Cirugía General

Patología Quirúrgica del Bazo

Drs. Moises Rodolfo Vertiz Herbozo,
Edwin Raminez Rodriguez


•    CONSIDERACIONES HISTÓRICAS

La función esplénica permaneció desconocida por más de dos milenios; Aristóteles (384 a 322 a.C.) afirmaba que el bazo no era necesario para la vida.

Plinio, en el primer siglo de nuestra era, pensaba “que el bazo podía extirparse por una incisión para mejorar la rapidez de los corredores pero la complicación era que se perdía la facultad de reír”, la misma asociación con la risa se encuentra en el Talmud Babilónico ( Siglo II al IV) y en antiguos escritos judíos de Judah Halevi (1086-1145).

En el siglo XII, también en escritos judíos se menciona que el bazo servía para “limpiar la sangre”, esta función hemopuri-ficadora es reconocida como única función hasta los inicios del siglo XX, basados en estudios que describían alteraciones de la sangre periférica después de la esplenectomía.

En l9l9 Morris y Bulloc hacen los primeros estudios experimentales que demostraron que el bazo cumplía un papel esencial en la defensa del huésped en ratas infectadas con el bacilo de la peste que al ser esplenectomizadas disminuían dramáticamente su resistencia orgánica.

El primer reto al concepto de la naturaleza innecesaria del bazo fue planteada en l952 por King y Shumacker en su informe sobre el aumento de la sensibilidad a infecciones postesplenectomía.

Aunque probablemente desde la Antigüedad se habría efectuado la esplenectomía, la primera registrada fue realizada por Adrián Zaccarelli en 1549 en un paciente con “Bazo obstruido” probablemente palúdico.

En el siglo XVII, Nicolaus Mathias practicó por primera vez con éxito una esplenectomía total por traumatismo, en un paciente que se presentó con evisceración traumática de bazo; al ver que le resultaba imposible regresar el bazo a la cavidad abdominal ligó el pedículo vascular con una cinta de seda y 3 días después lo resecó, recuperándose por completo.

En los siglos XIX y XX se practicaron numerosas esplenec-tomías con alta mortalidad por lo que en Alemania se optó por suspender temporalmente el procedimiento.
La primera esplenorrafía fue efectuada por William Mayo a fines del siglo pasado en un paciente con lesión por arma de fuego.

Actualmente se acepta que la esplenectomía debe efectuarse si no es posible su rafía, en traumatismos y en patología esplénica en la que el hematólogo ha agotado su esfuerzo terapéutico.

En los últimos años, con el advenimiento de la cirugía laparoscópica, se está efectuando con éxito la esplenectomía mediante esta técnica.

1.    ANATOMÍA

El desarrollo embrionario del bazo se inicia alrededor de la quinta semana, por diferenciación mesenquimatosa del meso-gastrio dorsal entre el estómago y páncreas, migran y se fusionan estos remanentes mesenquimatosos dando lugar al bazo, sin embargo algunos de ellos en ocasiones no se llegan a fusionar con la masa principal dando lugar a la presencia de bazos accesorios hasta en un 30% de casos, en lugares cercanos a él y hasta tan distantes como en la pelvis.

El bazo es el segundo órgano más grande del sistema reticulo-endotelial, es de color rojo vinoso, con forma de un gran grano de café, con una cisura medial en su cara interna, su dimensión es de 11 cm de largo, 7 de ancho y 4 de espesor, pese de 100 a 150 grs.
Se encuentra situado en el cuadrante superior izquierdo y posterior del abdomen cubierto por la caja torácica (9a. a llva. costillas) con una cara convexa en contacto con el hemidiafragma izquierda y una cara cóncava en relación con la curvatura mayor del estómago, conserva su posición por 5 ligamentos suspensorios:

  • Ligamento esplenodiafragmático: une el bazo al diafragma;

  • Ligamento esplenocólico: une al bazo con el ángulo esplénico del colon;

  • Ligamento preesplénico: une el bazo (polo inferior e hilio) al ligamento gastrocólico, estos tres ligamentos son muy poco vascularizados;

  • Ligamento esplenogástrico, doble pliegue peritoneal que une la curvatura mayor del estómago al hilio esplénico por donde transcurren los vasos cortos del estómago; y

  • Ligamento esplenorenal, doble pliegue peritoneal que va de la cola del páncreas al hilio esplénico conteniendo la arteria y vena esplénica así como la cola del páncreas.

