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Semiología de la columna vertebral
y pelvis
Dr. Ángel Gonzales Moreno
ANATOMÍA, BIOMECÁNICA, RANGO DE
MOVILIDAD ARTICULAR; EXAMEN CLÍNICO: INSPECCIÓN, PALPACIÓN, MOVILIDAD ACTIVA Y PASIVA;
SIGNOS TÍPICOS Y MANIOBRAS A REALIZAR; PATOLOGÍA MÁS FRECUENTE DE LA REGIÓN
1. ANATOMÍA DEL ESQUELETO AXIL
La columna vertebral es el eje óseo del
cuerpo, situada en la línea media posterior del tronco. Consta de 33 a 34 piezas
denominadas vértebras. En ella se distinguen cuatro regiones: cervical, dorsal, lumbar y
sacrococcígea. Igualmente, las vértebras que constituyen cada región se denominan:
cervicales, dorsales, lumbares y sacrococcígeas. Su número es de 7, 12, 5 y 8 a 10,
respectivamente.
Cada vértebra presenta un cuerpo, un
canal llamado vertebral por donde transcurre la médula espinal, dos apófisis transversas
y una espinosa. Entre los cuerpos vertebrales de las cervicales, dorsales y lumbares,
existe una almohadilla fibrosa que en su centro contiene tejido hialino, llamada disco
intervertebral.
Raquis cervical
La primera vértebra cervical se denomina atlas, tiene
algunas características propias que le permiten articularse con el hueso occipital del
cráneo, conformando la articulación occipitoatloidea y cuya función principal es la
flexión y extensión de la cabeza. Los músculos cortos que actúan sobre esta
articulación, son factores estabilizantes de importancia y comprende los grupos
musculares de los rectos y oblicuos de la cabeza.
Entre la primera y segunda vértebra
llamada axis, se forma la articulación atloaxoidea. La vértebra axis también tiene una
configuración especial y cuya característica es la presencia de la apófisis odontoides
y sus cuatro carillas articulares. Dos de éstas se encuentran en las articulaciones
laterales con el atlas, una entre la apófisis odontoides y el arco anterior del atlas por
delante, y una entre dicha apófisis y el ligamento del atlas por detrás. El axis está
firmemente sujeto al atlas y al occipital, por formaciones ligamentarias. El movimiento de
ésta, es esencialmente de rotación en torno al eje vertical de la apófisis odontoides.
A causa de la configuración de esta articulación, los traumatismos ejercidos a lo largo
del eje del raquis, pueden hendir el atlas, determinando fractura de los arcos anteriores
y posteriores.
Normalmente, el raquis cervical forma una
curva de convexidad anterior (lordosis). Aunque entre el axis y la tercera cervical existe
escasa movilidad; en los segmentos inferiores hay flexión, extensión, inclinación
lateral y torsión acentuadas. Potentes formaciones ligamentarias estabilizan las
vértebras cervicales. Están integradas principalmente por las cápsulas de las apófisis
articulares, los ligamentos vertebrales común anterior y posterior, y los ligamentos
amarillos (tejido elástico).
Las zonas más expuestas a los
traumatismos son la sexta y la séptima vértebra. Los traumatismos que afectan la
articulación de la segunda y tercera, son raros.
La amplitud de los movimientos de flexoextensión del cuello, es de aproximadamente 90 a
60º de extensión y de 30 a 40º de flexión. En su mayor parte, este movimiento se
realiza en la articulación occípito-atloidea y es completado por el resto de las
cervicales.
El cuello es flexionado por los músculos, largo de la cabeza, largo del cuello,
esternocleidomastoideo, escaleno y recto anterior de la cabeza. Tienen acción flexora
sinérgica el cutáneo del cuello y el homoioideo.
La extension del cuello es obra
principalmente del trapecio en su mitad superior, del dorsal largo, el multífido de la
cabeza y del cuello, el oblicuo de la cabeza y los rectos posterior, mayor y menor de la
cabeza. Los extensores sinérgicos están representados por la musculatura extensora del
raquis dorsal y lumbar. En la extensión del cuello, no hay posibilidad de sustitución
muscular.
