Capítulo III: Reseña histórica de la Sociedad Peruana de Tisiología

 

El día 7 de noviembre de 1936, en el restaurante «El Trocadero», la votación de los allí reunidos elegía para regir por primera vez los destinos de la novel Sociedad Peruana de Tisiología los siguientes caballeros:

Presidente : Dr. Octavio Espinoza Saldaña
Vicepresidente : Dr. Alfonso de las Casas
Secretarios : Drs. Ovidio García Rosell y Juan Werner
Bibliotecario : Dr. Leonidas Klinge

Culminaba así el lento pero fructífero período de preparación que había comenzado en 1933 con la creación del Comité de Estudios sobre la Tuberculosis en la Asociación Médica Peruana Daniel A. Carrión. Este comité, cuyo secretario era el recordado y esclarecido Dr. Juan Werner, en la Conferencia Médica Nacional de 1935 conoció 34 trabajos tisiológicos enviados por médicos especialistas lo cual le demostró palpablemente la necesidad impostergable de crear una sociedad especializada en tuberculosis. Es así como el 04 de agosto de 1935 se fundó oficialmente la Sociedad Peruana de Tisiología cuya primera Junta Directiva y primeros estatutos debían ser aprobados el 07 de noviembre de 1936. Asistieron a esta reunión de instalación, reunión que ha quedado como histórica, los siguientes médicos: Gregorio Monge Otayza, Alfonso de las Casas, Alfredo León, Max Espinoza Galarza, Octavio Espinoza Saldaña, Juan Werner, Luis Hübner, Constante López, Eulogio Colichón, Leonidas Klinge, Horacio Cachay Díaz, Luis Cano Gironda, Juan Escudero Villar y Ovidio García Rosell, los que suscribieron el acta de fundación de la Sociedad, la que fue reconocida por Resolución Suprema del 08 de julio de 1937.

Posteriormente fueron considerados como socios fundadores: Max Arias Schreiber, Raúl Guerra, Magno Herrán, Juan Losno y Aurelio Sousa Iglesias, los que, si bien no asistieron a la reunión del Trocadero, habían manifestado con anterioridad su adhesión escrita.

Trazar en breves líneas la historia de la Sociedad en el transcurso de estos veinte años es tarea ardua y delicada. Ardua por la multiplicidad de aspectos que habrían que enfocar y delicada porque en asuntos históricos se peca involuntariamente de omisiones a veces imperdonables.

Limitémonos pues a señalar a grandes rasgos la actividad de la Sociedad desde su instalación oficial hasta el día de hoy (1956) pidiendo disculpas de antemano por cualquier omisión.

La primera tarea de la Junta Directiva fundadora fue la confección de los primeros Estatutos los que fueron discutidos y aprobados a partir del 07 de noviembre y en tres sesiones consecutivas.

En los primeros estatutos se consideraba a los miembros auxiliares, es decir, a aquellos que no siendo tisiólogos habían prestado servicios médico-quirúrgicos, de laboratorio, etc. auxiliares de la especialidad. Esta categoría ha desaparecido actualmente. En cambio se ha reactualizado la categoría de Socios Correspondientes Nacionales, que son aquellos miembros titulares que residen en provincias.

Los originales estatutos de la Sociedad fueron modificados en 1943 por la Junta Directiva que presidió Luis Hübner; por segunda vez fueron modificados en 1947 estando la Sociedad bajo la presidencia de Luis Cano Gironda. Han sufrido una última modificación en el año 1956 bajo la presidencia de Ángel Luis Morales y por una comisión que presidió Ovidio García Rosell e integraron Pedro Baldeón y el suscrito. Las reformas sustan-ciales del Estatuto de 1956 consisten en la ampliación del nombre de la sociedad llamándose ahora Sociedad Peruana de Tisiología y Enfermedades Respiratorias, la extensión del período de la Junta Directiva a dos años en vez de uno, como había propuesto Alfonso de las Casas al discutirse los primeros Estatutos en 1936, y la reactualización de la categoría de Socios Correpondientes Nacionales.

Los estatutos de 1947 fueron elevados a Escritura Pública en octubre de 1947, bajo la presidencia de Ramón Vargas Machuca. Se hará lo propio con los actuales.

Quisiéramos decir algo sobre lo realizado por la Sociedad en sus veinte años de fructífera existencia. Ello es enorme. En veinte años de labor ininterrumpida ha contribuido grandemente al desarrollo de la disciplina tisiológica y al fomento de la Campaña Antituberculosa en el país. Bástenos citar rápidamente, la publicación de la Revista de Tuberculosis, órgano oficial de la Sociedad que aparece desde 1941, siendo su primer director aquel hombre inolvidable que se llamó Juan Werner y ante cuya memoria nos inclinamos con reverencia y admiración; el actual Jefe de redacción es el dinámico e infatigable Mario Pastor.

La institución del Premio Anual «Aníbal Corvetto», galardón máximo de la especialidad tisiológica y que premia el mejor trabajo realizado, contribuye a la investigación científica y es un gran incentivo para los jóvenes. Tal premio se otorga desde 1949 y es entregado en ceremonia solemne el día de Santa Rosa que es también el Día del Tisiólogo.

La Sociedad ha contribuido incansablemente a la obra del Timbre Voluntario Antituberculoso de Navidad desde 1947 en que se recaudó S/. 18,237.45 soles hasta 1955 en que se ha recaudado S/. 119,282 soles.

La Sociedad también ha contribuido en el Instituto de Investigaciones en Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias, colaborando con la Facultad de Medicina y el Ministerio de Salud Pública en su construcción. El aporte económico de la Sociedad provino de los fondos de la venta del Timbre Antituberculoso de Navidad y ascendió a S/. 94,795.80 soles.

