| La Ascesis de la virtud : los
principios éticos del estoicismo tardío. Revolledo Novoa, Alvaro Arturo. |
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INTRODUCCIÓN
"Todo es opinión"
Mónimo 1
De primera impresión, parecería
innecesaria una tal distinción de la filosofía moral del estoicismo tardío respecto a
los orígenes del estoicismo y a su etapa intermedia, y asimismo innecesario un estudio
que se dedique a tal tema, dado que es común apreciar en muchas historias de la
filosofía que el tratamiento de la filosofía estoica en su conjunto es apenas tratado en
unas cuantas páginas, aduciendo su poca originalidad, su carácter asistemático y la
dificultad de interpretación de los escasos fragmentos recopilados 2 .
Teniendo estos inconvenientes (y/o justificaciones), el historiador no tarda en detenerse
brevemente a dar cuenta de los fundamentos de la filosofía del Pórtico -es decir, de los
fundadores de la escuela- sin decir casi nada de la estoa media y menos aún de los
últimos estoicos, con excepción de Séneca .
Las razones de este proceder metodológico, además de las referidas anteriormente, son
que filósofos como Panecio y Posidonio aparecen como revisionistas de la doctrina
original -son más aristotélicos o platónicos que "estoicos"-, y otros, como
Marco Aurelio y Epicteto -por no mencionar a Musonio Rufo- resultan ser meros repetidores
de las ideas básicas del estoicismo o a lo más, son señalados de reducir éstas a lo
moral.
No pretendo detallar aquí cada una de estas razones, lo cual sería inútil y tedioso,
sino recordar que éstos y otros motivos de renuncia a una investigación e indagación
más precisa y cuidadosa, por parte de algunos "investigadores" (el hecho que no
sean especialistas en la materia no debe constituir una justificación de su actitud) han
ido alimentando el autoengaño, manifestándose con prejuicios que impiden una
"comprensión verdadera" y con "ideas preconcebidas" de desprecio por
esta filosofía, especialmente en aquellos que recurren, con más o menos frecuencia, a
referencias sumarias o de manual.
No niego que algunas de las dificultades que hasta aquí he mencionado son ciertas y
reales para el estudiante de la filosofía estoica. Lo que no acepto es la estrechez de
algunos historiadores para encasillar a más de una decena de pensadores de distintas
épocas en un mismo molde ideológico, así como la inoperancia de su recuento histórico
de no "dar a cada quien lo que es suyo ".
Es probable que la conducta de estos investigadores sea producto de los mismos prejuicios
que generan en sus lectores con su apreciación de la historia de la filosofía.
Lo que me impulsa a decir todo lo que hasta aquí he dicho es mi deseo de justificar la
tarea que aquí emprendo. Precisamente mi trabajo deberá ser una muestra de aquello que
busco distinguir: la utilidad, necesidad e importancia de estudiar la filosofía moral del
estoicismo tardío desde un primer plano, no ya como el traspatio del estoicismo, en que
sus protagonistas vienen sucediéndose como en una fila que se pierde en el horizonte sino
considerando la reflexión de éstos en torno a los principios fundamentales de la
doctrina moral estoica y otras posibles influencias .
Es momento de plantearse estas preguntas: ¿por qué es conveniente realizar un estudio de
la ética del estoicismo tardío? ¿existe algo así como "el estoicismo tardío?
¿por qué no estudiar sólo a un filósofo en particular separado de la estoa en que se
le ubica, ya que distinguir es el criterio básico de esta investigación? Trataré de
responder brevemente a las tres preguntas planteadas.
De acuerdo a lo que he podido indagar, no recuerdo haber encontrado un trabajo dedicado
estrictamente a la ética del estoicismo tardío. Hay, sin duda, muchos trabajos más o
menos recientes sobre la filosofía helenística y sobre la filosofía estoica, además de
diversos artículos y monografías sobre temas en detalle del estoicismo 3 .
