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Enfermedades idiopáticas del aparato
locomotor
Dr. Julio Huaroto Rosa-Pérez
OSTEOCONDROSIS Y OSTEOCONDRITIS;
ENFERMEDAD DE PERTHES Y DE OSGOOD SCHLATTER; CLÍNICA Y TRATAMIENTO; EPIFISIÓLISIS DE
CUELLO DE FÉMUR
Están conformadas por algunos trastornos
de epífisis, apófisis y huesos epifisoides, cuya etiología es discutida, por este hecho
el problema de la nomenclatura es confuso, sobre todo cuando se trata de unificarlos en un
solo grupo.
1. OSTEOCONDROSIS
Estas lesiones se caracterizan por
presentarse en centros óseos en pleno crecimiento; por ello se llaman osteocondrosis de
crecimiento.
1.1. Sinonimia
Osteocondritis, osteocondropatía,
apofisitis, epifisitis. Es incorrecta cualquier designación que incluya la raíz
"condro" o el sufijo "itis", ya que el daño al cartílago no es el
instigador del desarrollo del trastorno y tampoco la inflamación es tal factor. Es
aconsejable todavía usar epónimos.
1.2. Localización
Se les denomina por el autor que las
describió:
Cóndilo lateral húmero
PANNER
Semilunar KIENBOCK
Epífisis vertebral (dorso curvo) SCHEUERMANN
Epífisis femoral LEGG-CALVE-PERTHES
Vértebra plana (Lámina 50:4) CALVE
Tubérculo anterior tibial OSGOOD-SCHLATTER
Escafoides tarsal KOHLER I
Cabeza II metatarsiano KOHLER II o FREIBERG
Calcáneo MAGLUND I o SEVER
Cóndilo femoral KOENIG
etc.
1.3. Etiología
Son enfermedades idiopáticas; hay muchas
teorías que tratan de explicar la causa de la afección y se mencionan los siguientes
factores: circulatorio, trombosis y embolia, endocrinos, traumáticos; se diferencian de
las necrosis avasculares postraumáticas por su diferente localización y su evolución
más acelerada.
Se trata de procesos cíclicos, que pasan
por diversas etapas en su evolución y que pueden dejar secuelas por deformaciones
producidas en el estadio de fragilidad de la osteonecrosis.
Se describen cuatro etapas de la
necrosis:
1. La zona vecina a la necrosis sufre un
proceso de descalcificación por hiperemia reactiva. La zona necrótica, en cambio, no se
descalcifica por falta de vasos que drenen sus componentes minerales. Resulta así una
mayor densidad del fragmento necrótico respecto al sano (RX).
2. Más tarde, la zona necrótica es
invadida gradualmente por tejido conjuntivo y vasos sanguíneos, que van a retirar el
tejido necrótico por reabsorción.
3. Esas zonas aparecen rarefactas en
medio de la necrosis y el aspecto es el "hueso atigrado" a RX; fenómenos de
sustitución progresiva.
4. Cuando el proceso de reabsorción y
reconstitución está avanzado, todo el fragmento está descalcificado para ir luego a la
recalcificación y restauración ósea.
En los infartos medulares, la necrosis es
geográfica en el hueso esponjoso, la corteza aparece indemne. En los infartos
subcondrales, el fragmento necrosado tiene forma triangular o de cuña, con base
subcondral y su vértice en el centro de la epífisis. El cartílago permanece viable ya
que se nutre del líquido sinovial. El proceso de "sustitución progresiva" en
el tejido esponjoso es muy lento, por lo que acaba produciéndose un colapso del mismo,
con deformación del cartílago articular y dando lugar a artrosis secundaria. Todo este
proceso dura de uno y medio a tres años.
1.4. Frecuencia
Se da en niños clínicamente sanos y en
período de crecimiento rápido (3 a 15 años de edad) y expuestos a traumatismos; sus
localizaciones más frecuentes son las articulaciones que soportan carga.
1.5. Clínica
Son pacientes con buen estado general,
que presentan dolor al apoyo, hipersensibilidad a la presión a nivel del hueso afectado.
El inicio de la sintomatología puede ser agudo a gradual y puede o no existir anamnesis
de traumatismo, generalmente discreto.
Todos estos síntomas son discretos y en
muchos casos son asintomáticos y solamente se descubren cuando se establecen las
deformidades. La afección puede ser uni o bilateral.
