La difusión del fútbol en Lima. Álvarez Escalona, Gerardo Tomas


 

LIMA HACIA EL 900

 


En este capítulo presentamos el contexto en que se inicia la difusión del fútbol en la última década del siglo XIX. Hacemos revisión de los factores que consideramos, influyeron directamente sobre él. En primer lugar, la modernización del país, privilegiando dos de sus aspectos: la higiene y la educación. En segundo lugar, la transformación de los espacios públicos. En tercer lugar, la introducción de los deportes en contraste con otras diversiones.

Durante la última década del XIX, el Perú dejó atrás el desastre que significó la Guerra del Pacífico. Los sucesivos gobiernos -el llamado el segundo militarismo: Iglesias, Morales Bermúdez, Cáceres- funcionaron como una etapa de tránsito necesaria para alcanzar una mínima estabilidad para reconstruir el país. Ello se apoyó en los préstamos que recibió el Estado, a contraparte de hipotecar parte de las riquezas naturales y productivas del país (el Contrato Grace). Este tránsito concluyó en 1895 cuando Nicolás de Piérola comandó una revolución que depuso a Cáceres e instauró un gobierno civil, el primero desde el fin de la Guerra. Con ello, inauguró una inédita etapa de caracterizada por un continuo control de la elite civilista del Estado. Estas circunstancias favorecieron la aplicación de medidas y el florecimiento de ideas y discursos con el objetivo de lograr el bienestar del país. Este bienestar, lentamente se hizo plausible entre los habitantes de Lima y la forma que asumió fueron el progreso y el desarrollo, los que se orientaron hacia la modernización de la Nación.

La modernización tuvo matices diversos. Uno de los más visibles para los habitantes de Lima fue la transformación urbana. El primer signo fue el lento pero sostenido crecimiento de la población. En el Cuadro Nº 1 se aprecia que la población de la ciudad duplicó su número desde la Guerra del Pacífico hasta la segunda década del siglo XX.

Cuadro Nº 1

Evolución demográfica de Lima
Años  Nº habitantes
Censo 1876 100,156
1891 103,956
1903-1904 130,289
Censo 1908 154,624
1920 198,875


Fuente: Arroyo 1994: 61; Günther y Lohmann 1992: 228 - 229 22

Este cuadro muestra que el número de habitantes de la ciudad creció en un 90% en el corto lapso de veinte años (1891-1920). Pero es conveniente apreciar la distribución social para alcanzar una figura más precisa. Tomando la información demográfica del censo 1891, apreciamos un total de 103,956 habitantes (100%). De ellos, 47645 son blancos (45.83%), 25481 son mestizos (24.51%), 18660 son indios (17.95%), 7497 son negros (7.21%) y 4676 eran asiáticos (4.5%).

Un segundo signo de la modernización fue transformación de la infraestructura. Lima, pese a romper los vínculos coloniales, no cambió su fisonomía y mantuvo la misma superficie que ocupaba desde la época de los virreyes, sin manifestar alguna expansión. Hacia 1868, durante la gestión del Presidente Balta, fueron demolidas las murallas y la ciudad tuvo la oportunidad de superar las barreras naturales que la administración colonial le había impuesto. Sin embargo, estos esfuerzos se detuvieron por la bancarrota económica primero, y la Guerra después23. No fue sino hasta el gobierno de Nicolás de Piérola, quien de la mano de los alcaldes de la ciudad24 , retomó el proyecto de ensanchar el área que ocupaba la ciudad y renovar su infraestructura. Durante ese periodo, se inició una lenta transformación que se manifestó en la aparición de nuevas avenidas, monumentos y espacios públicos25

Un tercer signo, fue la firme introducción de nuevas tecnologías. Ellas originaron profundos cambios en diversas áreas como las comunicaciones, con inventos como el teléfono y la telegrafía sin hilos; en el transporte, con el automóvil, el tranvía eléctrico, y el aeroplano. Por otro lado, las diversiones y la vida cotidiana no sólo se ampliaron sino adquirieron nueva fisonomía con inventos como el fonógrafo, el cinema y la bicicleta. Además se inicia el servicio de energía eléctrica para la iluminación de la ciudad. Estos inventos, al ser visibles y tangibles, se manifestaron como símbolos de modernidad, en especial la aeronáutica que se encontraba lejos aun del uso masivo y comercial que tiene en la actualidad, pero que permitía por primera vez al hombre la posibilidad de viajar por el aire tal como la hacía por mar y tierra26 .

En resumen, el crecimiento poblacional, la transformación física e infraestructural de la ciudad y, la introducción de nuevas tecnologías muestra una ciudad que lenta, pero firmemente se ve influenciada por una serie de elementos nuevos27 . Como veremos, uno de ellos es el fútbol. Para entender las razones en que los habitantes de Lima aceptaron jugarlo y acerca de las condiciones que favorecieron su difusión tratan los siguientes puntos.

1.1 La modernización y su influencia sobre el desarrollo del fútbol.

La modernización fue 'el signo de los tiempos' del 900. De características muy amplias y diversas, un estudio integral sobrepasa los objetivos de esta tesis. Por esta razón y tal cual lo señalamos anteriormente, sólo nos referiremos a dos de sus aspectos: la higiene y la educación porque ambas favorecieron y justificaron la práctica del fútbol y los deportes en general. Por otro lado, en este capítulo nos referiremos a los ejercicios físicos y deportes en general, para situar entre ellos, las características particulares del fútbol.