Por otro lado, hay también los viejos tratados sobre el estoicismo que se han convertido
de alguna u otra forma en clásicos de obligada referencia 4 . Existen
conferencias sobre la ética helenística recopiladas y publicadas hace poco más de diez
años 5. Sin embargo, en ninguna de estas investigaciones he podido encontrar
un especial acercamiento a la filosofía moral de la estoa tardía, debido principalmente
a que no era el propósito de las mismas.
No estoy diciendo que hayan desconsiderado totalmente lo dicho por los últimos estoicos,
sino que su referencia a ellos, a mi parecer, resulta ser accidental y no esencial.
En lo que sí quisiera hacer una excepción es en el perfil de la investigación, en la
perspectiva llevada a cabo en algunos de estos estudios que me han permitido elaborar una
orientación y una estructura similares. De ellos he rescatado lo que he creído digno de
rescatar y he hecho mías muchas ideas suyas, a partir de las cuales he ido formando otras
ideas mías 6.
Particularmente creo que hay motivos de investigación muy propios en la ética del
estoicismo tardío, que hacen de este filosofar otra "puerta" de entrada cuyo
umbral debe atravesarse. En esto consiste mi trabajo; en dar cuenta de aquello peculiar
que creo haber encontrado al cruzarla.
Respecto a la denominación "estoicismo tardío" (o estoa "nueva",
"romana" o "imperial"), bastará decir que corresponde al período
comprendido entre los siglos I y II d.c., etapa que corre a lo largo del Imperio Romano.
En él se ubican principalmente filósofos como Musonio Rufo, Séneca, Epicteto y Marco
Aurelio. Es fácil encontrar en estos personajes, sobre todo en los dos últimos, cierto
"parentesco" ideológico. Y en esto quisiera detenerme un poco.
Epicteto ha sido el más sobresaliente discípulo de Musonio Rufo (de quien
lamentablemente tenemos escasas referencias). Este filósofo de origen frigio, vivió en
Roma y fue expulsado de esta ciudad junto con otros filósofos por Domiciano hacia el 93
ó 94 influyó decisivamente en el emperador Marco Aurelio, por lo que se dice que es como
su "maestro espiritual". En sus Meditaciones, Marco Aurelio lo cita varias veces
7.
El propósito de esta investigación es ofrecer una lectura de las convergencias (y
divergencias) de estos dos filósofos entre sí y con respecto a los demás estoicos y
otras influencias (entiéndase Sócrates, Platón y Aristóteles), y entre éstos a
cínicos y epicúreos.
¿Por qué no dedico un estudio exclusivamente a uno de ellos? La distinción entre la
filosofía moral del estoicismo tardío y la estoa antigua y media será para algunos una
tarea en sí misma inútil y frívola. Pero esta distinción es importante. En cambio,
aunque bien pueda hacerse, no es conveniente separar a dos filósofos que por
"naturaleza" están unidos. Por el contrario, es más provechoso valerse de esta
relación casi inmediata que hay entre Epicteto y Marco Aurelio.
Además de las preguntas formuladas, hay también otra importante de considerar. Si es
cierto que hay muy poco entre nosotros de lo dicho por Musonio Rufo en tanto estoico
tardío, éste no es el caso de Séneca, de quien conocemos muchas cartas, tragedias y
tratados sobre moral. Entonces, ¿por qué no incluir a Séneca en un estudio sobre la
ética del estoicismo tardío?.
