SEGUNDA PARTE
DESPUÉS DE LA CONQUISTA
La imposible comunicación con los andinos
Luis de Torres se llamaba el judío
converso que Cristóbal Colón, Almirante de la Mar Océana, escogió como intérprete
para el que sería su legendario primer viaje en búsqueda de China. Se sabe que había
trabajado en la oficina del gobernador de Murcia y estaba encargado de traducir
imaginaba el Almirante los discursos de los reyes asiáticos que esperaban
encontrar. Hablaba, se afirma, el árabe y el caldeo. Colón hablaba castellano y
genovés. Sus tripulantes eran asturianos, gallegos, vascos; había un portugués, un
veneciano.
¿Y qué hablaban los indios de las islas con quienes se toparon en su ruta hacia la
fabulosa China? Muy pronto se hizo evidente que la comunicación plena era imposible y que
ni siquiera las señas servían. La imposición brutal no sólo fue para buscar oro y
esclavizar, sino también para denominar a todo lo nuevo que hallaban los españoles. La
comunicación con el Nuevo Mundo se hizo entonces por medio de una mezcla de
malentendidos, distorsiones, voces mezcladas del español y los dialectos o idiomas
nativos. Las traducciones de los misioneros, muy forzadas, contribuyeron igualmente a la
incomprensión; a lo que ayudaron los llamados indios ladinos que con
frecuencia malinterpretaban tanto el castellano como el idioma que hablaban.
No debiera extrañar, por lo tanto, que el principal intérprete de la expedición de
Francisco Pizarro al territorio de los Incas, Felipillo, confundiera más que ayudara en
el desgraciado episodio de Cajamarca que culminó con la captura de Atahualpa y su
posterior muerte. El pretexto español, insisten muchos historiadores, fue aquel gesto de
presunto desprecio del Inca por el libro, la Biblia que le alcanzó el padre
Valverde y que terminó arrojándolo al suelo. Garcilaso de la Vega se refiere a
este episodio y llama la atención sobre Felipe, indio trujamán y faraute de aquel
auto, que era natural de la isla Puna, y de gente muy plebeya, mozo que aún apenas tenia
veinte y dos años, tan mal enseñado en la lengua general de los Incas como en la
particular de los españoles.... Citemos ampliamente a Garcilaso:
Tal y tan aventajado fue el primer
intérprete que tuvo el Perú, y, llegando a su interpretación, es de saber que la hizo
mala y de contrario sentido, no porque lo quisiese hacer maliciosamente, sino porque no
entendía lo que interpretaba y que lo decía como un papagayo; y por decir Dios trino y
uno, dijo Dios tres y uno son cuatro, sumando los números por darse a entender. Consta
esto por la tradición de los quipus, que son los nudos añales, de Cassamarca, donde
pasó el hecho, y no pudo decirlo de otra manera porque para declarar muchas cosas de la
religión cristiana no hay vocablos ni manera de decir en aquel lenguaje del Perú
Nuestro primer cronista dedicará un
amplio texto a comentar estas dificultades de comunicación pero sirviendo su razonamiento
más para exculpar que para señalar responsabilidades en las distorsiones. Acudiremos una
vez más a Garcilaso de la Vega para escuchar el relato del viaje de Hernando de Soto:
Habiendo caminado Hernando de Soto y
Pedro del Barco más de cien leguas, llegaron a Sausa, donde los capitanes de Atahualpa
tenían preso a Huáscar Inca. Los españoles, sabiendo que estaba allí, quisieron verle,
y el Inca también lo procuró, con estar tan bien guardado como estaba. Al fin se vieron,
y lo que hablaron no se entendió por entonces, por falta de intérprete, si no fue lo que
pudieron decir por señas
La incomprensión entre Huáscar y
Hernando de Soto significaría la muerte del primero, pues Atahualpa envió a sus chasquis
con la orden de eliminar a su hermano y a toda su familia. Y aquí surgen nuevas
interrogantes: ¿Cómo envió el mensaje? ¿Verbalmente, un quipu especial, una señal
preconvenida? ¿Cuántos chasquis hicieron falta para ir a Jauja con la terrible consigna?
La información virreinal
Se ha insistido en que los primeros tiempos coloniales del Perú fueron difíciles para la
información, tanto por escasez de cosas por saber como por la tardanza con que llegaban
las noticias de sucesos europeos. Ellos se demoraban meses en llegar y, de manera inversa,
las novedades americanas se conocían en la metrópoli mucho después de acaecidas, cuando
ya eran prácticamente irrelevantes. El tráfico noticioso entre los virreinatos de Nueva
España (Méjico) y Nueva Castilla (Perú) y la capital de España era lento, difícil y
riesgoso. Más aún, era constantemente interrumpido y se encontraba saturado, haciendo
que cada flota y cada embarcación que llegaba a costas hispanas portara relaciones,
cartas, reclamos, sentencias, informes para las autoridades, etc.
En esos navíos llegaban también las cartas particulares; finalmente los marinos y
pasajeros eran portadores de novedades las cuales, según su envergadura, se diseminaban
con la rapidez y extensión del rumor. En Sevilla se imprimían cada día Relaciones de
Sucesos que colmaban de información a los curiosos; los palacios reales rebosaban de
datos de las autoridades coloniales; la Casa de Contratación de Sevilla guardaba
documentación luego de ser conocida por la burocracia. Quizá pudiera decirse que los
españoles estaban mal informados debido a las deficiencias propias de la época; pero no
estaban cortos de noticias. Todas los incidentes que nos cuenta la historia fueron
conocidos en su tiempo, aunque con otra velocidad. Es simplemente lo que podría llamarse
el tempo periodístico del siglo xxi.
Igual sucedía en América y especialmente en el Perú, que estaba realmente lejos de
Sevilla, Cádiz y Madrid, las principales fuentes de noticias de la época. A Lima
llegaban pocos barcos pero siempre con novedades que mantenían informadas a las
autoridades, aunque con el retraso correspondiente. Pero, en el Perú mismo había una
activa circulación noticiosa que tardó en expresarse en forma de periódico hasta el
siglo siguiente cuando apareció la Gaceta de Lima. Antes hubo Relaciones, Noticieros, la
Gaceta de Madrid reimpresa en Lima para un público lector que no superaba el número de
doscientos. Ésta fue la suma de suscriptores que alcanzaron en su mejor época el Diario
de Lima y el Mercurio Peruano en 1790 y 1791, respectivamente. Bastaban entonces en el
siglo xvi los pregoneros que con boz recia gritaban Bandos y noticias importantes en
la Plaza Mayor. Y cuando lo hacían en Domingo a la salida de Misa, podía darse por
descontado que lo sabía todo Lima.
