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Capítulo II


SUPUESTOS DE LA LITERATURA
DEL SIGLO XIX


 

1. El modelo 1874: Literatura Nacional

Bajo el influjo del romanticismo Luis Benjamin Cisneros llega a la conclusión de la inexistencia de una literatura popular y la ausencia de una visión de lo que es nuestra literatura nacional. Así lo precisa en su "Discurso Aniversario del Club Literario":

Ni es mi ánimo probar una vez más que la literatura es el reflejo del carácter y de ]a civilización de cada país; son estas verdades que se encuentran casi aI nivel de los lugares comunes. Baste recordar que en nuestro país no hay ni puede haber aún literatura. popular y que la literatura, como arte, como sentimiento y corno goce refinado del espíritu es aún un privilegio entre nosotros. (CISNEROS 1874:3).

La literatura se identifica con la idea del progreso, como manifestación de la "civilización" y "reflejo del carácter", de una nación; aunque el diagnóstico recuerda una severa crítica a la naturaleza restrictiva de las letras peruanas. La literatura, por entonces, es producida y consumida por el mundo ilustrado, conformado por los grupos dominantes, criollos y minoritarios; de hecho, ésta no alcanza, todavía, a constituirse en "literatura popular". Con lo que se abre una reflexión en torno a la literatura del Perú, reflejada en el reglamento del Club Literario de Lima aprobado el 6 de noviembre de 1874:

Art. 20 La sección [de Literatura] se dividirá en seis grupos: 
1° Literatura Nacional anterior á 1820 
2° Literatura Nacional desde 1820 3° Literatura de la América Latina
4° Literatura española
5° Literatura de otros países de Europa, de Estados Unidos y Oriental
6° Literatura clásica.
(CLUB LITERARIO 1874: 8).

Lo primero que salta a la vista es el reconocimiento de la literatura como proceso histórico; el paradigma sociológico es Ia historia como continuidad y no como ruptura en los términos de Colonia/Independencia. La sublevación criolla ahora tiende a Ia búsqueda de explicaciones sobre su propio proceso cultural. Necesita reapropiarse de ese pasado incómodo y cercano, pero complaciente, que era Ia etapa colonial; al hacerlo no podía evitar el remontar dicho antecedente a Ia historia local, que en su mundo coetáneo se manifestaba en los alrededores del solar. Estos cambios ?se expresan desde Ia situación de país dependiente y manifiestan, simultáneamente, su promesa de autonomía; de allí que el modelo distingue dos formas nacionales a ser estudiadas: Ia Colonia como parte de Ia historia literaria y en segundo lugar, Ia literatura nacida en el periodo presente o mejor aún, Ia. literatura de Ia Independencia. Pero esta propuesta va más allá: Ia identifica como parte sustantiva, le da especificidad, Ia diferencia de procesos similares (como Ia ,"Iiteratura de América Latina") y Ia distingue de Ia "española", de Ia "de otros países", y de Ia "literatura cIásica". Nos interesa detenernos en aquella que corresponde a nuestro núcleo de interés15.

El primer grupo destinado al estudio de Ia Literatura Nacional anterior a 1820 tiene como preocupación coleccionar:

(…)con esmero y dar a conocer las obras y biografías de los escritores nacionales anteriores á 1820 (comprendiendo lo que se conserva del tiempo de los incas) á fin de preparar los elementos necesarios para escribir más tarde Ia historia de Ia Literatura Nacional. Con este objeto se formará por una comisión especial un índice cronológico de todos los escritores y poetas que mencionen los libros históricos, los anales y las tradiciones (CLUB LITERARIO 1874: 8; énfasis mío).

Esta noción de literatura se elabora sobre dos tópicos: obra y vida del autor. La obra como el muestrario escritural y Ia vida como el transcurrir social del escritor. Esta elaboración de pertenencias sugiere Ia idea de literatura nacional, que, por de pronto, hace explicita Ia necesidad de precisar quiénes y cuáles son las obras de "escritores nacionales", incluso "del tiempo de los incas". Coleccionar las obras de "escritores nacionales" postula acá una primera demarcación: se trata. de aquellos escritores nacidos en el país, por lo que el sentido de apropiación queda restringido territorialmente a los escritores nacionales o que tienen. o tuvieron un compromiso con el país, lo que supone imaginar el Perú como nación.

