| Infecciones en huesos y articulaciones
Dr. Julio Huaroto Rosa-Pérez
OSTEOMIELITIS Y OSTEOARTRITIS:
CLÍNICA, DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL,
PRONÓSTICO
Y TRATAMIENTO.
USO DE GAMMAGRAFÍA
1. OSTEOMIELITIS
Es la infección del hueso debido a un
microorganismo piógeno, generalmente el estafilococo dorado gram (+); puede ser además
fungosa, virósica y parasitaria.
Tipos de osteomielitis:
Según las formas clínicas puede ser:
a) Agudas
b) Subagudas
c) Crónicas
d) Formas especiales
Según su patogenia, puede ser:
a) Hematógena
b) Exógena
c) Yatrogénica
2. OSTEOMIELITIS AGUDA HEMATÓGENA
Es la infección bacteriana piógena
localizada en huesos a partir de un área previamente infectada del organismo que se
denomina foco primario. Después del estafilococo, el estreptococo es responsable de un 3
a 5% de los casos; el foco primario puede estar en intestino, oído medio o a partir de
piel: forúnculo, antrax, celulitis, etc.
2.1. Patogenia
El hueso es un tejido muy vulnerable a la
infección; los gérmenes llegan por vía sanguínea o linfática; la lesión infecciosa
depende de la virulencia del germen y de la resistencia del sujeto. El germen invade la
metáfisis sobre todo de huesos largos (próximas a rodilla y alejadas del codo, que son
las más fértiles), más en niños y adolescentes; el germen, al invadir el hueso,
produce inflamación, la cual condiciona reabsorción ósea, y las enzimas proteolíticas
y tóxicas rompen el tejido óseo y se forma el pus; el pus retenido a tensión se evacúa
al canal medular o a la zona perióstica formando el absceso subpe-rióstico, el cual
llega a la piel formando una fístula; en semanas o meses hay hueso neoformado rodeando el
hueso infectado, es el llamado involucro; el hueso infectado se descalcifica en forma
irregular, y por trombosis algunos segmentos se necrosan formándose el secuestro que es
de aspecto denso en las imágenes radiográficas porque no participa en el metabolismo
cálcico.
En los niños rara vez llega la
infección a la articulación, por el freno que es el cartílago metafisiario; en cadera y
rodilla el compromiso articular es más frecuente, pues el cartílago metafisiario es
intraarticular. Pueden existir focos osteomie-líticos múltiples; la osteomielitis
ocasionada por una fractura abierta suele ser localizada más frecuentemente en niños que
niñas (proporción 4:2).
2.2. Clínica
Los síntomas varían con la edad,
virulencia del germen, localización de la infección, intensidad, extensión, resistencia
del huésped, duración de la enfermedad y tratamiento previo.
Los síntomas generales son como los de
toda infección aguda: malestar general, escalofríos, fiebre, sudoración, decaimiento,
náuseas, cefalea, etc.
Los síntomas locales están dominados
por el dolor exquisito, bien localizado, que causa espasmos musculares y limitación de la
movilidad de las articulaciones vecinas al foco. En la práctica es difícil que llegue de
inicio, más común es que llegue en etapa de absceso subperióstico; hay leucocitosis con
neutrofilia, VSG muy alta, anemia de tipo secundario. La aspiración de pus de los
abscesos se debe analizar y cultivar; los hemocultivos pueden ser (+) en 48% de casos.
Hasta los 10 ó 15 días de enfermedad, la RX es negativa, la aparición de absceso es
anterior a la imagen de RX positivo.
2.3. Diagnóstico
En la fase aguda el error es frecuente
porque los síntomas de localización suelen pasar desapercibidos. Si los síntomas
locales son evidentes, debe establecerse D.D. con fiebre reumática y la polio (la primera
compromete varias articulaciones y la segunda determina que la impotencia funcional es por
alteración nerviosa); también D.D. con otros procesos inflamatorios: Bursitis,
celulitis, flebitis o artritis; y D.D. con tuberculosis y sífilis.
2.4. Tratamiento
Reposo absoluto, tratamiento del estado
general (transfusiones, vitaminas, medicamentos) y tratamiento antibiótico, en este
último se prefiere a los bactericidas y debe ser intenso y prolongado sin espera de
cultivo; y puede empezarse con penicilinas y un antibiótico de más amplio espectro;
cuando un antibiótico no controla el cuadro, debe cambiarse a las 72 horas.
Si el absceso es evidente, drenarlo sin
demora (UBI PUS, IVI EVACUA); en niños, además realizar perforaciones para determinar si
hay pus en el canal medular, en los adultos cauterización.
Generalmente se trata de Estafilococo aureus,
sensible a la penicilina (30 a 40 millones diarios). Cuando es el estreptococo, la
infección es más violenta y grave, pero rara vez se hace crónica.
La inmovilización con férula de yeso en
posición funcional nunca debe ser menos de dos meses y la deambulación debe empezar
después de un mes de ejercicios en cama, no olvidar el peligro de la fractura patológica
y el desprendimiento epifisiario. Hecho el diagnóstico y el tratamiento antes de 48
horas, se calcula que el 40% puede curar íntegramente, sin necesitar ninguna cirugía.
