...En papeles o el aire 

 

Con su primer libro Formas de la ausencia (1955, 2ª Ed. 1965) la independencia y la calidad lírica subrayan lo inusitado de la obra de Washington Delgado en la poesía peruana de su tiempo. Por entonces, el brillo de su lirismo alcanzó un signo revelador en nuestra joven literatura. Desde aquellos años Delgado enseñó las virtualidades de su palabra poética; al comienzo siguiendo a Pedro Salinas, hasta acrecentar su control para hurgar en los vericuetos del sentimiento amatorio en la lengua castellana. Tanto es así, que, subsisten los motivos de su raíz musical –sutil y penetrante– hasta ampliar su horizonte creador en Para vivir mañana (1959). Su verso sigue apegado a un ideal de sencillez y pulcritud expresas; pero usa también, con parsimonia, disonancias conceptuales, que asordinan en sentimiento del amante y exaltan –en síntesis– la función de la ironía en el contexto de la aventura vital. Es largo el camino que pasa por Parque y otros recintos reunidos en Un mundo dividido publicado por la Casa de la Cultura del Perú en 1970.

Mi última ficha sobre la producción de Washington Delgado (Cuzco 1927) reza así: Historia de Artidoro (Seglusa Editores, 1994). Éste es un breve libro que añade a su magisterio de gran creador de mundos y personajes, entregados a un público que se adivina y reconoce en sus poemas. La historia de Artidoro, es un río de recuerdos, refraseados por el personaje que cuenta (narra, inventa, asegura, insinúa) memorias y valoraciones, su pasión por la palabra sabiamente escogida, para confiar al desgaide sus manías íntimas o atrevidas:

"... O también, usted sabe,
ocurre alguna cosa no del todo corriente
y un escriba avisado juzga el caso hazañoso
y digno de memoria o comento. Otras veces,
puras fabulaciones, ciegamente esparcidas
en papeles o al aire, resulta que a la larga
suceden".

p. 49


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