Esclera
Dr. José S. Niño Montero
1. Revisión Anatómica
La esclera o esclerótica es una cubierta
de una forma esférica con un diámetro promedio de 22 mm. Su espesor varía dependiendo
de la zona donde tomemos, así tenemos: en el limbo 0,8 mm, en el ecuador 0,4 a 0,5 mm,
cerca al nervio óptico, inmediatamente posterior a la inserción de los tendones
musculares 0,3 mm mientras que en la inserción es de 0,6 mm.
Embriologicámente deriva de las células
de la cresta neural y del mesodermo. Estructuralmente está compuesta de colágeno, fibras
elásticas, fibroblastos, proteoglucanos y melanocitos. El 68% de la esclera es agua. Las
fibras constituyen el 75% de su peso en seco. A diferencia de la córnea, los haces y
fibrillas de colágeno escleral tienen un diámetro variable y se entrelazan
irregularmente y no en laminillas regulares. El colágeno escleral es fundamentalmente de
tipo I, en menor proporción los tipos III, V y VI. La sustancia fundamental más
abundante es el dermatán sulfato.
La esclera se puede dividir en tres
capas: la epiesclera, el estroma escleral y la lámina fusca. La epiesclera es la
porción más superficial y se trata de una delgada capa fibrovascular con haces sueltos
de colágeno, de menor diámetro y con sustancia fundamental más abundante que el estroma
escleral. La lámina fusca tiene esa denominación debido a su ligera
coloración oscura, lo cual es debido a la presencia de melanocitos.
El estroma escleral es relativamente avascular. La
esclera está densamente inervada por ramas de los nervios ciliares posteriores.
2. Inmunología
La esclera contiene inmunoglobulinas y
componentes del complemento de las vías clásica y alternativa. Los fibroblastos si son
estimulados tienen capacidad para producir colagenasa, elastasa y otras enzimas
degradantes. Normalmente se expresan antígenos HLA-I, además de HLA-II en situaciones de
inflamación. Los componentes celulares de la inflamación son escasos o inexistentes.
Existen evidencias que señalan que la
escleritis asociada a enfermedades autoinmunes se debe a vasculitis por complejos inmunes,
los cuales pueden depositarse desde el torrente circulatorio u originarse a nivel local.
La inflamación crónica tiene una respuesta granulomatosa.
3. Patología
Las afecciones más importantes son las
inflamatorias. Las inflamaciones de la esclera pueden dividirse en dos categorías de
acuerdo a su importancia clínica: Epiescleritis y escleritis. La primera es una
enfermedad benigna que generalmente no está asociada a enfermedades sistémicas, a
diferencia de la segunda que es destructiva y con frecuencia se asocia a trastornos
sistémicos graves.
3.1. Epiescleritis
Manifestaciones clínicas
La epiescleritis afecta con mayor
frecuencia a las mujeres que a los hombres y la cuarta década de la vida es la más
afectada, se caracteriza por la inyección de los vasos epiesclerales (Tabla 1), ésta
puede ser localizada o difusa, uni o bilateral. Dentro de la sintomatología puede haber
dolor leve, sensación de calor, irritación, lagrimeo o fotofobia leve. Su curso es
progresivo y de evolución rápida. A la luz del día el enrojecimiento no tiene tono
azulado. Puede o no existir edema epiescleral. Al aplicar fenilefrina al 10% ocurre
vasoconstricción lo cual disminuye el color rojo del globo ocular, en ocasiones hay
compromiso corneal tipo infiltrativo e iritis leve.
La mayoría de los ataques se
autolimitan, desapareciendo entre 7 a 10 días, existiendo casos que van hacia la
cronicidad. En el 60% de los casos se observa recurrencias en el mismo o en el otro ojo.
Estas recurrencias se caracterizan por ser cada vez más espaciadas.
En algunos casos se desarrolla dentro del
área de la inflamación un nódulo rojo, de forma redondeada u oval, el cual está fijo a
la esclera, lo cual se puede demostrar desplazando ligeramente la conjuntiva. Puede haber
más de un nódulo. A esto se denomina epiescleritis nodular, la cual una vez instalada
demora cuatro a seis semanas para desaparecer sin secuelas.
Enfermedades Asociadas
Aproximadamente el 30% tendrá una
enfermedad asociada.
Entre las principales enfermedades
sistémicas involucradas, tenemos:
- Enfermedades inflamatorias
sistémicas: Artritis reumatoide, Policondritis recidivante, Cardiopatía reumática,
Enfermedad inflamatoria intestinal, Lupus eritematoso sistémico, Artritis psoriásica,
Síndrome de Behcet, Síndrome de Cogan.