3. OSTEOMIELITIS CRÓNICA HEMATÓGENA
SECUNDARIA (Lámina 39:1)
Son los enfermos que una vez pasado el
período agudo, con tratamiento o sin él, presentan supuración piógena crónica del
hueso, siendo característica la presencia de secuestro, cavidades y fístulas.
3.1. Clínica
Los síntomas locales inflamatorios son
reemplazados por deformidad y supuración crónica; el dolor disminuye, excepto en caso de
fractura patológica o reactivación de la infección; se hacen evidentes las atrofias y
retardos en el crecimiento por destrucción o alargamiento por estimulación, o
angulaciones en varo o valgo, sobre todo en rodilla; hay limitaciones de la movilidad,
fístulas, ulceraciones y raramente los epiteliomas.
A RX encontramos deformación del
contorno óseo, con esclerosis del mismo, cavidades o geodas, presencia de secuestros, que
son áreas de huesos más denso y de contornos nítidos separados del resto del hueso o en
su interior (Lámina 40:1).
3.2. Tratamiento (Lámina 39:3,4)
Tres tipos de operaciones:
1. El simple drenaje en los brotes
inflamatorios agudos, si no ceden al antibiótico, reposo y elevación.
2. La operación radical requiere esperar
una cierta delimitación del secuestro y comprende tres etapas:
a) Las fístulas a veces mantienen la
supuración por la rigidez de sus paredes, es necesario disecar hasta tejido sano y
extirpar (fistulectomías), la instalación de azul de metileno es una buena guía para
ellos; las cavidades se aplanan y curetean, igualmente, el tejido granulante, que debe ser
considerado como crónicamente infectado; se extraen todos los secuestros.
b) El cierre cutáneo puede ser por
cierre directo, injerto pediculado, colgajo cutáneo muscular; cuando es muy extensa la
lesión, es preferible la amplia puesta a plano (saucerización) taponaje tipo cura
cerrada de Orr y luego cierre diferido cuando la herida ha granulado entre los 10 y 15
días, por medio de injertos en estampilla o diferentes tipos de colgajo. En huesos como
el peroné, se puede practicar resección parcial del mismo (Lámina 39:5,6).
c) Eventual instalación antibiótica, o
detergentes con succión continua de la herida en el postoperatorio inmediato; esta
irrigación continua se mantiene en promedio 10 a 15 días, hasta que el líquido drenado
sea claro y con cultivo negativo.
3. Las amputaciones que antes de los
antibióticos eran frecuentes, cada vez se hacen menos y sólo se indican en casos muy
específicos.
Es aconsejable dar el antibiótico
adecuado previo cultivo y la inmovilización del miembro ayuda al tratamiento.
4. OSTEOMIELITIS CRÓNICA PRIMITIVA
(Formas Especiales)
Son casos sin sintomatología aguda
aparente, con estado general bueno en adolescentes o personas jóvenes, en metáfisis de
fémur y tibia.
Tres formas principales:
1. ABSCESO DE BRODIE (Lámina 39:2):
Forma crónica primaria localizada, da imagen ovoide con bordes netos y esclerosis; sus
dolores suelen ser nocturnos; localización metafisiaria; la cavidad ósea está llena de
pus, tejido de granulación o tejido fibroso, a veces secuestros. Curan bien con el
curetaje óseo.
2. OSTEOMIELITIS ESCLEROSANTE DE GARRE:
Forma crónica de baja virulencia y difusa; se caracteriza por condensación ósea difusa
de un hueso largo y dolor neurálgico rebelde más nocturno debido a tensión intraósea.
El tratamiento consiste en resecar la cortical esclerosada y descomprimir la médula; no
suele encontrarse pus ni nido D.D. con el tumor de Ewing.
3. OSTEOPERIOSTITIS ALBUMINOSA DE OLLIER:
absceso subperióstico de paredes engrosadas, de contenido amarillo filante; poca
sintomatología; tratamiento quirúrgico, drenar.
Infecciones tíficas del
aparato locomotor
A nivel de huesos largos o columna; hay
periostitis, es rara y ocurre en menos de 1% de los casos tíficos. Clínica y RX similar
a la osteomielitis piógena; se puede aislar el bacilo tífico en sangre, orina y heces;
las aglutinaciones son específicas y positivas. El tratamiento es el de cualquier
osteomielitis y el antibiótico indicado es la cloromicetina.
Infecciones brucellósicas del
aparato locomotor
En la evolución de la Fiebre Malta se
presenta dolor en la zona sacroiliaca, columna o coxofemoral; impotencia funcional y
posición antálgica; hay fenómenos óseos productivos y a RX aumento de densidad de zona
afectada. El diagnóstico se apoya en el antecedente y laboratorio. El tratamiento es a
base de antibióticos adecuados y reposo. En columna se recurre a la artrodesis, sólo en
casos rebeldes a la terapia médica.
