| Traumatismos de pierna, tobillo
y pie
Dr. Manuel Barrenechea Olivera
FRACTURAS DIAFISIARIAS Y MALEOLARES DE
TIBIA Y PERONÉ; LUXO-FRACTURAS DE TOBILLO; RUPTURAS DEL TENDÓN DE AQUILES Y EL PLANTAR
DELGADO; FRACTURAS DEL: CALCÁNEO, ASTRÁGALO, METATARSIANOS Y FALANGES; LESIONES
CAPSULO-LIGAMENTARIAS DEL TOBILLO; CLÍNICA,
CLASIFICACIÓN Y TRATAMIENTO
1. FRACTURAS DIAFISIARIAS DE TIBIA Y
PERONÉ
Son las fracturas más frecuentes del
esqueleto (15%). Este segmento, en su cara anterointerna carece de músculos y sólo se
cubre de piel y TCS; por ello sus fracturas se exponen con mayor incidencia (75-85%). A su
vez, suele ser asiento de hematomas, compromisos vasculonerviosos, osteomielitis,
seudoartrosis y vicios de consolidación.
2. FRACTURAS DE LA DIÁFISIS DEL
PERONÉ
El peroné, hueso ferulario, tiene importancia a nivel de
sus extremos por servir de inserción a elementos tendinosos y ligamentarios, a la vez por
dar estabilidad a las articulaciones. Las fracturas aisladas de diáfisis del peroné no
tienen mayor importancia, generalmente obedecen a traumatismos directos. Su
sintoma-tología puede pasar inadvertida o manifestarse por dolor solapado a la marcha,
localizado en el foco de fractura. El tratamiento no precisa siempre de yeso, pero es un
recurso efectivo la bota de yeso ambulatoria para calmar el dolor y acelerar la
consolidación.
3. FRACTURAS DE DIÁFISIS DE TIBIA
Estamos refiriéndonos a las fracturas de
tibia pudiendo o no estar comprometida la diáfisis de peroné. La tibia está cubierta
hacia atrás y afuera por tres compartimentos, delimitados por tabiques y aponeurosis de
la sindesmosis tibia-peroné. En dichos compartimentos los traumatismos pueden originar
aumentos de presión ("Síndrome Compartamental").
3.1. Mecanismo
El mecanismo generalmente tiene relación
con la configuración de la línea de fractura, pudiendo ser: directos, indirectos y
mixtos.
a) Directos: La fuerza incide de
frente sobre el hueso; ejem, un puntapié o coz en la diáfisis, produce fracturas
transversales. Los aplastamientos o compresiones producen fracturas conminutas.
b) Indirectos: Cuando el trauma se
trasmite al hueso por: Cizallamiento, es decir dos fuerzas paralelas, pero de sentido
contrario. Ejem, planchazo sobre el pie que despeja una pelota en rebote o la
hiperflexión estando el pie fijo dan fracturas de trazo oblicuo. En cambio, la
hiperflexión con tres puntos de apoyo, frecuente en los accidentes de tránsito, ocasiona
las fracturas en mariposa. La rotación o torsión, que ocasiona trazo espiroideo, se ve
en los esquiadores. Es frecuente la fractura por fatiga, frecuente en atletas por
sobreentrenamiento (Signo de OLLANQUIST: edema inflamatorio, dolor localizado a la marcha)
y las fracturas patológicas, a veces sin trauma significativo, como sucede en los
ancianos, por osteoporosis.
3.2. Sintomatología
La violencia del trauma, el compromiso de
partes blandas o nobles (V-N) y el grado de desplazamiento fracturario ocasionan los
síntomas: dolor intenso, impotencia funcional absoluta, movimientos anormales, crujido,
aumento de volumen y deformación. Pasado el momento agudo puede presentar flictenas
(Signo de CHASSAINAC).
3.3. Clasificación
Existen muchas clasificaciones, con fines
didácticos interesa clasificarlas de acuerdo a su exposición y estabilidad en:
A) Cerradas y expuestas, y
B) Estables e inestables.
3.4. Fracturas Cerradas de Huesos de
la Pierna
Son las fracturas que no tienen
comunicación con el medio externo y, según TSCHENE y GOTZE, vale reconocer los grados de
compromiso de tejidos blandos en:
GRADO 0. (Contusión LEVE).
Escasa o nula lesión de tejidos blandos.
GRADO 1. (Contusión MODERADA). Abrasiones superficiales y moderada
tumefacción del TCSC.
GRADO 2. (Contusión INTENSA). Abrasión profunda, con edema a tensión y
vesículas.
GRADO 3. (Contusión GRAVE). Tumefacción a tensión, flictenas y síndrome
compartamental.
La opción del tratamiento varía de
acuerdo al grado: Enyesado (0º a 1 º) y enclavado o fijación externa o fijación
interna en (2º a 3º).
