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Reacciones adversas
a la anfotericina B en pacientes VIH (+) con diagnóstico de micosis sistémica.
Arias Zavala, Raúl; Barrientos
Salazar, Efraín
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GENERALIDADES
1.1.- MICOSIS ASOCIADA A SIDA:
En medida que la pandemia del SIDA fue creciendo, se convirtió en el factor que
predispone para varias micosis tanto superficiales como profundas. Todas ellas presentan
un cuadro clínico diferente del que originan en personas no infectadas por el VIH, en
general son más diseminadas, su curso es más agudo y la evolución es más grave(1).
A continuación exponemos brevemente algunas características de las tres infecciones
micoticas (candidiasis esofágica, criptococcosis meníngea e histoplasmosis) que se
encontraron en los pacientes de este estudio.
1.1.1.- Candidiasis esofágica:
Las candidiasis son las infecciones fúngicas más frecuente en enfermos con SIDA. La
candidiasis esofágica, es considerada una enfermedad marcadora, presenta una incidencia
del 12%, en el 6.7% el diagnóstico es confirmado y en el 5.2% es presuntivo. Los
linfocitos CD4 y los macrófagos se encargan de proteger la superficie de las membranas
mucosas y la piel, su déficit provoca una mayor facilidad de los hongos del género
Candida para adherirse a las células epiteliales, por medio de sus tubos germinativos,
iniciando así su acción patógena. La frecuencia y gravedad de estas infecciones
dependen sobre todo, del nivel de CD4 positivos en la sangre. Las candidiasis comienzan a
hacerse evidentes en enfermos con recuentos inferiores a los 400 linfocitos CD4/mm3
(1).
1.1.2.- Criptococcosis Meníngea:
Desde el advenimiento de la pandemia del SIDA la epidemiología de la criptococcosis
sufrió varias modificaciones, su incidencia se incremento en 40-50 veces. La mayor
incidencia de casos en países en vías de desarrollo se correlaciona con una mayor
exposición a fuentes de infección donde se desarrolla el agente causal Criptococcus
neoformans, esto ha sido explicado por la abundancia de excrementos de palomas y otras
aves en lugares sombríos y alejados (5).
El SIDA predispone más que otras enfermedades, que producen déficit de la inmunidad
mediada por células a la criptococcosis meníngea, los componentes de la cápsula de C.
Neoformans: glucoróxhidomananos, galactóxidomananos y mananoproteinas, son los
responsables de su virulencia al alterar los mecanismos de fagocitosis en el paciente (1,5).
1.1.3.- Histoplasmosis:
Es una micosis sistémica endémica causada por un hongo dimorfo, el Histoplasma
capsulatum. Representa la segunda micosis sistémica, potencialmente mortal, que se asocia
al SIDA. Este hongo vive en la tierra, especialmente cuando ésta es de pH ácido, rica en
restos orgánicos, particularmente heces de las aves de corral y los murciélagos, los
lugares donde abunda son sombríos y húmedos. El viento es el principal agente dispersor
de los esporos de este hongo, particularmente de las microconidias que actúan como
elementos infectantes. La penetración se produce habitualmente por inhalación y los
esporos llegan al alvéolo pulmonar. La mayoría de las infecciones son asintomáticas o
respiratorias benignas o autolimitadas. A las tres semanas de producido el contacto
infectante la inmunidad mediada por células, a través de la cooperación entre
linfocitos T, CD4+ y los macrófagos efectores, controlan la infección; proceso que es
deficiente en pacientes VIH (+) lo que explica las complicaciones que se presentan en
pacientes con SIDA(2, 5 , 61).
1.2.- CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA ANFOTERICINA B:
1.2.1.- Estructura Química:
La anfotericina B es miembro de una familia de casi 200 antibióticos macrólidos
poliénicos. Es un macrólido heptaénico que contiene 7 dobles enlaces conjugados en
posición trans y es 3-amino-6,6-dideoximanosa (micosamina) unida al anillo principal por
un enlace glucosídico. El comportamiento anfotérico del cual a tomado su nombre depende
de la presencia de un grupo carboxilo en el anillo principal y otro grupo amino primario
en el anillo de micosamina; uno y otro grupo le confieren hidrosolubilidad a extremos de
acidez o alcalinidad(3).