Voy a dar tres razones que respondan a esta cuestión. La primera razón es de orden
lingüístico. Tanto Epicteto como Marco Aurelio escriben en griego koiné, que es
también el griego de las Epístolas de Pablo de Tarso. Sólo Séneca piensa y escribe en
latín; todos los demás estoicos lo hacen en griego. Aunque no pretendo hacer un
análisis filológico de la obra de los estoicos tardíos, pienso que es recomendable no
asociar un concepto cualquiera, (por ejemplo "daímon" o "areté") a
un filósofo que no hubiera utilizado dicho término en su lengua original (para Séneca
serán "spiritus" y "virtus"). Además, si el contenido o el concepto
de una palabra no es siempre uno y el mismo, sino que cambia y varía su significado de
acuerdo a los distintos usos en distintas épocas, cuánto más cambiará y cuánta más
confusión creará la traducción de un vocablo a otra lengua, que incluso puede no estar
acondicionada a cierto rigor terminológico que exige la traducción de un concepto
filosófico.
Otra razón es más bien de orden retórico. A diferencia de Epicteto y Marco Aurelio,
Séneca resulta ser un escritor muy prolijo y literario. Su obra completa es abundante y
difícil de ordenar en tópicos que sean comunes a los otros filósofos. Sin duda sería
una aventura fascinante realizar un estudio de la obra filosófica de Séneca, como muchos
de los que ya se han hecho 8, y es que precisamente éste es el motivo por el
cual no conviene relacionarlo tan forzadamente con Marco Aurelio y Epicteto. En su caso,
sí sería importante distinguirlo y tratarlo en solitario.
Un argumento final para no incluir a Séneca en el tema de este trabajo, es que bien
podría ser visto como un estoico "heterodoxo". En otras palabras, su peculiar
forma de adherirse al movimiento estoico lo hace tan diferente de los demás que casi no
podría tomársele como tal en un sentido estricto 9. Aunque esta afirmación
resulte polémica y mal vista por algunas personalidades que opinarían lo contrario o
estarían más a favor de Séneca, viéndolo incluso más estoico que Marco y Epicteto 10,
me resta decir aquí que, ya que no es mi intención estudiar la obra de Séneca, me
limito a dar esta razón de la "heterodoxia" de Séneca sólo como un argumento
negativo, en la medida que lo excluye del "estoicismo tardío" como será
tratado en la presente tesis.
Habiendo aclarado la dirección y sentido de esta investigación y dentro de qué
parámetros deberá entenderse en ella la denominación "estoicismo tardío",
queda por precisar cuáles son los objetivos de la misma.
La presente tesis se propone mostrar lo siguiente:
(1) Que la ética del estoicismo tardío
es una ética de la virtud, y que ésta puede ser entendida en un primer sentido en los
términos aristotélicos de la virtud como héxis prohairetiké.
(2) Que esta virtud se forja mediante una constante ascesis, es decir, a través de un
continuo ejercicio similar al de los atletas (gimnasia moral de raíz cínica) Esta
ascesis es el método por excelencia de racionalización de la conducta. Además, que los
estoicos tardíos se ocupan de establecer sus principios éticos en atención a esta
ascesis teórico-práctica como parte del entrenamiento del aspirante a la virtud.
(3) Que vivir según virtud es el télos humano y su conformidad con la Naturaleza.
Un asunto igualmente importante de
precisar aquí es la metodología de la investigación. El presente trabajo es una lectura
e interpretación de los textos filosóficos de los representantes del estoicismo tardío,
es decir, de Epicteto y de Marco Aurelio. Por ello, ha sido necesario utilizar ediciones
bilingües que nos permitan analizar el campo semántico de los conceptos éticos
planteados por estos filósofos, considerando la lengua original del texto antiguo. Sin
embargo, por un afán más divulgador que de mera erudición, he optado por referirme a
los vocablos griegos con una transliteración en cursiva en vez de reproducir las grafías
griegas (Por ejemplo, en vez de escribir fusiV, escribo phýsis) 11 .
En el análisis de cada concepto se tomará en cuenta, a manera de contrapunto, las
similitudes y diferencias a las que llegan ambos pensadores entre sí y con respecto a
otras posibles influencias. El trabajo es en sí un estudio comparativo que considera, por
un lado, a Epicteto y a Marco Aurelio, y por otro, a pensadores como Aristóteles y
Epicuro principalmente.
