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AVIVANDO EL YO (IRREVERENIA, INDIVIDUALISMO Y FORMALISMO): 
LOS 90's

 

           El contexto social, político y económico de ésta última década instauró un clima de artificial estabilidad, de presunto cambio progresivo ante la crisis heredada de años anteriores, silenciando con su autoritarismo —que tuvo en el autogolpe del 05 de abril su máxima expresión de imposición dictatorial— las ideologías de heroísmo histórico, de “conciencia vigilante” que primaron en los artistas de los setentas y ochentas. De los discursos ideológicos de compromiso social, recurrente en la poesía, al discurso irreverente y desbocado de los grupos feministas de los ochenta, tal vez no haya un cambio de postura sino de gesto que no hacen sino evidenciar una misma utopía histórica, de transformación y progreso universal pero que sufre en los noventas de una amnesia nihilista, tal vez magullada por la desilusión y el fracaso; confluyendo en una actitud individualista y hasta tecno-virtual ensimismada. El ritmo que acompasa a estos nuevos partícipes de la actividad artística se halla seducido por la globalización económica y la mundialización cultural rebajando a los debutantes escritores tercermundistas a puro ornamento efímero y telón de fondo. Aunque es también importante señalar que este cambio de paradigmas, de sensibilidades, trae consigo una literatura que surge del fondo del abismo para edificar un espacio donde la convivencia ética y estética se proyectan en un panorama de reflexión crítica, indagando sobre la vasta variedad de voces y rupturas formales, mutaciones y procesos nacientes que no hacen sino vislumbrar tendencias que poco a poco se van instaurando como la flamante literatura del nuevo siglo.

           Receptora de todas estas inquietudes, la revista de literatura peruana de los 90s se establece como un espacio plural, discontinuo, multifacético y polifónico, de actores sociales disímiles, donde el cambio de piel y el metamorfoseo dan paso a un abanico heterogéneo y extraño de individualidades creadoras, proyectándose en una gama de múltiples posibles expresiones que se ajustan a su fluctuante realidad. Haciendo un inventario de la producción literaria del Perú, observamos que muy a pesar de la anorexia ideológica de los noventa y de su consecuente ambigüedad y pesimismo, la proliferación de revistas se nutrió de un exacerbado afán individualista, de proclama irreverente y vacía, dando como fruto la multiplicidad de publicaciones de corte simple y relajado, donde el fin esencial se centraba –o se centra– en un nomadismo estético, dirigido a un público que prefiere la inmediatez y el olvido como sublimización de la máxima indiferencia. Son estas ediciones, a manera de fanzine o plaquette, las que revelan la ligereza de sus propuestas, la desilusión y disolución de las normas, donde la voluntad del estilo cede paso a la heterogeneidad de “Todo es apto” y “Todo se acepta”. Estas publicaciones, en su ambigua y confusa propuesta, se instauran como posibilidad libertaria, marginal, dispersa e inestable; respondiendo a una masificación que desdeña el sabor del marketing publicitario y que prefiere el regodeo de lo bufonesco y satirizante. Aunque, no debemos olvidar que su propuesta se genera, también, ante la ausencia de un mercado editorial que permita la circulación de estas nuevas manifestaciones artísticas. El referente inmediato se halla en los espacios nocturnos y bohemios del boulevard Quilca donde se congregan poetas de disímiles áreas académicas y no académicas para organizar recitales, en los que el espectáculo fetichista fascinador busca el efecto en un auditorio que parece dejarse seducir por estas performances, que en el puro juego escénico busca abrir paso al juego escritural de estas publicaciones de breve tiraje.

           En contraposición a las expresiones artísticas antes mencionadas, surgen en los claustros universitarios los editores independientes que diseñan sus propias revistas literarias, bajo la tutela de círculos teóricos y semióticos que legitiman su opción formal y académica, obras que difícilmente encuentran un hueco en el panorama editorial comercial debido al escaso número de lectores especializados y a su desmedrada demanda en el circuito comercial. Lo que estas revistas ofrecen es un espacio de difusión para las distintas posturas artísticas y estéticas, en su objetivo por crear un ambiente de discusión interdisciplinario y académico. Pero a diferencia de la inmediatez y desenfado de los artistas underground, el nacimiento de las revistas académicas tiene como escenario de presentación los centros culturales de sólido prestigio o los auditorios universitarios, en los que se dan cita un público ávido de calidad y competencia artística.

           Otro aspecto importante en las revistas de los noventas es su apertura a la ciudad global y al consecuente ciudadano virtual, donde la tecnología se intensifica en la conquista de nuevos escenarios de flujos y redes en las telépolis descentralizadas, descentradas e híbridas; donde las imágenes y los códigos reinciden en su postura mediática, de libre intercambio y deslucidas fronteras permitiendo la conversión de las revistas manuales en revistas digitales, todo esto mediante el imperio de la Internet y las páginas web –tal es el caso en nuestro ámbito nacional del Centro Cultural Perú Virtual– multiplicando de esta manera los contactos con lectores y detractores.

           Este es el caldo de cultivo en el que se fragua el futuro de la edición cultural, de la literatura, el arte y las acciones de vanguardia. Esperemos que estas nuevas tendencias y cambios de sensibilidad sean el resultado de la expresión de una libertad imaginaria que encuentren en la vía el campo abierto de la creación y de la realización crítica.

Dante Gonzalez y
Milagros Munive

                                                                                                                        


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