Tras el desastre económico, político, social y psicológico que significó la derrota en la Guerra del Pacífico, entre las elites intelectuales y políticas se abrió una gran interrogante: ¿qué causó dicha derrota?. Más allá de los factores militares, la pregunta tuvo una respuesta común: la fragilidad física y moral de los peruanos, quienes fueron caracterizados como "personas ociosas, frívolas y con cuerpos 'débiles y enclenques"28. Un sector de este grupo, la elite modernizadora, consideró necesario cambiar esta situación y que el modo de hacerlo era proponiendo un modelo de conducta alternativo que diera importancia al trabajo, al orden y las leyes. Este ideal debería incidir en una mentalidad racional opuesta al carácter voluble, indisciplinado, actitud poco emprendedora de los limeños y cultive un gusto estético más "refinado y delicado". Ello manifestó un contraste entre la conducta racional burguesa que proponía la elite y el 'carácter salvaje, violento y grotesco' de los sectores populares plasmado en diversiones como la corrida de toros, la pelea de gallos, los carnavales29 , además de los juegos de azar, el consumo de alcohol y de opio. La causa del rechazo fue porque "exacerbaban las pasiones y las personas tendían a comportarse de manera irracional". Por ello, estuvo interesada sólo en promover entretenimientos que guardaran consistencia con las ideas modernas, por ejemplo el teatro (culto), el ballet y conciertos de música clásica. Ellas, junto a los deportes, representaron el ideal del hombre burgués: autónomo, viril, sano y esbelto30. Las palabras de Benjamín Boza, Alcalde de Lima, son más que ilustrativas: 

"...hay una verdadera carencia de espectáculos para el pueblo, y esto es, sin duda, la causa por la que la mayor parte de nuestra clase jornalera y proletaria, distrae en licor y otros bajos placeres una parte relativamente considerable de sus salarios, lo que no le permite el saludable hábito del ahorro que aseguraría su bienestar, el provecho de la familia y el progreso de la sociedad" .... "los espectáculos que por ahora tenemos, no se hallan al alcance del pueblo, excepto las tandas y corridas de toros que no ofrecen como es notorio enseñanzas muy morales ... es pues, patriótico y moralizador, iniciar y promover diversiones populares que habitúen al pueblo a espectáculos cultos, separándoles de los centros perniciosos en que por hoy gastan su cuerpo y alma". Memoria 1900: 54 .31

Recordar las palabras del Alcalde Boza no tiene como objetivo mostrar únicamente la opinión de un miembro de la elite que refrende nuestra exposición. Nos muestra, además, que este discurso no quedó limitado a los círculos intelectuales, sino que encontró eco entre las autoridades quienes, desde sus cargos, podían tomar medidas para convertir estas palabras en hechos. Llegado a este punto planteamos la siguiente pregunta: ¿cómo la elite política pretendía cambiar la conducta de los peruanos y sustituirlas por otras más acordes a la mentalidad burguesa y racional que propugnaban?. A través de dos medios: la higiene y la educación. Para poder explicar el papel de ambos, se requiere un poco de historia.

1.1.1 Los 'higienistas' y los deportes como factor preventivo de la salud. 
Durante la segunda mitad del siglo XIX fueron edificándose las llamadas "corrientes higienistas". Ellas correspondían a las opiniones de médicos influenciados inicialmente por los avances terapéuticos de la medicina del hemisferio norte (especialmente Estados Unidos) que proponían reproducir sus avances en la medicina local 32. Pero, su importancia residió en una participación más activa del gremio médico en la higiene para la ciudad y la vida personal, tanto en el ámbito público como el privado. 

Las elites modernizadoras del XIX se situaron bajo el amparo de la 'utopía controlista', en "un intento obsesivo de transformar el ambiente urbano en el espacio puro y a sus habitantes en dóciles y eficientes trabajadores" (Ruiz Zevallos 1994: 43)33 . Gracias a ella, los discursos higienistas encontraron terreno fértil sobre el cual cultivar y florecer, esparciendo su influencia en diversos áreas de la vida nacional. 

Una de aquellas donde se plasmaron las propuestas higienistas fue en la transformación urbana de Lima34 . Estrechamente vinculada a la modernización a que nos referimos en la sección anterior, contribuyó en los discursos que pretendieron transformar a Lima en una urbe moderna, a semejanza de las principales ciudades europeas (en especial de Paris). Este proyecto tuvo dos etapas bien delimitadas. La primera, desde mediados del XIX hasta las primeras décadas del siglo XX -interrumpida por la Guerra del Pacífico y sus consecuencias-, consistió en intervenir la infraestructura de la ciudad y apoyar su renovación, creando nuevas edificaciones. Centrada en los espacios públicos, la intención era contrarrestar la nula renovación de la infraestructura urbana de la primera mitad del XIX y la alta concentración de habitantes en sus residencias.