- Enfermedades infecciosas:
Tuberculosis, Sífilis, Herpes zoster, Herpes simple.
- Enfermedades metabólicas: Gota.
- Enfermedades cutáneas: Eritema
nodoso, Eritema multiforme, Acné rosácea.
Tabla 1. Características de la conjuntivitis,
epiescleritis y escleritis
| |
Conjuntivitis |
Epiescleritis |
Escleritis |
Síntomas |
Secreción,
sensación de cuerpo extraño,escozor |
Normalmente
ninguno, malestar leve |
Dolor profundo
y sudor, lagrimeo y Fotofobia |
Inyección
Localización |
Difusa, en
fórnices |
Normalmente
sectorial, también difusa o nodular |
Difusa o
nodular |
Coloración
Dolor a la palpación |
Roja
No |
Roja
Leve o ausente |
Púrpura
Frecuente |
Blanqueo con
fenilefrina al 10% |
Sí |
Moderado |
No |
Otros
hallazgos |
Folículos,quemosis,quera-
topatía punteada superf. |
Raramente
pequeña,
cicatrización
corneal perif. |
Edema,
adelgaz. escleral, iritis, queratitis. |
El tratamiento está orientado a aliviar
la sintomatología y mejorar la apariencia estética. El uso de compresas frías,
lubricantes oculares y vasoconstrictores tópicos, generalmente es suficiente. Dependiendo
de la clínica, puede recurrirse al empleo de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) o
corticoides, prefiriéndose uno de baja penetración, como la fluorometalona. En los casos
en que exista enfermedad sistémica asociada, deberá tratarse dicha entidad clínica.
3.2. Escleritis
Muchas de las enfermedades que
afectan a las articulaciones también lo hacen a la esclera. Afecta más a las mujeres que
a los hombres, siendo la edad más afectada de los 40 a 60 años, en el 30% de los casos
es bilateral.
Clínicamente es característico el
dolor, lagrimeo y fotofobia. El dolor puede ser intenso, y puede irradiarse a la cara, la
agudeza visual puede verse comprometida. Se presenta dilatación de los vasos
epiesclerales profundos, los cuales al observarse a la luz del día, le dan una tonalidad
rojo azulada. Al aplicar fenilefrina tópica no se blanquea. Puede existir edema o
necrosis, observándose la zona avascular, la misma suele estar adelgazada, permitiendo
ver la coroides.
En la escleritis anterior, podemos
encontrar lo siguientes tipos:
- Difusa, área amplia de esclera
inflamada, sin necrosis y edema mínimo (Lámina 6, Foto 6).
- Nodular, una o más áreas localizadas de inflamación, sin necrosis y edema nodular, el
cual es inmóvil y firme al tacto.
- Necrotizante con inflamación, una o más áreas de necrosis con inflamación y dolor.
- Necrotizante sin inflamación, necrosis sin inflamación ni dolor, generalmente de larga
evolución (Lámina 7, Foto 6).
La escleritis posterior es similar a una
masa coroidea amela-nótica, desprendimiento exudativo de la retina, hemorragia retiniana,
pliegues coroideos o desprendimiento coroideo. Hay restricción de movimientos
extraoculares, proptosis, dolor y sensibilidad. En raras ocasiones se vincula con alguna
enfermedad sistémica.
El 50% de las personas con escleritis
padece alguna enfermedad sistémica. Las enfermedades adjuntas más frecuentes son las del
tejido conectivo, como:
- Artritis Reumatoide,
- Espondilitis Anquilosante,
- Lupus Eritematoso Sistémico,
- Poliarteritis Nodosa y
- Granulomatosis de Wegener
Las infecciones por Herpes zoster
oftálmico, Sífilis también pueden causar escleritis. La Gota, Tuberculosis, Sarcoidosis
o cuerpo extraño son causas menos frecuentes de escleritis.
Una buena opción inicial es un antiinflamatorio no
esteroide por vía oral, como ibuprofeno a razón de 400 - 600 mg cada seis horas, o
indometacina, 25 mg cada ocho horas, junto con un antiácido o bloqueador H2, como
ranitidina. Si la paciente no responde, el siguiente paso son los corticosteroides orales.
En enfermedades como la vasculitis sistémica, poliarteritis nodosa y granulomatosis de
Wegener, a veces se requiere un tratamiento inmunosupresor, como la ciclofosfamida. El
declive del dolor es una indicación del tratamiento exitoso, aunque el cuadro clínico no
presente mejoría muy rápida.
|