•    Arteria esplénica

Rama mayor del tronco celíaco, tortuosa, transcurre por el borde posterosuperior del páncreas, da la arteria gastro-epiploica izquierda y luego se divide en 5 a 6 ramas, dos que alimentan la curvatura mayor gástrica, la polar superior que da los vasos cortos al estómago e irriga el polo superior del bazo, las restantes van directamente al bazo.

•    Vena esplénica

Resulta de la confluencia de 5 a 6 vasos venosos esplénicos y transcurre por el borde posterosuperior del páncreas al que le forma un surco, es más lineal que la arteria y recibe la vena gastroepiploica izquierda, vasos gástricos, pancreáticos y duodenales, se une a la vena mesentérica inferior a nivel del cuerpo del páncreas y a nivel del cuello del mismo órgano a la mesentérica superior formando la vena porta.

•    Linfáticos

Transcurren paralelos a los vasos esplénicos, a lo largo de ellos existen numerosos ganglios linfáticos.

•    Configuración interna

El bazo está constituido por una cápsula de 1 a 2 mm de espesor que rodea la pulpa, de su superficie externa se prolonga dentro de ella en un entramado de tejido conjuntivo trabecular que subdivide al órgano en pequeños compar-timentos y le da la armazón.

2.    FISIOLOGÍA

El bazo se define como “lecho capilar especializado” y su importancia radica en ser parte importante del sistema reticulo- endotelial y su posición en la circulación venosa portal.
La función normal del bazo es menos importante que su hiper-función.

Se le reconocen funciones como:

  • Eritropoyética: Durante el quinto al octavo mes de gestación cumple una función activa en la formación de eritrocitos y leucocitos.

  • De reservorio.

  • Por su microcirculación este órgano es un filtro complicado y vigilante de las células de la sangre. Los eritrocitos, cuya vida dura l20 días, transcurren 2 días dentro de la pulpa esplénica, el bazo normal contiene 25 cc de eritrocitos pero relativamente pocos se eliminan durante su paso por él.

Las plaquetas y leucocitos recubiertos con anticuerpos también son eliminados por el bazo. Las plaquetas en circunstancias normales viven unos l0 días en la circulación, en estado normal se secuestra en el bazo un tercio del fondo común de plaquetas.

La acción del bazo que origina la reducción patológica de elementos celulares circulantes sanguíneos es por tres mecanismos:

  1. Destrucción esplénica excesiva de elementos celulares.

  2. Producción en el bazo de un anticuerpo que origina la destrucción de células sanguíneas,

  3. Inhibición esplénica de la médula ósea que causa insuficiente maduración y liberación celulares, esta última en la mayor parte de los casos es la menos importante.

•    Elaboración de anticuerpos

El bazo participa en respuestas inmunitarias específicas e inespecíficas. La properdina y la tufsina sintetizadas en el bazo son opsoninas. La properdina puede iniciar la vía alternativa de activación del complemento para estimular la destrucción bacteriana y de células extrañas o anormales.

La tufsina se une a los granulocitos para promover la fagocitosis. En los centros germinales del bazo se produce inmunoglobulina M IgM.

3.    CONSIDERACIONES DIAGNÓSTICAS

El bazo normalmente no es palpable, para hacerlo debe haber aumentado un tercio de su tamaño, ocasionalmente es percutible y se hará en la línea axilar interna, a nivel de la 9a., 10a., y 11a. costillas.

El estudio radiológico simple de abdomen nos permite observarlo cuando ha aumentado su tamaño, como una sombra en hipocondrio izquierdo.

La TAC, la resonancia magnética, y la gammagrafía definen el bazo y nos pueden precisar anormalidades en su tamaño, forma y patologías como formaciones quísticas, tumorales o abscesos.

El estudio angiográfico, como la arteriografía esplénica o la esplenoportografía nos dan información de patologías arteriales y venosas, así como las causas de una hipertensión portal.
La valoración de la función en hiperesplenismo es efectuada en la sangre periférica, con el recuento de hematíes, leucocitos y plaquetas, los que pueden estar disminuidos exclusivamente o todos ellos.

La destrucción eritrocítica importante se manifiesta con ictericia por aumento de la bilirrubina indirecta (liposoluble), por consiguiente sin coluria. Puede medirse la vida media del eritrocito con Cr51, para conocer la magnitud de la hemólisis.