Durante la segunda etapa, se conservó el interés en los ambientes públicos pero mostrando una novedosa faceta en la preocupación por el individuo35 . Durante ésta época se refuerza la idea de hacer del Perú una sociedad sanitaria, la que adquirió características de 'utopía civilizadora'. Este discurso estuvo fuertemente influido tanto por los ideales de progreso, orden y desarrollo como por los prejuicios y estereotipos raciales36 . Ello influyó en los 'higienistas' en la idea que el desarrollo de un país se media por el tamaño de su población. Esta concepción apertura la preocupación sobre el número de habitantes de Lima y el país. En ese sentido, ya que los niveles de crecimiento poblacional en Lima estaban lejos de los alcanzados por otras ciudades europeas o latinoamericanas, era necesario incrementar el número de sus habitantes37. También se concluyó que la explicación para los bajos niveles de crecimiento era un número de decesos elevado, y no por un número insuficiente de nacimientos, los que se encontraban, en términos comparativos, a la par con los niveles de la época. 

Por esta razón, los esfuerzos privilegiaron las causas de los decesos, cuya razón se halló en las epidemias -en el periodo estudiado se sucedieron las epidemias de viruela (1896 y 1902) y peste bubónica (1903)38 -. Diversas medidas fueron tomadas desde el Estado y el Municipio para ponerles fin39 , las cuales permiten establecer que el brote de epidemias podía ser prevenido. A través de las campañas de vacunación, las labores de la Policía de Salubridad y las visitas médicas se tomó nueva conciencia de la dimensión de este problema, y que el éxito era posible si en ellos se inculca un cambio de conducta, y costumbres cotidianas de los habitantes. Pero, del mismo modo que se percibió la solución, también se tomó conciencia de los riesgos y contrariedades que podían hacerlo fracasar: el hacinamiento, la escasa ventilación y concentración de olores putrefactos, etc. Todos éstos males, según el discurso oficial de la época, se aglutinaron en un lugar: la vivienda de los pobres. Así, la campaña 'higienista' adquirió un rostro humano con el semblante de los más desamparados40

La vivienda popular del cambio de siglo era un lugar deteriorado, con altos niveles de densidad poblacional y, principalmente, insalubre. Es aquí cuando la 'epopeya higienista' toma fuerza, ya que la forma de acceder a estos espacios fue a través de visitas médicas que podían detectar los 'lugares peligrosos'; espacios altamente vulnerables, casi a merced de las enfermedades que atacaban a la ciudad41

Esto demuestra que la actuación de los 'higienistas' fue mucho más allá del discurso y que tuvieron la oportunidad de tomar medidas para plasmar sus propuestos en actos. En este punto queremos retomar la pregunta que abría esta sección. En medio de la gran interrogante que el país se hizo a sí mismo acerca de la derrota en la Guerra del Pacífico, ¿cuál fue su interpretación de los problemas de la época y como solucionarlos?. En resumen, los higienistas consideraban que: 

"...el país era un espacio caótico, además de sucio e insalubre. Poblado por habitantes presos por absurdas creencias y costumbres; débil y despoblado. Se encontraba en los umbrales de la civilización. Ordenarlo, limpiarlo y educarlo eran requisitos para abandonar el estado de barbarie...". (Mannarelli 1999: 44) 

¿Cómo podían los higienistas combatir estos ambientes? ¿Cuáles eran las herramientas que contaban para hacerlo?: 

"...se sugería un conjunto de mediadas higiénicas para mejorar tal situación, dentro de las cuales el ejercicio físico cumplía un papel preventivo siendo un 'modificador higiénico poderoso' de la raza: el saneamiento del suelo, del aire, del agua, de los alimentos y la 'vigorización del organismo, regularizando y robusteciendo su capacidad funcional, a fin de transformarlo en terreno fecundo para la implantación y supervivencia de cualquier germen nocivo'. La mejora de la higiene es planteada como un deber nacional en la "medida que permitiría fortalecer al Estado y a los habitantes de la nación" (Mannarelli 1999: 59). 

1.1.2 La educación y los deportes para construir una nueva moral.
Alcanzar la higiene, individual y pública, se había convertido en uno de los medios para lograr el desarrollo del país y, por ello, se tomaron un conjunto de medidas desde el Estado y los Municipios. Para 'higienistas' y autoridades, éstas tuvieron carácter de 'tratamiento' el cual fue acompañado por su debida 'medicación'. 
Se hizo evidente que para lograr la higiene se debía erradicar los focos infecciosos, epidemias, enfermedades y 'lugares peligrosos'. Pero además se tomó conciencia que era posible prevenir dicha situación aplicando una serie de medidas. Una de ellos era a través de la difusión de los ejercicios físicos entre la población. Pero, ¿bastaba la práctica de los ejercicios para actuar como prevención y salvaguarda de la higiene y, además permitiese el cambio de conducta que se requería entre los habitantes para alcanzar el desarrollo del país? ¿De qué manera éstos podían influenciar en los cambios de conducta?. Al parecer practicarlos sólo por higiene no era razón suficiente, pero existió un segundo motivo para hacerlo: la educación.