La Sociedad Peruana de Tisiología está afiliada a la Federación Médica Peruana desde la fundación de ésta, máxima entidad gremial, habiendo sido delegados ante ella Ramón Vargas Machuca, Carlos López Oré, Fernando Robinson, Fernando Vega Cabanillas, Pedro Baldeón, Juan Escudero Villar y los actuales Leopoldo Molinari, Ángel Luis Morales y el suscrito.

En certámenes científicos internacionales, la Sociedad ha estado dignamente representada por sus más brillantes exponentes. Desde el IV Congreso Panamericano de la ULAST (Chile 1937), en que asistió como solitario representante Ovidio García Rosell, hasta el último de Caracas (1953) pasando por el de Lima (1947) en que fue todo un éxito, y en congresos internacionales como los de Copenhague, Madrid, Río. En ninguno de ellos han faltado nuestros socios, aportando su contribución al progreso de la tisiología panamericana o mundial.

Los certámenes científicos nacionales han sido otra de las obras de la que tiene que enorgullecerse legítimamente la Sociedad Peruana de Tisiología.

En 1940 se realizaron las Primeras Jornadas Nacionales de Tisiología, del 15 al 20 de abril, conformando el Comité Organizador la Junta Directiva presidida entonces por Ovidio García Rosell. En tales jornadas se llegó a conclusiones importantes en relación al problema de los incurables, de las formas agudas de la tuberculosis y del tratamiento quirúrgico de la misma.

Dos años después, del 12 al 17 de octubre de 1942, gracias al dinamismo de Max Espinoza Galarza que presidía el Comité Organizador, pudo realizarse la Primera Conferencia Nacional de Tuberculosis que se llevó a cabo en Lima y que fue un éxito rotundo. En ellas se dedujeron importantísimas conclusiones en sus tres temas oficiales, que fueron: Índice de infección, morbilidad y factores sociales de la tuberculosis; Sistemática de las diferentes formas clínicas de la tuberculosis; y el Método quirúrgico y sus indicaciones en el tratamiento de la tuberculosis.

Tuvieron que pasar doce años para que al fin Mario Pastor, con esa actividad infatigable que lo caracteriza y con ese entusiasmo que le reconocemos todos, abordara y llevara a feliz término la realización del II Congreso Nacional de Tuberculosis en Lima del 18 al 22 de abril de 1954. En este congreso los temas tratados fueron: Morbilidad y mortalidad por tuberculosis en el decenio 1942 - 1951, que desarrollara brillantemente Ramón Vargas Machuca; Antibióticos y quimioterápicos en el tratamiento de la tuberculosis, que expuso con su clásica facilidad y galanura Ovidio García Rosell; y Cirugía del colapso y exéresis por tuberculosis pulmonar, terreno muy conocido por Segundo Huaco Vizcardo; además de la conferencia extraordinaria de Luis Cano Gironda: Doctrina y Práctica de la Lucha Antituberculosa en el Perú, que señaló y precisó efectivos métodos en nuestra campaña.

La Sociedad tiene por delante el compromiso contraído con Arequipa de realizar el III Congreso Nacional de Tuberculosis en aquella ciudad en 1957, con el objeto de que las provincias tomen la importancia que se merecen. Esperemos que el éxito corone los deseos de la Sociedad y del Comité de Arequipa que preside el Dr. José S. Castro.

Sociedad vieja ya, de algo más de veinte años, que cuenta con miembros honorarios eminentes distribuidos en casi todo el mundo. Con 52 Miembros Correspondientes Extranjeros, con un Miembro Protector (Dr. Aníbal Corvetto Vargas), con 85 Miembros Titulares y con 12 Correspondientes Nacionales, tiene derecho a estar orgullosa de sus mayores que nos acompañan y que han presentado muchos de los 225 trabajos que en forma personal o de symposio figuran registrados en la Secretaría de la Sociedad. Trabajos que si pudieran ser recopilados formarían un tratado de Tisiología.

Hemos llegado al final de esta reseña histórica que ya comienza a ser fatigante. Teníamos el imperativo deber de hacerla. De hacer un alto en el camino y revisar nuestro activo. Como el viajero que ha hecho un largo trayecto aprovecha de un alto para medir con el pensamiento el camino recorrido. Medita sobre todo lo que ha visto y antes de partir de nuevo escruta el horizonte.

Nosotros somos los peregrinos de un maravilloso viaje, el que nos permite, remontando los años, contemplar los progresos realizados. Veinte años de labor han permitido llevar o ayudar a llevar los conocimientos de la tuberculosis en el país a un grado que puedan envidiarnos los colegas de otras disciplinas. Ya se trate de diagnóstico, de tratamiento o de prevención, tenemos ahora entre manos armas poderosas. De esta enfermedad, ciertamente, no sabemos aún todo pero conocemos bastante para comprenderla y combatirla. Sabemos bastante para entrever mirando hacia el horizonte, el fin del flagelo de la tuberculosis.

Que los manes de Aníbal Corvetto, de nuestros Socios Fundadores que no están más entre nosotros, que los consejos, el aliento y el ejemplo de los que actualmente viven por felicidad, iluminen a las nuevas generaciones tisiológicas para llevar a buen fin la exterminación de este flagelo. Trabajando sin desfallecimiento al calor de la Sociedad Peruana de Tisiología y Enfermedades Respiratorias sabremos fijar nosotros mismos el destino de la tuberculosis y mostraremos, como lo ha dicho admirablemente Charles Nicolle, «que tenemos más fe en nuestra acción rápida y lógica que en las vías oscuras, hipotéticas y a largo plazo de la Naturaleza».

 

 

Regresar