Hubo algunas noticias especialmente importantes y que son las que motivan este ensayo pues
merecieron ser objeto de relatos oficiales ya sea por el espanto que provocaron o por el
alborozo desatado al conocerla. Es el caso del terrible terremoto de Guatemala, en 1541,
donde murió ahogada la viuda del Adelantado Pedro de Alvarado; la derrota y captura del
corsario Richard Hawkins en el Perú. Ambas fueron redactadas, compuestas por tipógrafos,
impresas y vendidas en Méjico y Lima, en una época en que el Santo Oficio y las
autoridades reales vigilaban de manera severísima lo que se vendía impreso. Pero es que
fueron noticias tan sensacionales que rebasaron los controles para convertirse en las
primeras piezas periodísticas de la Colonia.
Existía, además, un conjunto de maneras de hacer llegar la información tales como los
pregoneros citados, los códigos de las campanas, los mensajeros del correo una de
las pocas instituciones incaicas que sobrevivieron a la destrucción del imperio;
además de coplas, romances y hasta pasquines, ese papel anónimo y vil que lograba
importancia en coyunturas determinadas. En síntesis, los invasores coloniales estaban tan
bien informados como cualquiera de su tiempo, a excepción naturalmente de los europeos
quienes estaban en el centro de los sucesos decisivos de entonces.
La invasión y los reyes austrias
Cuando Francisco Pizarro y sus huestes invadían el territorio del Perú reinaba en
España el emperador Carlos V, aquel que presumía diciendo, y con razón, que en sus
dominios jamás se ponía el Sol. Había recibido herencias formidables de sus padres y
abuelos, que incluían buena parte de Europa; pero, sobre todo, los territorios de
ultramar que Cristóbal Colón había encontrado para sus abuelos Isabel de Castilla y
Fernando de Aragón. Era un Habsburgo, criado por su tía Margarita de Austria y ni
siquiera hablaba castellano cuando asumió la corona española en 1516. Tenía muy clara
sus ambiciones y derechos y nada lo detuvo cuando se enfrentó a Francisco I de Francia en
guerras sucesivas por territorios europeos. Pero no tenía discusión respecto de
ultramar, del Nuevo Mundo el cual era administrado por su burocracia paralelamente a sus
disputas europeas; además hacía un esfuerzo por apartarlo de la contienda. Incluso se
hacían esfuerzos por mantener en secreto informaciones importantes de América,
especialmente las relacionadas con el acceso al Virreinato del Perú.
Carlos V era un decidido defensor del catolicismo y, en consecuencia, debió también
enfrentar dos corrientes que amenazaban su religión, esto es, el avance musulmán y la
reforma protestante. El Islam era liderado entonces por el célebre Solimán El Magnífico
quien llevó sus ejércitos hasta las puertas de Viena. Fue combatido por Carlos V quien
en 1529 logró hacer retroceder a Solimán. Después atacó y tomó Túnez para aliviar la
presión sobre sus reinos de Sicilia y Nápoles, finalmente fracasó en su intento de
tomar Argel. Se recordará que Martín Lutero (1483-1546) encabezó el primer movimiento
reformista de la Iglesia en los estados de habla alemana. En 1521, luego de un llamado
infructuoso para que Lutero se retracte, Carlos V lanzó un edicto condenando su
pensamiento y desterrando sus escritos. Por muchos años el problema de la reforma ocupó
buena parte de sus esfuerzos hasta que debió tolerar la existencia de estados
protestantes (Tratado de Passau de 1552 y Confesión de Augsburgo, de 1555). Estas
concesiones, sin embargo, no incluirían a España misma y menos a sus territorios de
ultramar, especie de coto cerrado de su exclusividad. Cuando todo esto sucedía Vasco
Núñez de Balboa descubría para el mundo el océano Pacífico, Solís llegaba a la
desembocadura del Río de la Plata, Hernando de Magallanes atravesaba el estrecho que
llevaría su nombre para siempre. Hernán Cortés conquistaba Méjico; Francisco Pizarro,
el Perú. Toda una historia nutrida de sucesos de significación y que es muy difícil de
resumir en pocas líneas. Carlos V abdicó en beneficio de su hijo Felipe II, en 1556, y
se retiró a esperar la muerte a un convento.
El nuevo Habsburgo era ya un español a cabalidad y heredó de su padre el mandato de la
defensa del catolicismo contra el protestantismo al que promovían y sostenían Francia,
Inglaterra, holandeses entre otros enemigos de España. Hizo gastos enormes en la llamada
Guerra de los Países Bajos, territorios que le pertenecían ubicados en el norte
(Holanda) donde la mayoría era calvinista. Después de los franceses probablemente los
ingleses fueron sus enemigos más encarnizados y difíciles, como lo demuestra la guerra
comercial entre Inglaterra y los Países Bajos españoles. Esto provocó que Felipe
decidiera, en 1564, confiscar todos los buques ingleses que estaban en puertos españoles.
En 1571 España bloqueó el ingreso de ingleses a dichos países y al año siguiente en
represalia buques ingleses, comandados por Francis Drake, atacaron posesiones hispanas en
América inaugurando la era de los corsarios y piratas.
Los ingleses, como se recordará, habían roto con la Iglesia católica bajo el reinado
del famoso Enrique VIII; pero su hija María (con Catalina de Aragón), llamada La
Católica asume el trono entre 1553 y 1558 abriendo una brecha de indecisión religiosa
oficial. Carlos V arregló el matrimonio de la reina inglesa con su hijo Felipe, en 1555,
lo que debía aparentemente asegurar la paz entre sus naciones. Pero, María murió apenas
tres años después y el ya rey español pasó a los brazos de Isabel de Valois, de
Francia, lo que le aseguraba la paz con los franceses. En 1558 fue coronada Reina de
Inglaterra otra hija de Enrique VIII (con Ana Bolena), Isabel I quien era protestante,
enemiga jurada de los españoles y enérgica promotora de la grandeza de su país. Felipe
II se casó cuatro veces en matrimonios de los que enviudó sucesivamente, pero que le
aseguraron alianzas estratégicas en su oportunidad. Sus esposas fueron María de
Portugal, María Tudor de Inglaterra, citada arriba, Isabel de Valois (de Francia) y Ana
de Austria. Felipe II murió en 1598 luego de retirarse a su gigantesco convento y
monumento llamado El Escorial, cediendo el paso a Felipe III que reinaría hasta 1621.
Orígenes del periodismo peninsular
El que no hubiera periodismo formal en la Europa de la Edad Media no quiere decir que se
estuviera desinformado. Las noticias volaban, literalmente, de un país a otro y sobre
todo las que afectaban a las mayorías. Es verdad que habría que distinguir las noticias
a las que tenía acceso el pueblo, el llamado vulgo en su mayoría analfabeto, que tenía
intereses concretos y menudos; y las noticias que afectaban intereses mayores, es decir, a
burgueses, nobles, eclesiásticos y por supuesto a los Estados. En el primer nivel se
contaba con una tradición antigua de circulación de noticias cuya historia se pierde en
los últimos días del Imperio Romano, aquellos en que los informadores se agolpaban al
pie del rostrum para colectar y vender noticias. Fueron los primeros verdaderos
periodistas, aunque Giuliano Gaeta rescata a los aedas griegos.