En 1896, al observar un partido de fútbol, uno de los primeros realizados en la ciudad, entre Unión Cricket y Lima Cricket, el cronista de un diario recomendaba: 

"...estamos seguros de que si a los alumnos de los colegios y escuelas fiscales se les enseñara esta diversión tan higiénica y tan varonil muy pronto la contextura de nuestros jóvenes variaría por completo, el raquitismo iría en rápida disminución, dejaríamos de ver mancebos de veinte años y el cuerpo formando un ángulo de 45 grados con el pavimento. Estos jóvenes pálidos y ojerados caras tan intensamente débil, con ojos apagados y melancólicos y de pasos deliciosamente menudos, se tornaran después de unos cuantos pelotazos y unos cuantos encontrones y carreras en seres erectos, rozagantes, briosos y enérgicos..." 42. (El Amigo de lo Ajeno 1939: 190-191)

Si el objetivo era fomentar la práctica de los ejercicios físicos que pudiesen cambiar no sólo la frágil apariencia física que se tenía del peruano, sino también su actitud y conducta como requería el discurso 'higienista', la mejor manera de promoverlo era a través del sistema educativo. Porque ello también cumplía con los objetivos establecidos para la educación: no sólo preparar la mente, sino también el cuerpo, y gracias a ellos se abría la posibilidad de crear una raza fuerte apoyadas en bases físicas y morales que redundaban en beneficio del país. El apoyo que tuvo la práctica de los deportes desde la elite, la forma desde la cual sus discursos se convirtieron en acciones, tuvo dos medios: las medidas del Estado y los Municipios.

La política educativa del Estado republicano a lo largo del XIX nunca tuvo objetivos muy precisos, y menos aun en sus resultados. Durante el periodo estudiado hubo marchas y contramarchas en el manejo del asunto educativo. Antes de la Guerra, en 1876 se estableció un reglamento de Instrucción que fue refrendado por otro de 1884. Este, a su vez, fue derogado por el Presidente Iglesias regresando al de 1876 por dos años más. En 1886 presentaron uno nuevo el cual apenas duró dos años, siendo reemplazado por otro en 1888. El sistema educativo del 900 mantuvo, entonces, las características generales de las décadas anteriores. Dividida en educación oficial y educación libre (o pública y privada), estuvo separada en tres capas: primaria, media y superior, ésta última divida entre educación universitaria y educación técnica. La supervisión de los colegios de educación primaria correspondía a los Municipios, la educación media al Consejo Superior de Instrucción y las Universidades a los Consejos Universitarios43 . Esto manifiesta que la presencia del Estado era superficial, porque el Consejo de Instrucción era un órgano formado por miembros de diversas instituciones educativas -especialmente de las universidades- pero costeada por el Estado y las Universidades y su manejo era autónomo.
 Todo el sistema contaba con el Consejo Superior de Instrucción como ente directivo. Como vemos, hasta antes del 900 la educación no estaba bajo jurisdicción del Estado, sino por el contrario, en mano de los Municipios y las asociaciones civiles (culturales, religiosas, etc.) La primera década del XX muestra el progresivo cambio de esta situación, donde rápidamente se desmonta el sistema educativo líneas arriba descrito y es reemplazado por otro bajo jurisdicción estatal44 .

Es Nicolás de Piérola quien reconoció la poca capacidad del Estado en éste tema. Durante su gobierno (1895-1899) tomó una nueva iniciativa sobre el tema y en 1896 formó una comisión que estableciese un proyecto de ley orgánica que ofreció sus resultados en 1901. A través de él, el Estado obtuvo mayor capacidad para intervenir en el ámbito educativo45 . Pero un año después se estableció otra que planteaba algunas modificaciones. Se reducían los años de estudio y abolía los Liceos creados por la anterior, pero manteniendo y ampliando el control del aparato estatal sobre la Educación46. El gobierno de José Pardo (1904-1908) dio nuevo impulso a la cuestión y tomó nuevas medidas afirmando la inclinación que favorecía una lenta pero firme tendencia a que el Estado asuma mayor control y responsabilidad sobre el aparato educativo. Si con el Reglamento de 1901 el Ministro se convirtió en el supervisor principal, con el reglamento de Pardo, el Gobierno asumió toda la administración de la enseñanza primaria en el país47 .

Sin embargo, pese a los cambios e iniciativas, la discontinuidad en la política educativa fue la norma. Pero regresando al fútbol que concierne a nuestro estudio, en este periodo de reformas se introducen los ejercicios físicos. En 1903 llegó a Lima una misión militar francesa. En ella vinieron el capitán Emilio Gross, profesor de educación física y Fernando Charlton. Gross dirigió desde 1906 una Sección de Monitores de la división de clases en la Escuela Militar de Chorrillos donde introdujo cursos de educación física y Charlton hizo lo propio desde 1905 en la Escuela Normal. Ambos básicamente desarrollaron la gimnasia como ejercicio físico. El éxito de su labor tuvo sus primeros frutos en los eventos gimnásticos que se realizaron en la pampa de Mar Bravo en el Callao el 29 de julio de 1906, en la cual participó un número aproximado de 1500 alumnos. El evento se repitió al día siguiente pero teniendo como escenario el hipódromo de Santa Beatriz. Dos años después, se repitieron aquellas demostraciones como parte de las actividades de celebración de las Fiestas Patrias de aquel año con similar suceso48 .

Entonces, los ejercicios físicos habían sido introducidos con éxito a través de dos pilares en la estructura del Estado. En primer lugar, en el Ejército (en la Escuela Militar) y, en segundo lugar, en las ceremonias oficiales de las celebraciones patrias. De esta forma no resultó extraño que fueran introducidos por el Estado de forma oficial en los programas de estudios escolares. Es 1908 un año especial en este sentido, porque el Presidente Augusto B. Leguía emitió el 'Reglamento de Instrucción Primaria', en él precisó el número y tipo de ejercicios que los alumnos debían practicar. 