Las fracturas cerradas de tibia sin o con
mínimo desplazamiento, estables, se tratan con yeso muslopedio, la rodilla en
semiflexión de 10º a 20º y tobillo a 90º, durante 4 a 6 semanas de reposo relativo
(sin asentar el pie y pudiendo caminar con muletas), y ejercicios del cuadríceps. Luego
colocar bota (SARMIENTO) con apoyo en tendón rotuliano y condíleo, permitiéndole marcha
controlada, hasta completar las 12 semanas. Hacer control radiográfico antes de cada
cambio de yeso. La fractura debe consolidar en 16 semanas. En pacientes politrau-matizados
con fracturas de ambas piernas se recomienda enclavado intramedular o fijación externa o
interna.
Las fracturas de tibia con peroné intacto son de
consolidación tardía (30%), tienden a deformidad en varo (24%) según TIETZ y Col. En
caso de las fracturas con peroné intacto no desplazadas o con mínimo desplazamiento,
constatamos a las 4 a 6 semanas desplazamiento fracturario comparativo o falta de
presencia de callo óseo a las 12 a 16 semanas, preferible enclavar previo fresado del
canal medular u osteotomizar el peroné y poner fijación externa compresiva definitiva.
También se puede realizar osteosíntesis con placa recta y tornillos (generalmente se
emplean placas DCP extrechas).
3.5. Fracturas Cerradas Desplazadas de
Huesos de la Pierna
Deben reducirse bajo anestesia local,
regional o general, siempre y cuando:
1º Existan desplazamientos mayores al
50% de contacto de las superficies fracturadas en el eje frontal y lateral.
2º Deformidades angulares en varo de 5º o más y valgo y anteroposteriores mayor de
10º.
3º Acortamientos mayores a 1 cm.
4º. Ningun grado de rotación (comparar con el otro miembro).
Estas alteraciones pueden incrementarse
conforme transcurre el tiempo y la contractura de partes blandas. Si se alínean o
permanecen así son estables, lo contrario es inestable e irreductible. Para alinear o
reducir la fractura existen tres métodos:
A) Extemporáneo: Realizable bajo
anestesia en una sola sesión, bajo tracción (muslo) y contratracción (pie) mecánica
sostenida, el traumatólogo efectúa las maniobras suaves, de acuerdo a los
desplazamientos y coloca muslopedio de yeso. Si suelen desplazarse los fragmentos a pesar
del yeso, es recomendable poner clavos de Steimann en fragmento distal y proximal e
incluirlo al yeso (método de Bohler) para evitar desplazamientos. Tener en cuenta la
posibilidad de realizar cuñas en el yeso (Lámina 34:1,2).
B) Lento: En pacientes con
desplazamiento de fracturas de pierna en los que no se ha logrado reducción extemporánea
y presentan excesivo edema y flictenas que impiden maniobrar, algunas fracturas expuestas
con signos de infección: Hacer tracción esquelética transcalcánea o de epífisis
distal de tibia lenta y progresiva para descabalgar con el peso de tracción y/o mantener
el alineamiento hasta la resolución del edema, flictenas y curación de heridas, seguir
después con yeso muslopedio a las 3 ó 4 semanas.
C) Quirúrgico: En las fracturas
cerradas inestables, se tiende con facilidad a la tentación de un mejor alineamiento y
una fijación interna sólida. En orden de prioridad y ventajas estarían:
1. El enclavijado intramedular a cielo
cerrado con intensi-ficador de imágenes y, mejor aún, bloqueado con tornillos si los
trazos de fractura lo permiten.
2. La fijación externa con aceptable alineamiento y/o mínima osteosíntesis con 1 ó 2
tornillos de compresión interfragmentaria.
3. Placas compresivas AO (Lámina 34: 3-6).
La idea de tratar por métodos incruentos
prevalece en vista de estadísticas que aducen por una consolidación más rápida, la
menor incidencia de infecciones y seudoartrosis. Los métodos cruentos están en boga, por
la era antibiótica que controla las infecciones, la resolución en un solo acto
quirúrgico del problema fracturario y el ahorro de camas hospitalarias.
3.6. Fracturas Expuestas
Desde la aparición del hombre sigue
siendo problema esta lesión, que compromete más la pierna. Hasta el siglo pasado el
único recurso era la amputación para salvar la vida por la complicación más grave: La
infección.
Con los nuevos recursos, como Asepsia,
antibioticoterapia, rayos x (intensificador de imágenes) y técnicas más depuradas los
resultados son cada vez mejores.
El manejo de las fracturas expuestas
requiere de experiencia, disponibilidad de recursos y un diagnóstico acertado bajo la
óptica de clasificaciones que aporten conceptos del tratamiento, evolución y
pronóstico.
Adoptamos así la clasificación del
compromiso óseo en grupos del Dr. Alfredo Aybar Montoya, y la interrelación con el grado
de alteraciones de tejidos blandos (CAUCHOIX MULLER).