1.6. Radiología
El cuadro radiológico no siempre guarda
relación con la intensidad del cuadro clínico. Hay descalcificación precoz con necrosis
subsiguiente y finalmente los signos de reparación. En las fases precoces se observan
generalmente zonas de densidad disminuida, que aumentan en intensidad y extensión; las
epífisis se fisuran, se ensanchan presentando un contorno borroso con aspecto
deshilachado. Pueden observarse zonas de hueso necrótico denso.
El proceso puede afectar a la epífisis y
metáfisis, con aplastamiento y compresión de las primeras. En la fase de regeneración,
se observa una disminución gradual de la osteoporosis, con reabsorción del hueso
necrótico denso de la epífisis fragmentada (aspecto atigrado); finalmente, se observa
una sustitución lenta y progresiva del hueso necrótico por recalcificación, hasta que
se produce la completa restauración ósea.
1.7. Pronóstico
La enfermedad cura espontáneamente, pero
puede causar molestias durante cierto tiempo. La deformidad resultante del contorno óseo
restaurado puede depender de muchos factores, entre ellos la fase en que se estableció el
diagnóstico correcto y el tratamiento oportuno y eficaz.
2. ENFERMEDAD DE LEGG-CALVE-PERTHES
(Lámina 50:2)
Descrita en 1910 por LEGG (EEUU), CALVE
(Francia) y PERTHES (Alemania), como enfermedad no tuberculosa de la cadera en el niño.
2.1. Sinonimia
Coxa plana, osteocondrosis de la cabeza
femoral, seudo coxalgia, osteocondritis deformante, osteocondritis de crecimiento.
La enfermedad de LEGG-CALVE-PERTHES es la
necrosis avascular de la cabeza femoral, de origen desconocido.
2.2. Etiología
Se le han atribuido varias posibles
causas: Traumática, infecciosa, endocrina, hereditaria, etc.; pero la teoría más
aceptada es la circulatoria, por insuficiente aporte sanguíneo al núcleo epifisario de
la cabeza femoral, debido a oclusión vascular, sea de una rama importante de la
circunfleja o de una rama terminal.
2.3. Frecuencia
Puede presentarse entre los 3 y 10 años,
pero es más frecuente a los 7 años de edad; en el sexo masculino y en blancos; rara vez
aparece en negros (a causa del desarrollo precoz de los vasos retinaculares alrededor de
la región epifisaria capital femoral, asegurando un aporte sanguíneo suficiente durante
la fase de máximo crecimiento y actividad). Con mayor frecuencia es unilateral, un 25% es
bilateral o simultánea (3 hombres-1 mujer).
2.4. Anatomía patológica
Se pasa por las etapas de necrosis,
fragmentación, regeneración y deformación.
2.5. Clínica
Se presenta como un cuadro clínico
bastante ligero, su inicio es difícil de determinar, los síntomas habituales son dolor y
cojera. La cojera que no se sabe cuándo ni cómo ha empezado, tiende a desaparecer aunque
reaparece a cortos intervalos y puede continuar en forma indefinida. La cojera predomina
sobre el dolor.
El dolor se presenta en forma insidiosa o
tras un movimiento forzado de la cadera: se localiza a lo largo de toda la cara interna
del muslo, desde la ingle hasta la rodilla; no va acompañada de contractura ni
limitación acentuada de movimientos; no hay cuadro febril.
Durante la fase activa, la limitación de
la abducción y la rotación interna se deberá a contractura no dolorosa de los aductores
y por la propia deformación y aplastamiento del cótilo, pero es posible comprobar que se
conservan casi por entero la flexoextensión y la rotación externa. El signo de
TRENDE-LEMBURG es positivo más adelante.
La situación puede permanecer
estacionaria durante 1 a 2 años al cabo de los cuales empiezan a desaparecer las
molestias poco a poco, como se presentaron. La claudicación cede el paso a un ligero
balanceo lateral del cuerpo, que asimismo desaparece insensiblemente.
El trocánter del lado afectado es mucho
más prominente que en condiciones normales y se proyecta desmesuradamente hacia afuera.
Los músculos están atrofiados por falta de uso (glúteos, músculos del muslo e incluso
de la pierna); especialmente se han pasado algunas semanas de molestias. A pesar de la
considerable deformación de la cadera, existe muy poco o nulo acortamiento; como signos
negativos hay escasa amiotrofia del cuadríceps, falta de adenopatías y de empastamiento.