"...a las niñas les correspondía hacer ejercicios 'calisténicos', suaves y de menor esfuerzo físico; mientras que a los hombres se les exigía hacer ejercicios gimnásticos, militares y de tiro...", estos ejercicios, debían ser acordes con la edad; (para los niños) "...se recomendaba que para los primeros años se debían hacer juegos en los cuales se favorecía el dominio de la libertad. En la adolescencia se dominarían los juegos deportivos como las carreras de velocidad, lucha, lanzamiento de bala, natación, cricket, esgrima, etc.". (Muñoz 1998: 28 - 29)

En 1910, Joseph Byrne fue nombrado Inspector de Instrucción de Lima y Callao. Byrne, miembro de la misión educacional norteamericana, en trabajo conjunto con J. A. Mac Knight quien era Director de la Escuela Normal, introdujo modificaciones en los programas de Educación Física. En él brindó un mayor apoyo al fútbol organizando un campeonato entre escuelas primarias de Lima y Callao en ese mismo año, al mismo tiempo que intensificó los llamados ejercicios de flexibilidad -gimnásticos-, implantó el atletismo en las escuelas e introdujo nuevos deportes como el voleibol, playground (voleibol de patio), handball y básquetbol49

El objetivo de la educación era construir nuevos ciudadanos, para ello contaba no sólo con el amplio margen de conocimientos que la escuela tenía la obligación de impartir en las diversas áreas de estudio (religión, letras, ciencias), sino, que además pudiera moldear la moral con ayuda del deporte, así, "...desde la escuela, a través del deporte, se trataba de formar a los hombres de acuerdo al ideal burgués: autónomo, viril, sano y esbelto...". (Muñoz 1998: 49) La escuela se convertía, de este modo en uno de los canales de la modernización.

Según el discurso de la elite, uno de los deportes que mejor podía contribuir a formar este ideal era el fútbol. En 1899 la revista 'El Sport' decía que "...produce hombres muy amantes de la libertad, muy respetuosos de la autoridad y las leyes, que se bastan así mismos y que poseen en alto grado el espíritu de asociación...". (Muñoz 1998: 51) En 1910, once años después de esta afirmación, se mantenía la misma opinión: "el football es uno de los juegos que más pueden contribuir a desarrollar la sangre fría, la destreza, la disciplina, la solidaridad". (Muñoz 1998: 51) 

Por otro lado, no debe sorprender el apoyo que los Municipios daban a los deportes, con un Concejo Provincial compuesto por notables50 , era la institución encargada de la administración de las escuelas fiscales. Incluyó eventos deportivos en los programas de celebración de Fiestas Patrias y fomentó variados torneos. En ese sentido, el fútbol fue uno de los deportes privilegiados durante estas festividades con partidos entre los clubes más importantes y los colegios más destacados, contando con asistencia de las principales autoridades del país (el Presidente de la República incluido), de público que podía contarse en cientos (e incluso miles) y por supuesto, la publicidad necesaria para estas actividades a través de la prensa. Conviene considerar que el primer torneo de fútbol fue organizado por el Municipio de Lima en 1899 y en él se convocó a solamente a equipos de colegios, lo que fue repetido en años posteriores. El Municipio del Callao hizo lo mismo desde 1900.

La relación entre Estado y Escuela en el 900 no ha sido estudiada de manera profunda, por ésta razón no resulta completamente claro cuáles fueron los motivos del Estado para progresivamente asumir la dirección y control del sistema educativo. Sobre ello podemos especular que el Estado asumió el discurso modernizador y encontró en éste sistema el medio a través del cual 'civilizar' a la población peruana por medio de la alfabetización, el respeto al orden, las leyes y valores 'moralizadores'. Para medir su real impacto, debemos considerar que durante el periodo estudiado, la escuela transitó del control del Municipio y la incipiente sociedad civil limeña a manos del Estado. También debemos considerar que siendo el ámbito educativo parte del espacio público convienen prestar mayor interés en él. Además en los espacios públicos se constituyen los discursos modernizadores e higienistas señalados en este capítulo51 .

1.2 Espacios públicos52 en el 900.

Pese a su innegable influencia en los cambios socio-culturales del 900, la modernización no modificó la estructura y jerarquías tradicionales del Perú, incluso hizo más notable el contraste entre la elite y el pueblo53. En muchos casos las novedades traídas, al adaptarse al país, se hicieron reproduciendo valores tradicionales como las relaciones paternalistas, patriarcales y compadrazgos. En cierto modo el fútbol no fue ajeno a este proceso, pero al igual que en otros aspectos, los cambios que se sucedieron abrieron nuevas formas de comunicación e interrelación entre los actores sociales. Ellas derivaron en la formación de nuevas formas de sociabilidad y en la modificación del rol de los espacios públicos, de las cuales, el fútbol y su entorno, son una expresión. 

Nuestro interés tiene un motivo bastante obvio: las múltiples expresiones de la práctica del fútbol, clubes, equipos escolares, fomentado por el Estado, las municipalidades o por asociaciones civiles, en torneos de competencia, es una actividad desarrollada en espacios públicos. Esto nos lleva a interrogarnos: ¿qué características adquirió la difusión del fútbol en éstos ámbitos en Lima durante el 900?54 . Para ello, debemos hacer una inspección genérica sobre este ámbito. 