Resta decir que la intención de esta investigación es situarse dentro del contexto de
otras investigaciones de filosofía antigua en la Universidad de San Marcos,
investigaciones tales que han podido crear con los años una larga y rica tradición de
estudios clásicos. De manera especial, quisiera señalar entre ellas a la tesis doctoral
de Gred Ibscher R., "Deber, virtud y humanitas. Estudio comparativo sobre algunas
cuestiones de Ética.", sustentada en 1953, en la que investiga particularmente la
ética del estoico Panecio de Rodas 12. Esta tesis es, para la presente
investigación, una contribución valiosa para cimentar una tradición sanmarquina no
sólo de estudios de filosofía clásica, sino sobre todo de filosofía helenística y
en especial de filosofía estoica 13.
Ciudad Universitaria, Marzo de 2002
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1 Filósofo cínico, discípulo de Diógenes y Crates. La sentencia es repetida
constantemente por Marco Aurelio con admiración y aceptación. Vide Meditaciones II, 15;
XII, 8, 22 y 26.
2 En general, la poca dedicación de algunas "historias de la
filosofía" por la filosofía estoica, es algo que se proyecta hacia toda la
filosofía helenística. Un ejemplo de este desdén injustificado hacia los pensadores
helenísticos es comentado por Carlos García Gual en su Epicuro, donde cita las duras
palabras que Julián Marías dedica en su Historia de la Filosofía a todos los sistemas
"postaristotélicos": son "toscos, de escaso rigor intelectual, de muy
cortos vuelos", y son llamados "postaristotélicos" no por la continuidad
dialógica que podría encontrarse entre Aristóteles y estos filósofos, sino por una
cuestión meramente cronológica. (Cf., Carlos García Gual, Epicuro, Madrid, Alianza
Editorial, 1981, p. 9) Hay además una interpretación muy particular de la virtud estoica
que me gustaría citar aquí por ser superficial y tergiversada. Me refiero al comentario
que hace Gómez Robledo en la "introducción" a su traducción de la Ética
Nicomaquea; al comparar la noción de virtud entre Aristóteles y los estoicos: "Por
lo demás, los estoicos, que eran más retóricos que filósofos, no parece que hayan
distinguido con mucho cuidado entre la virtud en sí y su ejercicio, de modo que si al
hablar de la virtud querían de hecho significar la virtud ejercitada, no habría por este
lado entre ellos y el aristotelismo sino cuestión de palabras". En mi tesis, por el
contrario, se buscará mostrar cuán importante es el papel del ejercicio (ascesis) en la
conquista de la virtud, especialmente en los estoicos tardíos. (Cf. A. Gómez Robledo,
Ética Nicomaquea, México, UNAM, 1954, pp. 44-45). Otra referencia discutible al
estoicismo es la de Adela Cortina en su Ética Mínima. Dice que Kant estuvo bien en
dirigirse contra los estoicos, pues éstos ponían en peligro la relación inmediata entre
virtud y felicidad. Los estoicos, según Cortina, se vieron obligados a considerar dos
tipos de felicidad, una "interior", en la que el sabio vive de modo
autosuficiente y otra exterior, que depende de la naturaleza y no del hombre. Hay que
decir que esta interpretación es por lo menos discutible, pues en ningún momento los
estoicos mencionan estas "dos felicidades". Al contrario, la felicidad es obra
de la virtud del sabio, a tal punto que en mucho se identifican. El sophós estoico
concibe que su libertad está precisamente en conformarse a la naturaleza. Podríamos
acusar a los estoicos de deterministas, pero no de separar la virtud de la felicidad,
menos aún de creer en dos tipos de felicidad. Sépase que Cortina pone como prueba de
esta afirmación suya una cita del De Providentia de Séneca. (Cf. Adela Cortina, Ética
Mínima, Madrid, Tecnos, 1996, p. 271).