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ESTRUCTURA DE LA ANFOTERICINA B.
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1.2.2.-Espectro de Acción:
La anfotericina B ha demostrado tener actividad sobre numerosas especies de hongos:
Cryptococcus neoformans, Histoplasma capsulatum, varias especies de Candida, Blastomyces
dermatitides, Coccidiodosis immitis, Torulosis glabrata y varias especies de Sporothrix(6,
7). En general, la mayoría de especies que causan infecciones en humanos son
susceptibles a la anfotericina B; sin embargo, han sido reportados valores altos de
concentración mínima inhibitoria (CMI), resistencia clínica a la anfotericina B ó
ambos casos en forma conjunta en cepas de Pseudallescheria boydii, especies de Fusarium,
Candida lusitaniae, especies de Trichosporon y en menor frecuencia en Candida tropicalis,
C. lipolytica, C. guilliermondii, C. krusei, C. glabrata, C. albicans y algunas especies
de Aspergillus(6,7,12).
1.2.3.-Mecanismo de Acción:
El mecanismo por el que actúa este agente antimicótico depende de su gran afinidad por
la fracción esterol y principalmente por el ergosterol que se encuentra en las membranas
celulares de los hongos susceptibles, que a bajas concentraciones de anfotericina B
incrementa la actividad de los canales de potasio y a altas concentraciones forma poros de
40-105 nm en las membranas, esto produce pérdidas de potasio intracelular y de otras
moléculas constituyentes del medio intracelular lo que trae consigo un desequilibrio
electrolítico en el interior de la célula y muerte de la misma, se plantea también que
la anfotericina B estimula la oxidación dependiente de macrófagos. Esta
inmunomodulación se acompaña de la acción de metabolitos oxidativos como el peróxido
de hidrógeno llegando a producir oxidación celular contribuyendo a las propiedades
antifúngicas. La anfotericina B puede ser fungistático o fungicida dependiendo de la
concentración y de la sensibilidad del organismo y no posee actividad contra bacterias,
ricketsias o virus(6,7, 8).
Existen casos de resistencia emergente a anfotericina B en pacientes que tenían cepas
resistentes a fluconazol; los investigadores sugieren que las alteraciones acumuladas de
esteroles en C. albicans bajo tratamiento con fluconazol puede producir resistencia
cruzada para anfotericina B. Esta resistencia microbiológica es usualmente asociada a
alteraciones lipídicas de la membrana celular, particularmente de los esteroles que la
componen, pero también puede deberse a un aumento de la actividad de catalasas que
produce una menor susceptibilidad para la oxidación celular(55, 57).
1.2.4.-Farmacocinética:
La anfotericina B no es bien absorbida por vía oral y para administrarse por vía
endovenosa, se le ha unido en forma de complejos con el desoxicolato (una sal biliar),
debido a que es insoluble en agua (3).
A pesar de la proliferación de métodos para la determinación de la concentración de
anfotericina B en sangre, orina y líquido cefalorraquídeo la relación entre la
concentración en los tejidos y en sangre con la eficacia clínica y toxicidad todavía no
esta bien definida, sin embargo existen notables propiedades farmacocinéticas que es
necesario comentar.
Cuando la anfotericina B entra al torrente sanguíneo el desoxicolato se separa y más del
95% de la anfotericina B libre se une a proteínas plasmáticas, principalmente a
beta-lipoproteínas, eritrocitos y colesterol. La mayor parte de la droga deja de
inmediato la circulación y se distribuye a los tejidos como los pulmones, el bazo, el
hígado y los riñones siguiendo un modelo tricompartimental con un volumen total de
distribución de 4 L/Kg.