Cuando hablamos de espacios públicos nos referimos a una amplia diversidad de ambientes de socialización, que poseen determinados objetivos, miembros, funciones y actividad. Nuestro interés se concentra en la forma como las personas interactúan entre sí en cada una de las áreas que ocupan lo público, prestando atención a aquellas que influyen en la expansión de la práctica del fútbol. De este modo, cuando pensamos en estos ambientes debemos prestar atención a la actuación que los miembros tienen en cada espacio: "...no se trata de 'máscaras que la gente se pone o se saca, según se encuentre en la casa o en la calle (...) ocurre que son esfera de sentido que norman el comportamiento..." .55 Dicho en otros términos, cada uno de éstos determina conductas específicas, según la función y actividad que cumple, el objetivo que tienen las personas que ocupan en ese momento y las características de los actores convocados (sociales, culturales, económicas, religiosas, etc.) en dicho dominio. De ésta manera, siguiendo la propuesta de Del Águila, debemos prestar atención a la doble dimensión que se le asignan: como lugares físicos y lugares simbólicos, esto es, como espacios a quienes las personas (transeúntes) asignan determinado rol, según las circunstancias. Un segundo aspecto que debemos tener en cuenta es que el valor asignado a los espacios depende de quienes socializan en ellos. Bajo ésta premisa, la autora propone diferenciar entre micro espacios y macro espacios56

1.2.1 Macro espacios públicos.
Los macro espacios son lugares de acceso general para todos las personas sin distinciones sociales, étnicas o raciales -en términos formales más no culturales-57. Lima tras la independencia y, a lo largo del siglo XIX era una ciudad que aun mantenía patrones coloniales, que se manifestaban en el escaso contraste entre los barrios de la ciudad y que no poseían una distribución en zonas residenciales, comerciales o laborales. La única diferencia residía en la función que les fue asignada. Las zonas que se distinguen eran el Centro de Lima, en primer lugar58, y algunos barrios reconocibles con facilidad por componentes sociales y étnicos como Malambo o Capón59 . Pero la diferenciación paulatinamente se empieza a acentuar a partir de la construcción del Paseo Colón en 1897, destinado como zona residencial para la elite en la que es considerada su primera huída hacia el sur60. En la misma época se edifica el barrio de La Victoria destinado para obreros. 

Pero si hacemos mención del ámbito público con funciones y objetivos más específicos, corroboramos lo mismo. Lima mantenía patrones de socialización de la colonia. Los espacios de encuentro de los pobladores se encontraban esparcidas por la ciudad. La Plaza Mayor, y algunas plazas menores, las plazuelas de las Iglesias, destinados para el encuentro de los habitantes junto con chinganas y fondas (pequeñas tiendas) estaban disgregadas por todos los barrios. Mientras tanto, los espacios de paseo y diversión estaban ubicados en la zona norte de la ciudad. En ella se ubicaban el Paseo de Aguas, los campos Amancaes, -donde usualmente paseaba la elite- y la Plaza de Acho, donde se realizaban las corridas de toros. 

Pero ello no quiere decir que no existieron cambios. Gracias a los ingresos económicos proporcionados por el guano, durante la segunda mitad del XIX, lentamente se inició la transformación urbana. En este momento se inicia una lenta y progresiva transformación de las raíces coloniales de esos espacios. Ella afectó la función y el sentido que se había asignado y podemos percibir tres tipos de diferencias: 

  - Espacios que mantienen la misma función.
  - Los que cambian de función.
  - Que comparten su función con otros nuevos.

Entre los espacios que mantiene su misma función, podemos mencionar a los atrios y plazuelas de las Iglesias, que mantuvieron su función de encuentro, del mismo modo las ceremonias religiosas, que convocaban por igual a los diversos sectores sociales. Esta misma idea puede extenderse para el caso de las plazas menores.

Entre los que cambian de funciones y adquieren otras completamente nuevas, la transformación de la Plaza Mayor resulta emblemática. Desde su fundación en el siglo XVI hasta mediados del siglo XIX estuvo destinado para el encuentro de los habitantes y el comercio (en la plaza funcionó el mercado de la ciudad). En ella periódicamente se realizan ceremonias religiosas, ejecuciones públicas (del Tribunal del Santo Oficio), y diversiones (corridas de toros). Ello se trastocó lentamente durante la segunda mitad del XIX. El cambio de su estructura física (iluminación a gas, construcción de áreas verdes y desagüe subterráneo, bancas y rejas, etc.) fue el preámbulo para que la Plaza asuma nuevas funciones como lugar ceremonias de reconocimiento del Estado y el poder. En ella se localizaron los poderes oficiales. El Estado (Palacio de Gobierno), la Iglesia (la Catedral), el gobierno local (el Municipio), los clubes de reunión exclusiva (el Club Nacional, asociado al Partido Civilista) y fue lugar para realización de ceremonias públicas (desfiles militares). 

