Revista de Sociología - Volumen 11 - 1999 - Número 12


Max Meneses Rivas


    

 

Manual para encuestadores. Fundamentos del trabajo de campo.
Aspectos Prácticos. V.G. Manzano y otros.
España, Editorial Ariel, S.A. 1996. 142 páginas.

El trabajo de campo es una de las etapas más importantes del proceso de la producción del conocimiento científico. Sin evidencias empíricas rigurosamente obtenidas, no es posible demostrar nuestras hipótesis en las ciencias sociales. Estudios importantes sobre temas relevantes de la sociología habrían sido inconcebibles sin el método de las encuestas.

Una vez diseñada y seleccionada la muestra de acuerdo con nuestro problema de estudio e hipótesis, la siguiente etapa consiste en recolectar los datos pertinentes sobre las variables involucradas en la investigación.

Recolectar datos implica seleccionar un instrumento de medición, como por ejemplo el cuestionario y preparar los resultados obtenidos para el análisis correspondiente.

De todas las técnicas existentes para la recopilación de datos, las encuestas personales, o también llamadas "cara a cara" ’son las que gozan de mayor aceptación en la comunidad científica y también las más complejas. Requieren, sobre todo, una fuerte preparación de los encuestadores, en quienes se deposita buena parte de la confianza en la validez de la investigación’ (Manzano y otros 1996:21).

En esta área del conocimiento científico, el Manual para encuestadores publicado por Manzano, Rojas y Fernández, es un libro técnico, de gran utilidad, escrito en un lenguaje claro, directo y ameno, que tiene como objetivo principal "reunir en un mismo manual todo lo básico e imprescindible que necesita un encuestador para realizar su labor convenientemente" (Manzano y otros 1996:9).

El libro está organizado en nueve capítulos: el primero, presenta la encuesta como técnica de investigación en Ciencias Sociales, señalando que ésta se basa en una muestra representativa y el instrumento que se usa para el desarrollo de la encuesta es una entrevista con cuestionario. Distingue tres clases de encuestas: las encuestas personales, por teléfono y por correo. Destaca el papel del encuestador, así como del Supervisor del trabajo de campo, para el logro de los objetivos propuestos. El segundo, ofrece los procedimientos para la selección del encuestado, desde el inicio del itinerario, pasando por la construcción de itinerarios, la selección de edificios y viviendas, hasta la selección de la persona que le interesa. El tercero, muestra las tablas de números aleatorios que ayudan a tomar decisiones durante el trabajo de campo. El cuarto, presenta un modelo genérico de la guía de la entrevista que proporciona una forma de proceder desde el inicio hasta el momento de finalizar la entrevista. El quinto, presenta algunas consideraciones prácticas para la administración de un cuestionario. El sexto, mustra qué es una ficha de campo, qué contiene y cómo pueden ser. El séptimo, presenta la hoja de resultados en que se anotan las incidencias ocurridas durante el trabajo de campo. El octavo, ofrece algunas de las preguntas que con mayor frecuencia realizan los encuestados, así como la forma de resolverlos. El noveno, expone una serie de consejos prácticos para el buen desarrollo de los trabajos de campo. Finalmente el anexo I, presenta un ejemplo de cuestionario. El II, modelos de credencial para el encuestador. El III, un modelo de tarjeta de agradecimiento. El IV, presenta una bibliografía comentada de los libros más importantes vinculados al trabajo de campo, para terminar con una lista de referencias bibliográficas.

El Manual para encuestadores, es un texto que expone temas e ideas útiles con el propósito de formar encuestadores capaces de lograr con éxito la recopilación de datos. Los temas que trata, para muchos son áridos y difíciles de explicar, sin embargo, el libro que comentamos es ágil, ameno y sencillo.

El trabajo, no obstante carecer "de los fundamentos teóricos necesarios para realizar las tareas que rodean la actividad del encuestador, como es planificar la investigación, diseñar el muestreo o confeccionar el cuestionario" (Manzano, y otros, 1996. pág. 130), mezcla conocimiento y experiencia.

A diferencia de la gran cantidad de textos publicados en el área de conocimiento de la metodología de la investigación mediante encuestas que, en unos casos, son prácticos y precisos, como Las entrevistas (Acevedo, 1988), El tratamiento informático (Aparicio, 1991), Tipos de encuesta (Bosch, 1993), Investigación de mercados (Hague, 1994). Diseño de muestras (Linenger y Warwick, 1978) y, en otros casos, de carácter teórico práctico, como el de Kish (Kish, 1972), los manuales prácticos para la formación de encuestadores profesionales son escasos.

El libro que comentamos tiene el mérito de cubrir precisamente esta deficiencia, al presentar una multiplicidad de temas prácticos que agotan el proceso de datos, desde la presentación o el arreglo de la entrevista hasta la culminación de la misma.

Manzano, Rojas y Fernández son concientes de que la teoría y la práctica marchan juntas, sin embargo, señalan que "nadie puede considerarse encuestador, por muchas obras que haya consultado, estudiado o memorizado, hasta que no adquiere experiencia realizando encuestas y se enfrenta con la situación real" (Manzano y otros, 1996:129).

El criterio que han seguido los autores para elaborar el Manual de encuestadores está centrado escencialmente en los contenidos que más directamente están relacionados con el trabajo de campo, es decir, con lo que debe hacer el encuestado cuando sale a la calle.

A pesar del éxito que tiene, el método de la encuesta, por proporcionar datos teóricamente relevantes y susceptibles de tratamiento estadístico, todavía existen algunas objeciones a este método en los países en desarrollo donde el método es más aplicable hacia abajo que hacia arriba. Estas objeciones, que hiciera Johan Galtung en 1971 y que todavía son válidas, son: primero, que el método de las encuestas es demasiado individualista, por lo que en sociedades muy heterogéneas, como el Perú, México, Colombia y la India, tales muestras pierden cualquier significado; segundo, que es demasiado democrático, por tanto, adecuado a un cierto tipo de culturas pero no a todas las culturas; tercero, que es demasiado estático, debido a que produce reacciones verbales manifiestos en un punto determinado del tiempo y nada más, por lo que la encuesta no es un buen instrumento para detectar cambios bruscos; cuarto, que el método de la encuesta está restringido a un rango medio de posición social, dejando de lado, entre otros, a los analfabetos y los ancianos y, quinto, que el método de las encuestas trabaja solamente a través de distancias sociales relativamente cortas (Galtung, 1971:185-197).

No obstante estas objeciones, que son válidas para los países en desarrollo, hoy en día nadie negará la utilidad e importancia de este método para el desarrollo de la sociología, por lo tanto, el Manual para encuestadores es un verdadero aporte, no sólo para los encuestadores, sino también es un trabajo muy valioso para estudiantes, profesionales, empresas e instituciones interesadas en desarrollar trabajos de investigación.


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