
| El uno y vario del arte vanguardista / Ántero Peralta
Oiga transeúnte: deténgase. Quiero descargarle una andanada de palabras. Présteme orejas: Este tiempo que vivimos manipula un cambio en el sentido artístico. El pensamiento renueva su indumentaria; la emoción adopta una nueva fisiognómica; el arte es decir, la literatura, la pintura, la música... busca el sustento, no ya en la tradición clásica, sino en lo profundo de las profundidades humanas y geoanímicas, y, los ocho sentidos del hombre se muestran irremisiblemente desafiados para interpretar la nueva costumbre. ¿Cierto? Entonces, amigo, acomodemos nuestros gustos al nuevo gusto. Digo mal: hagamos el arte de acuerdo con nuestra sensibilidad. No, ciertamente, por un mero snobismo, sino por satisfacer a esta necesidad orgánica que ha creado la historia para nuestra generación. Dejemos a los viejos estarse con su viejo sentido. Que no nos importe una miga los rezongos de las vetustas academias. Elevemos a ras de cielo, el milagro de NUESTRAS EXPRESIONES. Forcemos el motor de nuestras inquietudes para volar, ala con ala, con las escuadrillas vanguardistas. Releguemos lo simiesco al simio y formemos NUESTRA ESTETICA, con el barro de nuestro suelo y el aliento de nuestra raza.
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