman este diagnóstico.
La conjuntivitis por nitrato de plata
suele ser autolimitada. La conjuntivitis bacteriana requiere la instilación frecuente de
agentes antibacterianos, como sulfacetamida sódica, bacitracina o ungüento de
sulfonamidas o tetraciclinas.
La solución de nitrato de plata (a 1%)
debe usarse en envases sellados desechables, una sola vez. Ciertas instituciones aconsejan
el uso de preparados oftálmicos a base de antibióticos en vez de nitrato de plata. El
diagnóstico prenatal y el tratamiento de la gonorrea materna deben prevenir la
conjuntivitis gonocócica neonatal, sin embargo, la medicación profiláctica del recién
nacido no debe menospreciarse. La prevención de la conjuntivitis por inclusión es
difícil, ya que la madre la lleva consigo en sus vías genitourinarias. En la mayor parte
de los países es obligatoria y por ley la instilación de nitrato de plata o de un
antibiótico (por lo general penicilina).
5.2. Retinopatía
de la Prematuridad
(Fibroplasia Retrolenticular)
Esta alteración era relativamente común
en la década de 1940-1950, en que se reconoció como el factor causal de la misma la
oxigenoterapia intensa y prolongada en prematuros. El estudio detallado de esta patología
corresponde a otro capítulo del presente texto.
5.3. Glaucoma
congénito
El glaucoma congénito puede presentarse
solo o asociado con muchas otras lesiones congénitas. Es esencial el reconocimiento
temprano para la prevención de la ceguera permanente. El padecimiento a menudo es
bilateral. El síntoma más notable es la fotofobia (intensa). Los signos tempranos son
córnea opaca o nebulosa, aumento del diámetro corneal y aumento de la presión
intraocular. Puesto que las capas externas del globo ocular no son tan rígidas en el
niño, la presión intraocular elevada produce distensión de los tejidos de la córnea y
de la esclerótica (Lámina 14, Foto 3).
Se puede conservar una visión útil
mediante el diagnóstico precoz y el tratamiento médico y quirúrgico por un
oftalmólogo.
5.4. Leucocoria
(Pupila Blanca)
Algunas veces los padres observan una mancha blanca a
través de la pupila del niño (leucocoria). Aunque debe descartarse el retinoblastoma, la
opacidad con mayor frecuencia se debe a una catarata, a fibroplasia retrolenticular, a la
persistencia de la túnica vascular del cristalino o a una cicatriz corneal.
5.5. Retinoblastoma
Este raro tumor maligno de la niñez es
mortal si no se trata. Las dos terceras partes de los pacientes se presentan antes del
término del 3er. año de vida; se ha informado de enfermos en la niñez, adolescencia y
(muy raramente) en adultos. Casi en 30% de los pacientes el retinoblastoma es bilateral.
El tumor resulta de la mutación de un gen autosómico dominante que se transmite con
penetrancia elevada. Por lo tanto, los hijos de los que logran sobrevivir tienen cerca de
50% de probabilidad de presentar retinoblastoma. En las generaciones subsiguientes es más
probable que sea bilateral.
Los padres que han tenido un niño con
retinoblastoma corren un riesgo de 4-7% de producir la enfermedad en cada uno de los
niños que nacen después. El retinoblastoma casi nunca se descubre antes de que produzca
una pupila opaca. Los lactantes y los niños que presentan síntomas de estrabismo deben
examinarse en forma muy cuidadosa para descartar un retino-blastoma, puesto que un ojo
desviado puede ser el primer signo de tumor.
La enucleación es el tratamiento de
elección en todos los enfermos con el padecimiento en un solo ojo.
5.6. Estrabismo
El estrabismo se presenta en casi 2% de
los niños. Su diagnóstico rápido queda a menudo bajo responsabilidad del pediatra o del
médico familiar. Algunas veces el estrabismo de la niñez tiene significado neurológico.
El tratamiento del estrabismo se inicia a la edad de 6 meses, con objeto de asegurar el
desarrollo de la mejor agudeza visual posible y un buen resultado estético y funcional
(visión binocular). Se debe eliminar la idea de que un niño puede corregir su estrabismo
al aumentar la edad. La negligencia en el tratamiento del estrabismo puede llegar a
producir efectos antiestéticos indeseables, traumas síquicos y el deterioro permanente
de la visión del ojo desviado (Lámina 14. Foto 5 y 6).
5.7. Ambioplía Ex
Anopsia
La ambliopía ex anopsia es la
disminución de la agudeza visual de un ojo (que no puede correegirse mediante lentes) en
ausencia de una enfermedad ocular orgánica.
Las 2 causas más frecuentes son el
estrabismo y la anisome-tropía.
En el estrabismo se suprime la imagen en el ojo desviado (con objeto de prevenir la
diplopía). Si no se instituye el tratamiento antes de que termine el proceso de
maduración visual (es decir, antes de los 5 ó 6 años de edad), no se desarrolla una
adecuada agudeza visual en el ojo desviado. Existe una situación similar cuando hay una
gran diferencia en el poder de refracción de los 2 ojos (anisometropía). A pesar de que
los ojos puedan alinearse de manera correcta, son incapaces de enfocar juntos y se suprime
la imagen de un ojo. Si no se instituyen las medidas correctoras antes de los 5 ó 6 años
de edad, se produce una ambliopía ex anopsia.
Para prevenir la ambliopía ex anopsia son importantes
una sospecha temprana y la pronta referencia del paciente para el tratamiento de la
afección.
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