| Cirugía Radical en el Aparato Locomotor
Dr. Oscar Fernández Mendoza
Dr. Ángel Gonzáles Moreno
AMPUTACIÓN, DESARTICULACIÓN:
DEFINICIÓN, INDICACIONES; NIVELES DE AMPUTACIÓN EN MIEMBRO SUPERIOR E INFERIOR: TIPOS DE
ORTESIS O PRÓTESIS; AMPUTACIÓN EN NIÑOS Y EN ENFERMEDADES VASCULARES PERIFÉRICAS;
TÉCNICAS OPERATORIAS
1. AMPUTACIÓN
Es la remoción o resección total o
parcial de una extremidad seccionada a través de uno o más huesos, en forma
perpendicular al eje longitudinal del miembro. En relación al mecanismo de producción
puede ser de dos tipos:
a) Amputación Primaria o Traumática.-
Es aquélla producida por un agente traumático.
b) Amputación Secundaria o Quirúrgica.- Es aquélla electiva o programada para ser
realizada por medio de un acto quirúr-gico.
2. DESARTICULACIÓN
Es cuando el nivel de amputación pasa a
través de una interlínea articular.
La conservación de los cóndilos femorales y del codo, por el largo brazo de palanca del
muñón, ofrecen dificultades para la correcta adaptación de un aparato protésico. Sin
embargo, son de gran utilidad en los niños porque conservan la lámina de crecimiento.
2.1. Generalidades
La amputación es irreversible; ningún
miembro artificial posee percepción sensitiva, de manera que es importante no eliminar
una extremidad que tenga intacta su sensibilidad (aunque con dolor tolerable), aun cuando
haya desaparecido la función motora.
La mayor parte de las técnicas de
amputación en los adultos son útiles también para niños, pero, en estos casos, los
factores de crecimiento corporal general y de crecimiento del muñón son bastante
significativos. Por ejemplo, una amputación en la mitad del muslo en un niño de cinco
años, puede dar por resultado un muñón extremadamente corto a la edad de catorce años,
porque se eliminó la epífisis femoral inferior; en contraste, una amputación por debajo
de la rodilla en la que se preserva un muñón muy corto a los cinco años, puede
determinar un muñón satisfactorio a los catorce años, porque habrá continuado el
crecimiento de la epífisis tibial superior.
3. Muñón o miembro residual
Es lo que queda de la extremidad después
de la amputación, y para que sea funcional, es necesario que tenga un brazo de palanca
suficiente para el manejo de una prótesis, que no sea doloroso y que sea capaz de
soportar roces y presiones. Por lo tanto, hay que "fabricar" un muñón que sea
capaz de recibir y adaptarse a una prótesis, y para que ello suceda, es necesario que el
nivel sea el conveniente, que las articulaciones del muñón sean suficientemente
móviles. Si el muñón tiene una musculatura potente, si no hay trastornos circulatorios
y si la piel está bien endurecida, se puede considerar como un buen muñón.
4. Muñón Patológico
Es aquél que no reúne los requisitos
anteriores.
5. Reamputación
Es el acto quirúrgico realizado sobre un
muñón, para la corrección de dificultades que no le permiten ser utilizado como tal.
6. Nivel de amputación
Se considera dividiendo en tercios los
segmentos brazo, antebrazo, muslo, pierna o las articulaciones cercanas, como es el caso
de la interescápulo torácica, hombro, codo, muñeca, hemipel-viectomía, cadera,
rodilla, tobillo, mediotarsiana y transmeta-tarsiana.
Cuanto más elevado es el nivel de
amputación, más articulaciones se pierden y hay menos potencia, debido a la pérdida
muscular y al menor brazo de palanca para controlar una prótesis. Siempre es preferible
una buena amputación a cualquier nivel, que una amputación de mala calidad a nivel más
bajo.
Por lo tanto, se debe preservar lo más
posible de la extremidad comprometida, tomando en consideración no sólo su longitud,
sino los niveles funcionales de la misma, es decir, las articulaciones.
Actualmente las prótesis pueden
adaptarse a niveles no ortodoxos de amputación. Otros prefieren respetar los niveles
tradicionales establecidos. Lo importante es que el nivel de amputación debe permitir el
uso de una prótesis.