3 Al respecto, podría tenerse a mano el recuento del estado de la cuestión de
las investigaciones sobre estoicismo que incluye J. M. Rist al final de su libro La
Filosofía Estoica. En él, luego de describir las múltiples investigaciones sobre
tópicos generales del estoicismo y sobre filósofos estoicos en particular, declara que
"al último estoicismo no le ha ido tan bien, pues con los estoicos romanos no se ha
avanzado mucho". Ante esta ausencia, el mismo Rist hace mención a un artículo suyo
sobre Marco Aurelio: "Are you a Stoic? The Case of Marcus Aurelius", en Jewish
and Christian Self-Defnition, eds. B. F. Meyer y E. P. Sanders, Londres-Filadelfia, 1982,
pp. 23-45. (Cf., J. M. Rist, La Filosofía Estoica, Barcelona, Editorial Crítica, 1995,
p. 309.)
4 Por citar sólo alguno de los escritos en lengua castellana, véase el
tratado erudito de Eleuterio Elorduy, El Estoicismo, Madrid, Editorial Gredos, 1972. Sin
embargo, en esta tesis no he seguido necesariamente ni la metodología ni la orientación
del trabajo de Elorduy.
5 Entre ellas podría citar la "III Conferencia Internacional sobre
Filosofía Helenística", cuyas nueve ponencias fueran reunidas en libro y publicadas
en inglés con el nombre The Norms of Nature. Studies in Hellenistic Ethics, Maison des
Sciences de l'Homme y Cambridge University Press, 1986, y posteriormente traducidas y
publicadas en castellano como Las normas de la naturaleza. Estudios de ética
helenística, Buenos Aires, Ediciones Manantial, 1993.
6 Me estoy refiriendo sobre todo a dos grandes investigadores contemporáneos
de la filosofía helenística. Ellos son Anthony A. Long y J. M. Rist, cuyos aportes al
estudio de esta filosofía, y en especial de la estoica, me han servido como orientación
principal para construir mi propio discurso. Una de las ideas básicas que tomo de éstos
dos autores es la premisa de que la filosofía estoica y toda la filosofía helenística
tienen como un referente en la construcción de sus filosofías la discusión con la
filosofía de Aristóteles.
7 Como escribe el mismo Marco Aurelio en sus Meditaciones, contaba siempre a la
mano con un ejemplar de los Recuerdos de Epicteto, el cual le había sido obsequiado por
su maestro y asesor personal Junio Rústico; Meditaciones, I, 7. Otras citas a Epicteto:
IV, 41; IX, 24; XI, 34, 35, 36, 37 y 38.
8 Por mencionar algunos que trabajan la obra de Séneca en general, el libro de
E. Elorduy, Séneca I, vida y escritos, Madrid, Editorial Gredos, 1965, y el trabajo de J.
C. García-Borrón, Séneca y los estoicos, Barcelona, Inst. Luis Vives, CSIC, 1956. Otros
estudios de temas en particular de la filosofía de Séneca son: J. L. García Garrido, La
filosofía de la educación de L. A. Séneca, Barcelona, Inst. Luis Vives, 1969, y el
libro de J. M. Stampa, Las ideas penales y criminológicas de L. A. Séneca, Valladolid,
publicaciones de los seminarios de las Facultad de Derecho de la Universidad de
Valladolid, 1950.