En la Europa fragmentada de la Edad Media la información estaba controlada por quienes
poseían la escritura y manejaban el sistema de pregoneros para dar a conocer las
novedades oficiales. Sin embargo, al lado de este sistema formal reverberaba la
circulación de noticias a través de los viajeros, los peregrinos, los juglares, los
trovadores. Vásquez Montalván opina que la necesidad de relación comercial alienta la
información que llegará por medio de los peregrinos, los trovadores (figura
culturalmente más noble...), y el juglar de quien Hauser dirá:
Pertenece a la gente desarraigada,
vagabundos y rameras, clérigos fugitivos y estudiantes perdularios, charlatanes y
mendigos. Se le ha llamado el periodista de su tiempo, pero cultiva
propiamente todos los géneros: la canción de danza como la de burlas, el cuento como el
mimo, la leyenda de santos como la epopeya.
Un elemento más en esta activa
circulación noticiosa quizá poco fidedigna, interesada y muchas veces distorsionada es
el comerciante viajero que no sólo intercambia objetos sino que también portaba datos,
novedades de las regiones por donde ha pasado. Todos estos elementos darán a la gente
común informaciones sobre victorias y derrotas, catástrofes naturales, matrimonios
reales, nuevos reyes, viajes, descubrimientos. Los ilustrados preferirán, por supuesto,
la noticia manuscrita sobre lo que se hubieran hecho estudios. Sáiz dice al respecto:
Se trataba evidentemente de una
información corriente unilateral, bien fuese pagada o basada en otras obligaciones.
Además existía ya desde épocas remotas un intercambio epistolar corriente entre
particulares que habitaban en lugares alejados y en el que junto a los asuntos personales
o comerciales se trataban también otros puntos dignos de ser conocidos. Así los
comerciantes se comunicaban mutua y regularmente todos los acontecimientos interesantes
[...] También los hombres de Estado acostumbraban a sostener un abundante intercambio
epistolar de esta naturaleza. Así un tal Laureano Pérez, que fue enviado en diversas
Cortes españolas, dejó centenares de cartas cuyo contenido es puramente
político-informativo, cambiadas con principales y caballeros de carácter privado, fuera
de su cometido oficial, y en las que recibía información y la daba a su vez.
No era por supuesto una característica
exclusiva de los españoles. La circulación de noticias manuscritas era cosa corriente en
la Europa de los comerciantes quienes ampliaban así sus negocios; de esta manera
sostenían mensajerías, postas y correos, especialmente en las ferias alemanas. Este
protoperiodismo encargado a recolectores de información, quienes a su vez lo pasaban a
copistas para su reproducción múltiple, alcanzó sus más altas expresiones con el
sistema de la célebre familia Fugger. Ellos mantenían corresponsales en toda Europa.
Primero conservaban el secreto de sus informes; pero luego lo compartieron con los
clientes haciendo crecer así su influencia la misma que llegó a ser enorme especialmente
en la segunda mitad del siglo xvi. La Casa Fugger archivaba celosamente sus Avisos o
Cartas y esto ha permitido conocer una colección de noticias de sus agentes. Allí se
revelará, por ejemplo, el interés de los Fugger por las nuevas de España, en particular
de los arribos de oro de América como relatará Stephens:
Aparentemente Fugger no fue ajeno al
sensacionalismo como se ve en estos detalles del reporte de algunas ejecuciones en
Zaragoza: A Don Juan de Luna le cortaron la cabeza de frente y a Don Diego por la espalda.
A Ayerbe y Dionisio Pérez simplemente les cortaron las gargantas y fueron dejados
desangrarse hasta morir. Pedro de Fuerdes fue estrangulado con una soga. Luego de muerto
fue descuartizado en cuatro y los cuatro cuartos colgados en las calles de
Zaragoza...
Los archivos Fugger han sido publicados
parcialmente y allí se confirma que hicieron importantes negocios en España. Llegando a
negociar con Carlos V, en 1531, una expedición alemana para colonizar Sudamérica más
allá de Chincha, esto es, el límite de la gobernación que se le había concedido a
Francisco Pizarro. Las tierras que debían colonizar eran enormes desde Chincha al
Estrecho de Magallanes en una faja de 400 millas de ancho. Incluso se redactó un contrato
con detalles sobre fortalezas, derechos de aduana, etc. Pero el proyecto era de seguro
impracticable porque una cosa era planificar y conceder en Madrid y otra enfrentarse a los
rudos pioneros que avanzaban conquistando tierras a sangre y fuego. El hecho es que el
contrato o capitulación nunca fue ratificado por el emperador. En dichos archivos se han
encontrado también referencias al Perú, como comenta Trazegnies:
Ciertamente, el Perú no podía estar
ausente de estas noticias. A veces, su presencia es simplemente una sombra lejana, pero
determinante en Europa. Así, se advierte la importancia del oro peruano cuando el agente
de los Fugger señala que en Sevilla se espera impacientemente la llegada de la flota del
Perú que carga 17 millones de plata y una cantidad no precisada de oro, además de 13
arrobas de carmín y algunas otras mercaderías...
Hay más referencias todavía como cuando
el agente en Venecia informa, el 15 de agosto de 1597, de rumores sobre un levantamiento
de indios y españoles en el Perú contra el Virrey Velasco; la noticia, dice el
corresponsal, es mala porque puede ser que se interrumpa el flujo del oro y la plata hacia
Europa. Los Fugger también se informan de un terremoto sucedido en Arequipa el 28 de
febrero de 1600 mediante la carta de un sacerdote que los agentes de noticias transcriben.
Las hojas copiadas a mano evolucionaron hasta portar varias noticias, éstas eran
conocidas como Relaciones, Hojas Volantes, Avisos,
Hojas de Noticias, Cartas Nuevas, todos títulos que se
trasladaron a la noticia impresa. Esto sucedió debido a que aquel excelente negocio, que
era la venta de la noticia manuscrita de necesariamente pocos ejemplares por razones
obvias, sufrió su primer gran tropiezo cuando la imprenta de Gutenberg hizo su irrupción
en la historia, hacia 1450.
La imprenta tuvo una difusión que
podría ser descrita como explosiva. En pocos años prácticamente toda Europa contaba con
la máquina, los tipos, tinta, etc., que habían desarrollado Gutenberg y sus discípulos.
Las primeras noticias de textos impresos con tipos de metal y tinta en España datan de
1468, afirmándose que el primero fue una Gramática, aunque hay una discusión al
respecto. El hecho es que al final del siglo xv se imprimen, con el método moderno,
noticias tan importantes como la toma de Granada, cartas de Cristóbal Colón sobre su
descubrimiento (De insulis in mare Indicio nuper inventis la cual tuvo varias ediciones) y
otras Relaciones sobre la derrota de los moros en Granada.