* Fracturas diafisiarias de acuerdo al
compromiso óseo (Aybar Montoya)
Grado de compromiso óseo:
1. Trazo simple transverso u oblicuo
corto,
2. Trazo doble con fragmento intermedio en "mariposa",
3. Trazo doble a distancia en la diáfisis "segmentario", y
4. Conminuta.
4A. A grandes fragmentos, susceptibles de ser reducidos quirúrgicamente, y
4B. A pequeños fragmentos difíciles de alinear
Grados de compromiso de tejidos
blandos (Cauchoix - Muller- Gustilo)
I. Heridas lineales de bordes netos, que
pueden tener hasta uno o dos cm de longitud, en comunicación al hueso.
II. Cuando hay pérdida de T.B. de 2 cm a 1/3 de la longitud de la diáfisis del segmento
pierna. Se logra cobertura sin dificultad (cierre primario, diferido, colgajos, plastías
"Rotacional" o "Voltereta" o por acortamiento)
III. Mayor al 1/3 del segmento pierna, desflecada, anfractuosa, con pérdida de sustancia
(P.B.), difícil de lograr cobertura.
Ambos conceptos, relacionados en
coordenadas, pueden proporcionarnos actitudes terapéuticas, evolución y pronóstico,
como muestra el cuadro que sigue:
Por encima de la diagonal, al extremo
izquierdo, están los casos más sencillos a tratar, posibles de resolución en un solo
acto quirúrgico. Por debajo están los casos más complicados y duraderos, tributarios de
varios actos quirúrgicos óseos o de tejidos blandos (injertos, limpiezas,
necrectomías). Llegando al extremo inferior derecho, casos que puedan terminar en
amputación.
* Otras variables para el manejo de
Fx. expuestas
A) Momento quirúrgico del fracturado al
llegar a emergencia, puede ser:
a . Dentro del momento agudo (MA), entre
las 0 y 8 horas,
b. Pasado el momento agudo (PMA), entre las 8 horas a 3 semanas, y
c. Antiguas. Fracturas expuestas que llegan luego de 3 semanas o más de producidas.
B) Edad: Menores de 30 años. Entre 30,
50 y mayores de 50 años (1.2.3)
C) Isquemia de la pierna comprometida
Pulso disminuido y Perfusión Normal (1)
Disminución del Pulso Capilar: Parentérico (2)
Parálisis / Pérdida de sensibildad (3)
Si es mayor de 6 horas se dobla puntaje
D) Shock.
Presión sistólica siempre > 90 mm
Hg. (1)
Hipotensión transitoria (2)
Hipotensión permanente (3)
Buen éxito de 3 a 6 puntos
Regular resultado 6 - 7 (media 4,9)
Amputaciones 7 - 11 (media 9,1)
* Método
1. Diagnosticar fractura expuesta y
resolver problemas de Shock, respiratorios y otras alteraciones que comprometan la vida.
Reconocer herida.
2. Conseguida la estabilidad de funciones vitales del paciente, tomar rayos X y preparar
pre-operatorio. (anestesia, sangre y SOP).
3. Despojar toda la ropa y anestesiar en sala séptica.
4. Lavado y rasurado estando el paciente en tracción. No sacar apósito de herida.
5. Pasa a SOP. Aséptica, se pinta campo operatorio y se aísla con campos estériles
6. Colocación de mandiles, guantes, sacar apósito de herida y proceder a la irrigación,
incisión, desbridamiento, hemostasia, curetaje y limpieza de la zona.
7. Reducir fragmentos óseos o alinear, desechando frangmentos óseos libres pequeños.
8. Fijar la reducción (FED o aparato de yeso muslopedio).
9. Proceder al cierre de la herida si es factible (I -II) hasta las 8 primeras horas,
según criterio del cirujano o sólo afrontar y dejar abierta la exposición con gasa
vaselinada o Jelonet.
10. Si es de 3º grado de compromiso de partes blandas, decidir si por la conminución
ósea se debe acortar la pierna y permitir el cierre primario y secundario de la herida o
bien planificar limpiezas seguidas de la zona expuesta para una precoz cobertura
(Injertos, plastías o colgajos microvascularizados), para evitar infección y mayor
pérdida ósea.
La mejor manera de inmovilizar estas
fracturas expuestas eran los tutores o tractocompresores, que aún existen como un aparato
pesado, costoso, complicado y de difícil acceso a las clases menesterosas. Hoy, dichos
tutores, que en su mayoría pueden ejercer compresión, distracción y a veces hasta
acomodación de desplazamientos fragmentarios, están destinados a la transportación,
callostasis, corrección de eje, dinamizadores y compresores. Se han concebido aparatos o
montajes más útiles, menos complicados y costosos, dentro de los que se destaca el FED,
para utilizar en forma primaria y definitiva en el tratamiento de las fracturas expuestas.