En el segundo caso, aún cuando resulta una inserción subordinada, se puede asumir que se hallan frente a lo que Enrique Ballón llama con propiedad disgIosia cultural16. Se trata también de posesionarse y comprender en los mismos términos a la literatura "que se conserva del tiempo, de los incas". Si bien se privilegia las fuentes escritas, la propuesta de 1874, para el caso que estoy observando admite que estas, huellas, o muestras de la literatura del tiempo, de los incas "se conservan en las tradiciones"; así la historia de la literatura nacional tendría que ir más allá de los limites de la escritura, mejor aún, podemos sospechar de textos en donde la voz asume autoridad frente al escrito. El limite de la propuesta no podía ser otro que la propia modalidad escritural; se abre un campo mas amplio de significaciones a la categoría 'literatura'. Cierto, por eso, resulta trascendental el cambio, de modelo. La literatura nacional, para entonces, no sólo cubrirá aqueIla literatura escrita, sino también aquellas que se conservan del tiempo anterior a los españoles.

Búsqueda, exploración correspondiente o coincidente con el carácter independiente de la República, a pesar de los disturbios sociales y la interrupción continua de los regímenes democráticos. El Club Literario se pronuncia. por una escritura a futuro de la historia de la. literatura nacional, para entonces "inexistente",. Lectura que coincide con el. diagnóstico que hace Eugenio Larrabure y Unanue: "La historia del Perú no [esta] escrita todavía", de modo que se trata de organizar su "bibliografía",, (1874:85), empeño en el que pondrá lo mejor de si. El modelo del 74 incluye la literatura nacional como concepto abierto a todo el proceso de nuestra historia17, aun cuando la expresión final corresponda a una tensión que es patente en los intelectuales de la época: reconocen como parte de ésta a la literatura escrita y producida por autores nacionales, y asimismo a la 'literatura inca' (aquella que en ese momento se conserva: reconocimiento acaso al Apu ollanta, que por entonces es objeto de debate).

2. El pronunciamiento de 1886: Papel del escritor

La ausencia de una literatura nacional (Cf CISNEROS, 1874:18) coincide con la crisis sociopolítica, más exactamente con la incursión de la flota española al Callao y con lo que se vive luego de la guerra del Pacífico. El amago social va a influir decididamente en los escritores de entonces, generando una actitud ética respecto de su propia misión. Los intelectuales concentran sus opiniones en varios campos y abarcan las más diversas temáticas e hilan fino en torno a cómo hacer viable al país. Las imágenes de la historia coinciden con las ideas del progreso, esa nueva guerra civilizadora, ante la postergación que vive el Perú de entonces. Si bien, en general, los escritores más lúcidos asumen su papel desde una perspectiva ética, ésta no supone olvido del horizonte utópico, esto explica el porqué la escritura ha de ser útil a los destinos del país, así lo revela el "Prospecto de periódico" de El Ateneo de Lima, fechado el 30 de enero de 1886:

Esta nueva publicación pretende ser útil y práctica, sirviendo no solo al literato, sino, al estadista, al comerciante, al minero, al agricultor, etc. Lejos de circunscribirse al escaso movimiento intelectual del país, tratara de poner d sus lectores al corriente de las obras notables que se escriban en las naciones extrangeras, particularmente las Repúblicas Americanas. La critica literaria será uno de sus principales asuntos. Verá con elevación de miras los intereses generales y las cuestiones de actualidad; no se presenta como paladín de un partido, pero tampoco se muestra como un espectador, indiferente aI destino de la Nación. Ser, como ciudadano, actor en el drama social; y ser, como escritor, un asistente mudo, no se concibe sino en el imbécil ó en el filósofo. Todos y en todo nos debemos á la tierra en que hemos nacido; y, si la pluma y la palabra son una fuerza, hay necesidad de ejercerla en edificar lo bueno y demoler lo malo (1886: 3; énfasis mío).