La censura
La historiadora del periodismo español María Dolores Saiz escribió que:
la aparición de la imprenta
conmocionó los esquemas de comunicación desarrollados a lo largo de la Edad Media y
alertó a los poderes públicos sobre el peligro que suponía la difusión indiscriminada
de noticias. La Iglesia y el Estado coincidieron en la necesidad de establecer un control
riguroso sobre todas las publicaciones. Las limitaciones y dificultades establecidas para
la concesión de licencias de impresión por parte del Estado permitieron la regulación y
el control de la imprenta...
La primera disposición relacionada con
la imprenta partió de los Reyes Católicos en 1477 cuando eximieron de impuestos al
impresor y librero Teodorico Alemán. Poco después se dictó la primera ley general de
imprenta, en 1480, donde estipulaba que los libros extranjeros no pagarían impuestos
para que con ellos se hiciesen los
hombres letrados. La excepción de derechos comprende todos cuantos se introdujesen por
mar y por tierra, y que no satisficiesen ni almojarifazgo, ni diezmo, ni portazgo, ni
cualquier otra clase de derechos.
Pero, aquella actitud receptiva hacia la
cultura duró muy poco pues los Reyes debieron acatar en una primera instancia las
disposiciones de la Bula Papal de 1487 que prohibía la publicación de libros no
autorizados. Debe recordarse que la Iglesia ya tenía una larga historia con relación a
los escritos que consideraba heréticos o perjudiciales; fue así como en 1501 el Papa
Alejandro VI lanzó la Encíclica sobre la imprenta, siguiéndole en cascada una serie de
disposiciones que apretaron cada vez más el cerco sobre los libros prohibidos. Los Reyes
Católicos promulgaron, en 1502, una Pragmática que resultó ser la primera ley
reguladora del derecho de impresión, es decir, la censura. Allí se lee:
Mandamos y defendemos, que ningún
librero, ni impresor de molde ni mercaderes, ni factor de los suso dichos, no sea osado de
hacer imprimir, de molde de aquí adelante por vía directa o indirecta ningún libro de
ninguna Facultad o lectura, o obra, que sea pequeña o grande, en latín o romance, sin
que primeramente tenga para ello nuestra licencia o especial mandado...
Más adelante se detallaban los castigos:
multas, quema de libros, suspensión de licencia para trabajar, etc. La creación del
Santo Oficio (la Inquisición) por el Papa Pablo II en 1542 institucionalizó la censura
eclesiástica y convirtió en un severo riesgo la lectura no autorizada. En 1554 Carlos V
y su heredero Felipe II decretaron las Reglas que se han de observar en el Consejo,
sobre licencias para imprimir libros nuevos porque aparentemente la antigua
Pragmática de 1502 resultaba insuficiente para el control. Felipe II acentuó la presión
con la Pragmática Sanción de 1558, titulada Nueva orden que ha de observarse en la
impresión de libros y diligencias, que deben practicar los libreros y las Justicias.
Allí se llegaba hasta el extremo de indicar que se debía inspeccionar a libreros,
casas de particulares sospechosos, universidades y monasterios, concediendo un rol
decisivo a la Inquisición en la administración de las nuevas normas.
Todo este aparato legal pasó a América en manos de los eclesiásticos y los
administradores quienes optaron inicialmente por la medida más cómoda: impedir que
hubiera una imprenta en los nuevos territorios. Así, todo lo que llegara en papel y tinta
en los barcos de España vendría absolutamente aprobado.
Relaciones, noticieros en España
Al abordarse la mitad del siglo xvi las Relaciones impresas (que todavía deben competir
con las manuscritas, aunque cada vez menos) se han popularizado en toda Europa y España,
pese a la estricta censura descrita líneas arriba. Entre las Relaciones, o relatos, más
antiguos que se conocen están el Tratado en que se contiene el recibimiento que en
Sevilla se hizo al rey Don Fernando, en 1477, o la Relación de la entrada de Fernando V
en Saona entre otras. Y sobre el reinado de Carlos V la lista es ya extensa observándose
un cambio importante: las Relaciones contienen varias novedades, aunque la primera página
anuncie solamente una: es un preludio de los esfuerzos por parte de los profesionales de
las noticias por llamar la atención sobre la noticia considerada más significativa. Como
aquella Carta que el muy ilustre señor Almirante de Castilla escribió a la muy noble y
muy mas leal ciudad de Sevilla. En la qual da entera relación de las cosas sucedidas con
las juntas de las comunidades, et la carta et requerimiento que les a embiado et la
respuesta. E otras cartas que embio a Toledo et a otras partes que circuló en 1520.
Los últimos años del siglo XV y
buena parte del XVI, marcan un momento de apogeo en el desarrollo de esta forma primitiva
de periodismo. La coyuntura política internacional permitía el protagonismo hispano y
facilitaba el interés por las noticias que publicaban nuestras Relaciones,
comentará Sáiz, quien también se refiere a Kastner: (las publicaciones
españolas) constituían fuentes especialmente codiciadas, de las que sacaban su material
los impresores extranjeros. Los periódicos españoles eran los que daban la pauta en lo
referente a todo lo que se desarrollaba fuera de Europa, ya que las noticias venían a
ésta por medio de barcos españoles partiendo de puertos hispánicos, para tomar el
camino de la prensa, difundiéndose así por todo el país y salir luego a los demás
Estados....
Como ejemplo de una pieza periodística
histórica está la titulada Suma y Compendio de todas las Chronicas del mundo desde su
principio hasta el año presente, traduzida por el bachiller Francisco Thamara,
Cathedratico en Cadiz. Es la Chronica de Juan Carrion, con diligencia del Traductor
quitado todo lo superfluo y añadidas muchas cosas notables de España. En Medina del
Campo. 1553. Aquí se puede leer detalles de sucesos como nacimientos reales,
fallecimientos de notables y hasta algo del Perú:
Este año (1548) apaziguó el
licenciado de la Gasca las rebueltas del Peru, que auia movido Pizarro, venciendole en
batalla, y cortandole la cabeza como traydor, y haziendo justicia de los que avian seguido
la parte de Pizarro, y trayendo a obediencia del Emperador a todos los demás.
Más adelante se leerá en la parte
correspondiente a 1550: Este año volvió el de la Gasca del Peru y traxo grande
cantidad de oro y plata para el emperador de allí. Los historiadores de la prensa
en España coinciden en que Sevilla era el corazón de la Relaciones. Allí se redactaban,
imprimían, enviaban a otras ciudades, al extranjero y se vendía en las plazas
principales. Los impresores sevillanos tenían competidores en Medina del Campo, Córdova,
Valladolid y Madrid aunque en esta ciudad, la capital de España, en menor proporción por
el rechazo de Felipe II a estas publicaciones. Hubo Relaciones de gran circulación como
ésta, que daba noticia de éxitos en la campaña contra sublevaciones de los moros que
habían sobrevivido a las grandes derrotas iniciales:
Relación muy verdadera sacada de una
Carta que vino el Ilustre Cabildo y regimiento, desta Ciudad De lo sucedido al señor
Marqués de los Velez Adelantado y Capitán General del Reyno de Murcia con los moriscos
rebelados, y de muchas victorias y recuentros que con ellos ha habido en el Alpujarra y en
la sierra. Desde su primer alzamiento hasta oy: nueve de Enero deste año de mil y
quinientos y sesenta y nueve. Impressa en Toledo. 1569.
