La denominada Generación del Setenta significó, en el ámbito de la poesía peruana, una
modernización del lenguaje poético y un cuestionamiento de la cuestión utilitaria e
instrumental del lenguaje. Antonio Cisneros, Rodolfo Hinostroza, Marco Martos, Javier
Heraud , Luis Hernández, César Calvo, entre otros, formularon nuevos paradigmas
estéticos, algunos de los cuales tienen sus raíces en la poesía de la lengua inglesa
(Ezra Pound, T.S.Eliot, poetas beatniks) y en el legado hispánico (las generaciones del
98 y del 27, que influyeron poderosamente en la escritura de Martos y de Calvo).
Opuesto al utilitarismo que preponderaba en la cosmo-visión de algunos poetas de
compromiso político de la llamada Generación del Cincuenta, Rodolfo Hinostroza (Lima,
1941) publicó sólo dos poemarios y se erigió en uno de los fundadores de la tradición
poética peruana. Se trata de Consejero del Lobo (1965) y Contra Natura (1971), libros
imprescindibles y que aún hoy pueden ser leídos con pasión y placer, porque constituyen
pilares a partir de los cuales podemos entender plenamente los cauces de la lírica
peruana contemporánea.
Para comprender la escritura de Hinostroza, tal vez sea necesario referirse a la
experiencia personal del autor. Hinostroza vivió la crisis de los misiles en Cuba
en 1962; percibió la crudeza de la Guerra Fría; desconfió del pensamiento autoritario y
de los vanos cientificismos que buscaban cuantificar al ser humano, y revaloró el
taoísmo y la astrología como formas de conocimiento para propugnar una cultura de paz
que signifique un rechazo del peligro nuclear y del culto a la personalidad del líder en
los regímenes totalitarios.
Desde el punto de vista estrictamente literario, Hinostroza leyó fervorosamente a Saint -
John Perse, Mallarmé, Pound, Eliot y Olson, hecho que lo llevó a plantear la idea de que
el espacio es medular en la construcción formal del poema. Si Mallarmé cree que el
espacio era un espacio de pentagrama, si Pound emplea ideogramas chinos, Hinostroza
-a la manera de Apollinaire- rompe con una idea de un espacio homogéneo y esparce las
palabras para formular la idea de un tiempo discontinuo (no lineal), hecho a base de
cortes e interrupciones, pues cuando Hinostroza habla de la naturaleza se está
refiriendo, frecuenttemente, a la civilización. El poeta puede hablar del mar, pero, a la
vez, está aludiendo a la dictadura del espíritu.
Contra Natura implica una postura antirromántica: no a la vuelta a la naturaleza , tal
como lo planteaba Jean- Jacques Rousseau. El poemario es muy sugestivo y tiene varios ejes
temáticos. Quisiera referirme a dos temas claves: el poder que corrompe al ser humano y
la posibilidad de reconstruir la Historia (con mayúscula) sobre la base de la superación
del error.
El primer tema aparece en "Imitación de Propercio", poema donde César (a quien
se dirige el yo poético) representa el discurso autoritario que exige la
instrumentalización del discurso poético. Para César, el poema debe cantar a la
revolución. El yo poético se opone a esa perspectiva ideológica y dice:
Oh
César, oh demiurgo,
tú
que vives inmerso en el Poder, deja
que
yo viva inmerso en la palabra.
En otras palabras, Hinostroza defiende la libertad creativa del artista y considera que el
principal compromiso del poeta es con el lenguaje. Algo parecido pensaba T.S. Eliot: el
poeta debe sobre todo preservar su lengua, conservarla como un inigualable tesoro.
El segundo tema se revela en varios poemas de Contra Natura. Me gustaría referirme a
«Gambito de Rey», que representa una famosa partida de ajedrez. El discípulo y el
maestro dialogan entre sí, es decir, la verdad se construye en convivencia con el otro.
la conclusión final es que la Historia constituye una repetición de errores, pero que el
ser humano tiene la posibilidad de salir del círculo vicioso para materializar un
proyecto de desarrollo social: «La especie humana / persiste en el error, hasta que sale/
una incesante aurora/fuera del círculo mágico».
Para terminar creo necesario aludir, aunque sea brevemente, al juego de intertextualidades
que atraviesa Contra Natura. Hay expresiones que remiten a Guillaume Apollinaire («Le
Pont Mirabeau»), a Martín Adán, Westphalen, etc.¿Cuál es el sentido de esta rica
confluencia de textos? Hinostroza dialoga con la tardición cultural porque desea que
nosotros escuchemos , desde las profundidades del tejido verbal, la voz del otro. Hay que
escuchar al otro, convivir con él y asimilar creativamente su legado. El concepto
romántico de originalidad debe, por lo tanto, ser cuestionado; pues, como decía Borges,
lo bueno no es de nadie sino del lenguaje o de la tradición. somos hombres que hablamos,
somos hechura de la tardición que palpita a través de nosotros.
En Contra Natura vemos también el empleo del grafismo (una circunferencia, una brújula,
etc.) estructuras que implican una concepción disímil del espacio poético. aquí hay
rasgos cubistas en la escritura del poeta, sin embargo, lo importante es que hinostroza
busca humanizar el desarrollocientífico y ecnológico. A la sociedad de los robots, el
poeta opone una propuesta donde la fórmula de la teoría de la relatividad y la
circunferencia se asocie sólidamente al amor y a la solidaridad.
Hinostroza es ya un clásico. Y a un escritor clásico tenemos que rendirle homenaje. Que
esta edición de Contra Natura, corregida y revisada por el autor, sea testimonio de que
su obra es una de las cumbres de la poesía peruana contemporánea.
Camilo Fernández Cozman
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