2.6. Diagnóstico
No es difícil en los casos plenamente desarrollados,
especialmente si se dispone de sus radiografías; en los casos iniciales, si el primer
examen es negativo, hay que mantener la vigilancia durante varios meses, pues esta
enfermedad tiene una evolución radiológica característica, pasando por diferentes
estadios:
a) Estadio incipiente o de sinovitis, que
dura de 1 a 3 semanas.
b) Estadio necrótico, aséptico o avascular que dura varios meses a un año.
c) Estadio regenerativo o de fragmentación, con una duración de 1 a 3
años.
d) Estadio residual, que corresponde a la etapa de crecimiento y de
reparación definitiva.
En las fases precoces, diferenciarla de
la TBC. Los exámenes de laboratorio son normales. Esta enfermedad tiene una
particularidad, la cual es que se presenta una buena correlación clínico-radiológica.
2.7. Radiología
En 1071 el Dr. CATTERALL distinguió que
la enfermedad presentaba cuatro formas de evolución radiológica diferentes, permitiendo
con un adecuado seguimiento radiológico, tomar una adecuada actitud terapéutica y de
pronóstico. Se requieren radiografías de pelvis en las posiciones ya clásicas,
anteroposterior y de LOWENSTEIN; esta última nos dará la visión lateral de la cabeza
femoral.
Grupo I: Ésta afecta tan
sólo la región anterior de la epífisis. En la radiografía antero-posterior, la
epífisis tiene un aspecto quístico, manteniendo su altura. La radiografía lateral
muestra normalidad, sólo en la parte anterior de la epífisis; en la fase tardía puede
aparecer en la metáfisis una ancha banda de reacción circunscrita por debajo del
segmento epifisario afectado, segmento que se reabsorbe y sigue una reacción que se
inicia generalmente en la periferia.
Grupo II: Se afecta una
parte más extensa de la región anterior de la epífisis. El segmento afectado después
de una fase de reabsorción sufre un desmoronamiento, con la formación de un segmento
denso o secuestro. En la radiografía de frente, el secuestro se manifiesta como una masa
densa ovalada, con fragmentos viables en ambos lados: interno y externo. En la
radiografía de perfil, el secuestro está separado detrás de los fragmentos viables por
un espacio en forma de V, si existe, es característico de este grupo. Cuando existen las
alteraciones metafisarias, son en forma de quiste bien definidos, transitorios de
situación anterior y que aparecen con la curación.
Grupo III: El secuestro
incluye toda la epífisis, excepto una pequeña parte posterior. La radiografía
anteroposterior en las fases precoces da una imagen, de una "cabeza" dentro de
una cabeza; en las fases más avanzadas hay un secuestro central con unos fragmentos más
pequeños con estructura normal en los lados internos y externos; con frecuencia el
fragmento externo es pequeño y osteoporótico. En la radiografía de perfil se ve que
toda la cabeza se halla afectada, excepto una parte muy pequeña de la región posterior.
En su curso el secuestro se va absorbiendo gradualmente, antes de que empiece su
regeneración a partir de la periferia. Las alteraciones metafisarias son más extensas y
a menudo se acompañan de un ensanchamiento del cuello.
Grupo IV: Se forma un
secuestro en toda la epífisis. En la radiografía anteroposterior, se observa un
desmoronamiento total de la epífisis, que produce una línea densa. El aplastamiento de
la cabeza hace disminuir la distancia entre el cartílago de crecimiento y el techo del
acetábulo. La epífisis se puede desplazar en dirección anterior o posterior, dando el
aspecto de zeta o tapa de vagón a la cabeza. En la radiografía de perfil no se observa
ninguna porción viable; la epífisis se proyecta como una línea irregular y densa. Las
alteraciones metafisarias pueden ser muy intensas.
Los resultados buenos van disminuyendo a
medida que aumenta el grado en que se encuentra la enfermedad.
Signos de cabeza en riesgo: La cabeza de
alto riesgo (head at risk), es poder descubrir por adelantado los casos en que se puede
ver un desmoronamiento importante de la cabeza, y como consecuencia, un mal resultado.
CATTERALL señala cuatro signos radiológicos y otros autores añaden uno más.