Consiste en 6 clavos (Steimann) que atraviesan el hueso (3 al fragmento proximal y 3 al
distal) y se fijan en sus extremos, distantes de la piel, con varillas de aluminio que
sirven como férulas externas, cementadas con acrílico (Methyl metacrilato) en diferentes
montajes (bilateral, unilateral, trapezoidal, etc.). Este dispositivo dista de ser caro,
es cómodo y elástico permite el movimiento de ambas articulaciones proximales al foco de
fractura, facilita las curaciones tópicas o necrectomías de las heridas y la marcha
mientras dure el proceso de consolidación.
Capítulo aparte (urgencias y
politraumatizados) merecen las consideraciones de compromisos neurovasculares, síndrome
compartamental, infecciones, evaluaciones y soluciones del compromiso óseo y de P.B.
frecuentes en este segmento y las actitudes drásticas, como amputación.
4. FRACTURAS MALEOLARES
En las fracturas maleolares debe tomarse
en cuenta la complejidad de esta articulación, soporte final del peso corporal: La
sindesmosis tibioperonea inferior, la mortaja bimaleolar, el plafón tibial relacionado
con el astrágalo y los ligamentos (mediales tricuspídeo o deltoideo y lateral
longitudinal).
4.1. Mecanismos
Según LAUGE-HANSEN, los mecanismos más
frecuentes responsables de las fracturas de tobillo son los de supinación-adducción y
supinación-rotación externa. Las de menor incidencia son las de pronación-adducción y
pronación-rotación externa.
Dependiendo del grado de intensidad
traumática y edad, etc. los compromisos de tobillo pueden ser leves si sólo comprometen
uno o dos ligamentos; moderados si el compromiso incluye uno, dos y hasta tres maleolos,
si se considera como tal el proceso posterior, y son graves cuando comprometen el plafón
o pilón tibial y además ocasionan desplazamientos de la sindesmosis tibioperonea
inferior o articulación tibioas-tragalina.
4.2. Clasificación
La mayoría de las clasificaciones son
insuficientes, de allí que nos parece mejor la interrelación clínico-radiológica para
medir la acción terapéutica y pronóstica de una fractura de tobillo; sirviendo de ayuda
la relación de la clasificación de Danis-Weber y Lauge-Hansen
4.3. Relación entre las
clasificaciones de Danis-Weber y
Lauge-hansen
DANIS-WEBER
LAUGE-HANSEN |
Tipo A (Lámina 35:1,2)
Supinación-adducción |
Tipo B (Lámina 35:3,4)
Supinación-rotación
externa |
Pronación-adducción |
Tipo C (Lámina 35:5,6)
Pronación-rotación
externa |
Así relacionamos un dolor
localizado en el lado medial o lateral solamente o dolor simultáneo bilateral con el
edema localizado o generalizado, más si existen o no desviaciones del eje con la
radiografía lateral y frontal, nos darán noción de compromiso de un, dos o tres
maléolos; la altura de este compromiso, es decir si alteran o no la sindesmosis
tibioperonéa inferior y si hay además subluxación o luxación del astrágalo,
vislumbrando así el grado de compromiso del tobillo, y la actitud conservadora o
quirúrgica.
Así las fractura Tipo A, por debajo de la sindesmosis,
serán enteramente ortopédicas, bota de yeso por 6 a 8 semanas (si no están
desplazadas). Los compromisos de tobillo Tipo B, línea de fractura a la altura de la
sindesmosis tibioperonea distal, de acuerdo a su inestabilidad y desplazamiento podrían
resolverse ortopédica o quirúrgicamente y las de Tipo C, por encima de la sindesmosis,
implican compromiso del ligamento interóseo y de parte importante del peroné, elemento
que da mayor estabilidad y tiene más amplio contacto con el astrágalo, son de
resolución quirúrgica.
4.4. Diagnóstico clínico
Especificar con respecto al dolor,
localizado o amplio. Tumefacción mínima de inicio y mayor con el tiempo. Deformación,
notoria en varo o valgo y tamaño del talón o antepie, junto a la posición en supino o
prono, talo o equino. Por último para quien tenga experiencia, captar el "choque o
peloteo" astragalino, que supone amplitud de la mortaja bimaleolar.
4.5. Radiológico
Las tomas habituales incluyen las
proyecciones AP y lateral. Para visualizar mejor la mortaja se practica la AP en rotación
interna de 20º. Las radiografías AP evalúan la extensión y desviación del compromiso
bimaleolar; la inclinación del astrágalo y compromiso del pilón tibial, pudiendo
demostrar las fracturas por abducción o rotación de los maleolos. La RX lateral muestra
bien las fracturas espiroideas por rotación externa del pie a nivel distal del maléolo
peroneo y nos revela el grado de desplazamiento anteroposterior de este maléolo.