Respecto a los espacios públicos antiguos que comparten su función con otros nuevos, nos detendremos en dos de ellos: los espacios de tránsito y de diversión. Los espacios de tránsito son aquellos que sirven para el transporte y movilización de la población. En este sentido conviene recordar que Lima había mantenido la trama original instaurada en su fundación en el siglo XVI del mismo modo que sus calles mantenían la misma función. Con la construcción de nuevas arterias como la Alameda Grau, el Paseo Colón y la primera parte de la Avenida Colmena manifestó un cambio en el sentido de la calle. Aunque se mantenía como espacio de encuentro y tránsito, empezó a funcionar como área de paseo. El diseño de las nuevas calles y avenidas era pensando no sólo para el tránsito de personas sino también para la circulación de transporte moderno (tranvía, automóvil) y sus bermas centrales servían para que los pobladores lo usen como lugar de reposo y distracción que no tenían las vías tradicionales de Lima. Las antiguas calles regidas por la trama cuadriculada que le dieron sus fundadores españoles, tuvieron que ser adaptadas para estas nuevas exigencias. 

Este cambio también se percibe en los ambientes de esparcimiento y diversión. El mejor ejemplo fueron los paseos de la elite en los terrenos de Amancaes, que se trasladaron a los Jardines de la Exposición, construido alrededor de 1870 al sur de la ciudad (hoy, parte de la Plaza de la Cultura). Paralelamente, surgió el hábito de la elite de pasar vacaciones de verano en los balnearios de sur (Chorrillos, Miraflores, Barranco). En éste mismo sentido, antiguas diversiones como las corridas de toros realizadas en la Plaza de Acho mantuvieron su convocatoria de modo paralelo a la introducción de nuevas diversiones como los deportes practicados en los campos de Santa Beatriz (ubicadas tras los Jardines de la Exposición) donde se construyeron terrenos para practicar de deportes como el ciclismo, cricket, fútbol, turf, etc. 


1.2.2 Micro espacios públicos.
Siguiendo a Del Águila61, los micros espacios públicos son aquellos que están regidos por cierto grado de exclusividad, esto es, de restringir la convocatoria de las personas y, se perciben por su grado de apertura: centros generales (mayor apertura) - centros especializados (menor apertura). La diferencia entre ambos radica en la relación entre la función específica de un espacio y el grado específico de apertura; bajo éstos términos, existen dos tipos de espacios, de sociabilidad primaria y sociabilidad especializada62

En el caso de los espacios de sociabilidad primaria no estaban restringidos por algún tipo de función específica, por el contrario, la asistencia podía ser motivada por variedad de razones: "discusiones políticas, deportivas, económicas" (Del Águila 1997: 46) o simplemente para conversar y encontrarse; en suma, se caracterizan por poseer múltiples funciones. Ejemplo de ellos son los salones, los diversos tipo de clubes, los cafés, callejones, fondas, mercados, etc.

En cambio, los espacios de sociabilidad especializada son aquellos vinculados a instituciones modernas. A modo de ejemplo presenta dos instituciones que se enmarcan en ésta categoría: los partidos políticos y la Universidad, aunque se puede agregar los sindicatos. En todos los casos, estos espacios se caracterizan por poseer dos elementos: poseen una función específica y, su convocatoria es restringida63.

Pero esta división entre espacios resulta simplemente de una visión de extremos, entre los cuales existe una nutrida variedad de puntos intermedios. Manteniendo los dos elementos del modelo de Del Águila -relación entre especificidad de funciones y grado de exclusión- podemos establecer una perspectiva gradualista del desarrollo de los espacios públicos de la ciudad de Lima en el 900.

En primer lugar están los salones y clubes. Ambientes de antigua data (los más primeros se originan a fines del siglo XVIII y muestran un progresivo fortalecimiento a lo largo del XIX) se caracterizan por un alto grado de exclusión pero una amplia diversidad de funciones. Los salones estaban generalmente restringidos a la elite y funcionaban como espacios de encuentro para diversos fines como discutir sobre política, fortalecer relaciones personales, compartir usos culturales, etc64 . Los clubes tenían objetivos más específicos, determinados en los reglamentos y acta de fundación, podía ser fortalecer una candidatura política, establecer un ambiente de reunión social. Inicialmente (en la primera mitad del XIX) fueron organizados únicamente entre la elite, lentamente la fundación de clubes se extendió entre otros sectores sociales que progresivamente adoptaron este criterio de asociación65 .

En este mismo sentido se encuentran los 'centros restringidos', 

"se trata de espacios que no tiene ese sentido tan exclusivo de los salones y clubes, pero en la práctica delimitan sus propias restricciones. Los criterios son varios. Desde el dinero y las constancias de estudios, hasta la simple mirada social, que controla y reprime". (Del Águila 1997: 51) 

En este caso, los centros restringidos especializados son los partidos políticos, la Universidad de San Marcos -que luego tuvo una progresiva apertura hacia la segunda década del XX, adquiriendo una composición social más variada-, los gremios y sindicatos laborales. Los centros restringidos de socialización primaria eran los cafés, espacios que, sin embargo, no alcanzaron una difusión e importancia que tuvieron en Europa Occidental66.