La valoración de la supervivencia de leucocitos y plaquetas no tiene un método clínicamente práctico.

Para valorar la trombocitopenia, un aspirado de médula ósea indicará con la abundancia de megacariocitos una producción adecuada de plaquetas.

4.    ROTURA ESPONTÁNEA DE BAZO

Muy rara en bazo normal, se produce mayormente en bazos aumentados de tamaño por trastornos hematológicos, tumores o en infecciones generales, es la mayor causa de muerte en la mononucleosis infecciosa entre la segunda y cuarta semana, se ha descrito en el paludismo, sarcoidosis, leucemia aguda y crónica, anemia hemolítica y policitemia vera.

5.    ROTURA ESPLÉNICA TRAUMÁTICA

Puede ser aguda en el 90% de los casos o tardía en el 10%, el 50% de éstas en los primeros 7 días y en las dos primeras semanas 75% de los casos (Periodo latente de Bauer). Causada por:

•    Traumatismo penetrante

Por arma de fuego o por heridas punzopenetrantes, en cuadrante superior del abdomen, flanco izquierdo o trans-torácicas, en el 30% de estos casos se encuentran lesiones concomitantes de estómago, páncreas, riñón, pulmón izquierdo y vasos del hilio.

En esplenoportografías se presenta sangrado persistente en pacientes con menos de 70000 plaquetas o tiempo de protrombina 20% superior al normal.

•    Traumatismo no penetrante

Por trauma directo o por accidente de tránsito, son las más frecuentes, pero se acompañan de menos lesiones de órganos vecinos.

•    Patología

Pueden encontrase lesiones esplénicas como laceraciones lineales y estelares, desgarros,

Heridas por punción (armas o costillas),

Hematomas intraesplénicos o subcapsulares,

Arrancamineto de su pedículo o laceración de vasos gástricos cortos.

Casi todas las lesiones son transversales motivadas por la arquitectura interna del órgano dispuesta en plano transverso.

•    Esplenosis

Es el autotransplante de tejido esplénico o fragmentos de bazo traumatizado en la superficie peritoneal que genera adherencias y puede causar obstrucción intestinal.

•    Manifestaciones clínicas

Dependiendo de la gravedad de la lesión y la rapidez de la hemorragia o lesión concomitante de otros órganos será la manifestación clínica.

Con pérdidas de sangre de un 25% del volumen total aparecerán signos y síntomas de hipovolemia, anemia o shock.

•    Al examen Clínico

Dolor en cuadrante superior izquierdo.

Dolor referido al hombro izquierdo a la palpación del nervio frénico (Signo de Seagesser).

Dolor referido a hombro izquierdo a la palpación de hipocon-drio izquierdo luego de unos minutos en posición de Trende-lemburg (Signo de Kehr); positivo en el 50% de los casos.

Palpación de una masa o área de matidez fija en hipocondrio izquierdo (Signo de Ballance).

•    Laboratorio

La leucocitosis antecede a los signos de hipovolemia y es de 12 a 15000. Su precocidad puede ser de ayuda diagnóstica.

•    Radiología

Radiografía de tórax: Identificar fracturas costales de 9a., 10a., y 11va. costillas, de existir, en 1/5 de los casos hay lesión esplénica. Diagnosticar neumo o hemoneumotórax.
   
Radiografía de abdomen simple: presencia de sombra esplénica, desplazamiento del estómago hacia la línea media (75% de los casos por causa esplénica), elevación del hemidia-fragma izquierdo, depresión del ángulo esplénico del colon.

Paracentesis y lavado peritoneal.

Ecografía, TAC.

La Asociación Americana para Cirugía de Trauma ha propuesto la siguiente clasificación de las lesiones esplénicas:

I.    Hematoma        Subcapsular, no expansivo, <10% superficie.
      Laceración        Desgarro capsular, no sangrante, <1 cm profundidad del parénquima.

II.    Hematoma       Subcapsular, no expansivo, 10-50% superficie. Intraparenquimal,
                            no expansivo, < 2 cm diámetro.
       Laceración       Desgarro capsular, sangrado activo.

III    Hematoma       Subcapsular, >50% superficie, expansivo.
                            Ruptura de hematoma subcapsular, san-grante.
                            Hematoma intraparenquimal expansivo > 2 cm.
      Laceración        >3 cm profundidad del parénquima.

