Prólogo

 

Dice Ortega y Gasset que «el hombre no tiene naturaleza, lo que tiene es historia». Esto es incuestionable si consideramos que la naturaleza es una «cosa» con carácter radical, que consiste en que las cosas «son», tienen un ser con una estructura o consistencia fija y dada, de textura permanente. Pero la extraña realidad que es la vida humana resiste a la definición filosófica de naturaleza; porque según lo entiende Ernest Cassiren, la vida humana, el hombre, no es una «cosa» y en consecuencia es preciso pensarla con conceptos radicalmente distintos a los fenómenos de la materia; por eso decimos que el hombre es historia, aceptando como condición de nuestro conocimiento las categorías de sustancia y cambio, pues la historia tampoco puede ser tomada como el puro cambio, sino que incluye un elemento sustancial, un elemento de ser, diferente al del mundo puramente físico, pero que sirve de sustento a todas las formas de la experiencia humana.

La historia descubre un estado anterior de la vida y de la cultura humana, a través de los objetos históricos, objetos que están incorporados a un sujeto físico, pero que son estudiados por el historiador con una nueva dimensión, no como vestigios muertos del pasado, sino como mensajes vivos que se dirigen a nosotros en su propio lenguaje, para hacerse inteligible en el presente con una nueva prospección hacia el futuro.

Escribir un libro de historia, no sólo significa un gran esfuerzo de recopilación y selección de datos, sino una profunda reflexión y un gran amor para revivir los hechos y los hombres, dándoles nueva presencia en el presente.

Por todo esto podemos comprender la importancia del libro Imágenes Históricas de la Medicina Peruana, escrito por mi dilecto y distinguido amigo y colega Dr. José Neyra Ramírez, quien me ha honrado con la delicada tarea de prologar su libro, en el cual relata a través de 28 capítulos, episodios de nuestro pasado médico, recopilados de artículos publicados por el autor durante 47 años de fecunda labor.

Por la lectura de sus páginas, es posible apropiarse de una correctísima información de episodios sabiamente vividos en nuestro pasado médico y que constituyen lo que el mismo Dr. Neyra Ramírez califica como «la pequeña historia de nuestra medicina», contribuyendo con un innegable aporte a la «gran historia de la medicina peruana», que ha tenido ilustrados artífices en nuestro país.

Este libro incita a su lectura por su narrativa ágil, no exenta de episodios amenos y de valiosos datos; saca del olvido a innumerables y significativos personajes que han tenido importante presencia en el estudio de la tuberculosis, las enfermedades infecciosas y tropicales en el Perú.

Nacido en Lima, pero con hondas raigambres caravileñas, (Caravelí - Arequipa), el Dr. José Neyra Ramírez se identifica así mismo como un «Caravileño» nacido en Lima; en la vieja y lejana Lima, de los Barrios Altos. Esta conjunción, telúrica y social, matiza el carácter de un hombre serio y a la vez alegre en sus momentos, con fina sensibilidad, abnegado y fecundo, sagaz y sencillo, así como sentimental, que sabe hacer de la amistad un culto y de la honorabilidad un escudo; un luchador y trabajador incansable que dedicó su vida a la carrera docente y administrativa.

En la Facultad de Medicina de San Fernando fue alumno y maestro; paso a paso ascendió de Ayudante de Curso a Profesor Principal en 40 años de docencia, desempeñando cargos importantes como el de Secretario de la Facultad de Medicina y de la Asociación Peruana de Facultades de Medicina (ASPEFAM).

En el Ministerio de Salud, donde ingresó gracias a su maestro Hugo Pesce, también recorrió paso a paso sin saltar ningún peldaño, caso raro en nuestro medio, desde Ayudante hasta Director General y Vice Ministro en 1978.

Como gremialista, fue Secretario de la Federación Médica Peruana y culminó como Decano del Colegio Médico del Perú. Pertenece a diferentes instituciones científicas nacionales y extranjeras, entre ellas la Sociedad Peruana de Tisiología y actualmente es representante de los colegios profesionales ante el Consejo Nacional de la Magistratura por elección unánime de dichas instituciones.

Siempre inquieto por el saber, hizo estudios de perfeccio-namiento en Francia, Italia y Brasil; ha publicado más de 60 trabajos sobre tuberculosis, lepra y otras enfermedades tropicales y también sobre historia de la Medicina.

Conociéndolo desde nuestra época de estudiantes, tengo la satisfacción de testimoniar su fecundo paso por las instituciones a las que se dedicó y que le merecieron distinciones, como las condecoraciones «Daniel Carrión» e «Hipólito Unanue» y la designación como Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Me es pues particularmente grato presentar al lector ilustrado, este valioso trabajo, con la seguridad de que en sus páginas encontrará no sólo la información sobre temas específicos, sino las vivencias transmitidas por un excelente profesor.

 

Dr. Leonidas Delgado Butron

 

 

 

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