La rotación del cuello es posible en una
amplitud de 180º aproximadamente. La mayor parte de este movimiento se efectúa en la
articulación atloaxoidea. A su vez, este movimiento es limitado por los ligamentos y
articulaciones intervertebrales, así como por los ligamentos intertransversos e
interespinosos y los rotatorios contralaterales.
El músculo productor de la rotación, es
el esternocleido-mastoideo del lado opuesto hacia el que se dirige la barbilla.
Contribuyen a esta acción los multífidos, los escalenos y la mitad superior del trapecio
del mismo lado. Estos músculos representan una sustitución adecuada pero débil.
Raquis dorsal
La porción dorsal del raquis, forma una
curva suave de convexidad posterior (xifosis), relativamente rígida y una curva más leve
lateral (escoliosis), cuya convexidad se dirige hacia el lado dominante del cuerpo. Ésta
es flexible y se modifica al mover las extremidades. Desde el cuarto segmento torácico,
hasta el sacro, aumenta el ancho y profundidad de las vértebras.
En esta porción del raquis, la flexión
y extensión son muy pequeñas a causa de la rigidez creada por la caja torácica, los
ligamentos intervertebrales, costovertebrales y la forma de las articulaciones
intervertebrales. Las mismas razones limitan la inclinación lateral. La rotación es
posible hasta cierto punto. A causa de su rigidez, el raquis dorsal no se lesiona
fácilmente. El canal medular es estrecho y la médula se ajusta en él íntimamente. La
rigidez del tórax y del raquis dorsal lo convierten en una base estable, entre dos
segmentos flexibles: el cervical y el lumbar. Esta estabilidad, sirve a los músculos que
actúan sobre el cráneo y los miembros superiores. Estos potentes músculos, pueden
actuar como protagonistas o como músculos de fijación, que crean la rigidez raquídea
necesaria, para realizar acciones enérgicas en las extremidades superiores e inferiores.
Raquis lumbar
Las vértebras son las más anchas y profundas.
Normalmente forman una curva convexa hacia adelante. El conducto medular es bastante
amplio y la médula está casi libre en su interior, llegando a ocuparlo sólo hasta el
nivel de la segunda vértebra lumbar. Los movimientos de flexión y extensión son muy
amplios. La inclinación lateral es marcada. La rotación está limitada a causa del
obstáculo que representan los planos de las apófisis articulares.
Aunque el raquis lumbar es flexible, la
gran anchura y profundidad de las vértebras, proporcionan un brazo de palanca sustancial
para las potentes fuerzas ligamentarias que suministran un grado de seguridad
considerable, contra las deformidades producidas por fuerzas de flexión y traumatismos
directos.
La pelvis
Es un anillo amplio, fuerte y constituye
la base que sirve de sostén a la columna vertebral y transmite el peso del cuerpo hacia
los miembros inferiores. También soporta y ofrece protección considerable a los
elementos nobles de la cavidad abdominal y pelviana; sirve como punto de inserción para
músculos que movilizan los miembros inferiores y el tronco. Está conformado por los dos
huesos iliacos que se unen por delante, en lo que constituye la sínfisis del pubis y
articulados posteriormente con el sacro, a través de las articulaciones sacroiliacas y
con lo cual se forma el llamado "anillo pélvico". La cavidad conformada por
este anillo, está dividida en dos partes por una línea imaginaria, que partiendo de la
parte más prominente del sacro, se dirige al borde superior de la sínfisis pubiana. La
parte superior es denominada falsa pelvis y la inferior, pelvis verdadera.
El ilion se origina en tres huesos que se
unen en la edad madura: el ílium, el pubis y el isquion. El ílium forma el cuerpo y el
ala superior del iliaco, el pubis la porción anterior y el isquion la parte inferior.
Estos tres huesos se unen a nivel del acetábulum. Las alas del iliaco forman la región
de la falsa pelvis y su gran borde superior curvo es palpable en todo su largo, a través
de la denominada cresta iliaca, la cual termina hacia adelante y hacia atrás en las
espinas iliacas anterosuperior y póstero superior. La superficie interna del ilion, está
dividida por la línea iliopectínea en una gran porción superior de gran convexidad, la
fosa iliaca y una pequeña porción rugosa que presenta una carilla articular para el
sacro. Las otras superficies son lisas para las inserciones musculares.