Las radiografías en stress se obtienen
luego de inyectar xilocaína al 1% en la articulación, frecuente indicarla ante el
desplazamiento de más de 2 cm del astrágalo en una fractura del maléolo externo, con
signos de ruptura del ligamento deltoideo. La inyección anestésica no es aconsejable
ante la posibilidad quirúrgica, por el peligro de infección.
4.6. Tratamiento
Urgencia: Se
efectúa en emergencia, luego del diagnóstico clínico-radiológico, evaluación que nos
orienta respecto de las maniobras a efectuar, bajo anestesia del paciente, evitando en lo
posible el edema extremo y flictenas si se procede lo más precozmente posible.
Las maniobras consisten en tracción y contratracción sostenida, luego se efectúa el
movimiento contrario al mecanismo de fractura o luxofractura, por ejemplo: si el pie está
en supino se coloca en posición prona o eversión. Si existe equinismo del pie y talon
prominente, luego de la tracción se coloca el pie en flexión dorsal y lo contrario si el
pie está con incremento de la longitud del antepie y en flexión dorsal, se pone en
equino extremo, con el talón en tamaño normal e inmoviliza con bota de yeso.
Un control radiográfico inmediato nos permite constatar el buen alineamiento de las
estructuras óseas y superficies articulares o restablecer las maniobras aprovechando la
anestesia hasta lograr reducción satisfactoria; en caso contrario la fractura o
luxofractura es inestable y será de recurso cruento.
No olvidar, es fundamental restablecer la longitud del peroné y su posición anatómica
en el surco peroneal de la tibia en la sindesmosis, ya que el desplazamiento de 1 mm,
reduce en un 40% la carga de contacto sobre el astrágalo y origina una artrosis precoz.
La bota de yeso que de inicio algunos ponen alta (con apoyo rotuliano y condíleo), se
cambia al mes y se pone luego otra normal hasta las 8 a 10 semanas.
Quirúrgico: Recurso en las
fracturas inestables, seudoartrosis (maleolo tibial) y las fracturas epifisiarias
desplazadas de los niños (SALTER-HARRIS III Y IV) y las que alteran la superficie del
plafón tibial.
El maléolo peroné se fija si está desplazado en más de 1/3 de su longitud con clavo de
rush, tornillo de esponjosa u obenque. Si la fractura está por encima de la interlínea
articular se usa una placa de 1/3 de caña con un tornillo para acercar la sindesmosis
(llamado tornillo de posición), por encima de esta articulación. Se deja por 6 a 8
semanas, en que se retira el tornillo de aproximación y se permite la carga hasta las 12
semanas en que consolida y debe sacar la placa, evitando así el dolor y la osteoporosis.
En nuestro medio la placa se retira cuando molesta y despues del año.
El maléolo tibial se reduce y fija con tornillos esponjosos maleolares, obenque, hilo de
acero o minitornillos esponjosos (Lámina 35: 1,2).
Cuando se compromete el pilón tibial (Lámina 35:5,6), su alineamiento es muy complicado,
requiere de manos expertas, lo menos cruento posible. Como van juntas fracturas de la
metáfisis inferior, es preferible alinear con aguja de Kishner o usar una placa
"cuchara" en neutralización más injertos óseos, o bien, si es excesivamente
conminuta artrodesis tibio-astraga-lina, con FED en compresión.
Después del acto quirúrgico, colocar bota de yeso por 6 a 8 semanas y luego
rehabilitación temprana. En caso de ser un solo maléolo la marcha se puede programar
desde las 3 a 4 semanas. Generalmente 4 semanas sin apoyo, luego 4 semanas con bota y
deambulación y finalmente vendaje elástico adhesivo por 2 a 3 semanas.
Pronóstico: Depende de:
a) Tipo de fractura (conminución y
estabilidad).
b) Desviación del eje articular.
c) Presencia y tamaño del fragmento marginal (IIIº maléolo).
d) Precocidad de reducción.
e) Edad mayor de 40 años empeora el pronóstico.
En nuestro medio es mejor colocar aparato
de yeso o acrílico tipo bota, para proteger al paciente de sí mismo; muchos pacientes,
sintiéndose bien, caminan antes de tiempo sin autorización, produciendo graves
complicaciones en la osteosíntesis.
4.7. Complicaciones
a) Rigidez articular.
b) Artrosis dolorosa
c) Osteoporosis.
d) Pie Zambo post traumático.
e) Pseudoartrosis y consolidación viciosa.
5. RUPTURA DEL TENDÓN DE AQUILES
Frecuente en la IV década, el 80% por
mecanismo indirecto debido a deporte (salto, pique, resbalón, etc.). Típica es su
ruptura a 3 cm por encima de su inserción calcánea y se debería a procesos
degenerativos progresivos, esencialmente por irrigación insuficiente que se revela
microscópicamente por degeneración edematosa, fibras tendinosas disociadas por placas de
esclerosis colágena densa y seudoquistes intratendinosos.
