Capítulo XV: Un Clínico con predilección por la Medicina Infecciosa y Tropical Dr. Juan Voto Bernales Rodríguez

 

«Voto Bernales es una personalidad médica bastante conocida para que me detenga a delinearlo. Médico de gran corazón, caballero sin tacha, amigo sincero y devoto cultor de las más nobles prácticas sociales, reúne pues, las prendas personales que hoy, por raras, más se estiman dado el arribismo atropellador y las concuspicencias inconfesables».

(Dr. Carlos Bambarén, en el discurso de recepción al Dr. Juan Voto Bernales en la Academia de Medicina.)

Para los que conocieron al Dr. Juan Voto Bernales, estas palabras pronunciadas hace 51 años, jamás dejaron de tener vigencia y fueron justas y precisas para delinear la personalidad del ilustre facultativo, cuya biografía no podía faltar en esta galería de profesionales que honraron a la medicina peruana.

El Dr. Juan Voto Bernales nació en Lima el 20 de febrero de 1877, habiendo sido sus padres don José F. Voto Bernales y doña Victoria Rodríguez.

Sus estudios primarios los realizó en el afamado colegio de la «O». Al terminar el primer año de secundaria viajó a Italia, donde permaneció dos años. De regreso al Perú continuó sus estudios primero en el Instituto Científico del Dr. Granda y luego en el de Nuestra Señora de Guadalupe, desde donde comenzó a cultivar una estrecha amistad con los que más tarde serían sus compañeros en las aulas fernandinas. Nos referimos a Aníbal Corvetto, Juan Manuel Ramírez, Víctor Diez Canseco, Enrique Rossel, Juan Cipriani, etc.

En 1895 ingresó a la Universidad de San Marcos y en 1896 pasa a la Facultad de Medicina de San Fernando, donde tiene como condiscípulos, además de los ya mencionados en la biografía del Dr. Aníbal Corvetto, a otros estudiantes que formaron la famosa promoción médica de 1902; estos últimos fueron: Víctor Diez Canseco, Carlos Martínez Cabrera, Segundo Salcedo, Enrique Rossel, Arturo Yáñez, Juan San Bartolomé, Carlos Granda y Manuel Salazar. Este último brillante alumno de la promoción, falleció en el tercer año de Medicina, víctima de paludismo pernicioso adquirido en la hacienda Cayalti.

El Dr. Juan Voto Bernales fue externo en 1901 en el servicio del Dr. Néstor Corpancho en el Hospital de Santa Ana. En este mismo servicio el interno era Nicanor Bedoya, quien poste-riormente habría de ser un distinguido médico en la ciudad de Arequipa.

En 1902 hace su internado también en el Hospital Santa Ana, esta vez en el servicio del Dr. José Jacinto Corpancho.

El 10 de setiembre de 1902 presenta su tesis de bachiller en Medicina, la cual versó sobre Ensayos de Seroterapia Antituber-culosa utilizando el suero de Maragliano que hacía poco se había puesto en boga y en el cual se cifraron grandes esperanzas que, desgraciadamente, el futuro se encargó de rebatir, pues fue demostrado que tal suero no tenía ninguna importancia en la terapéutica de la tuberculosis.

Su jurado de tesis lo integraron los distinguidos profesores Ernesto Odriozola, Francisco Almenara Butler y Leonidas Avendaño, bajo el decanato de don Armando Vélez, siendo calificado con nota de sobresaliente. Se recibe de Médico Cirujano el 28 de mayo de 1903.

A partir de ese año se consagra al Hospital Dos de Mayo, establecimiento que no abandonó hasta el último día de su vida, 53 años después.

Es nombrado médico auxiliar «en expectativa», es decir que prestaba sus servicios gratuitamente con las obligaciones de los médicos con sueldo. Pero ese año se produce un acontecimiento que permitió al joven médico mostrar su recta personalidad, su abnegación y desinterés en provecho de los enfermos.

En efecto, en 1903 aparece por primera vez en el Perú la peste, diagnosticada en Pisco por Enrique Mestanza y, cuando llegó al Callao, estudiada por Manuel Castañeda y otros médicos del puerto y de Lima. Los hospitales del Callao y de Lima comienzan a llenarse de enfermos atacados de este mal y se decide el internamiento de los mismos en el entonces Lazareto de Guía, nosocomio muy primitivo en aquellos años. Juan Voto Bernales espontáneamente y con riesgo de su propia vida en esa época, donde la profilaxis y tratamiento de la enfermedad estaban en el limbo, decide dedicarse a la atención de los enfermos de peste permaneciendo en el Lazareto durante los años 1903 y 1904. Por este gesto y por su actuación meritoria, el Concejo Provincial de Lima le otorgó... una medalla de oro.

Después de terminada su actuación en el Lazareto, regresa al Hospital Dos de Mayo con su carácter de médico auxiliar «en expectativa».

En 1906 es nombrado Director Interino del Instituto de Vacuna y Seroterapia y en 1907 jefe del Servicio de Vacunación del mismo Instituto. Ese mismo año comienza por fin a recibir retribución económica al ser nombrado médico auxiliar «con sueldo» al servicio del Hospital Dos de Mayo.

Algunos años después, en 1911, es nombrado jefe del Departamento Médico y profesor de Higiene Industrial en el Politécnico Nacional José Pardo, entonces Escuela Nacional de Artes y Oficios. Este cargo lo conservó hasta 1941. Con su carácter de médico auxiliar del Hospital Dos de Mayo, se relacionó particularmente con la sala Santo Toribio cuyo jefe era el maestro Ernesto Odriozola. En 1917 es nombrado jefe del Servicio de Electrodiagnóstico y Fisioterapia del Hospital y en 1921, luego del fallecimiento del profesor Odriozola, ocupa la jefatura de dicha sala hasta 1956, año de su muerte.