El pubis consiste de un cuerpo y dos
ramas. El cuerpo se une con su similar en la sínfisis, su rama superior se extiende hacia
afuera para entrar en la formación del acetábulo, y la rama inferior se dirige hacia
abajo para unirse con la rama ascendente del isquion.
El isquion consiste de un cuerpo que entra en la formación del acetábulo, una
tuberosidad que mira hacia abajo y que soporta el peso del cuerpo en la posición sentada,
y una rama que se une con la rama descendente del pubis. El foramen o agujero obturador,
es una apertura de forma oval entre el pubis y el isquion.
El Sacrocoxis
El sacro es un hueso grande triangular,
que está compuesto de cinco vértebras modificadas y fusionadas. Su conjunto forma una
superficie cóncava anterior y constituye la pared posterior de la pelvis; es perforada
por cuatro pares de orificios para el pasaje de las cuatro ramas anteriores de los nervios
sacrales. Su cara posterior es rugosa por la inserción de músculos y ligamentos. La
parte lateral, presenta una gran superficie articular para articularse con el ilion. Está
sujeto por los ligamentos sacroiliacos, entre los dos huesos iliacos, y sirve como una
base o soporte para la porción presacral de la columna. Se articula por arriba con la
última vértebra lumbar y hacia abajo con el coxis.
El coccis es una pequeña masa
triangular, de cuatro o cinco cuerpos vertebrales rudimentarios.
La sínfisis del pubis es una rudimentaria articulación, poderosamente reforzada por
densos ligamentos transversos.
Las articulaciones sacroiliacas son
verdaderas articulaciones, pero los poderosos ligamentos cortos que las rodean, les
permiten muy poco o ningún movimiento. Los planos de la articulación son oblicuos, de
atrás hacia adelante y de adentro hacia fuera; las superficies cartilaginosas son
moderadamente irregulares. Los ligamentos sacroiliacos posteriores son muy densos, y
resisten la tendencia permanente del peso del cuerpo a forzar al sacro hacia abajo y
adelante.
2. DINÁMICA DEL TRONCO
Para este fin, consideramos como tronco, la porción del
raquis comprendido entre el último segmento cervical y el primer segmento sacro.
Partiendo de la posición neutra, el tronco se flexiona aproximadamente 60º y se extiende
30º. Su posición funcional es la actitud erecta, en la que se observa una pequeña curva
torácica de convexidad posterior y una curva lumbar de convexidad anterior. Los elementos
limitantes de la flexión del tronco, son el ligamento longitudinal posterior, el
ligamento amarillo, los ligamentos interespinosos, las limitaciones mecánicas de las
articulaciones intervertebrales, el contacto de la caja torácica con la pelvis por la
parte anterior, y la acción de los extensores. Los elementos limitantes de la extensión
son el ligamento vertebral común anterior, la tensión de la pared abdominal y su
musculatura, el contacto de las apófisis espinosas por detrás y las limitaciones
mecánicas de las articulaciones intervertebrales. La mayor parte de los movimientos de
flexión y extensión del tronco, se producen en el raquis lumbar, de manera muy especial
en la región comprendida entre la primera y cuarta vértebra lumbar.
Los principales músculos flexores del
tronco son: el recto del abdomen y los oblicuos mayor y menor. Los sinérgicos son los
flexores del cuello, de las caderas y de la pelvis. No es posible la sustitución
muscular. Los músculos extensores están representados por el grupo común de los
sacroespinosos, que en la región dorsal alta, se dividen en iliocostal, dorsal largo y
grupo espinoso.
¿Qué es función del
esqueleto axil?
El esqueleto axil comprende la columna
vertebral y la pelvis. En términos generales, el raquis cumple las funciones de proteger
la médula espinal, mantener la posición erecta, brindar movilidad, sostener la caja
torácica y prestar apoyo físico a la cabeza, el tronco y las extremidades superiores.
Gracias a la disposición de sus
articulaciones y musculatura, proporciona un punto de apoyo a las palancas musculares
durante los movimientos de la cabeza, cuello, extremidades superiores y tronco. Constituye
un mecanismo amortiguador y de protección contra las violencias verticales
En conjunto, la columna vertebral está
dispuesta de tal manera, que tres segmentos rígidos (cabeza, tórax y pelvis), están
unidos entre sí por dos palancas interpuestas flexibles, pero a la vez fuertes y
estables, como son el segmento lumbar y cervical del raquis. Potentes músculos que cruzan
estos segmentos flexibles, regulan las relaciones con los que son rígidos entre sí. En
combinación con los músculos vertebrales intrínsecos, contribuyen también activamente,
a la estabilización de los segmentos flexibles.