9 Tal es la interpretación de García Borrón en su Séneca y los estoicos.
Según este autor, la heterodoxia de Séneca frente a las bases del estoicismo, responde a
su carácter sui generis de afiliación, en la que expresa a veces su distancia del
movimiento estoico. Pero la heterodoxia más estridente es, dice García Borrón, su
desprecio por la lógica; no su omisión, sino su crítica de los estoicos que sí
dedicaron tiempo a estas preocupaciones. El espíritu práctico de un romano como Séneca
no concuerda con la teoría. Además, aunque llene sus obras de materiales de la escuela
estoica, Séneca parece a veces platónico o epicúreo. Incluso en cuestiones de ética se
distingue de los demás estoicos, ya que sólo vio el vir fortis como el ideal moral,
donde los otros concibieron también a la sabiduría racional que se conforma a su
naturaleza y a todo el orden cósmico, en que lógos y physis se equiparan. Con todo,
Séneca no fue un ecléctico. (Cf. J. C. García Borrón, "Los estoicos", en
Historia de la Ética, Vol. 1, Victoria Camps (comp.) Barcelona, Editorial Crítica, 1988,
pp. 236-240). Como prueba del desdén desplegado por Séneca hacia las preocupaciones
teóricas de los estoicos y de su autoexclusión de esta escuela, podemos citar algunos
pasajes de sus Epístolas o Cartas Morales a Lucilio. En la carta CXVII dice:
"Preguntas si es verdad que, como quieren los estoicos, la sabiduría es un bien,
pero no el ser sabio. Primero expondré la teoría de los estoicos, después osaré
presentar la mía. (...) ¿Qué provecho puede reportar saber que aquello es un bien y
esto no? (...) Sería preferible que luchases para mostrarme el camino para llegar a estas
cosas. (...) ¿Andas perdiendo el tiempo en cosas que no son más que esparcimientos del
espíritu? (...) ¿Qué se saca de perder en vanidades la mayoría de este tiempo tan
breve y rápido que se nos lleva a todos? (...) ¿Por qué me entretienes antes con las
palabras de la sabiduría que con sus obras? Hazme valeroso, hazme firme, hazme igual y
superior a la Fortuna." Vide Séneca, Cartas Morales a Lucilio, 2Vols., Trad. de
Jaime Bofill y Ferro, Buenos Aires, Ediciones Orbis, 1984.
10 Una opinión muy diferente a la García Borrón respecto a Séneca es la E.
Elorduy. Para éste, Séneca es uno de los grandes representantes del estoicismo, quien
estuvo más conforme a Zenón y Cleantes y que supera a todos los estoicos precedentes por
la fuerza unitaria de su pensamiento. En todo su libro sobre el estoicismo resalta la
figura prominente de Séneca, y trata con cierto desdén a filósofos estoicos como
Epicteto y Marco Aurelio. Cf., E. Elorduy, El Estoicismo, op. cit.,p. 16.
11 En este sentido, he tomado la metodología que García Gual utiliza en todos
sus libros sobre helenística, es decir, el uso de la transliteración de los términos
griegos en la exposición de los conceptos fundamentales. Estoy de acuerdo con él cuando
manifiesta que este procedimiento será menos elegante pero más divulgador. (Cf., Carlos
García Gual, op. cit., p. 11).
12 Su tesis anterior sobre Panecio de Rodas, Der Begriff des Sittlichen in der
Pflichteniehre des Panaitios, München, 1934, es citada varias veces en la obra de Elorduy
y también aparece en la bibliografía de Rist.
13 En la Universidad de San Marcos existen hasta la fecha sólo dos tesis sobre
estoicismo: una es la tesis doctoral de Ibscher mencionada anteriormente, y la otra es la
tesis de bachiller de Melquíades Castillo Dávila titulada "La Filosofía
Estoica", de 1947. La tesis de Castillo Dávila, a pesar del título, hace más bien
una revisión histórica y apretada de lo que significó el estoicismo como movimiento
social y deja muy poco espacio para estudiar y sistematizar los principios filosóficos de
esta escuela helenística. Aunque no he considerado los alcances de la tesis de Castillo
Dávila por parecerme muy generales, es importante reconocer que este trabajo junto al de
Ibscher y a otros que puedan existir, contribuyen a formar el sustrato necesario para la
discusión de ideas sobre filosofía estoica en especial y en general sobre filosofía
helenística tanto en la Universidad de San Marcos como en otras Facultades y Escuelas de
filosofía del Perú.
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