Otra que causó sensación fue la
relativa a la batalla de Lepanto, aquella donde estuvo Miguel de Cervantes:
Copia y treslado de una carta venida a
la corte de su majestad a los veynte y tres de Noviembre en que se cuenta muy en
particular la victoria avida de los Turcos en la batalla naval, con el repartimiento que
se hizo de los baxeles y artillería de la armadfa vencida, y de otras cosas muy notables.
Medina del Campo. 1571.
Sobre el tema circuló: Relacion muy
verdadera de las pressas de Castil nuevo y Camna: que la armada veneciana ha avido despues
q los turcos fueron vencidos por el señor Don Juan de Austria. Y otras cosas
notables y acontecidas. Toledo. 1572. Todas las informaciones no eran, por supuesto, de
tal calibre y no merecían ser impresas. Para esto bastaba el rumor, como dice Altabella:
En el siglo xvi crepita en todo su
apogeo, en la vida madrileña, la fórmula del periodismo oral, en tres puntos del eje
urbanístico que va, aproximadamente, desde la plaza de Santa Ana a la plaza de Oriente,
pasando por la Puerta del Sol. Los tres célebres mentideros de la Villa y Corte: el de
Representantes, las Losas de Palacio y las Gradas de San Felipe...
Por su parte Pérez Pastor relata:
De todas partes del mundo llegaban a
Madrid cartas y relaciones con noticias de gran interés y además porque en Sevilla,
Valencia, Valladolid, Medina del Campo y otros puntos de España se publicaron en tan gran
número, que si se hiciera un catálogo de estas Relaciones, resultaría, además de
interesante, copiosísimo [...] Sin embargo, durante del reinado de Felipe II, dichas
Relaciones no se imprimieron en Madrid. Se dio la batalla de Lepanto y tanto en Italia
como en España se multiplicaron las Relaciones de la batalla naval pero
ninguna fue impresa en Madrid.
El mismo autor relata que Felipe II tomó
aversión a las Relaciones debido a un incidente respecto de la famosa derrota de su
Armada Invencible. De manera ciertamente inconveniente se redactó y publicó en Lisboa
una Relación verdadera del Armada, que el Rey Don Felipe nuestro señor manda juntar en
el puerto de la ciudad de Lisboa en el Reyno de Portugal el año de 1588. Las
informaciones detalladas sobre la armada de Felipe debieron ser conocidas por los
ingleses. Pero peor fue lo que siguió:
Poco tiempo después se hizo circular con
profusión la noticia de la victoria de la misma Armada. A los pocos días se supo el
desastre de nuestra marina, y se mandó recoger la falsa relación para ocultar nuestra
verguenza [...] Con estos antecedentes se retrae el más aficionado, y nada de particular
tiene que Felipe II se opusiera a que todos los días saliera una hoja suelta contando los
sucesos prósperos o adversos.
La lista de Relaciones está contenida en las variadas historias de la imprenta en
diversas ciudades españolas (ver Bibliografía) y que dieron a la luz material impreso de
todo tipo. En dichos catálogos figuran los siguientes materiales: Pragmáticas
(disposiciones gubernamentales), Relaciones (noticias), Responsos (discursos fúnebres),
Sermones, Historias (relatos históricos), Constituciones (piezas notariales de formación
de empresas), Discursos, Romanceros, Pregones, Crónicas, Manuales, Compendios, Tratados
(textos científicos) Memoriales, Poemas, Catecismos, Comentarios (noticias comentadas por
algún personaje notable).
América era un gran mercado para los impresos españoles, sean libros o noticias así
como las noticias americanas apasionaban a los que seguían las fantasías de las riquezas
del imperio de ultramar. Por eso tuvo tanto impacto la Relación que se envió desde
Méjico, en 1541, y que fue reimpresa en Madrid en 1542 sobre el gran terremoto que
destruyó Guatemala en setiembre de 1541 (sobre la que trataremos con detalle en el
Capítulo sobre las Relaciones americanas). Citemos finalmente a Lafuente, autor de una
monumental historia de España:
No abundó este reinado (de Felipe II,
N. del A.) en escritores políticos, y si alguno podemos citar, como el célebre
secretario de Felipe II, Antonio Pérez, fue porque la persecución y el despecho movieron
su pluma y le impulsaron a escribir fuera de su patria en defensa propia y en queja de los
padecimientos y agravios que había recibido de su rey. Sus Relaciones y Comentarios en
que trata de sus favores, de su caída, de su proceso, de sus prisiones y fuga, aunque
cargados a veces de una erudición afectada, están escritos con energía y viveza...
[...] Más progresos hizo en este reinado la literatura histórica. Las historias
particulares de reinados, sucesos, ciudades e instituciones abundaron ya en número y
apareció la general de España...
No debe olvidarse que eran los tiempos de
Fray Luis de Granada, Fray Luis de León, Santa Teresa de Jesús, Lope de Vega, que
compuso un poema épico y periodístico en 1598, La Dragontea, celebrando la
derrota y muerte de Francis Drake en América. Alonso de Ercilla (La
Araucana), Lope de Rueda, Diego Hurtado de Mendoza y, por supuesto, Miguel de
Cervantes con su legendario Don Quijote de la Mancha.
La imprenta en América
Por varias décadas la corona hispana impidió que se instale una imprenta en sus vastos
territorios de ultramar, probablemente porque temían que saliese fuera de su control tal
como había sucedido en algunos países europeos en los que las hojas impresas servían de
instrumento eficaz de subversión y difusión del temido luteranismo. Así, todo lo que se
leía o compraba para leer en América debía llegar de España previa revisión de los
censores de la Inquisición, aunque muchas veces tal control era burlado, como comenta
Leonard en su celebrado texto sobre los libros que trajeron los españoles a América. Al
final fue la propia Iglesia la que reclamó autorización para la instalación de la
primera imprenta en Méjico, el Virreinato de Nueva España. El Obispo Juan de Zumárraga
se dirigió directamente al emperador hacia 1533 pidiéndole licencia para un taller,
alegando que hacía falta más libros para difundir la fe. El impresor fue Juan Pablos,
empleado de Juan Cromberger
hijo de Jacobo, impresor alemán
establecido en Sevilla desde 1500, y atendió las solicitudes del obispo Zumárraga y el
virrey Mendoza para establecerse en Méjico, lo que hizo mediante un contrato con Juan
Pablos, de origen lombardo, quien instaló su taller a mediados de 1539 en la Casa de las
Campanas...