3. EXAMEN CLÍNICO
Por la etiología, o causas que puedan
comprometer los diferentes segmentos de la columna, se hace necesario explorar en forma
separada la columna cervical de la dorso-lumbar. En el primer caso, el paciente deberá
estar descubierto totalmente hasta la cintura y de preferencia de pie, pero también puede
estar sentado sobre un taburete. La exploración clínica rutinaria, cuando se sospecha de
una afección en columna cervical, tiene las siguientes etapas:
Examen del cuello, exploración
neurológica y vascular de las extremidades superiores
Inspección
Contorno de los huesos
Contorno de las partes blandas
Color y aspecto de la piel
Cicatrices o fístulas
Examen de pulsos o transmisión de latidos
Palpación
Temperatura de la piel
Relieves óseos
Relieve de las partes blandas
Puntos dolorosos
Signos especiales
Movimientos
Rangos de flexión-extensión
Flexión o inclinación lateral
Rotaciones
Dolor objetivo al movimiento
Crepitación al movimiento
Examen neurológico de la
extremidad superior
Sistema muscular
Sistema sensitivo
Reflejos
Examen vascular de la extremidad
superior
Color
Temperatura
Pulso
Examen de los posibles
orígenes extrínsecos de los síntomas cervicales
Los síntomas que puedan hacer pensar en una enfermedad
del cuello, pueden tener su origen en los oídos y la garganta. Los que aparecen en la
extremidad superior, y hacen pensar en una enfermedad del cuello que compromete al plexo
braquial, pueden tener su origen en el hombro, codo, o en el trayecto periférico de los
nervios del tronco.
Examen general
Debe realizarse un examen general de las
otras partes del cuerpo. Los síntomas cervicales pueden ser una de las manifestaciones de
una enfermedad generalizada.
Movilidad
Se explorarán los movimientos de
flexión-extensión, inclinación lateral a la derecha e izquierda y la rotación hacia
ambos lados. Los movimientos de flexión-extensión tienen lugar principalmente a nivel de
la articulación occipitoatloidea, pero también en cierto grado, a expensas de toda la
columna cervical. La flexión o inclinación lateral se hace a expensas de la columna
cervical completa. La rotación se hace en gran parte, gracias a la articulación
atlan-toaxoidea, pero también tienen un pequeño papel las otras articulaciones. Es
importante descubrir si los movimientos causan dolor, y en caso afirmativo, si está
localizado en el cuello o si se irradia hacia las extremidades superiores. También
deberá investigarse, si la movilización produce crepitación audible o palpable.
Exploración neurológica de
las extremidades superiores
Es indispensable en la exploración del
cuello, ya que las lesiones cervicales afectan a menudo al plexo braquial.
- Sistema muscular: Por
comparación de ambos lados, se investigará si existe atrofia de los músculos del
cinturón escapular, del brazo, antebrazo y mano. También se probará el tono y la fuerza
de cada grupo muscular, comparándolos con los de la extremidad opuesta.
- Sistema sensitivo: Se explorará
la sensibilidad del paciente al tacto y a los pinchazos. En los casos que lo precisen, se
explorará también la sensibilidad a los estímulos profundos, a la posición articular,
a la vibración, al calor y al frío.
- Reflejos: Se explorará en ambos
lados por percusión del bíceps (principalmente C6), el del tríceps (principalmente C7)
y el del braquial anterior.
Según los resultados de la exploración
es posible determinar si existe un transtorno neurológico, y en caso afirmativo, si es de
las neuronas motoras superiores o inferiores e identificar qué raíces, troncos o ramos,
son afectados.
Exploración vascular de la
extremidad superior
A veces las lesiones cervicales
repercuten en la arteria subclavia, por lo que es necesario investigar el funcionalismo
del sistema circulatorio de la extremidad. Se examinará y se comparará en ambos lados,
el color y la temperatura del antebrazo, mano y dedos. Se buscarán y se compararán los
pulsos radiales, primero con la extremidad en reposo y luego con el hombro deprimido y la
cabeza en rotación hacia el lado examinado.
