Revista de Sociología - Volumen 11 - 1999 - Número 12


César Germaná


    

 

Pierre Bourdieu: La Sociología del Poder y la Violencia Simbólica

 

«En todo caso, pienso que, dado lo que yo era socialmente, dadas las que pueden llamarse mis condiciones sociales de producción, la sociología era la mejor cosa que podía hacer, si no para sentirme de acuerdo con la vida, al menos para encontrar más o menos aceptable el mundo en el que estaba condenado a vivir. En este sentido limitado, pienso que he tenido éxito en mi trabajo: he realizado una suerte de autoterapia que, espero, haya producido, al mismo tiempo, herramientas que pueden ser de alguna utilidad para otros» (P. Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses, Paris, Ed. du Seuil, 1992, p. 183)

A primera vista, la obra de Pierre Bourdieu (nacido en 1930 en Denguin, Pyrénées-Atlantiques, Francia), se nos presenta paradójica. Por una parte, sus escritos de los años sesenta, setenta y ochenta tienen una arraigada preocupación científica: "comprender el mundo social, empezando por el poder"1 . Este "comprender por comprender" definía a una sociología sin vinculación con la práctica, pues "pedir que la sociología sirva para algo es una forma de pedirle que esté al servicio del poder"2 . Una sociología crítica del poder, pero no comprometida con la acción política era la justificación académica necesaria para los intelectuales que salían de los regímenes dictatoriales de América Latina (sobre todo en Argentina). Así se pusieron de moda las teorías de Bourdieu sobre el campo cultural y el capital simbólico. Era, como señala N. Kohan, "la coartada teórica perfecta para recluirse sin remordimientos ni culpas en la tierna mansedumbre del papel académico"3.

Por otra parte, posteriormente, en los años noventa, la sociología crítica le sirve a Pierre Bourdieu para comprometerse con la lucha política dirigida a construir la "resistencia contra la invasión neo-liberal"4* . Así, sus trabajos de la última década, muestran bien al sociólogo reinvindicando el papel de intelectual crítico capaz de comprender el horror cotidiano de los excluidos por el capitalismo y de comprometerse con la lucha por la construcción de un "movimiento social europeo", pues "la historia social enseña que no hay política social sin un movimiento social capaz de imponerlo"5. Ya en su discurso a los ferroviarios en huelga, en diciembre de 1995, Bourdieu delineaba el papel que deben desempeñar los intelectuales para sostener a todos los que luchan "contra la destrucción de una civilización": "Ellos pueden contribuir a romper el monopolio de la ortodoxia tecnocrática sobre los medios de difusión. Pero también pueden comprometerse, de manera organizada y permanente, y no sólo en los encuentros ocasionales de una coyuntura de crisis, al lado de los que están en condiciones de orientar eficazmente el porvenir de la sociedad, asociaciones y sindicatos principalmente, y de trabajar en la elaboración de los análisis rigurosos y de las proposiciones creativas sobre las grandes cuestiones que la ortodoxia mediático-política prohibe colocar [en el centro del debate]"6 . También, en declaraciones a la televisión, el 28 de abril de 1998, Bourdieu señala que ha dado un nuevo paso: "Más envejezco, más me siento empujado a la transgresión" y agrega que, en la actualidad, "teniendo acumulado mucho prestigio" piensa que debe "aportar en el mundo político los valores que tienen validez en el mundo intelectual"7.


1 P. Bourdieu, Sociología y cultura, tr. M. Pou, México, Grijalbo, 1990, p. 87.
2 Ibíd.
3 Néstor Kohan, "Combatiendo al capital", Clarín (Buenos Aires), Domingo 07 de noviembre de 1999.
4 P. Bourdieu, Contre-feux. Propos pour servir à la résistence contra l’invasion néo-libérale, Paris, Éditions Raisons d’Agir, 1998. (La versión en castellano Contrafuegos ha sido editada por Anagrama en 1999)
* En adelante la traducción de los textos de Pierre Bourdieu citados en francés es mía.
5 P. Bourdieu, "Pour un mouvement social européen", en Le Monde Diplomatique, juin 1999, p. 16.
6 P. Bourdieu, "Contre la destruction d’une civilisation", en Contre-feux. Propos pour servir à la résistence contra l’invasion néo-libérale, op. cit., pp. 32-33.
7 Le Monde, 8 de mayo de mayo de 1998.


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