IV   Hematoma        Ruptura de hematoma intraparenquimal sangrante.
      Laceración        Laceración con compromiso de vasos hiliares o segmentarios con  
                            desvascularización > 25% del órgano.
V    Laceración        Injuria vascular hiliar que desvasculariza el bazo.

El manejo del trauma esplénico puede ser de tres tipos:

  1. Manejo quirúrgico conservador, con agentes hemostáticos, suturas y ligaduras para lesiones de grado I a III y esplenectomía parcial para lesiones de grado IV.

  2. Esplenectomía. En lesiones de grado V o en lesiones de menor grado después de un intento razonable de esplenorrafía no satisfactoria, prolongando la operación.

  3. Manejo no quirúrgico, bajo los siguientes criterios:

Trauma abdominal cerrado, preferentemente niños.
Lesión esplénica aislada(grado I a III).
No historia de inestabilidad hemodinámica.
Paciente alerta (no trauma cefálico ni intoxicación).
Disponibilidad de tomografía computadorizada.
Disponibilidad de unidad de cuidados intensivos.

6.    Tratamiento

La importancia de la participación del bazo en la defensa inmunitaria y el riesgo de sepsis por asplenia, especialmente en niños, ha dado lugar, los últimos años, a procurar conservar el bazo en la medida de lo posible, efectuándose rafías esplénicas, al uso de colágena microfibrilar (Avitene), resecciones parciales que intentan conservar el 50% o más del bazo o utilizándose envolturas reabsorbibles alrededor del bazo para controlar la hemorragia, hasta la observación armada, especialmente en niños con lesión esplénica y hemodinámicamente estables. En algunas series pediátricas sólo el 15% a 30% necesitaron exploración quirúrgica, se les observó por espacio de 7 a 14 días y rara vez ocurrió una ruptura tardía.

En el 0,6% de niños y 0,3% de adultos la asplenia puede dar lugar a una infección fulminante que se inicia con náuseas, vómitos, cefalea y confusión que conduce al coma, y en pocas horas a la muerte. Causada en más del 50% de los casos por neumococos, y con menor frecuencia meningococos, Escherichia coli, Hemophilus influenzae, estafilococo y estreptococo, muy resistentes al tratamiento antibiótico, con una mortalidad del 50% y que suele ocurrir en un lapso de dos años después de la esplenectomía.

La esplenectomía puede salvar la vida del paciente, su mortalidad en lesiones penetrantes del bazo es de 1%, en traumatismos contusos va del 5 a 15% y cuando existen otras lesiones concomitantes del 15 al 40%.

La preparación preoperatoria incluye:

-    Estabilización hemodinámica,
-    Sonda nasogástrica para prevenir la aspiración,
-    Drenaje torácico de ser necesario.

En esplenectomía planeada:

  • Corrección de las alteraciones hematológicas:

  • Paquetes globulares en anemia,

  • Vitamina K y plasma fresco congelado en alteraciones de la coagulación y neutropenias,

  • Paquetes plaquetarios en trombocitopenia hasta llevarlas a cifras por encima de 70 000.

  • Tratamiento de las infecciones específicas con antibió-ticos de eficacia demostrada con cultivos y antibiograma. No está indicada la antibioticoterapia profiláctica.

  • Fisioterapia pulmonar para prevenir atelectasias o neumonías.

•    Técnica

La elección de la incisión dependerá del diagnóstico y las características físicas del paciente, pudiendo ser mediana, para-mediana, subcostal izquierda transversa o toracoabdominal.
La incisión mediana da una buena exposición y permite la búsqueda de lesiones de otros órganos, bazos accesorios, o litiasis especialmente en la esferocitosis, en pacientes con trombocito-penia por causar menor hemorragia y menos alteraciones en la pared abdominal. En la mayoría de los casos es suficiente una incisión xifoumbilical.

Abierto el abdomen se procede a una exploración completa de la cavidad abdominal.
Luego a la movilización del bazo para llevarlo a la línea media seccionando los ligamentos frenoesplénico y esplenocólico y liberando las adherencias que pudieran existir.
A continuación se secciona el ligamento gastroesplénico recomendándose que cada vaso sea individualizado y seccionado independientemente para evitar la retracción y hematoma consecuente.