5.1. Clínica
Inicio brusco, sensación de
"crujido"(Signo de latigazo o pedrada) a nivel gemelar, con dolor intenso.
Incapacidad para ponerse en punta en el pie lesionado, depresión digital en zona del
tendón lesionado o aumento de volumen por hematoma, flexión plantar negativa al
comprimir con la mano la zona gemelar y traccionar hacia arriba.
Su comprobación más efectiva es con la IR.
5.2. Tratamiento
Yeso muslopedio, con rodilla flexionada
en 45º y pie en extremo equino. No recomendable por dar un 12 a 25% de incapacidad
permanente). Tenorrafia simple, con/sin refuerzo del plantar delgado y sutura de lenta
reabsorción (vicryl). Bota de yeso alta con pie en equino forzado. Cambio de bota
disminuyendo el equino hasta las 10 semanas, en que se despoja el yeso e instala programa
de rehabilitación progresiva para dar elasticidad al grueso nuevo tendón. A los 7 meses
debe volver a sus actividades competitivas. También se puede hacer tenorrafia más
refuerzo con dos colgajos de fascia (Técnica de LINHOLM), muslopedio con rodilla en
flexión de 45º y tobillo en equino por 4 semanas, luego bota de yeso o acrílico por 4
semanas y finalmente vendaje elástico adhesivo tipo tensoplast por 2 a 3 semanas.
6. RUPTURA DEL PLANTAR DELGADO
Incide en pacientes de la IIIª década, a consecuencia
de un esfuerzo deportivo (pique, salto, impulso, etc.). Presenta tirón en la región
gemelar, como pequeña "pedrada", sin ocasionar impotencia funcional extrema.
Las bailarinas de ballet la presentan con frecuencia. Este músculo recesivo en el humano
al romperse, se retrae hacia la región gemelar, donde gotea y ocasiona irritación con
edema. Si se indica reposo en cama o yeso empeora, porque aumenta el volumen en dicha
zona, es por eso que lo indicado es caminar, aunque duela y sea rígido al principio, el
hematoma y edema descienden a la zonas laxas del tobillo y a los tres días estará sin
síntomas, a menos que se trate de una ruptura de los gemelos, más seria, con signos
depresivos a la palpación inmediata de la zona y equímosis temprana de la parte
posterior de la pierna, se presenta sobre todo en deportistas que han extremado los
límites de esfuerzo muscular. En ambos casos se usan como sintomáticos AINES y
relajantes musculares, y vendaje elástico.
7. FRACTURAS DE ASTRÁGALO
Se les llamó "Fracturas del
Aviador", por ser frecuentes en los aviadores de la Iº Guerra Mundial. Se producen
por compresión del astrágalo entre el plafón tibial, que actua de "yunque" y
el calcáneo de martillo. El astrágalo reúne características esenciales a tener en
cuenta:
a) Anatómicamente presenta: Cabeza,
cuello, cuerpo y cola o proceso posterior.
b) Gran parte de su superficie está cubierta de cartílago hialino, se nutre de líquido
sinovial en parte.
c) Su circulación se tributa a nivel superficial por el cuello y gran parte intraósea
por la región posteroinferior.
d) Todo desplazamiento unido a fractura del astrágalo tiende a ocasionar necrosis
aséptica (80% en el cuerpo y 45% en el cuello).
7.1. Sintomatología
Antecedente de caída sobre pie en
flexión dorsal (balancín de avionetas), unida a dolor intenso, edema, borramiento de los
senos tarsianos, las radiografías y tomografías muestran con mejor evidencia las
fracturas y desplazamientos del astrágalo.
7.2 Clasificación (Hunkins)
GRUPO Iº.- Fracturas no
desplazadas del cuello de astrágalo. Sin necrosis avascular del cuerpo, sueldan todas.
GRUPO IIº.- Fracturas desplazadas del cuello con sub o luxación
subastragalina. Necrosis avascular del cuerpo en el 42%. Sí consolidan.
GRUPO IIIº.- Fracturas de astrágalo con cuerpo luxado del plafón y la
subastragalina (calcáneo). Necrosis avascular en el 91% y consolidación sólo en el 10%.
Esto nos lleva a indicar para las
fracturas no desplazadas bota de yeso por 8 a 10 semanas.
Las fracturas desplazadas y subluxadas, si no se reducen al primer intento, necesariamente
hay que abordarlas mediante osteotomía del maléolo tibial, reducirlas y fijarlas con
agujas, tornillos y placas si es necesario.
Las fracturas del proceso posterior o las
llamadas también de Schephard o Cloquet, producen presión sobre el tendón de Aquiles,
pudiendo interrumpir la circulación posterior. Conviene diferenciarlas del sesamoideo
"trigono de Berdeleve" u "os trigonum" de perfiles netos a la
radiografía y proceder a su resección en caso de fractura.