La Casa Jacobo Cromberger, por muchos
años los mayores impresores y comerciantes de libros en Sevilla, había obtenido del
emperador la concesión monopólica para vender libros en Méjico en un privilegio que
conservaron hasta mediados del siglo xvi. No extrañó entonces que Juan Cromberger fuera
quien lograra el permiso para instalar la primera imprenta americana asociándose con el
citado Juan Pablos, un nativo de Lombardía que viajó a Méjico. Hay una discusión sobre
cuál fue realmente el primer libro impreso en la capital de Nueva España pues hay
quienes afirman que Escala Espiritual para llamar al cielo, de San Juan Clímaco, fue
impreso entre 1532 y 1533; pero, no hay ejemplares de la obra. La Padilla. Por lo tanto se
considera como el primer libro impreso en América a la Breve y más compendiosa doctrina
cristiana en lengua mexicana y castellana que contiene las cosas más necesarias de
nuestra santa fe catholica para aprovechamiento destos indios naturales y salvación de
sus ánimas. Le siguió un Manual de adultos, en 1540.
La imprenta en el Perú
Antonio Ricardo o Ricardum, o Ricciardi, nació en Turín y trabajó desde muy joven
iniciándose en la tipografía en Venecia. De allí pasó a Lyon, en Francia, donde
trabajó brevemente para viajar después a España donde había, hacia 1560, gran
actividad en las imprentas. Ricardo (castellanizó el apellido, con gran sentido
práctico) estuvo en Valladolid, en Medina del Campo, trabajando en el negocio de imprenta
con la conocida familia Del Canto, de cobrador de misales y breviarios. Se coincide en que
le resultó muy difícil obtener la licencia para pasar al Nuevo Mundo, al imperio de
ultramar, con dirección a Méjico. Había conseguido cartas de recomendación para el
Virrey para que le concedieran tierras.
Finalmente, viajó a Méjico en noviembre de 1569 instalándose en la capital y
asociándose más tarde con el francés Pedro Ocharte, el titular del negocio. Se
independizó para trabajar con la Compañía de Jesús, los jesuitas, y editó algunos
textos religiosos y obras de cultura. Se casó con doña Catalina Aguda, mexicana, cuya
dote no alcanzó para resolver los problemas de deudas que agobiaban a Ricardo y que,
especula Eguiguren, podrían haber sido la causa de su determinación de viajar al Perú.
El hecho es que siempre bajo el amparo de los jesuitas, quienes querían instalar una
imprenta en Lima, pidió licencia para viajar con sus ayudantes Pedro Pareja y Gaspar de
Almazán y habiendo logra permiso a duras penas viajó al puerto de Acapulco en marzo de
1580. La intención era alcanzar el navío que conduciría al Perú a Pedro de Arteaga y
Mendiola, Fiscal de la Real Audiencia de Méjico y quien lo conocía y apreciaba. Pero,
Ricardo llegó tarde al puerto cuando ya Arteaga había zarpado.
Siguieron una serie de peripecias para Ricardo y su familia hasta que por fin partió en
el navío San Juan, parando en diversos puertos hasta llegar a Realejo, en Nicaragua,
donde fue nuevamente retenido por el Gobernador Artieda quien le concedió licencia para
seguir en noviembre de 1580. Pero, cuando llegó a Lima le resultó imposible instalar su
taller, pese que su protector Arteaga estaba ya en la ciudad. El Ayuntamiento apoyó su
pedido y había en general un sentimiento favorable hacia Ricardo. El problema central
era, sin duda, su condición de extranjero que provocaba recelo; pero, sobre todo, era el
afán de las autoridades de no comprometerse pues las suspicacias y desconfianzas eran
parte de la cultura española y limeña por añadidura. Por fin llegó el primer encargo,
el Catecismo para doctrina de los indios y el Confesionario y Preparación para la muerte,
ambos en lengua quechua y aymara, pues su edición era una decisión real y era absurdo
hacerla en España o Méjico cuando en Lima existía una imprenta encajonada y tres
tipógrafos anhelantes de comenzar a trabajar.
Cuando estaba trabajando en el texto Doctrina Christiana y catecismo para instrucion de
Indios, y de las personas que han de ser enseñadas en nyuestra santa fé... debió
interrumpir el trabajo para imprimir de urgencia la famosa ley imperial titulada
Pragmática de los Diez días del Año. Ésta cumplía con lo ordenado por el Concilio y
el Papa Gregorio XIII sobre la necesidad de reordenar el calendario. Se había fijado como
fecha clave el quince de octubre de 1584, al cual se debía quitar diez días y recomenzar
con cinco, inaugu-rándose así el llamado Calendario Gregoriano. La única posibilidad de
hacer conocer y cumplir la orden en el Virreinato del Perú era por medio de la imprenta
de Ricardo, y así se hizo por disposición del virrey Martín Enríquez. Ya distribuida
la orden real Ricardo pudo terminar de imprimir su texto religioso; luego, en 1586
imprimió Arte y Vocabulario en la Lengua General del Pirú del sacerdote Torres Rubio.
Ricardo fue el único impresor de Lima hasta su muerte en 1606, sucediéndolo Francisco
del Canto, de la familia del mismo nombre que poseía talleres muy conocidos en Medina del
Campo, España.
El virtual monopolio de Ricardo hizo posible que resultara el impresor de la primera pieza
noticiosa peruana, la Relación que redactó el Correo Mayor Pedro Balaguer de Salcedo, y
que examinaremos en detalle en el Capítulo IV; así como la carta del inglés Richard
Hawkins a su padre, ambos en 1594. Entre los trabajos de Ricardo, que no estuvieron
ligados a la Iglesia, se encuentran el discutido Arancel Real de Alcabalas de 1592, las
Ordenanzas del virrey Marqués de Cañete sobre los excesos de los Corregidores en el
trato con los indios. Además, el Memorial de Pedro Arana sobre el levantamiento en Quito,
en 1592, en protesta por el aumento de impuestos que significaba el citado arancel de
alcabalas, que se publicó en 1594. Y, finalmente, el célebre Arauco Domado de Pedro de
Oña, que Antonio Ricardo editó en 1596. Este libro, que fue más tarde reimpreso en
España, le provocó serios problemas a Ricardo por acusaciones de la Inquisición al
autor. Aunque nuestro personaje era sólo el impresor tuvo que pedir asilo en el Convento
de San Francisco, en 1596, siendo incluso amenazado de excomunión porque los inquisidores
habían observado algunos párrafos.
El pregonero
El oficio de pregonero, aquel que ofrece o anuncia algo a viva voz, es probablemente tan
antiguo como el de quienes recogían la información y que serían después llamados
periodistas. Evidentemente la necesidad de noticias, información de cualquier tipo y
mejor si responde a sus intereses directos, fue siempre una característica consustancial
al ser humano. El historiador Gaeta, por ejemplo, nos habla de los strilloni
(chillones en traducción literal) que eran contratados por los comerciantes
en los puertos griegos y romanos para que, al pie del barco, gritaran las mercancías que
acababan de llegar. Era un empleo y probablemente había gritones mejores que
otros, de voces más potentes y, por tanto, más apreciados por quienes querían que se
difundiera su mensaje. Los pregoneros formaron parte del sistema de información de la
humanidad por muchos siglos; muchos testimonios dan cuenta de su presencia en diferentes
etapas importantes de la historia, ya sea para difundir ordenanzas, leyes, ofrecer en
venta o pedir compra.