Proclamada la utilidad de la literatura, ésta se ve como asunto no sólo de quienes participan de ese "escaso movimiento intelectual", sino del conjunto de la sociedad. El énfasis americanista es un tópico que está detrás de la propuesta. La critica tendrá un espacio preferente de actualidad. Aunque no son partidarios de ninguna agrupación, si, en cambio, se reconocen así mismos como actores que no pueden estar "indiferente[s] al destino de la Nación". De tal suerte que el rol que proponen ya no sólo a la escritura -utilidad, en el contexto de la postguerra- sino a los escritores, es su apego a sus virtuales lectores: "luz y verdad", luz y verdad que esbozan un distanciamiento sano con los espacios del poder local: .. no brota de plumas mercenarias, la verdad no atraviesa labios aduladores y cortesanos. Por esto. los convocan a convertirse en "actor[es] en el drama social", lo contrario es propio del filósofo o del imbécil (1886: 4). Entonces, la escritura es un 'deber ser' ético, cuyo fin práctico se debe al espacio desde donde se enuncia el discurso, de allí la pretensión ética de "edificar lo bueno y demoler lo malo".

Esta reflexión continúa en otros autores. Ricardo Rosell, humanista y romántico, postulará por entonces una "literatura positiva", práctica, "que si es verdadera será bella", definiéndola así: "literatura de ideas", no de palabras), (1886: 2 7). Pero es Prada quien encamina una propuesta literaria y en cuya síntesis se advierte el estilo polémica de nuestro autor .Él escruta el espíritu servil de la literatura del momento, de esa literatura poblada de imitaciones que él llama "frívola". Imitar a Bécquer y no recoger el espíritu renovador de Heine es ir de maestro a vulgarizador. Si éste es el destino de la literatura, "inepcia y vaciedades ?dice? renunciemos de una vez al verso, d la Poesía y á los poetas" (GONZALEZ PRADA 1886: 38) 18. En ese contexto propone que el escritor viva el momento y atienda a las necesidades de sus lectores. "Quien escribe hoy y desea vivir mañana, debe pertenecer al día, a la hora, al momento en que maneja la pluma" dice Prada (: 40). Una literatura que retrate la profunda escisión y crisis de la vida peruana. "Verdad" y "realidad" se vuelven tópicos de una suerte de programa literario. Lejos la imitación, lejos los modismos, arcaísmos, el escritor tiene una oferta. envidiable. Y, en estilo agitador, don Manuel González Prada reclamará una nueva ética y el retorno a la lengua de los americanos: "Las lenguas aborígenes de América nos han provisto de mil palabras nuevas y expresivas" dirá González Prada, para luego insistir: "Que palabra y pluma sean lo que deben ser: lejos, adulación y mentira. La inteligencia, que es un poder estable, no tiene por qué abdicar ante la fuerza bruta, que es una imposición violenta." (1886: 42?43). Verdad y vocación pacifista anclan en un modelo que proclama para si la virtud de la lengua americana como enriquecedora de la literatura nacional y. como expresión del indio en el ámbito de la literatura ilustrada, y por lo mismo abierta a otras experiencias literarias.

Más allá de advertir los limites de la literatura, o circunscribirla a un grupo selecto, se trata de esbozar imaginarios colectivos que como escritores proponen el país a reconstruir. De modo que la declaración de 1886 testimonia la utilidad práctica de la literatura para los diversos agentes de la sociedad peruana, opción modernizadora que empata sentido ético con el anhelo de constituir una nación unificada; pero distancia también entre los propios escritores. La más evidente es la que marca Manuel González Prada, en contra de Ricardo Palma, entre la posibilidad del desarrollo de un clima de libertad y el anhelante ritornello a la "madre patria", aunque se coincide en que el Perú se levanta sobre la base del progreso y la paz, tal como leemos en el pronunciamiento de El Ateneo de Lima del 30 de enero de 1986:

La tarea de las sociedades científicas y literarias es dulcificar las costumbres, sembrar la concordia en la familia humana, encarecer los progresos fecundos de la industria y de las artes sobre los triunfos á veces estériles de las armas. y hacer palpar á las naciones que el trabajo perseverante y la paz devuelven la riqueza malgastada en el ocio y los combates. pues lo que se pierde con el hierro convertido en espada se recupera, tarde ó temprano con el hierro convertido en el arado (1886:4).

Moldeadas e imaginadas en el contexto de la postguerra, impactadas por el desastre nacional, las "bellas letras" proyectan la idea de perseverar en la paz y encarecer el progreso. Finalmente, esta opción en las letras parte, como se ha podido apreciar, de admitir que la literatura como arte no es popular, aunque como construcción nacional se inspira. en esas "semillas de pueblo" que son los refranes y cantares y que debe contribuir al progreso y la paz (la guerra, no olvidemos, en esta propuesta es símbolo de la esterilidad, de pérdida, de atraso), de manera. que las orientaciones que la literatura de entonces asume virtualmente se sintetizan en: a) La escritura no es indiferente al drama social?, b) Los escritores deben al público luz y verdad; c) El momento es progreso, exige renovación, no copia. d) En este sentido, la literatura. luego de la guerra, y desde esta perspectiva, habrá de ser útil; y, e) La vuelta a la lengua americana, significa reconocer lo nativo en el ámbito de la literatura ilustrada.

3. La cultura literaria: Balance de Ricardo Palma

Precisemos nuestras hipótesis: otro documento que abona a nuestra. tesis por su carácter institucional y por ser un texto que representa el balance de la "cultura literaria" es el ",Discurso de Orden / en la Inauguración de la Academia Correspondiente de la Real Española" de don Ricardo Palma, alocución leída el 30 de agosto de 1887 y consignada en el trabajo de Julio Díaz Falconi titulado Tradiciones olvidadas de Palma Primera. edición andina de las tradiciones hechas por un moreno de Nazca (1991: 69?74). El discurso tiene como motivo principal un recuento ?balance de la cultura literaria hasta entonces vigente; de modo que podemos decir que Ricardo Palma elabora una imagen nacional que valora nuestras letras. Para Palmada "literatura es la personificación de un siglo y de una. sociedad" por lo que realiza la "reseña del desarrollo que las bellas letras han alcanzado en nuestra patria" desde los días de la Colonia hasta el advenimiento de la República.

Con la creación ?dice Palma? de la Universidad de San Marcos "puede afirmarse que nació, en el Perú, el gusto por las bellas letras, a despecho del positivismo de los conquistadores", sin duda, contribuye también la imprenta en Lima; aunque "Escaso, por no Ilamarlo nulo, es el caudal literario que ofrece nuestra patria en el siglo XVI" (PALMA 1887/1991:69). En el XVIII, en opinión del mentor de las tradiciones sólo hay "un poeta digno de merecer el laurel de los inmortales". Según esta lectura, la. poesía de entonces es calificada de servil: imita. (esos malos modelos), que "corrompieron el gusto, el estilo y el lenguaje, falseando los atavíos literarios, y hasta el idioma y la significación estricta. de las palabras" (1887/1991:7 1); clara referencia. al gongorismo, en desafortunada opinión. Para el mentor de las tradiciones merece el laurel de los inmortales don Juan del Valle y Caviedes: "verdadero poeta por la inspiración y el arte, por lo intencionado del fondo y las bizarrias de la. forma (..) humilde hijo de pueblo" (:70). Y sobre el último tercio de siglo XVII, lamenta el atraso literario que "corrompieron el gusto" (otra vez anti?gongorista), aun que en. su recuento se detiene sobre los textos producidos por mujeres y un grupo de escritores ajenos "al mal gusto que dominaba en literatura".