Cualquier nivel puede ser usado para
realizar una amputación, es decir, son infinitos desde la raíz del miembro hasta la
porción más distal. Muchas veces el nivel lo determina la extensión de la lesión o
enfermedad que compromete el miembro. Sin embargo, frente a ellos tenemos los que se ha
dado en llamar "niveles ideales". Se les denomina así, porque conservan buena
movilidad, fuerza y buen brazo de palanca que les permiten la adaptación y manejo de la
prótesis.
7. Indicaciones de la amputación
I. Enfermedad Vascular. La falta
de circulación en un miembro constituye una indicación absoluta para amputación. La
insuficiencia circulatoria secundaria a enfermedad vascular arterioesclerótica,
constituye la causa más frecuente de amputación. Generalmente va asociada a diabetes
mellitus, y puede llegar a la necrosis (gangrena) en las extremidades con o sin infección
agregada. También se debe considerar a la tromboan-geitis obliterante o enfermedad de
BUERGER.
La elección de la altura a que ha de realizarse la
amputación, depende en primer lugar de la localización de la obliteración y del estado
de la circulación colateral. El examen del pulso, la auscultación vascular y la
arteriografía nos pueden ofrecer importantes informaciones, aun cuando al final, lo
decisivo para la elección de la altura correcta de amputación, será el estado en que
encontremos los tejidos durante el acto quirúrgico.
Existen en la actualidad exámenes
especiales como el Doopler, el cual, por un sistema similar al ultrasonido o la ecosonda,
permite percibir por medio de un sistema electrónico de emisión y recepción de
señales, el pasaje de flujo sanguíneo a través de los vasos arteriales del más simple
nivel. Otros métodos predictivos de la cicatrización del muñón, son la determinación
de la presión sanguínea del Hallux o la determinación del PO2 y PCO2, así como el
aclaramiento cutáneo del Xenón 133.
II. Traumáticas. Accidentes de
trabajo, tránsito, bélicos, etc., como recurso para salvar la vida, en la que hay
pérdida completa del sistema neuromuscular, con aplastamiento grave, compromiso vascular
y deterioro marcado de la piel.
III. Infección. En ciertos casos,
una infección agresiva localizada en una extremidad, además de producir compromiso
focal, compromete seriamente el estado general. Por ejemplo, osteo-mielitis, gangrena
gaseosa, que hoy, con el advenimiento de los antibióticos y la ayuda adicional del
oxígeno hiperbárico, hacen que la amputación raramente sea necesaria.
En la lepra, en cierto número de casos,
se presentan secuelas neurológicas de úlceras perforantes del pie, y en osteomielitis
crónica la cirugía local puede llevar a la curación, pero no son raras las recidivas
que pueden hacer necesaria la amputación.
IV. Neoplasias. Sobre todo si son
tumores malignos y primarios, requieren un tratamiento radical, antes que den metástasis
o si el dolor es intenso, si la neoplasia se ha ulcerado, o por fractura patológica.
Los tumores metastásicos secundarios son
los que con mayor frecuencia afectan a las extremidades, pero sólo muy rara vez son
tratados mediante amputación.
V. Deformidades. Sean éstas
congénitas o adquiridas. Niños con defectos parciales o totales de la extremidad pueden
requerir intervención quirúrgica para hacer más funcional la extremidad afectada. En
estos casos debemos tener en cuenta dos factores: el económico, pues la corrección
quirúrgica de estas deformidades requieren varios actos operatorios, y el psíquico, ya
que el paciente requiere una estabilidad emocional para soportar dos, tres o más años de
tratamiento. En caso de que no se reúnan estos dos factores es más aconsejable la
amputación.
La protetización de miembros inferiores en el niño amputado, coincide con la necesidad
de "gatear" y de ponerse de pie, esto es a los 8 a 12 meses aproximadamente.
VI. Lesiones nerviosas. Cuando hay
úlceras tróficas en un miembro anestésico e infectado. En los hemipléjicos y
cuadripléjicos raramente está indicada, porque los miembros ayudan al paciente a
mantener el equilibrio en la silla de ruedas y previene las escaras.