La institución de la pregonería no ha
desaparecido porque en muchos lugares sigue existiendo el sistema de convocar a voces para
dar a conocer algo. En el Perú, por ejemplo, en muchas ferias provincianas es posible ver
a herederos de aquellos pregoneros; pero, ahora premunidos de altavoces eléctricos,
ofreciendo, vendiendo, avisando... Los historiadores de la prensa española encontraron
referencias sobre pregonerías, pregoneros y pregones en viejas colecciones de documentos
de la administración de las ciudades, especialmente hacia mediados del siglo xv,
coincidiendo con la aparición de la imprenta. Al terminar el siglo xvi el oficio se
había ya institucionalizado, formalizado, de tal manera que cuando algún vecino de una
ciudad española quería, por ejemplo, vender algo debía llenar una hoja impresa, un
formato que se adquiría en el Concejo. Rodríguez Moñino localizó uno de estos formatos
en Extremadura en el cual se lee:
PREGONES DESTA ........ (ciudad) o
cualquier de vos. Yo vos mando que traygays en pregon, y pública almoneda...... días
continuos, deisiendo quien quiere comprar ................... que le venden por bienes
de.............. a pedimento de .......... Y passado el dicho termino pareced ante mi con
la persona que mas viere por ellos para que yo los mande rematar, y hazer pago a la parte.
Fecho en............ a ..... Dias de mil quinientos sessenty..... años.
Resultará normal entonces encontrar a
los pregoneros ejerciendo su oficio en las nuevas ciudades españoles conquistadas, en
Méjico primero y luego en Lima. Debemos hacer un paréntesis para citar que pregonero fue
el último oficio de Lázaro, el personaje del famoso Lazarillo de Tormes, novela
picaresca publicada en 1554.
En la edición anotada por Francisco Rico (RBA Editores, 1992) leemos en la página 130:
... Y con favor que tuve de amigos y
señores, todos mis trabajos y fatigas hasta entonces pasados fueron pagados con alcanzar
lo que procuré, que fue un oficio real, viendo que no hay nadie que medre, sino los que
le tienen.
En el cual el día de hoy vivo y resido a
servicio de Dios y de Vuestra Merced. Y es que tengo cargo de pregonar los vinos que en
esta ciudad se venden, y en almonedas y cosas perdidas, acompañar los que padecen
persecuciones por justicia y declarar a voces sus delictos: pregonero, hablando en buen
romance.
Hame sucedido tan bien, yo le he usado tan fácilmente, que casi todas las cosas al oficio
tocantes pasan por mi mano; tanto, que en toda la ciudad, el que ha de echar vino a
vender, o algo, si Lázaro de Tormes no entiende en ello, hacen cuenta de no sacar
provecho.
El anotador, Rico, dice citando a un autor de la época de publicación del Lazarillo...,
que pregonero era
el oficio más infame que hay [...]
hasta el extremo de estar quienes lo ejercían equiparados por Real orden a negros,
matarifes y verdugos, y excluidos del honroso servicio militar. En las obras de S. de
Horozco el pregonero aparece ejerciendo todos los oficios de que habla Lázaro.
Lo confirmará más tarde Deleito y
Piñuela al examinar los pequeños oficios del pícaro durante el reinado de Felipe IV
encontrando a los pregoneros junto con mendigos, caldereros, mozos de mulas,
traficantes, buhoneros, inválidos, vendedores, arrieros y titiriteros, músicos
ambulantes y prestidigitadores y hasta esbirros, verdugos y maleantes en general.
Los pregoneros en Méjico y el Perú
La administración española seguía de cerca a los conquistadores y sentaba con rapidez
las bases del nuevo gobierno. Apenas se producía la toma, o fundación de una ciudad, era
urgente el nombramiento de un Ayuntamiento o concejo municipal que dictara las normas a
que debían sujetarse los nuevos vecinos. Las primeras noticias de pregoneros en Nueva
España se encuentran en las actas del ayuntamiento de Méjico en 1524, aunque es probable
que existiesen desde la instalación del primer ayuntamiento de fines de 1522. Leamos a
Reed Torres:
Es Pedro del Castillo, escribano que
fue por muchos años del Ayuntamiento de Méjico, quien nos hace saber que Francisco
González era el pregonero oficial del cabildo en ese año, al que nosotros consideramos
como primero de la Nueva España.
[...]
Francisco González pregonaba en plazas, mercados y por las más concurridas calles de la
capital de Nueva España. Encontramos así que el 4 de noviembre de 1524, por
mandado de los dichos señores, justicia y regidores, González pregonó en la plaza
de la ciudad, la advertencia y exhortación a los propietarios de solares para que
cercaran su propiedad so pena de ser Incautada por las autoridades y entregada a otra
persona que se comprometiera a colaborar a que la capital se viera más limpia.
Prácticamente de cada sesión de cabildo
salían órdenes de pregonar disposiciones que, originalmente, estuvieron ligadas al nuevo
gobierno en general pero luego se restringieron a cuestiones vecinales. En el siglo
observado, los pregoneros constituían una fuente de noticias aun cuando éstas no fueran
tal como las conocemos hoy. En relación al Perú debe recordarse que Lima fue fundada por
Francisco Pizarro en enero de 1535 en el valle del río Rímac, el cual era especialmente
pródigo en árboles frutales. Pero, los recién llegados requerían de madera para sus
nuevas casas y sus cocinas; por eso, emprendieron una rápida destrucción de los árboles
a tal punto que los flamantes concejales decidieron detenerla por la fuerza. En la sesión
del 7 de febrero de 1535 se prohibió cortar árboles sin permiso del Cabildo. En el Libro
de Cabildos de colás de Ribera, se lee al final:
En la dicha cibdad delos Reyes en
syete dias de dicho mes e año dicho acabado de salir de misa mayor se apregono lo desuso
contenydo por voz de pedro de color negro estando presentes muchas personas testigos
q fueron presentes el padre Pineda e juan tello alcalde e otros.
Es seguro que para convocar a los
limeños (quienes no eran muchos todavía) recurrieron al viejo método de los tambores y
flautas, esto es, atabales y chirimías como se decían entonces. En el Cabildo del 30 de
julio del mismo año se decidió nombrar un pregonero por un año asignándole un sueldo
de cien pesos de oro, en dinero que se obtendría de las penas que se aplicaran para
el gobierno desta cibdad.... El 11 de setiembre ya aparece en las actas el primer
pregonero, Bartolomé Sánchez, dando a conocer en la plaza mayor disposiciones reales
sobre el trato a los negros:
Apregonose esta ordenanza e este dicho
dia en la plaza publica desta cibdad ante muchas personas por boz de bartolome sanchez
pregonero e estando por testigos hernando varela efrancisco de presa.