7.3. Complicaciones
a) Necrosis avascular.
b) Artrosis postraumática.
El tratamiento de las complicaciones es
artrodesis tibioas-tragalina y subastragalina. En algunos casos de fracturas conminutas de
astrágalo o necrosis aséptica completa de éste, vale hacer artrodesis o fusión
calcaneotibial
8. FRACTURAS DE CALCÁNEO
Hueso frágil por su consistencia y
resistente por su arquitectura, al que podemos configurar como un prisma del cual nos
interesa su cara: a) Superior o subastragalina, importante por la presencia de una zona
anterointerna o apofisaria y una posteroexterna, el tálamo, que articula con el
astrágalo y la tuberosidad posterior; b) Cara interna, en cuyo centro se encuentra el
sustentáculum tali, que se articula con el astrágalo.
8.1. Clasificación
Con fines didácticos los clasificamos
en:
a) Fracturas SIMPLES, que no comprometen
el tálamo.
b) Fracturas TALÁMICAS, que sí lo comprometen.
8.2. Mecanismo
El más frecuente es por caída de altura o compresión
(Fractura del Paracaidista), pudiendo presentarse además los mecanismos de cizallamiento,
avulsión o tracción por la fuerza contráctil del tendón de Aquiles y raramente por
descompresión brusca (explosión de submarino).
8.3. Diagnóstico
Al antecedente traumático se suma el
dolor intenso, impotencia para la bipedestación, edema, equímosis, talalgia y hematoma a
este nivel.
8.4. Radiología
Actualmente el TAC nos da concepciones
acertadas de las fracturas. Las radiografías simples anteroposteriores y axiales nos
muestran los ensanchamientos, trazos sagitales del calcáneo. Las de perfil, donde
apreciamos el ángulo de BOHLER (140 a 160º), formado por las líneas que pasan por las
caras astrágalo-calcáneas anterior y posterior. Sus ángulos complementarios (40 a 20º)
disminuyen en las fracturas por aplastamiento; y el ángulo de MICHEL DE LANGRE, formado
por la línea que pasa por la articulación calcáneo-cuboidea y la astrágalo-calcáneo
anterior, normalmente de 98º, ante el hundimiento del tálamo se hace recto o agudo.
8.5 Síntomas
Después del antecedente de caída de
altura, buscar dolor espontáneo del pie con crepitación a la palpación. Impotencia
funcional para la estación de pie, ensanchamiento, edema y equímosis de éste, pudiendo
presentar aplanamiento del arco plantar y ensanchamiento del pie.
Fracturas simples de calcáneo: Casi siempre no desplazadas y de tratamiento incruento.
Pueden ser:
1. Tuberosidad interna.
2. Tuberosidad superior ("pico de pato"), arrancamiento por tracción del
tendón de Aquiles.
3. Retrotalámicas o del tubérculo externo.
4. Del sustentaculum tali.
5. Fracturas del ángulo superior de la apófisis mayor (Mouchet).
6. Fracturas de BIDET o apófisis tróclear posterior.
Fracturas talámicas: Las más numerosas
e importantes, por conminución o aplastamiento. Pueden ocasionar desplazamiento del
tálamo, con hundimiento de éste en forma vertical u horizontal, o desviaciones angulares
(arriba, adentro o externa), acortamiento, rotación o ensanchamiento; o pueden lesionar
la articulación (tálamo), con inmediata fragmentación y hundimiento o mediata: necrosis
avascular.
8.6. Tratamiento
Inmovilización con bota de yeso por 8
semanas, en las fracturas simples sin desplazamiento y en la de ancianos y tabéticos.
En las fracturas con compromiso del tálamo y simples desplazadas, hundidas, ensanchadas,
si son recientes, son susceptibles de tracciones bi o trirradiadas para su reducción o
bien mediante compresiones u osteotomías, luego se inmovilizan con placas y/o tornillos
de esponjosa, agregando si es necesario injertos óseos, seguidos de bota de yeso por 6 a
8 semanas.
Sólo se recurre a la artrodesis cuando las fracturas que comprometen al tálamo son
conminutas, subluxadas o luxadas, pudiendo efectuar de inicio (GALLY) para ahorrar tiempo
de consolidación y molestias, sobre todo dolor.
El pronóstico depende de la edad, conminución y compromiso talámico.
8.7. Secuelas
Formación de espolones calcáneos,
talalgias, alargamientos relativos del tendón de Aquiles, ensanchamientos del talón, pie
plano traumático, artritis subastragalina, pie cavo traumático, artritis mediotarsiana,
descalcificación, atrofia muscular, adherencias, pie congelado, pie doloroso y rígido.
Pedir siempre planigrafías que nos pueden servir para el pronóstico y tratamiento.