Causas extrínsecas de los
síntomas del cuello
En ocasiones, estos síntomas se originan
fuera del cuello. Así, el dolor puede referirse teniendo su punto de partida en los
oídos o la garganta, por lo que éstas regiones deberán examinarse rutinariamente.
Existen síntomas en la extremidad
superior, que hacen pensar en la posibilidad de un proceso cervical, que afecta al plexo
braquial el cual, tiene su origen en el hombro o en el codo, o en cualquier punto a lo
largo del trayecto periférico del tronco nervioso.
Exploración radiográfica
La exploración de rutina incluye dos
proyecciones: anteropos-terior y lateral. Cuando es preciso obtener imágenes más claras
de ciertas estructuras, se emplea otras proyecciones. Así por ejemplo, para estudiar la
apófisis odontoides del axis, es preciso hacer una proyección anteroposterior a través
de la boca abierta; asimismo, para investigar cuidadosamente los agujeros
intervertebrales, la forma y tamaño de las costillas cervicales cuando existen, se
precisan proyecciones oblicuas. En casos especialmente difíciles, puede ser muy útil la
tomografía. Si se sospecha una lesión dentro del canal vertebral, será necesario hacer
una mielografía. En casos muy especiales de compromiso médular, puede solicitarse un
estudio de resonancia magnética nuclear.
4. Tronco y columna
El dolor en la espalda es el síntoma
más frecuente de la práctica ortopédica. Efectivamente, si excluimos los casos de
accidentes, aparece por lo menos en la tercera parte de los pacientes ambu-latorios de los
servicios de ortopedia.
Examen del dorso y exploración
neurológica y vascular de
las extremidades inferiores (Paciente de pie)
Inspección
Contornos y alineación de los huesos
Contornos de las partes blandas
Color y aspecto de la piel
Cicatrices o fístulas
Palpación
Temperatura de la piel
Relieves óseos
Relieve de las partes blandas
Puntos dolorosos
Contractura muscular
Movimientos
Articulaciones vertebrales
Flexión (Lámina 11:1,2)
ExtensiónInclinación lateral
Rotación
¿Dolor al movimiento?
¿Tensión muscular?
Articulaciones costovertebrales
Amplitud indicada por la expansión
torácica
Articulaciones sacroiliacas
(Imposibilidad de calcular el movimiento)
¿Dolor por compresión lateral de la pelvis?
(Paciente echado)
Palpación de la fosa iliaca
Percusión de los talones y las rodillas sobre los iliacos (miembros en extensión y
flexión)
Examen neurológico de las extremidades inferiores buscando test de Lassegué (Lámina
11:3) y signo de Wasserman
Prueba de la hiperflexión de la pierna
Sistema muscular
Sistema sensitivo
Reflejos
Examen de los posibles orígenes
extrínsecos de las
lumbalgias y ciáticas
Puede ocurrir que con la exploración
local no se encuentre una explicación satisfactoria de los síntomas, por lo que el
examen debe incluir:
El abdomen
La pelvis, incluyendo la exploración
rectal
Las extremidades inferiores
El sistema vascular periférico
Examen general
Realícese un examen general de las otras
partes del cuerpo. Los síntomas locales pueden ser una de las manifestaciones de una
enfermedad generalizada.
Forma de estar del paciente
Se explorará al paciente completamente
desnudo, pudiendo cubrirse las partes pudendas.
Fases de la exploración
rutinaria
La inspección y la palpación no se
diferencian del esquema propuesto para la región cervical.
Movimientos de la columna
vertebral y sus articulaciones
Las articulaciones de la columna vertebral, deben
considerarse como formando un todo, pues es imposible estudiar independientemente los
movimientos de cada articulación. Hay que explorar la flexión, extensión, inclinación
lateral y rotaciones. Hay que fijarse especialmente si los músculos se contraen cuando se
intenta el movimiento. Flexión: se indica al paciente, que extienda los dedos de las
manos en dirección de los dedos de los pies, pero manteniendo las rodillas rectas. Es
importante considerar, qué proporción del movimiento tiene lugar en la columna y cuál
en la flexión de la cadera (Lámina 11:1,2). Algunos pacientes, pueden casi alcanzar los
dedos de los pies a pesar de una rigidez lumbar, gracias a una flexión exagerada a nivel
de las caderas. Extensión: se indica al paciente que mire al techo, arqueando hacia
atrás la columna vertebral. Flexión lateral: se indica al paciente que deslice
alternativamente cada mano sobre el muslo correspondiente en dirección hacia abajo y se
mide la distancia alcanzada. Rotación: manteniendo los pies fijos, el paciente debe girar
los hombros alternativamente a cada lado.