El autor de las Tradiciones peruanas otorga especial significación a la Sociedad Amantes del País que alcanzó a publicar el Mercurio Peruano en 1791 y sobre quienes expresa que "prepararon el campo para el advenimiento de la república democrática" clima en que se produce una literatura consecuente con la nueva orientación: "Revolucionarios en la idea política y social ( ... ) proscribieron las extravagancias del culteranismo, e inculcaron en la juventud el verdadero ideal de belleza y las doctrinas más apropiadas para mantener la galanura y corrección de la forma" (:72?73) por lo que Ricardo Palma distingue las figuras de Joaquin de Olmedo y Mariano Melgar como los dos "grandes poetas americanos que más genuinamente representan. la influencia redentora que, en nuestra literatura ejercieron los académicos peruanos de 1791",.

Luego, Palma se exime de abordar 66 años de vida independiente:"Cuando se juzga a los contemporáneos se corre el peligro de no ser completamente imparcial, y el afecto o la pasión pueden, sin darse tal vez cuenta de ello el escritor, deslizarse por entre los puntos de la pluma" (:64). Establecido su. balance sobre la literatura del Perú, evade realizar el. examen critico de su generación, de la literatura de su tiempo19. Pasa, rápidamente a relatar las diversas actividades que dieran lugar a la Academia de la Lengua en el Perú. La inclusión de diversos académicos fue sucesiva, creciendo en mayor número de miembros que la Academia Española y concluyó con el acuerdo del 24 de noviembre 1870 para la formación de las correspondientes en América20 . Entiende Ricardo Palma que la misión de la Academia es simultáneamente "deber literario y deber patriótico" no considera que las academias sean "esencialmente conservadoras", ajenas a la continua demanda de renovación que es la ley del progreso. Aunque, para. el autor de Papeletas lexicográficas, a España nos vinculan tradiciones de familia, de educación religiosa y de idioma. Años más tarde, por las funciones que le asigna la revierte en conservadora y retórica, por lo que la Academia tendría por misión "velar por ]a pureza del idioma y la cultura literaria" y estrechar los vínculos "de afecto, y solidaridad espiritual entre el viejo tronco latino y esta rama territorial lejana de la raza, en la que corre vigorosa la savia étnica y mental" (PALMA 1917/ 1991:80). Es evidente que el discurso de Ricardo Palma trabaja con un código dominante cuyo carácter es la exclusión de otros sistemas que no correspondan a la escritura o al modelo de lengua que evoca la Academia, a pesar de que la tradición se estructura entre la marca de la escritura y la voz popular. En este proceso, lógicamente, reconoce como parte del sistema de nuestra literatura. a la que se produce antes de la Independencia: "nacionaliza la colonia" y se advierte la incidencia de los precedentes republicanos, en particular del Mercurio Peruano, que por cierto coincide con la lengua de prestigio. Pero en este diseño, Palma no logra. abrir su esquema a otras producciones, por ejemplo, no existe alusión alguna ambos discursos a los Comentarios reales del Inca Garcilazo de la Vega ni, en general, a los cronistas (en todo caso, estas relaciones tendrían una mayor correspondencia en la época con los discursos de la Historia21). Y, en lo que atañe a nuestra. propuesta, hay la convicción de que los códigos de ordenación manejados por el tradicionalista corresponden a los f1jados por la escritura; evita referir o incluir en su apreciación todo aquello que esté familiarizado con las expresiones populares, menos aún si se trata. del vernáculo andino. Para el tradicionalista, el castellano es el vehículo de comunicación por excelencia, se pueden peruanizar las palabras que provienen de las lenguas vernáculas, pero para la expresión de las "bellas letras" está el castellano; así, todos los textos escritos y en castellano son los que somete a su análisis no importa. si existe o no una literatura de indios o de incas22. La literatura es ante todo escritura, lectura de "pequeño[s] grupo[s] literario[s] del Perú" (PALMA 1948: 101).