Se visualiza así el ligamento esplenorrenal donde se encuentra el hilio esplénico y se procede a la disección y luego sección de los vasos esplénicos, aplicando doble ligadura, una de ellas por transficción teniendo cuidado de no lesionar la cola del páncreas. Si el bazo es muy grande y se dificulta su movilización puede ligarse a la salida del tronco celiaco abordándola por el saco epiploico menor, interrumpido el aporte sanguíneo el bazo disminuye de tamaño y se hace más manejable.

Extirpado el bazo se procede a la revisión cuidadosa del lecho esplénico y a la hemostasia prolija. No deben dejarse drenes a menos que se haya lesionado la cola del páncreas.
Por último se procede al cierre de la pared abdominal con hemostasia prolija.

•    Complicaciones

  • Hemorragia persistente o recurrente: La más inmediata, inicialmente tratarla con administración de plaquetas, plasma fresco congelado y sangre fresca total, de continuar se procederá a la laparotomía.

  • Atelectasia pulmonar basal izquierda: la más común, puede acompañarse de derrame pleural pequeño y es causa de fiebre postoperatoria inmediata.
    Es consecuencia de hipoventilación por dolor o irritación diafragmática.

  • Absceso subdiafragmático: Ocurre más a menudo en pacientes inmunosuprimidos, causa fiebre, elevación de hemidiafragma izquierdo y nivel hidroaéreo, puede tratarse por drenaje percutáneo o drenaje abierto y anti-bioticoterapia.

  • Fístula pancreática: Como consecuencia de lesión de la cola del páncreas, la amilasa sérica se eleva por dos a tres días postesplenectomía, su persistencia hace sospechar esta complicación o la presencia posterior de pseudoquiste de páncreas.

  • Complicaciones trombóticas: Poco común, como consecuencia de la elevación postoperatoria de las plaque-tas que puede llegar hasta un millón para luego normalizarse. En pacientes de alto riesgo debe usarse medidas profilácticas.
    No es común.

7.    HIPERESPLENISMO

Desde que Gretsel reconoció este síndrome en 1866 como “Anemia esplénica”, eran un dilema su definición, patogenia y etiología. Chaufard en 1907 emite el concepto de hiperesplenismo “como la diversidad de efectos hematológicos causados por el aumento de la función del bazo”.

Jandl y Aster en l967 señalan 3 características esenciales del hiperesplenismo:

1.    Esplenomegalia,
2.    Citopenias acompañadas de hiperplasia de médula ósea,
3.    Corrección de las citopenias por esplenectomía.

•    Patogenia:

1.    Mayor secuestro de células hemáticas por causa de esple-nomegalia.
2.    Producción por el bazo de una sustancia humoral que inhibe la producción o liberación de
       células hemáticas desde la médula ósea.

El hiperesplenismo puede ser primario o secundario
   
•    Criterios para el diagnóstico de hiperesplenismo primario

Criterios de hiperesplenismo:

-    No hay etiología secundaria de descubrimiento clínico,
-    Patología esplénica no diagnosticada,
-    Buena respuesta a la esplenectomía,
-    Linfoma o leucemia posibles después de esplenectomía.

•    Hiperesplenismo secundario

De las causas múltiples de esplenomegalia e hiperesplenismo el 50% de ellas tendrá una enfermedad específica diagnosticada, otro 10% requerirá cortes de bazo, hígado y ganglios para establecer la causa, los restantes casos se clasificarán como hiperes-plenismo primario.

•    Valoración clínica del hiperesplenismo
   
1.    Historia y exploración física, estudio de laboratorio sistemático y cuidadoso.
2.    Pruebas cutáneas para TBC, histoplamosis, etc.
3.    Pruebas serológicas para enfermedades de la colágena.
4.    Estudio de inmunoproteínas.
5.    Biopsia y cultivo de la médula ósea.
6.    Biopsia de ganglio linfático y cultivo (adenopatía).
7.    Biopsia por aspiración y cultivo de hígado
8.    Arteriografía de las circulaciones hepática y esplénica.

Establecido el diagnóstico se deberá resolver el problema de extirpar o no el bazo o dar tratamiento a la enfermedad subya- cente con observación al cuadro hematológico.

8.    Causas de esplenectomía

Por anemia: Debida al aumento de la destrucción de eritrocitos con respuesta medular, la esplenectomía no cambia las condiciones del eritrocito pero se normaliza su supervivencia, pueden ser congénita o adquirida.

Congénita: Historia familiar (base hereditaria)

-    Por defecto intrínseco del glóbulo

        • De membrana: Esferocitosis, eliptocitosis.