Signo de COURTNEY-GAGE: Se
trata de un pequeño segmento osteoporótico que forma una zona translúcida en la parte
externa de la epífisis y metáfisis adyacente. Se observa en la radiografía
anteroposterior una imagen de un pequeño secuestro, rodeado por una V de epífisis
viable.
Calcificación externa de
la epífisis: Si se está produciendo un desmoronamiento, se puede ver una pequeña área
de calcificación un poco por fuera de la epífisis. Se trata de la parte anterior del
fragmento externo que se hará presente cuando la cabeza inicie su reconstrucción; el
fragmento se desarrolla por fuera del acetábulo.
Subluxación externa: El
pronóstico es peor cuando hay este signo. La subluxación se puede comprobar por el
aumento del espacio articular inferointerno.
Reacción metafisaria: Son
imágenes seudoquísticas meta-fisarias que se hallan situadas en frente de las áreas con
lesión epifisaria más intensa, que varían desde bandas de mayor a menor densidad de
descalcificación a formaciones seudoquís-ticas, áreas translúcidas pequeñas o
grandes, solitarias o múltiples.
Inclinación de la línea
epifisaria: Dentro de los grupos 3 y 4, hay algunos casos en los cuales el cartílago de
crecimiento es horizontal o está inclinado. Cuando la línea es horizontal, la epífisis
está expuesta a una fuerza mecánica mayor, que tiende a desplazarse hacia afuera.
2.8. Pronóstico
La mayoría de los casos completan su
evolución clínica entre uno y medio y tres años. Hay formas benignas curadas al año
sin secuelas; y formas graves que duran más de cuatro años y dejan deformaciones
importantes. En el 15% se afecta también la otra cadera, generalmente antes de los 8
meses de iniciación en la primera. Todas estas deformaciones suelen llevar a una artrosis
secundaria entre los 25 y 40 años de edad. Si un Perthes se establece en un caso de coxa
valga, tiende a evolucionar en forma benigna.
2.9. Tratamiento
El objetivo principal del tratamiento es
la contención de la cabeza femoral dentro del acetábulo, para que ella se rehaga en
forma concéntrica. SALTER llama a esto "plasticidad biológica". Se usan
aparatos de abducción y rotación interna. Debe ser precoz; se recomienda reposo con
tracción por dos semanas hasta que haya desaparecido el dolor y el espasmo, seguida de
inmovilización con yeso. El tratamiento dura más o menos dos años. También suele
adaptarse una plataforma en el zapato del lado sano, para que camine con muletas, sin
apoyar el lado enfermo.
El tratamiento quirúrgico consistirá en
hacer perforaciones en el núcleo implantando injerto óseo a través del cuello y
cartílago de crecimiento; u osteotomía intertrocantérea generalmente varizante y
desrotadora, con desplazamiento. Otros son partidarios de la artrodesis.
2.10 Complicaciones
Artrosis por lesión del
cartílago.
Ostecondritis disecante.
Falta de crecimiento del cuello femoral, posiblemente por fusión prematura
parcial o total de la epífisis.
2.11 Diagnóstico diferencial
TBC de cadera, cuadro febril, adenopatía
inguinal, contractura muscular y mayor limitación de los movimientos, especialmente la
flexión; a RX descalcificación difusa y pinzamiento articular. Laboratorio: VSG
acelerada, tuberculina positiva.
3. ENFERMEDAD DE OSGOOD-SCHLATTER
3.1. Sinonimia
Osteocondritis de la tuberosidad de
la tibia, apofisitis tibial anterior.
3.2. Etiología
Es considerada como resultado
principalmente de un traumatismo (factor desencadenante) en la tuberosidad de la tibia o
por tracciones producidas durante el desarrollo, antes de la fusión del tubérculo tibial
a la metáfisis, que ocurre entre los 17 a 20 años. Es frecuente la tendencia de los
familiares de estos pacientes de querer hacerla pasar como accidentes agudos, aprovechando
la atención de un seguro escolar.
3.3. Frecuencia
Entre los 10 y 15 años en el sexo
masculino y en deportistas sometidos a microtraumatismos repetidos; 25% es bilateral.
3.4. Anatomía patológica
Al principio, tumefacción con
descalcificación, después condensación, deformación y luego fragmentación con
fisuración del tubérculo anterior de la tibia.