En 1920 es profesor de la Facultad de Medicina en la cátedra de Patología General y en 1921 de Física Biológica y Técnica Microscópica, sucediendo a Aníbal Corvetto que había pasado a la de Propedéutica. Fue profesor de San Fernando hasta 1932.

Es admitido en la Academia Nacional de Medicina el 2 de Junio de 1924 en la vacante dejada por el fallecido profesor Manuel Velásquez, incorporándose a dicha institución con su trabajo Aplicaciones Clínicas de la Diatermia.

Fue tesorero de la Academia en 1934 y presidente de la misma en el período 1940-1941, miembro fundador de la Asociación Médica Peruana Daniel A. Carrión y miembro de la Sociedad Peruana de Historia de la Medicina. Fue, además, en épocas anteriores secretario de la Sociedad Médico-Quirúrgica del Hospital Dos de Mayo, que se reunía semanalmente todos los domingos para la presentación de casos clínicos con la discusión correspondiente y prosecretario del Círculo Médico del Perú en 1922 cuando ejercía la presidencia el Dr. Pablo S. Mimbela.

Su contribución científica fue considerable en todos los aspectos de la medicina interna y, en particular, en las enferme-dades infecciosas y tropicales.

Fue así como después de su trabajo en la epidemia de peste en 1903, estudia la cisticercosis en el Perú con el profesor Oswaldo Hercelles en 1915; en ese mismo año se ocupa de las leishmaniasis cutáneo-mucosas. En 1916 presenta a la Sociedad Médico-Quirúrgica del Hospital Dos de Mayo un caso de lepra autóctono de Lima en un enfermo procedente de la calle Buenos Aires en los Barrios Altos; en 1920 se gradúa de Doctor en Medicina con la importante tesis El Paludismo, su evolución y formas clínicas. Sobre este mismo tema publicó en 1925 Un síndrome neurológico de origen palúdico. En colaboración con Carlos Bambarén, estudia La úlcera gástrica y duodenal de origen sifilítico en 1926; en 1929 se ocupa de la Artritis primitiva neumocócica; sobre amebiasis del hígado en 1933 y en 1934 con Carlos Bambarén presenta el segundo caso autóctono de fiebre exantemática observado en Lima. Las neurobrucelosis motivan una comunicación suya a las jornadas médicas del año 1940; también se ocupó de la meningitis aguda linfocitaria y en comunicación a la Sociedad Neuropsiquiátrica en 1940 sustentó tres casos de Espasmos de torsión. En el II Congreso de Odontología del año 1941 presentó un trabajo sobre la Mediastinitis supuradas de origen focal.

El Dr. Luis Ginocchio que trabajó varios años con el Dr. Voto Bernales, refiere que este maestro fue uno de los primeros en diagnosticar la rabia y de estudiar casos de enfermedades neurológicas, tales como la neuro-axitis, que era el nombre que se daba a las encefalitis. Los casos de brucelosis en Lima diagnosticados por el Dr. Alberto Barton, lo fueron en enfermos remitidos por el Dr. Juan Voto Bernales, quien sospechaba la enfermedad clínicamente.

Con motivo de sus 50 años de vida profesional el 28 de Mayo de 1953 recibió el homenaje jubilar de las instituciones médicas nacionales, entre ellas, el cuerpo médico del Hospital Dos de Mayo y la Academia Nacional de Medicina, habiendo sido colocado su retrato en la Galería de Médicos ilustres en el Instituto Sanitas en el curso de una ceremonia especial.

Fue además Inspector de Higiene en el Concejo Provincial de Lima. Durante su gestión se organizó el Departamento Municipal de Sanidad, cuya dirección encargó al Dr. Guillermo Almenara en el período 1940-1941.

Tal es, a grandes rasgos, la vida y la obra del profesor Juan Voto Bernales, a quien tuvimos la suerte de conocer muy de cerca y obtener de sus labios grandes reminiscencias de sus épocas de estudiante. No tuvimos la ocasión de trabajar con él directamente en su servicio, pero, desde la sala San Vicente, donde éramos asistentes libres, y luego desde la sala Santa Rosa, al igual que la de Santo Toribio, no dejábamos de visitar con el fin de obtener alguna enseñanza del Dr. Voto Bernales, a quien admirábamos como hombre bondadoso, sencillo y austero. Con un sentido de responsabilidad intensa ingresaba en las primeras horas de la mañana a su servicio y era una de las últimos en retirarse del mismo. Generoso, desprendido, de una fineza y señorío en el trato que cautivaba a los que alternaban con él.

El Dr. Jorge Voto Bernales nos refiere que solía decir: «Nunca he firmado una letra, siempre he vivido al contado y quisiera también acabar al contado». Así sucedió en efecto, ya que dos horas después de producido el infarto del miocardio que lo atacó, el Dr. Juan Voto Bernales falleció el 28 de Enero de 1956.

Esposo ejemplar y padre cariñoso, el Dr. Voto Bernales se casó con la doña María Corpancho Siberger, de cuyo matrimonio nacieron la Srta. María Voto Bernales Corpancho, la Sra. Graciela Voto Bernales C. de Ydiáquez; el Ing. Juan Voto Bernales, el Dr. Jorge Voto Bernales y el Dr. Néstor Voto Bernales (abogado). Todos ellos así como sus descendientes honran con su vida y acciones la memoria de su ilustre antecesor.

 

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