8. PRINCIPIOS Y TÉCNICAS QUIRÚRGICAS
DE LAS
AMPUTACIONES
Las amputaciones pueden ser:
A) Abiertas (en guillotina, a
"la turca" o a colgajos). Se practican en casos de emergencia, cuando es
improbable la cicatrización primaria, a la notoria contaminación o infección de la
herida; están indicadas en infecciones y heridas de origen traumático severas.
En la amputación abierta circular, la
cicatrización es bastante prolongada y depende del uso de tracción cutánea constante de
las partes blandas sobre el extremo del muñón, y dejan cicatrices irregulares. Otras
veces hay que reamputar más alto.
Las amputaciones abiertas con colgajos
cutáneos invertidos, son de mejor pronóstico. Están preparadas para el cierre
secundario a los diez o catorce días sin acortamiento del muñón. Este procedimiento se
realiza cuando se cuenta con colgajos cutáneos viables, los cuales se fijan sobre un gran
apósito de gasa con unos cuantos puntos, y se cierra el muñón cuando se ha controlado
la infección.
B) Cerrada o de elección, se
realiza en pacientes previamente evaluados y sin peligro de infección. El ideal es cerrar
el muñón de amputación, bien cicatrizado y altamente funcional.
- Colgajos cutáneos: la piel del muñón debe ser
buena, móvil y tener conservada la sensibilidad. La cicatriz no debe estar adherida al
hueso subyacente, porque dificulta la adaptación protésica.
- Músculos: en las amputaciones
convencionales, los músculos se seccionan inmediatamente por debajo del nivel de sección
ósea planeado, de modo que sus extremos se retraigan hasta ese nivel. Pero en las
amputaciones mioplásticas o aquellas que utilizan miodesis a tensión, se les debe
seccionar por lo menos 5 cm por debajo del nivel de sección ósea anticipado, entonces se
les sutura a los grupos musculares antagónicos, con tensión apropiada.
- Nervios: aislarlos,
traccionarlos con suavidad en sentido distal dentro de la herida, y seccionarlo
limpiamente con bisturí bien afilado, de modo que el extremo cortado se retraiga bien por
encima del nivel de la sección ósea. En nervios de mayor espesor, como el ciático, que
contiene arterias satélites, éstas deben ser ligadas antes de la sección.
- Vasos Sanguíneos: se deben
aislar los principales vasos sanguíneos y ligarlos individualmente. Antes debe retirarse
el torniquete y clampear, ligar o coagular los puntos sangrantes.
- Hueso: no desperiostizar
excesivamente por el peligro de secuestros anulares; las prominencias óseas limarlas para
que estén bien almohadilladas por partes blandas y el borde óseo alisarlo. Algunos
cirujanos aconsejan cerrar el canal médular del extremo óseo, mediante colgajos
osteoperiósticos, para mantener las gradientes de presión normal dentro del canal. En
niños está contraindicado desperiostizar en exceso. Resecar 5cm de periostio distal para
evitar el hipercrecimiento residual distal.
- Drenajes: a pesar de haber hecho
una buena hemostasia, deben dejarse drenajes que se pueden retirar a las 48 ó 72 horas de
la cirugía.
8.1. Complicaciones de la amputación
Inmediatas:
Hematoma: puede demorar la
cicatrización de la herida y servir de medio de cultivo para la infección bacteriana, o
llegar a formar la llamada miositis osificante.
Necrosis: de los bordes cutáneos
por sutura a tensión, que puede necesitar una reamputación en cuña, por dehiscencia de
la herida operatoria.
Infección: es más común por
vasculopatía periférica. Todo absceso debe drenarse y deben practicar cultivos y
antibiogramas. Puede requerirse una amputación más alta.
Sensación del "miembro
fantasma": es la percepción del paciente de que la parte amputada está
presente. Esta sensación puede ser perturbadora, rara vez dolorosa. Suele desaparecer si
se usa una prótesis con regularidad. Otras veces requiere excéresis local de un neuroma
o revisión mioplástica del muñón; puede también requerir evaluación psicológica.
Mediatas:
Contractura de las articulaciones
del muñón. Se previenen colocando el muñón en posición correcta o en tracción,
realizando ejercicios para fortalecer los músculos y movilizando las articulaciones.