Alcanza niveles séricos picos de aproximadamente 1-3 ug/ml después de una infusión de
0.6 mg/Kg, estos niveles rápidamente disminuyen para alcanzar una meseta de 0.2-0.5
ug/ml. El tiempo de vida media inicial es de 24 - 48 horas seguida de una segunda fase de
aproximadamente 15 días. La mayor parte de la droga es degradada in situ, y solo un
pequeño porcentaje (2-5%) se excreta en forma inalterada por la orina y bilis (6, 8).
La disfunción hepática o renal tienen mínimos efectos en los niveles séricos de la
anfotericina B; la hemodiálisis tampoco altera sus niveles sanguíneos excepto en
pacientes con hiperlipidemia, en quienes la concentración de anfotericina B disminuye,
esto aparentemente se debe a la unión del complejo anfotericina B-lipoproteína a la
membrana de hemodiálisis.
Las concentraciones séricas de anfotericina B pueden detectarse hasta las 7 semanas de
finalizada la terapia(8, 12).
1.2.5.- Reacciones Adversas:
Las reacciones adversas de la anfotericina B pueden ser clasificadas como relacionadas a
la infusión y reacciones adversas durante el tratamiento:
Reacciones adversas relacionadas a la infusión:
Caracterizadas por fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos, malestar general,
cefalea(10,15,20). También se han reportados casos de hipertensión, hipotensión,
bradicardia y tromboflebitis en el sitio de infusión; de igual forma casos de arritmias
ventriculares asociadas a la administración de anfotericina B en pacientes que
presentaban hipokalemia, infusión rápida, anuria y falla renal. La transfusión de
leucocitos en pacientes que reciben anfotericina B esta contraindicada por el riesgo de
descompensación pulmonar(8).
Reacciones adversas durante el tratamiento:
1.- Renal: dentro de las reacciones adversas durante el tratamiento, la nefrotoxicidad
es la más seria, los niveles séricos de creatinina se incrementan en más del 80% de los
pacientes que reciben esta droga(32, 34); la nefrotoxicidad puede ser
clasificada como glomerular o tubular(12):
Glomerular: las manifestaciones clínicas y de laboratorio de
toxicidad glomerular incluye una disminución en la velocidad de filtración glomerular y
del flujo sanguíneo renal(28,29,31), que se evidencia por un aumento en los
niveles de creatinina en sangre
Tubular: La toxicidad tubular se manifiesta con hipokalemia,
hipomagnesemia y acidosis tubular renal. La toxicidad tubular es comúnmente evidenciada
como hipokalemia, la que ocurre en la mayoría de pacientes que reciben anfotericina B,
llegando en muchos casos a necesitar suplementos de potasio por vía oral e inclusive por
vía endovenosa. La disminución de los niveles séricos de magnesio también puede
ocurrir con el uso de anfotericina B pero en menor medida y llega a niveles de
hipomagnesemia en pacientes que presentan nefropatía con perdida de cationes divalentes y
que están siendo tratados con cisplatino(12, 27, 35).
Los efectos nefrotóxicos pueden ser exacerbados por otros agentes nefrotóxicos como el
cisplatino, aminoglucósidos, ciclosporina entre otros(12, 32, 34).
Luego de suspender el tratamiento con anfotericina B la función renal retorna
gradualmente a la inicial, sin embargo en algunos casos el daño permanente es posible,
especialmente cuando la cantidad total de anfotericina B administrada es mayor a 5 gramos(33,
38).
2.- Hematológica: Anemia normocítica normocrómica reversible es una reacción
adversa frecuente que probablemente esté mediada por una supresión de la síntesis de
eritrocitos y eritropoyetina. Este efecto supresor desaparece rápidamente después de
discontinuada la droga(23). La anemia es exacerbada por una disminución en la
producción de eritrocitos asociada con el deterioro de la función renal. La disminución
en los niveles de hemoglobina puede ser entre el 18 y 35% de los valores iniciales, y
retornan a lo normal luego de varias semanas después de suspendido el tratamiento(12,23).