Es recomendable para el mejor resultado
del examen clínico, un conocimiento de la topografía vertebral que nos oriente a
localizar las vértebras, de acuerdo con la proyección sobre la superficie cutánea.
- Línea
bimastoidea > C2
- Ángulo maxilar
> C3
- Cartílago cricoides
> C5 C6
- Apófisis espinosa
prominente
> C7
- Horquilla esternal
> D2
- Línea de ambas espinas escapulares > D3
- Ángulo de Lewis del esternón > D4 y D5
- Ángulos inferiores de ambas escápulas > D7
- Proyección de últimas costillas >
L4
- Línea que une las espinas iliacas
póstero-superiores
> S1
Topografía médulo-radicular.- Como
consecuencia de la discrepancia entre la longitud de la médula y la columna vertebral,
cuanto más bajo es el nivel medular tanto mayores son las distancias entre la inserción
de la correspondiente raíz nerviosa medular y su emergencia por el agujero
intervertebral.
Articulaciones vecinas
Articulaciones costovertebrales.- Se
examina su movilidad observando la amplitud de la expansión torácica. La diferencia
normal entre el perímetro torácico con inspiración completa y el de la expiración
completa, es de alrededor de tres pulgadas. El apreciar una reducción de la expansión
torácica es importante cuando se sospecha que existe una espondilitis anqui-losante.
Articulaciones sacroiliacas.- Es
impracticable la medida de la movilidad sacroiliaca, pero pueden moverse pasivamente las
articulaciones para observar cuándo se despierta dolor, cómo ocurre cuando existe una
artritis. Un método sencillo es el de agarrar las crestas iliacas y comprimir la pelvis
por una presión entre ambas manos.
Exploración neurológica de
las extremidades inferiores
Debe realizarse rutinariamente, ya que
con mucha frecuencia las lesiones de la columna se acompañan de dolores irradiados,
parestesias u otras manifestaciones.
Prueba de la elevación de la pierna
recta o maniobra de LASSEGUE: Manteniendo recta la rodilla, levántese cada pierna para
medir la amplitud del movimiento hasta despertar dolor (normal 90º); a menudo es mayor en
las mujeres. Cuando existe una ciática (sin que exista lesión en la cadera), y se
aprecia una reducción notable del movimiento, nos hará pensar en un bloqueo mecánico de
una o más de las raíces del nervio ciático. El dolor se explica fácilmente. Aun en
estado normal, al levantar la pierna con la rodilla recta, el nervio ciático queda tenso,
aunque no hasta el punto de despertar dolor; pero si una de las raíces está estirada, o
acodada por algún disco intervertebral desplazado, o la presencia de un tumor, este
exceso de tensión es suficiente para despertar dolor, cuando se levanta la pierna
(Lámina 11:3).
Puntos esenciales en la exploración del
síndrome vertebral y de la ciática
Historia.- Hay que prestar
atención especial a la forma de aparición de los síntomas, si son periodicos o
constantes, si empeoran o mejoran, y qué es lo que los alivia o agrava. Debe precisarse
la localización del dolor y sus características. Hay que preguntar al paciente a qué
causa atribuye sus síntomas; si a un esfuerzo violento, si a una caída, o si levanta
pesos a los que no está acostumbrado.
Significado de la ciática.- Si el dolor se
irradia a la extremidad inferior, debe indagarse su carácter y su distribución exacta.
Pueden distinguirse dos tipos distintos de ciática. Si el dolor es intenso y se irradia
siguiendo un trayecto bien determinado, especialmente si va acompañado de transtornos
motores, sensitivos o de alteraciones de los reflejos, hay que pensar en una alteración
mecánica de las fibras nerviosas de los plexos lumbar y sacro. Por otro lado, si adopta
la forma de un dolor difuso, con una distribución mal definida, lo más probable es que
se trate de un dolor "referido", producido por una lesión articular o
ligamentosa.