3.5. Clínica
Dolor a la presión, hinchazón en
tuberosidad anterior de la tibia, estando la rodilla en extensión. Con la rodilla
flexionada el dolor disminuye o desaparece; estos hallazgos pueden existir sin
fragmentación inicial de los centros de osificación de la tuberosidad de la tibia. La
fragmentación puede desarrollarse años más tarde. Es frecuente la afectación
bilateral. El comienzo suele ser solapado, la prominencia tibial apenas es visible y hay
tensión dolorosa, sobre todo después de esfuerzos en la marcha o ejercicios deportivos.
La extensión contra resistencia aumenta el dolor, así como la presión local o la
flexión pasiva completa por estiramiento del cuadríceps. La duración del período
doloroso es muy variable y suele ser insidioso. La remisión suele coincidir con la
soldadura de la parte interapofiso-metafisaria del cartílago de crecimiento. No obstante,
incluso en los adultos puede persistir un mayor relieve del tubérculo tibial y el dolor a
la presión y a la genuflexión apoyada.
3.6. Radiología
Hipertrofia de la apófisis del T.A.T.;
desprendimiento de la apófisis en forma de lengüeta, estando alterada la estructura
ósea de la misma, su contorno es irregular e incluso es fragmentado en varios islotes de
tamaño y densidad diferente. Puede observarse una borrosidad localizada en la metáfisis
tibial adyacente. En casos muy avanzados y sin tratamiento, pueden presentarse como
fragmentos desprendidos cerca a la tuberosidad.
3.7. Diagnóstico
Es eminentemente clínico: edad y
localización del dolor y tiempo de evolución; generalmente los familiares llevan al
paciente después de varias semanas de molestias, o cuando aparece la
"tumoración". La radiografía confirma la clínica.
3.8. Tratamiento
Colocar una rodillera de yeso durante
cuatro semanas, permitiendo la deambulación; lo que se intenta es evitar la flexión de
la rodilla; se proscriben los ejercicios violentos por unos cuatro meses. El tratamiento
quirúrgico se reserva para las complicaciones o secuela.
3.9. Complicaciones y secuelas
Rótula alta, genu recurvatum, recidivas
por tratamiento inade-cuado, prominencia exagerada del tubérculo tibial que muchas veces
corresponde a un fragmento óseo libre (extirpación).
4. ENFERMEDAD DE SEVER: NECROSIS
ASÉPTICA
POSTERIOR DEL CALCÁNEO
Se presenta con mayor frecuencia
entre los 8 y 12 años y en el sexo masculino. El centro secundario de osificación tiene
por lo general una densidad mayor que el cuerpo del calcáneo. Hay antecedentes de
repetidos esfuerzos en ejercicios y deportes, especialmente el salto y es casi siempre
unilateral. Se le llama también Maglund I.
4.1. Clínica
Dolor en el talón, por debajo de la
inserción del tendón de Aquiles y que se produce sobre todo al tratar de ponerse en
puntillas. La región aparece un poco edematosa, la presión local produce dolor y
soportan mal toda clase de calzado; al caminar lo hace en actitud antálgica de equino
pronunciado.
4.2. Radiología
Debe ser comparativa. La apófisis del
calcáneo es densa y fragmentada, el núcleo epifisario de la tuberosidad calcánea
presenta la forma de media luna irregular, sus contornos son irregulares, más o menos
festoneados. También se encuentra muy aumentado el espacio que lo separa del resto del
calcáneo.
4.3. Tratamiento
Bota de yeso o tensoplast por 3 semanas,
según la intensidad del dolor, asociar antiinflamatorios y/o antálgicos.
Es raro que las manifestaciones subjetivas persistan más de un año.
5. ENFERMEDAD DE SCHEUERMANN
5.1. Sinonimia
Xifosis del adolescente, epífisis
vertebral, dorso curvo.
5.2. Frecuencia
Descrita por SCHEUERMANN en 1921. Se da
en el sexo masculino entre los 15 y 19 años; se trata de jóvenes de tipo longilíneo que
han tenido un crecimiento corporal demasiado rápido, en las edades en que suelen
producirse las deformaciones.
5.3. Clínica
Subjetivamente el paciente manifiesta
cansancio y/o dolor discreto en el sector dorsal medioinferior. La zona cifótica o
"espalda redonda" es enteramente rígida pero no duele, y es lo que llama la
atención del enfermo y de los padres.