Neuroma. Siempre se forma un
neuroma en el extremo del nervio seccionado. El disconfort se debe a la tracción del
nervio cuando el neuroma se encuentra adherido por tejido cicatricial. Se previene
seccionando el nervio y, al retraerse, éste se esconde en partes blandas normales.
Muñón no funcional
Úlceras por compresión
9. NIVELES DE AMPUTACIÓN
Teóricamente, cualquier nivel es
posible, pero no todos se ajustan a los principios generales. Así tenemos funcionales
para el miembro superior e inferior, que pasamos a enumerar suscintamente. La mayoría son
debidas a graves traumatismos o a neoplasias.
9.1. Miembro Superior (Lámina 37)
I. Amputación
interescápulo-torácica. T. de Littewood O cuarterectomía.
II. Desarticulación del hombro.
III. Amputación a nivel del cuello del húmero. Cuando sea posible, dejar un muñón
mínimo a 3 traveses de dedo por debajo del pliegue axilar, salvo que se trate de
neoplasia maligna.
IV. Amputación de húmero: A nivel de su tercio inferior.
V. Amputación del antebrazo: A nivel del tercio medio. Sin embargo, una
amputación demasiado distal, aunque tiene la ventaja de una buena palanca y
adaptabilidad, sufre a menudo de una piel fría y cianótica, con poco tejido subcutáneo
y muscular recubriendo los extremos óseos. Pinza antebraquial de Krukemberg-Putti.
VI. Amputación de la muñeca: Ante todo, es preciso conservar cualquier tejido
dotado de sensibilidad. Incluso los huesos del carpo y raramente de los metacarpianos,
siempre que estén recubiertos por piel viable pueden ser útiles, puesto que también
pueden conservar los tendones extensores y flexores de la muñeca.
VII. Amputación de mano: En general es necesario preservar todo el tejido viable
posible.
VIII.Amputación de dedos: La retención de un dedo anestésico o parte del mismo
en las mismas condiciones, frío y tieso, no sirve de nada al paciente. En general, el
nivel de amputación viene determinado por el nivel de la lesión. En lo posible salvar el
dedo pulgar para asegurar la pinza. A nivel de la falange distal procurar que la cicatriz
quede dorsal a nivel de falange media; es mejor la amputación en el cuello antes que la
desarticulación; mejor que la amputación en falange proximal es más indicada la
incisión en raqueta de tenis con resección de la metacarpo falángica.
9.2. Miembro Inferior (Lámina 38)
I.- Amputación interileoabdominal o
hemipelviectomía. Se trata de una amputación de la extremidad inferior, incluyendo
la articulación de la cadera y la hemipelvis correspondiente.
II.- Desarticulación de la cadera.
III. Amputación del muslo. A 25 cm por debajo del trocánter mayor.
IV. Amputación del fémur distal. Se ha considerado la amputación a nivel de la
rodilla, pero las amputaciones por debajo del nivel de amputación por encima de la
rodilla, son la amputación a nivel del fémur distal y las amputaciones transcondíleas,
supracondílea y de Gritti-Stokes.
V. Desarticulización de rodilla. De mayor uso cuando hay presencia de cartílago
de crecimiento más utilizado en niños y jóvenes.
VI. Amputación a nivel de la unión del tercio medio con superior de la pierna.
Constituye un muñón ideal porque permite la adaptación y manejo de una prótesis de
tipo PTB (patellar-tendón-bearing). Esta amputación por debajo de la rodilla permite una
flexo-extensión natural de dicha articulación.
VII. Amputación del pie, transmetatarsiana.
VIII. Amputación de los dedos del pie. Se practican incisiones paralelas sobre las
superficies dorsal y plantar, que se inician a nivel de la primera articulación
metatarso-falángica y siguiendo en sentido lateral suben ligeramente a la base de los
dedos y se unen en las comisuras.
IX. Pelvectomía total. Actualmente de uso poco frecuente, es una operación muy
traumatizante.
10. PRÓTESIS
Son aparatos que compensan la ausencia
parcial o total de una extremidad. Deben ser confortables, funcionalmente útiles y
cosméticamente aceptables.