Sistema muscular.- Examínese los
músculos por si existiera atrofia, hipertrofia o dehiscencias. Obsérvese el tono
muscular y la fuerza de cada grupo muscular, en relación con el del lado opuesto. Para
comparar el tamaño de los músculos de la pantorrilla, es útil medir el perímetro, en
su parte más ancha. La medida de la circunferencia de los muslos es más inexacta y
sujeta a errores, debido a la forma cónica de los mismos. Con frecuencia, es más
confiable la apreciación por medio de la inspección y la palpación.
Sistema sensitivo.- Examínese la
sensibilidad del paciente al tacto y a los pinchazos con aguja. En casos especiales,
examínese también la sensibilidad profunda a la posición articular, a la vibración, al
frío y al calor.
Reflejos.- Compárese en ambos
lados los reflejos patelares (principalmente L4) y los aquilianos (principalmente S1). Es
importante apreciar, no sólo la presencia o ausencia de las respuestas, sino también, la
diferencia en la intensidad del reflejo. Examínese también el reflejo plantar.
Exploración radiográfica
Cuando las molestias están claramente
localizadas en la columna vertebral, son generalmente suficientes unas radiografías en
proyección anteroposterior y lateral. Cuando están localizadas en la columna lumbar,
además de las mencionadas, hay que efectuar por lo menos una proyección que incluya las
articulaciones sacroiliacas, pelvis y caderas. Cuando exista alguna duda, puede ser
necesaria alguna otra proyección. Para el estudio exacto de las articulaciones
sacroiliacas y de las carillas de las articulaciones intervertebrales posteriores, son
indispensables las proyecciones oblicuas derecha e izquierda. En las lesiones dudosas de
los cuerpos vertebrales, a menudo son útiles las tomografías, y si se sospecha de un
tumor, es necesario realizar una mielografía. En casos de compromiso del contenido en el
canal medular, puede ser necesario un estudio de resonancia magnética nuclear.
Exámenes de laboratorio
Los de rutina necesarios y eventualmente,
los correspondientes a reumatograma o a los referentes al metabolismo del calcio y del
fósforo.
Otro examen auxiliar en ciertos casos, es
la biopsia por aspiración y la biopsia quirúrgica.
Cuando esta enorme cantidad de material ha sido tamizada y clasificada, se observa que
todos los casos se subdividen en dos grupos. En el primero, la existencia de síntomas
netos con o sin alteraciones radiográficas precisas u otras anomalías, permite precisar
con exactitud la naturaleza y la localización de la lesión. El diagnóstico es seguro y
puede aplicarse un tratamiento racional. En el segundo grupo, casi tan amplio como el
primero, no se encuentra nada anormal, ni en la exploración clínica ni en la
radiografía. En gran parte, el diagnóstico se basa sólo en conjeturas y el tratamiento
se hace empíricamente. Estos casos poco precisos, acostumbran denominarse comúnmente
"lesiones ligamentarias crónicas", "dolor dorsal de causa postural",
"lumbalgia de esfuerzo", etc. A veces, el dolor lumbar va acompañado de dolor
irradiado a la nalga, muslo o pierna, generalmente de un sólo lado, pero en ocasiones en
ambos. Este dolor está catalogado habitualmente como ciática, aunque esta denominación
debería reservarse exclusivamente, para el dolor irradiado en el trayecto del nervio
ciático. Hay que hacer constar, que la ciática acostumbra ser una molestia mucho más
importante que el propio dolor lumbar, que muchas veces es ligero y transitorio.
Patología más frecuente de la
región
Entre ellas y en relación con su origen
tenemos:
Congénitas
Hemivértebra
Espina bífida
Espondilolisis
Idiopáticas
Escoliosis
Cifosis
Lordosis
Infecciosas
Tuberculosis vertebral (Mal de Pott)
Osteomielitis vertebral
Inflamatorias
Artritis reumatoidea
Artritis anquilopoyética
Artritis neuropática
Degenerativas
Artrosis
Del crecimiento
Enfermedad de Scheuermann
Vértebra plana de Calvé
Tumorales
Traumáticas
Mecánicas
Hernia discal lumbar
Lumbo-ciáticas
Espondilolisis
Espondilolistesis
Otras
Coccigodínea
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