Lues ósea
Tiene dos formas clínicas:
1. Sífilis congénita: Infección
hematológica del feto a través de madre luética; el treponema invade todos los tejidos,
las lesiones óseas son: Osteocondritis, periostitis y osteítis; tríada de Hutchinson.
2. Sífilis adquirida: Manifestación
osteoarticular de una lues secundaria y terciaria; en la secundaria en forma de
periostitis y en la terciaria como gomas óseas, raros en la clínica diaria; el
diagnóstico lo da el laboratorio y el tratamiento antisifilítico es efectivo.
Otra manifestación es la artropatía
neutrófica (articulación de CHARCOT) por distubio trófico por falta de sensibilidad.
5. OSTEOARTRITIS
Son las infecciones piógenas de las
articulaciones, generalmente son a estafilo o estreptococo; el estafilococo destruye el
cartílago articular y es más resistente a los antibióticos; el estreptococo da pus más
fluido y tiende a complicarse con septicemia; el gonococo se caracteriza por su
sensibilidad a los antibióticos.
5.1. Patogenia
Tres mecanismos clásicos:
1. Hematógena: Gérmenes de infecciones
cutáneas, etc. (Lámina 40:3,4)
2. Continuidad: Osteomielitis de vecindad.
3. Directo: Herida articular (Lámina 40:2), luxofractura expuesta, complicación de
operación intraarticular, la más frecuente en la actualidad es por infiltración
terapéutica intraarticular.
5.2. Anatomía patológica
El cartílago articular segrega el
líquido sinovial, que es un dializado plasmático más ácido hialurónico (lubricante)
segregado por las células del revestimiento sinovial; si hay artritis el exudado
purulento con sus enzimas lesiona el cartílago, la falta de ácido hialurónico facilita
el desgaste; el tejido de granulación también tiende a erosionarlo; si el proceso es
más grave se afecta y destruye el hueso subcondral.
5.3. Clínica
Tétrada de CELSIUS (dolor, tumor, calor
y rubor) alrededor de todo el contorno articular; tríada antológica (actitud en 30% de
flexión, contractura muscular y rigidez); sintomatología infecciosa general.
Formas clínicas son cuatro:
1. Empiema articular: Dentro de sinovial,
cápsula no filtrada, pus.
2. Flemón capsular: Aspecto articular flemoso con partes periarticulares, escaso
líquido, lesiona los cartílagos.
3. Osteoartritis primitiva o secundaria a osteomielitis: Toma hueso y articulación.
4. Artritis con abscesos periarticulares: Abscesos en los diver-tículos de la sinovial.
5.4. Exámenes esenciales
1. Punción articular y establecer el
germen
2. Hemocultivo
3. Rayos X: Es de poca ayuda en casos recientes, puede verse aumento del espacio articular
cuando hay mucho derrame; en casos avanzados hay pinzamiento articular.
4. Análisis de complemento.
5.5. Tratamiento
1. Antibióticos: Por vía
parenteral y oral, drogas de amplio espectro una vez hecho el diagnóstico, y luego se
utilizará el de elección según el antibiograma, durante tres o cuatro semanas; por vía
intraarticular, tras punción evacuadora, administrar antibióticos, cada dos días.
2. Inmovilización: Es el mejor calmante del dolor, tracción continua o yeso, el
primero en casos menos graves y el segundo en los graves.
3. Punción o artrotomía: Al principio, punción cada dos días más
antibióticos, si no se controla, artrotomía e irrigación con suero fisiológico más
antibiótico.
4. Resección articular: En casos graves de mal drenaje hay que resecar algún
extremo articular (Lámina 40:5,6).
5. Amputación: Cuando la infección amenaza gravemente el estado general.
6. Movilización: No apurarse a reemprenderla, reiniciarla progresivamente cuando
ha cesado la fiebre y remiten los signos locales; al principio movilización activa sin
apoyo; el apoyo es más tardío.
7. Medicación complementaria.
6. ARTRITIS BLENORRÁGICA
Mucho menos frecuente actualmente por los
antibióticos; de inicio poliarticular y suele atacar luego una articulación; el líquido
es francamente purulento y es difícil aislar el gonococo; el diagnóstico se hace por el
antecedente, tres semanas después de uretritis; en la mitad de los casos afecta rodilla,
luego muñeca, codo, etc. Dada la gran sensibilidad de la bacteria a la penicilina, cede
el proceso a los antibióticos y sin secuelas; se le sigue viendo en los recién nacidos
entre los 5 días y las 5 semanas del nacimiento.
7. ARTRITIS POSTOPERATORIA
Complicación que se evidencia por dolor
que no cede, edema distal del miembro, cuadro general.
8. ARTRITIS POSTINYECCIONES DE
CORTICOIDES
De inicio insidioso y progresa
solapadamente; requiere medidas de drenaje amplio e inmovilización rigurosa; destruye el
cartílago, que obliga a la artrodesis.
9. USO DE GAMMAGRAFÍA
Es muy importante, y colabora en el diagnóstico sobre
todo en los casos agudos, en los cuales el examen radiográfico es negativo; la
hipercaptación en el foco de lesión es indicativo de incremento de actividad, la cual se
encuentra en procesos inflamatorios.
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