Los pregoneros tenían una tarifa, un
arancel, que debía ser fijado por el ayuntamiento en sesión ordinaria. En el cabildo de
26 de noviembre de 1536 se decidió que el Arancel del Pregonero sería:
Qlleve de derecho de todos
bienes q vendiera en almoneda de difuntos y bibos, por el primer ciento de lo
q vendiere Tres pesos....
Epor los demas peso en medio decada ciento...
Delos bienes q vendiere por execucyon y se le de por cada pregon medio
peso....
Y porel remate un peso...
De cada pregon q diere dequalquyera cosa q apregonare medio peso de cada
pregon....
De cada uno q llamare ante qualqyer juez apedymento departe lleve tres reales.
El derecho de pregonar se adjudicaba por
remate, como consta en el acta del 16 de abril de 1538 que transcribimos completa:
Este dia sejuntaron ensucabildo e
ayuntamiento segun q.lo han de uso de costumbre elmuy magnifico señor donfrancisco
pizarro adelantado capitan general egovernador porsumags enestos Reynos elos
muynobles señores justicia e Regidores dela dicha cibdad conbiene a saber hernan gonzales
alcalde hordinario e elveedor garcia desalzedo yel fator yllan suares de carvajal ediego
de aguero e antonyo picado e geronymo dealiaga Regidores yen presencia demy
pedrodecastañeda escribano desu magt edel cabildo loq su señoria e mercedes
hizieron ehordenaron eslo syguyente.
este dia parecio antesuseñoria emercedes Rodrigo de Retambes edio porla pregoneria desta
cibdad ciento diez pesos deoro cyendole Rematada por un año qcomienza a corer en
syguyente desde oy e se obligo delos dar e pagar por su persona e bienes aeste magnifico
cabildo o a su procurador ensu nonbre porlos tercios del año de quatro en quatromeses la
tercia parte elo firmo - pedro de castañeda.
suseñoria e mercedes le Remataron en el dicho precio la dicha pregoneria porel dicho
tienpo elepidieron fianzas qlo pagara segund ecomo por el es echo e declarado e
luego salio por su persona ebienes avidos epor a ver dedar epagar al dicho cabildo e asu
procurador ensu nonbre los dichos ciento ediez pesos de oro por unaño de quatro en quatro
meses latercia parte dellos epara ello se obligo en forma eno firmo porq dixo
qnosabia testigo el veedor salzedo eyllan suarez decarvajal e antonyo picado
Regidores...
¿Cómo era posible ser pregonero si no
se sabía siquiera firmar, según se desprende de la lectura de las últimas líneas?
Quizá no le hacía falta porque él administraba la pregonería y cobraba, pero no
voceaba los encargos. Y los encargaba a otros a precios ínfimos. Los pregoneros
identificados en el siglo xvi son los siguientes:
Pedro,de color negro
Juan Sánchez
Bartolomé Sánchez
Rodrigo de Retamales
Pedro Cafre
Franciso de Quiroz
Pedro Ortega
Juan de Rojas
Andrés de Frías
Juan Mendoza(mulato)
Pedro Gutiérrez de Valdelomar
Pedro Gutiérrez
Diego de Padilla
Enrique Hernández |
1535
1535
1535
1536
1537
1551
1551
1551
1553
1555
1556
1557
1559
1581 |
Esta lista tomada del trabajo de Schofield no es completa, es decir, que faltan los
nombres de los pregoneros reales pues parece como dijimos arriba que quienes
ganaban la Pregonería contrataban a otros pregoneros. El sistema se usaban también en
provincias, como se constata por la ordenanza de Carlos V sobre los indios y otros asuntos
importantes, en 1544, que dice al final:
... y porque nuestra voluntad es que
las dichas hordenanzas y declaraciones dellos suso incorporadas se guarden e cumplan nos
mandamos que las veays y las guardeys e cumplays y esecuteys e hagas cumplir y esecutar
contodo y por todo segund y como en ellas en cada una dellas se contiene e contra el tenor
e forma dellas ny de lo enellas conthenido sea publico y notorio a todos hazerlas
apregonar en esa ciudad de los reyes y en las otras ciudades villas y lugares desa
provincia del Peru por pregonero y ante escribano publico. Dado en la villa de Valladolid
a veynte e tres dias del mes de agosto de myl y quinientos quarenta y tres años.
La ordenanza se pregonó en Piura el 29
de mayo de 1544 por boz de bartolome negro por defeto de no aver en la dicha cibdad
pregonero español. En Trujillo la voceó Juan Henríquez, pregonero público, el 20
de abril; en Lima el 23 de mayo lo hicieron los pregoneros Henríquez y Retamales en
presencia de mucha gente. Los pregoneros se encontrarán en diversos episodios de la
historia de las colonias españolas en América, sea en Buenos Aires, como escribe Zabala
y Gandia, en Caracas (Actas del Cabildo), etc. En aquella agitada etapa de las guerras
civiles, especialmente la rebelión de Gonzalo Pizarro, varios cronistas, verdaderos
antecesores de los periodistas, redactaron relatos muy detallados de combates, ejecuciones
y anécdotas. Y no faltan allí los pregoneros. Por ejemplo, en la Anónima Relación de
las cosas del Perú desde 1543 hasta la muerte de Gonzalo Pizarro, publicado el 1870, el
cronista cuenta la muerte de Juan de la Torre, enemigo de Pizarro:
... y el licenciado Cepeda, que a la
sazón era teniente del dicho Gonzalo Pizarro (habiéndose desestido del cargo de oidor
que de España había traído de Su Majestad), le prendió, y llevándole a la cárcel
pública le hizo poner en quistión de tormento, y habiendo confesado con poca dificultad
lo que pasaba acerca del caso, le condenó a cortar la cabeza; la cual fue cortada
públicamente con voz de pregonero, junto al rollo, en presencia del dicho licenciado
Cepeda, diciendo el pregón: Por amotinador e alborotador destos reinos.
Probablemente no era muy rentable el
oficio. En un acta de 1581 encontraremos al pregonero Henríquez
diziendo que le abia muchos años que
servia a esta ciudad y estava pobre que pedia e suplicaba se le mandase dar lucto por las
honrras de la reyna nuestra señora y los dichos señores mandaron que se le dieran seys
baras de bayeta...
Finalmente la confirmación de lo poco
considerado del oficio nos lo da nuevamente Guamán Poma cuando en su célebre reclamo,
donde describe instituciones y personajes de comienzos del siglo xvii, ubicó a los
pregoneros en el escalón más bajo, los que llamó Mandoncillos:
son indios tributarios y
cabildo de su Majestad. Estos hande servir en el oficio de alcaide o pregonero, o verdugo
de este reino, los indios mandoncillos de cinco indios tributarios, que no falte un indio,
antes sobre, para que se le dé título...
Y ya en la denuncia los acusó, junto con
alcaldes, alguaciles mayores y menores, etc., de ser grandísimos ladrones.
Pidió que a pregoneros, alcaldes y verdugos no se les pagara más un maravedí y que lo
cobren en alimentos de chacra.
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