5.4. Radiología
Las imágenes radiográficas no están en
proporción con la gravedad del cuadro clínico. En la radiografía de perfil,
acuña-miento de los cuerpos vertebrales dorsales (2 a 4 cuerpos), estando más afectadas
las vértebras que ocupan el centro de la curva cifótica. Las caras superior e inferior
de los cuerpos vertebrales aparecen irregulares y en su parte inferior pueden verse
pequeños fragmentos del núcleo epifisario, separados y fragmentados. Los espacios
correspondientes a los discos están marcadamente disminuidos. Existencia de muescas
debidas a hernias intraesponjosas (nódulos de SCHMORL); no hay que confundir aspectos
normales como patologías de este proceso; las escotaduras de los ángulos anteroinferior
y antero-superior del cuerpo vertebral, los núcleos de osificación de las epífisis a
nivel de esos ángulos, los canales por persistencia de los conductos vasculares en el
centro del borde anterior del cuerpo y por imágenes en escalera o peldaño.
Hay otro signo inconstante: presencia de
un núcleo angular anterior separado.
5.5. Tratamiento
En las fases iniciales de la enfermedad
es corregible activa y pasivamente, mediante ejercicios que favorezcan la posición
erecta. También se prescribe vitaminoterapia, reposo en cama dura con o sin lecho de yeso
(lecho de LORENZ), el uso de tutores ortopédicos o el enyesado tipo corsé (corsé de
ERLACHER). La fisioterapia está indicada.
5.6. Pronóstico
Cura, dejando una cifosis residual y la
posibilidad de una artrosis dolorosa en la adultez.
6. ENFERMEDAD DE KIEMBOCK (Lámina
50:3)
6.1. Sinonimia
Osteocondritis del semilunar,
lunatomalacia.
6.2. Etiología
Es rara por debajo de los 15 años. Hay
antecedente de un traumatismo más o menos leve pero continuado, que sería el que produce
la interrupción del aporte sanguíneo al semilunar y la causa de su necrosis total o
parcial. Se da más en el lado derecho y en los trabajadores manuales.
6.3. Clínica
Personas jóvenes que acusan dolor
progresivo en muñeca con rigidez de la misma, hipersensibilidad local a nivel del
semilunar. Hay atrofia muscular regional. Se considera un período doloroso con
radiología normal, un período sin síntomas y un período tardío con necrosis y
dolores. La presión sobre el punto correspondiente en la cara dorsal del carpo es muy
dolorosa.
6.4. Radiología
Es característica, al comienzo se ve al
semilunar con la densidad aumentada y más tarde deformado y fragmentado.
6.5. Tratamiento
En la fase precoz, inmovilización
con aparato de yeso 4 a 6 semanas en discreta dorsiflexión. En los casos leves, diatermia
y a veces muñequera. En casos más graves, la extirpación y su reemplazo por prótesis
de acrílico; en otras ocasiones se recomienda la artrodesis.
6.6. Pronóstico
Está supeditado al tratamiento. Son
malos en los casos de fractura inadvertida; en otros, el alivio es completo o relativo,
mientras que otros quedan definitivamente incapacitados.
7. ENFERMEDAD DE KOHLER I (Lámina
50:1)
7.1. Sinonimia
Osteocondritis del escafoides tarsal,
necrosis avascular del escafoides tarsal. Frecuencia: Se da más en el sexo
masculino, entre los 2 a 5 años; en el 2% es bilateral. En la mitad de los casos existe
el antecedente traumático. El escafoides es el último hueso del pie en osificarse y
constituye la clave del arco longitudinal o medioplantar. Esta enfermedad afecta al
núcleo de osificación proximal del escafoides.
7.2. Etiopatogenia
El núcleo de osificación del escafoides
tarsiano aparece generalmente a los 3 años, sufre presiones de los huesos vecinos
anteriormente osificados y además por su situación dentro del arco plantar y lo estrecho
del espacio que le corresponde a este hueso, puede dar lugar, bajo ciertas condiciones, a
la interferencia con el flujo sanguíneo del escafoides en desarrollo.
7.3. Clínica
Dolor en el pie, a veces en reposo,
cojera a la deambulación, mayor sensibilidad a lo largo del lado interno del pie,
discreto edema regional y coloración rojiza. Los movimientos de rotación del pie
provocan dolor y reacción defensiva. Atrofia muscular moderada en toda la pierna, ligera
contractura en el metatarso. Generalmente mantienen el pie rígido en equino, ligero varo.