Trombocitopenia y leucopenia también han sido reportados con el uso de anfotericina B(22).
3.- Neurológica: Los efectos neurotóxicos incluyen confusión, incoherencia,
delirio, depresión, obnubilación, convulsiones, visión borrosa y leucoencefalitis
difusa(8, 12).
4.- Hepática: la hepatotoxicidad no es muy frecuente, pero hay algunos reportes
que señalan a la anfotericina B como posible responsable de hepatotoxicidad(25,26);
en un paciente se desarrolló un incremento en los valores de los marcadores de función
hepática después de recibir 18 días de terapia con anfotericina B (dosis total de 571
mg); el paciente tuvo un incremento asintomático de los niveles de fosfatasa alcalina
(FA), deshidrogenasa láctica (DHL), bilirrubina, transaminasa glutámico-pirúvico (TGP)
y transaminasa glutámico-oxalacético (TGO). El paciente no recibía otra medicación; la
anfotericina B fue discontinuada y los valores retornaron a lo normal; el paciente volvió
a recibir anfotericina B en dosis baja y los valores de función hepática volvieron a
incrementarse, retornando a los valores iniciales después de suspendida la anfotericina
B.
Como la toxicidad de la anfotericina B desoxicolato es el factor que limita su uso, se han
desarrollado formulaciones lipídicas de anfotericina B para reducir la toxicidad y
permitir la administración de dosis mayores. Las formulaciones lipídicas disponibles
comercialmente incluyen: complejos lipídicos de anfotericina B (ABLC, Abelcet), complejos
de sulfato de colesterol-anfotericina B (ABCD, Amphocil, Amphotec) y anfotericina B
liposomal (Ambisone)(12,52,). El efecto protector de estas nuevas formulaciones
de anfotericina B se basa en la alteración de la afinidad por las membranas celulares del
paciente, mientras mantiene alta la afinidad por las células micoticas; sin embargo aún
son necesarios mayores estudios para evaluar la eficacia y seguridad de estas nuevas
formulaciones(48). Para mayor comodidad en adelante nos referiremos a la
anfotericina B desoxicolato simplemente como anfotericina B.
1.2.6.- Preparación y Administración:
La anfotericina B se presenta como un polvo liofilizado amarillo (FUNGIZONE) que
contiene 50 mg de anfotericina B, 41 mg de desoxicolato y buffer fosfato como amortiguador(3).
El vial se reconstituye con 10 ml de agua bídestilada obteniéndose una solución de
color amarillo oscuro, la que tiene una concentración de 5 mg/ml. La concentración que
se administra al paciente es de 0.1 mg/ml la cual se obtiene al diluir cada mililitro de
la solución base en 50 ml de dextrosa al 5 %, el total de la dosis a administrar se
calcula de acuerdo al peso del paciente con una dosis estándar de 0.7 mg/Kg/día. La
dosis se administra lentamente en infusión de 4 a 6 horas. Para disminuir la
nefrotoxicidad se recomienda hidratar al paciente con 500 ml de cloruro de sodio al 0.9%
antes y después de la infusión(30). También es recomendable el uso de
medicamentos sintomáticos como paracetamol o metamizol para disminuir la fiebre,
clorpromazina o metoclopramida para los vómitos y clorfenamina para las reacciones
alérgicas. En el Servicio de Medicina Interna 1 del HNGAI se cuenta con un protocolo de
administración de anfotericina B (anexo 1).
Los pacientes que presentan hipokalemia reciben suplementos de potasio, la reposición se
inicia por vía oral administrándose 1 ampolla de cloruro de potasio de 10 ml al 20 % (27
mEq) después de cada comida, si el déficit de potasio es superior a 300 mEq/L se inicia
la reposición por vía parenteral con una velocidad de administración no mayor de 20
mEq/h y un máximo de 150 mEq(67).
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