En el mercado existen modelos de los más simples a los más sofisticados. Además varía
la calidad de sus elementos y por tanto de su costo. ¿Cuándo debe proveerse la
prótesis? Cuanto antes se pueda a continuación de la operación, una vez cicatrizada la
herida.
A partir de ese instante se inicia la
masoterapia, movilización y despegamiento gradual de los planos, vendaje elástico y de
constricción progresiva y junto con ello, se coloca una prótesis provisional o de
transición. De este modo se prepara al paciente para tolerar y adaptarse mejor al empleo
de la prótesis definitiva, que solamente podrá aplicarse cuando el muñón sea
definitivamente indoloro, tenga una actitud fisiológica y su circunferencia se haya
reducido por reabsorción del edema y la mayor parte del tejido celuloadiposo. Todo esto
se consigue más o menos a los 5 ó 6 meses.
10.1 Elementos de una prótesis
I. Elementos de suspensión.
Mantienen la prótesis en su lugar.
II. Elementos de control. Correas o cables que actúan y dominan los movimientos
del miembro artificial.
III. Conos de enchufe o sockette. Es la parte que se adapta al muñón.
IV. Articulaciones. Que reemplazan a las anatómicas.
V. Dispositivos terminales. Son elementos que se colocan en la parte distal de la
prótesis.
Siempre hubo discrepancias entre
cirujanos y protetistas en lo que se refiere a las adaptaciones del muñón al sockette o
del sockette al muñón. Se ha llegado a la conclusión de que el trabajo debe ser
coordinado; ambos deben opinar previamente al acto quirúrgico y el protetista oferta su
disponibilidad ideal. Es que la prótesis debe ser confeccionada para cada muñón, pero
lamentablemente, en nuestro medio son producciones stándar o en serie, y sólo permite
adecuarlas a cada paciente.
En los países desarrollados se utiliza
solamente el sockette de apoyo o contacto total, que permite adaptar el sockette
exactamente a la anatomía del muñón, desapareciendo en esta forma todas las molestias
derivadas de la no adecuación o incompatibilidad de la unión Sockette-muñón.
Otro avance tecnológico está
representado por las prótesis mioeléctricas, las cuales permiten movimientos rítmicos y
acompasados muy similares a los movimientos normales y con un mínimo esfuerzo. Constan de
microsensores colocados en las paredes internas del sockette, que amplifican en miles de
veces la fuerza de contracción muscular, lo que activa en forma suave los mecanismos de
la prótesis. El gran inconveniente de este miembro artificial es su altísimo costo.
Las prótesis pueden ser: Para miembro
superior, en las que predomina la función fina distal; inicialmente se usó la mano
artificial o cosmética; posteriormente se usaron los garfios, más funcionales, pero
antiestéticos y últimamente se está trabajando en las prótesis mioeléctricas. Para
miembro inferior predomina el soportar peso; inicialmente se usó la prótesis de apoyo
distal (pata de palo), luego las de apoyo proximal; ambas creaban ulceraciones en la zona
de apoyo; últimamente se están empleando la prótesis de contacto total.
11. AMPUTACIONES Y ENFERMEDADES
VASCULARES
PERIFÉRICAS
Las enfermedades vasculares que pueden ser
indicaciones de amputación son la arterioesclerosis, la tromboangeitis obliterante y la
diabetes descompensada. En estas afecciones se puede producir necrosis o gangrena seca o
húmeda, que es la que condiciona la indicación quirúrgica. Estas lesiones se dan
generalmente en miembros inferiores. En estos casos se debe hacer una buena evaluación
vascular periférica (pulsos, Doppler) y contar siempre, como con en toda intervención
quirúrgica, con la autorización para la misma. Hay un dato práctico para determinar el
nivel de amputación en el miembro inferior: Con el paciente en sala de operaciones, hacer
cortes en piel a nivel de la pierna, si hay buen sangrado, aun cuando la arteriografía
esté bloqueada a nivel poplíteo, puede realizarse la amputación por debajo de la
rodilla, debido a que hay una buena circulación colateral; si no sangra es mejor hacer la
amputación por encima de la rodilla. La amputación por debajo de la rodilla es más
funcional. La amputación por encima de la rodilla está más indicada en las personas muy
ancianas.
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