7.4. Radiología
El escafoides aparece aplanado y denso
como un "disco, pastilla o moneda"; en otros casos fragmentación irregular; el
contraste con los huesos vecinos es marcado, al igual que los espacios articulares.
7.5. Evolución
Más o menos un año. La cura clínica y
radiológica puede ser completa.
7.6. Tratamiento
Inmovilización con bota de yeso por 2 a
3 meses, después soporte plantar con realce interno, analgésicos, antiinflamatorios. En
ocasiones, incluso sin tratamiento, el hueso recobra su normalidad.
8. ENFERMEDAD DE KOHLER II
8.1. Sinonimia
Enfermedad de FREIBERG, osteocondrosis de
la cabeza del II metatarsiano. Frecuencia: Es la necrosis aséptica de la cabeza
del II metatarsiano (otras veces, las menos, es el tercero o cuarto MTT); más frecuente
en la mujer (4 a 1), entre los 12 a 18 años (a veces hasta los 50 años).
8.2. Clínica
No es rara la afección bilateral;
molestias difusas, dolor al caminar a nivel de la lesión, cojera, dolor a la presión a
nivel de la cabeza del metatarsiano afecto, tumefacción y a veces limitación de
movimientos. Otras veces suele ser asintomática.
8.3. Radiología
En los casos establecidos, la cabeza del II metatarsiano
está aplanada en la zona articular y ensanchada, hay alternancia de zonas radioopacas con
radiolúcidas, así como engrosamiento de la diáfisis. Es mucho más demostrativa la
radiología que la clínica.
8.4. Tratamiento
Si las molestias son mínimas, una
plantilla de descarga para la cabeza del II metatarsiano puede ser suficiente; en casos
rebeldes se recurre a la cirugía, practicando toilette articular de la cabeza del
metatarsiano (sobre todo cuando hay artrosis), y puede acompañarse con la resección de
la falange proximal. No es aconsejable resecar la cabeza del metatarsiano.
9. EPIFISIÓLISIS PROXIMAL DEL FÉMUR
9.1. Sinonimia
Coxa vara epifisaria, de los
adolescentes, coxa flecta.
9.2. Frecuencia
Es una afección que se caracteriza por
un desplazamiento de la epífisis proximal femoral que se dirige hacia abajo y atrás; se
da en adolescentes entre 10 y 16 años, más en varones; en un 25% la afección es
bilateral; la separación se establece entre la metáfisis y el cartílago de crecimiento,
no arrastrando fragmento triangular metafisario. Muy frecuentemente hay hábito
adiposogenital.
9.3. Etiopatogenia
Intervienen varios factores; endocrino
(distrofia adiposogenital), traumático (falta en un 70%) y es insignificante, acción
tónica muscular.
9.4. Pronóstico
Depende del grado de desplazamiento que
haya sufrido la epífisis. Es básico recordar que cuando la irrigación de la epífisis
se compromete, puede ocurrir necrosis total o parcial de la epífisis, que depende del
grado de disminución del aporte sanguíneo trayendo serias complicaciones que pueden
afectar el porvenir de la articulación en movimiento. KOENIG en 1888, describió la
patología de la necrosis avascular en tres estadios:
Aparición de la necrosis.
Estadio de regeneración.
Estadio de curación.
La regeneración puede durar muchos meses
e incluso años (2-3); el hueso neoformado es blando y fácilmente deformable hasta que
recobre la solidez del hueso definitivo. El cartílago articular, sin embargo, sufre
lesiones más permanentes, siendo reemplazado por tejido fibroso y fibrocartílago. El
soporte de peso demasiado temprano favorece el aplastamiento del hueso subcondral, siendo
la causa de irregularidades del contorno articular.
9.5. Clínica
Los síntomas varían de acuerdo al grado
de desplazamiento. El paciente acude a la consulta por impotencia funcional en relación
con limitación de movimientos, o bien refiere un traumatismo de poca importancia,
después de lo cual se presenta cojera intensa y persistente. La extremidad se encuentra
en rotación externa, adducción y en hiperextensión; hay acortamiento y ascenso del
trocánter mayor, gran limitación de la rotación interna y abducción, signo de
TRENDELEMBURG presente, limitación de la flexión máxima; a mayor desplazamiento, es
más intensa la clínica.