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Notas 

15 Enrique Ballón Aguirre ha explicitado la tesis sobre disglosia y multiglosia cultural en la literatura peruana en. un sustancioso ensayo titulado "Lenguas, literaturas y discursos: La multiglosia peruana" (1986:1?39). La categoría explora el carácter discursivo de nuestra cultura en un grupo que no tiene homogeneidad cultural ni social.

16 Es a su vez una puesta al día. Marcos Jiménez de la Espada, en Madrid, publica entre 1879 y 1892 textos coloniales en los que la voz indígena se
hace evidente: Tres relaciones de antigüedades peruanas (1879) en la que incluye la Relación de antigüedades de este reyno del Perú de Juan Santa
Cruz Pachacuti, De Las costumbres antiguuas de Los naturales del Perú, atribuida al Padre Blas Valera y Origen. descendencia, política y gobierno de los; Inkas. del licenciado Fernando de Santillán; Suma y narración de los incas (1880) de Juan de Betanzos; así mismo, el texto de Las Casas Las antiguas gentes del Perú(1882) y de Fray Antonio Una antigualla peruana Manuel de Mendiburu, por el lado peruano, publica el Diccionario Histórico?Bibliográfico , del Perú entre 1865 y 1885: Mariano Felipe Paz Soldán edita. su Diccionario Geográfico Estadístico del Perú (1877) y Pedro Paz Soldán (Juan de Arona) hace lo propio con su Diccionario de Peruanismos (1883). El Ateneo de Urna, para sólo aludir a una de las revistas que circulan por entonces, publicará un conjunto de textos de procedencia colonial. Menciono algunos: ?Estudio sobre la población indígena y el comercio del Perú a fines del siglo XVIII,. de Miguel de Feijoo de Sosa (1889); "Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú" de Pedro Pizarro (1889); y "Carta del licenciado Pedro de Gasca" (1903), etc.

17 Un año antes había escrito una extensa nota que resulta. el recuento de su generación, a la que llamá inicialmente ?La bohemia de 1848 a 1860? que luego incluye en Recuerdos de España (1899) con el nombre de "La bohemia de mi tiempo". Manejo la edición aparecida en la colección Biblioteca del Pensamiento Peruano (1948).

18 Se trata de la conferencia del Sr. Prada, leída el 30 de Enero de 1886; luego la publica en Páginas Libres (1894) como "Conferencia en El Ateneo de Lima".

19 La instalación e inauguración de la Academia en el Perú tuvo lugar en Lima, el 30 de agosto de 1887, bajo la dirección de don Ricardo Palma. Las correspondientes a la española se oficializaron como sigue: en Bogotá, la Academia Colombiana el 10 de mayo de 1871; la ecuatoriana, en Quito, 15 de octubre de 1874; la mexicana, en México, el 26 de junio de 1875; la salvadoreña, en San Salvador, el 19 de octubre de 1876; la venezolana, Caracas, 26 de julio de 1883; la guatemalteca, en Guatemala, 30 de junio 1887. En el resto de países se instalan y oficializan entre 1927 y 1947.

20 Bajo la categoría Historia se incorporaban todas aquellos textos que dieron cuenta de la historia pasada. Las crónicas, en general son consideradas fuentes para la historia, no necesariamente literatura. La literaturización de las crónicas es, en nuestra opinión, un fenómeno reciente; de allí surgen apreciaciones que sugieren tratar este tipo de texto como discurso, más que como, textos; literarios.

21 Por cierto, Ricardo Palma escribió algunas tradiciones en las que se refiere, siempre como tema lejano, cosa del pasado, al mundo indígena y, más propiamente, inca. Puede revisarse con provecho las tradicones "Machaypuito". "La achirana. del inca" y "Palla Huarcuna", etc.

22 Concepto que utiliza el escritor Humberto Mata, según el decir de José Varallanos (1989:124): ?practican la explotación literaria del indio de sus temas, a quien pretenden redimir líricamente presentándolo bajo un " exotismo decorativo"(y) con la "asistencia méftrica de los modelos; de España y Francia".


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