        • Del metabolismo celular:
            Deficiencia de piruvato cianina o de glucosa 6 fosfato dehidrogenasa.

        • Por defecto en la síntesis de Hb.
            Anemia drepanocítica (HbS)
            Enfermedad por HbC
            Talasemias

Adquirida: Tienen un factor extracorpuscular que afecta los eritrocitos normales.

Por neutropenia: Infecciones recurrentes.

Por trombocitopenia: Petequias, equimosis, hemorragias.

        -    Idiopáticas: Por factores IgG antiplaquetarios circulantes originados en el bazo.
        -    Adquiridas: Púrpura trombocitopénica trombótica.

Por Pancitopenias: Ej. Lupus eritematoso sistémico.

Por estadiaje de enfermedad de Hodgkin:

    Etapa I :     Afección de un grupo ganglionar.
    Etapa II:     Dos o más grupos ganglionares por encima o debajo del diafragma.
    Etapa III:    Grupos ganglionares por encima y debajo del diafragma, simultáneamente.
    Etapa IV:    Afección difusa o diseminada de uno o más órganos extranodales (pulmón,
                    músculo, hueso, piel ).

Etapa clínica de Ann Arbor:
        A:    Asintomática.
        B:    Sintomática (fiebre, sudoración nocturna, baja de peso).

Consiste en esplenectomía, biopsia hepática de lóbulo derecho e izquierdo biopsia ganglionar intraabdominal y retrope-ritoneal.

No se efectúa en estadíos III B ni IV.

La evolución de las causas de la esplenectomía en 30 años nos da a conocer los avances en el conocimiento de las esplenopatías en el siguiente estudio comparativo:

Hace 30 años:

    - Hiperesplenismo primario y secundario:     41%
    - Incidental en otras operaciones:             30%
    - Traumatismo:                                      10%
    - Diagnóstico:                                         9%
    - Estadiaje en enf. de Hodgkin:                  8%
    - Estadiaje en enf. no Hodgkin:                  1%

Actualmente:
    - Estadiaje en enf. de Hodgkin:                 27%
    - Incidental en otras operaciones:             20%
    - Hiperesplenismo:                                  16%
    - Traumatismo:                                       14%
    - Estadiaje en enf. no Hodgkin:                   7%
    - Diagnóstico:                                          7%

•    Quistes esplénicos

Raros, pueden ser:

Parasitarios: Casi exclusivamente por equinococias. 2% de todas ellas se localizan en el bazo.

No parasitarios:

    -    Primarios o verdaderos: con recubrimiento epitelial
        • epidermoides,
        • dermoides,
        • hemangiomas quísticos,
        • linfangiomas quísticos.

    -    Falsos: Secundarios a hematomas que se han reabsorbido.

Tumores esplénicos:

    Los tumores primarios en el bazo son muy raros.
    Benignos: Hamartomas, linfangiomas, hemangiomas.
    Malignos: Linfosarcomas, angiosarcomas.

•    Abscesos

Son causados por bacteriemia (75%), trauma (15%) o extensión directa a partir de un proceso inflamatorio vecino (10%). Los organismos implicados frecuentemente son estafilococos, estrep-tococos y bacilos gram negativos. El diagnóstico es sugerido por dolor en cuadrante superior izquierdo y fiebre y establecido por ultrasonografía o tomografía computarizada. El tratamiento de elección es esplenectomía y drenaje asociado a antibioticoterapia adecuada.

•    Vasculares

a.    Aneurisma de arteria esplénica. La arteria esplénica es el segundo lugar más frecuente de aneurisma abdominal, después de la aorta. La incidencia de ruptura es de 0% a 10%. Las causas más frecuentes son arterioesclerosis y defectos congénitos en la membrana elástica interna. El diagnóstico se confirma por arteriografía. Debe tratarse si la paciente está embarazada o es sintomática, asi mismo si no está calcificado y es mayor de 1 cm. O si está calcificado y es mayor de 3 cm. El tratamiento es excisión del aneurisma acompañándose de esplenectomía si la lesión está proxima al bazo.

b.    Oclusión aislada de vena esplénica. Neoplasia en el área gástrica o pancreática representa el diagnóstico asociado con mayor frecuencia. El diagnóstico se establece evaluando la fase venosa del angiograma de arteria mesentérica superior o arteria celiaca. El tratamiento es esplenectomía y manejo de la condición asociada.