9.6. Radiología
En la radiografía anteroposterior se
observa la epífisis desplazada hacia abajo y es cortada por la línea cervicoobturatriz;
la metáfisis próxima al cartílago de conjunción aparece con aspecto moteado, con
manchas en piel de leopardo en la proyección axial se aprecia la epífisis desplazada
hacia atrás, apareciendo por delante la metáfisis descubierta, sin contacto con la
epífisis.
Hay una clasificación radiográfica:
Fase de predeslizamiento:
Placa epifisaria anormal, no desplazada; la placa está ensanchada y es irregular con
zonas desmineralizadas en la metáfisis adyacente a ella.
Deslizamiento leve: Es el
grupo más común y en el que más a menudo el diagnóstico pasa inadvertido; la epífisis
migra hacia atrás sin desplazamiento inferior; incluye los desplazamientos hasta menos de
un tercio del diámetro del cuello femoral. Línea de KLINE: pasa por el borde superior
del cuello femoral y corta la epífisis, en la cadera afecta; la porción de epífisis es
menor que en el lado sano.
Deslizamiento moderado:
grados comprendidos entre uno y dos tercios del diámetro del cuello femoral.
Deslizamiento severo:
Grados comprendidos entre dos tercios del diámetro del cuello femoral y la dislocación
total de la epífisis. La mayoría de casos con deslizamiento agudo entran en este grupo.
Etapa residual: Cualquier
grado de deslizamiento; el proceso ha concluido y la placa epifisaria está cerrada. Puede
ir de leve a grave.
9.7. Tratamiento
Depende de dos factores:
1. Grado o magnitud de deslizamiento
(leve, moderado o grave).
2. Duración del proceso de deslizamiento
(agudo o crónico).
En el deslizamiento leve, como el
desplazamiento es mínimo, se fijará quirúrgicamente en dicha posición, colocando tres
tornillos de esponjosa; así se evita todo deslizamiento adicional y se busca la
detención del crecimiento epifisario.
En los desplazamientos moderado y severo,
se requiere intervención quirúrgica para reducir o mejorar la posición de la cabeza
femoral; en estos casos, no basta la fijación interna en el sitio en que está, porque el
resultado eventual será una artrosis.
Deslizamientos agudos: Tanto en los
grados moderado y severo, es fundamental la duración real del proceso de desplazamiento.
Si es menos de 2 ó 3 semanas y en relación a un episodio traumático, se justifica una
reducción a cielo cerrado; evitar maniobras bruscas, por el peligro de causar necrosis
avascular; después de unos días de tracción continua y corregido el desplazamiento, se
procede a la fijación interna. Si no se consigue la reducción, se hará la misma a cielo
abierto.
Deslizamientos crónicos: Tanto en el
grado moderado como en el severo, el tratamiento es quirúrgico, pero la elección del
procedimiento es motivo de controversias. Unos preconizan corregir la deformación en su
sitio, y otros practicando una osteotomía subtrocantérica, que tiene la ventaja de no
comprometer la vascularidad del cuello femoral; es valguizante y desrotatoria.
9.8. Complicaciones
Necrosis avascular de la cabeza femoral,
artrosis.
10. ENFERMEDAD DE KOENIG
Llamada también osteocondritis
disecante, es cuando un pequeño cuerpo osteocondral (compuesto de cartílago articular
junto con un fragmento de hueso subcondral con necrosis aséptica), se delimita y se
separa del extremo articular de un hueso; en este caso, de la cara externa del cóndilo
interno.
10.1 Frecuencia
Más en varones, entre los 15 y 25 años
de edad.
10.2 Clínica
Molestias leves durante meses, ligera
hinchazón y dolor; en casos más evolucionados, dolor más definido; bloqueo articular,
abundante líquido intraarticular.
10.3 Radiología
En la proyección anteroposterior;
anormalidad en la cara externa del cóndilo interno, caracterizada por delimitación,
aflojamiento o separación de un cuerpo osteocondral.
10.4 Tratamiento
Si está en fase de delimitación, puede curar
espontáneamente. En los casos de aflojamiento o separación, lo indicado es la cirugía:
La extirpación del fragmento y perforación a nivel del lecho.
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