9. FRACTURAS DE METATARSIANOS
Son fracturas en su mayoría por
aplastamiento, pudiendo comprometerse uno o más metatarsianos, estar o no desplazados.
Interesan entre las más importantes y frecuentes:
A) Fractura de la cabeza del 1 º
metatarsiano: Debe restituirse a su integridad lo mejor y precozmente posible y evitar
rigidez y dolor, en cuyo caso se hará intervención quirúrgica desde resección de base
de falange proximal del dedo gordo hasta artroplastía.
B) Fractura de la base del V
metatarsiano:Importan por ser zonas de presión en la marcha y retardan su consolidación.
a. Fractura de JONES: comprometen la base
de la apófisis estiloides del V metatarsiano; su mecanismo de fractura es flexión y
supinación forzada del pie.
b. Fractura de Tenis: El trazo de
fractura está en la base del extremo proximal del V metatarsiano. Ambos, si se encuentran
desplazados, es mejor reducirlos cruentamente y fijar con tornillo u obenque (Lámina
33:1,2), más bota de yeso por 4 a 6 semanas; si no hay desplazamiento sólo bota de yeso
por 4 semanas.
c. Fractura del cuerpo del metatarsiano:
Pueden ser transversales, oblicuas, espiroideas o conminutas. Si es un metatarsiano sin
desplazamiento, sólo inmovilizarlo en forma semirrígida con tensoplast o bota de yeso;
si son 2 ó 3 metatarsianos sin o mínimo desplazamiento; bota de yeso por 4 semanas. Si
están desplazados, se puede practicar osteosíntesis y colocar bota de yeso (Lámina
33:3).
d. Fractura de sobrecarga o fatiga:
Llamada enfermedad del "caminante", no hace sino revelar un pie insuficiente en
jóvenes sometidos a marcha, bailes prolongados, que presentan espontáneamente fracturas
diafisarias en el 2°, 3° y 4° metatarsiano, a veces bilateral. Cursan con edema y dolor
del dorso del pie al presionar y apoyar y luego equímosis después de ejercicio en
bipedestación prolongada. Se da en reclutas o en personas sedentarias que bruscamente
inician caminatas prolongadas.
Etiopatogenia: pie caracterizado por:
- Acortamiento del primer metatarsiano
(atávicus).
- Sesamoideos retrasados.
- Hipermovilidad del 2°, 3° y 4° metatarsiano.
Diferenciar de la Enfermedad de KOHLER II
(malacia de la cabeza del 2° metatarsiano) y de fracturas antiguas.
El tratamiento es inmovilización con bota de yeso por 4 a 6 semanas.
10. FRACTURA DE FALANGES DEL PIE
10.1 Clínica
Dolor en la zona lesionada, tumefacción
marcada y equímosis en el dedo afectado. Se debe generalmente a trauma directo: pisotón,
caída de un peso sobre el pie; en la falange distal puede afectar la uña.
10.2 Tratamiento
Fractura de un solo dedo, inmovilización
adhesiva con el dedo vecino que le sirve de férula (imbricado de esparadrapo). En caso de
fractura de varios dedos sin desplazamiento: bota de yeso de marcha, semicerrado por 3 a 4
semanas. En fracturas desplazadas y/o luxadas de varios dedos: reducir, inmovilizar por
transfixión y bota de yeso condicional.
11. LESIONES DE LIGAMENTOS DEL TOBILLO
Comúnmente llamadas
"entorsis", "esguinces", etc. Su grado de compromiso puede ser:
1. Distensión o elongación.
2. Ruptura parcial, y
3. Ruptura total.
Obedecen así a traumatismos de
intensidad mínima, mediana o intensa, produciendo dolor generalmente localizado,
acompañado de edema y equímosis variable según el grado; sin embargo no están los
movimientos anormales, salvo en los casos de ruptura total, en el que se evidencian
basculación del astrágalo más real en las radiografías y el peloteo astragalino o
traslación lateral del astrágalo.
Es más frecuente el compromiso del
ligamento lateral externo o peroneo en su bandeleta anterior que el ligamento interno
tibial o deltoideo, por la mayor fortaleza de este último.
Distensión
Rupt. Parcial
Rupt. Total |
Dolor
+
+
+
+
+ |
Impotencia
Funcional +
+
+
+
+ + |
Movil.
Anormal
-
-
+ |
Hemartrosis
-
+
o -
+ |
11.1 Tratamiento
En la distensión o elongación, se requiere sólo
vendaje elástico o elástico adhesivo por 2 semanas; en las rupturas parciales puede
colocarse una bota de yeso por 3 semanas; en caso de ruptura total, la bota permanecerá
por 6 semanas. Sólo en caso de deportistas competitivos y rupturas expuestas, es factible
la cirugía o reparación de las anatomías de dichos ligamentos comprometidos.
|