Finalmente, los centros generales eran "...definidos por tener entrada libre, sin condiciones de ningún género...". (Del Águila 1997: 56). Podemos mencionar a las picanterías y chicherías, los más generales, donde asistían mayoritariamente los sectores populares. Las pulperías (bodegas) que expendían una gran diversidad de productos de primera necesidad y licor; generalmente administrado por extranjeros (inicialmente chinos, luego italianos). Los callejones, que adquirían características de 'calles privadas' para sus habitantes que resultaron esenciales en la socialización de los sectores populares junto a la calle y las plazas67

Como hemos visto hasta aquí, durante el 900, los espacios públicos recibieron cambios de función, adaptándose a las nuevas necesidades de la época: Lima era una ciudad en tránsito hacia una urbe moderna; y sus ámbitos públicos son un buen referente de ello. Se aprecia una aparente contradicción entre aquellos espacios que, por un lado, tienden hacia la selectividad y exclusividad de sus miembros y, por otro, muestran una novedosa apertura de características integradoras68. Ello se explica porque en ésta transición adquiere nuevas funciones que les permite adaptarse a nuevas necesidades (ejemplo, la Plaza Mayor) del mismo modo que espacios que tienen antiguas funciones las comparten con espacios nuevos (las diversiones: Acho y Santa Beatriz). Estos cambios inciden de forma especial fortaleciendo las asociaciones civiles nutridas de patrones modernos, caracterizadas por desarrollar una concurrencia especializada. 

Como vemos, la configuración de los espacios públicos durante el 900 estuvo nutrida de una diversidad de elementos. Hemos puesto énfasis en las formas en que los habitantes socializan entre sí y, siguiendo el proceso modernizador, hemos prestado atención a los centros restringidos especializados en los cuales, como veremos más adelante, se difunde el fútbol a través de la formación de clubes deportivos. Pero antes de pasar a éste punto quedan algunas preguntas pendientes para completar el cuadro que deseamos presentar acerca del contexto en que se expande la práctica del fútbol a inicios del XX: ¿Cuáles eran las nuevas diversiones?, ¿Cuales fueron los deportes?, ¿Qué papel representaron frente a las antiguas diversiones?, ¿En qué se diferenciaron?, ¿Qué representaban para los discursos modernizadores?. Sobre ellos trata el siguiente capítulo.

1.3 Las diversiones y los deportes.

Del mismo modo que el 900 significó el tránsito de patrones de conducta asociados al periodo colonial, reemplazados en algunos casos ó transfigurados en otros de inequívoca fisonomía moderna, también se puede aplicar al mundo del entretenimiento. Estas nuevas diversiones también conviven con las antiguas. En esta sección queremos mostrar las diferencias entre las antiguas, en su mayoría heredadas de la colonia, y las nuevas diversiones, surgidas lentamente desde la segunda mitad del XIX y con mayor fuerza tras la Guerra del Pacífico. 

Las diversiones anteriores a mediados del XIX que aun existían con la llegada del nuevo siglo eran las corridas de toros, los carnavales y el teatro. Las nuevas fueron, primero, las carreras de caballos (turf), tenis y cricket, regatas, y tras la Guerra, los deportes como el fútbol, ciclismo, natación, atletismo y entretenimientos como el cinema69, que surgieron como diversiones de elite70.

Durante la colonia, en ocasiones la práctica de las antiguas diversiones se escenificaban en ambientes destinados exclusivamente para ello, como la Plaza de Acho para las corridas de toros, coliseos para las peleas de gallos y en establecimientos dedicados al teatro. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se realizaban en calles y plazas adaptando ambientes destinados para otros fines71. Esto manifestaba un uso del espacio de forma libre y no regulado por la autoridad local. Ello empezó cambiar hacia 1853 cuando se establece la Ley de Municipalidades que encargó de regular los espectáculos y apoyar otros nuevos para "fomentar el desarrollo de nuevos entretenimientos y promover la construcción de nuevos locales". (Muñoz 1998: 38) Con estas medidas, a "excepción de las procesiones religiosas, las ceremonias cívicas, retretas y conciertos que se desarrollaban en la plaza, quedó prohibida el uso de la calle para cualquier tipo de actividad"72. (Muñoz 1998: 39) Ello era un signo evidente de que, desde la perspectiva oficial las costumbres y conductas debían cambiar. Por ello, en primer lugar, la vida pública adquiría nuevos matices y, en segundo lugar, se favorecía la introducción de nuevas diversiones.

En la segunda mitad del XIX, la elite introdujo lentamente nuevas diversiones como las carreras de caballos (turf) y dio nuevo énfasis a algunas de las antiguas como el teatro. Tras la Guerra llegó el turno de los deportes (tenis, cricket, fútbol, juegos atléticos, ciclismo) y el cinema. Su introducción de estuvo vinculada a dos aspectos. Los mencionados discursos modernizadores cuyo objetivo fue la construcción de una mentalidad burguesa73, desarrollaron una crítica abierta a las diversiones coloniales (toros, gallos, carnavales, p.e.). La razón era que representaban la libre expresión de emociones y al uso improductivo del ocio, actitudes en abierto contraste con una conducta racional, una moral burguesa, y opuesta a las nuevas diversiones que adquirieron una función formativa. Algunas de ellas, como el teatro, en la cual el público tenía una función meramente contemplativa, podían crear una 'estética más refinada' entre los limeños y en especial entre el pueblo. Otras como los deportes podían desarrollar una contextura física robusta, una actitud más decidida y una mejor sujeción a las leyes y el orden por la continua actividad física que requería quien la practicaba. 

Otro aspecto fue la introducción de prácticas militares en la vida civil. Aprender a disparar y manejar armas, realizar marchas de campaña y ejercicios gimnásticos recibieron abierto apoyo del Estado y los clubes de tiro. Para llevarlo a cabo se creó la Escuela Nacional de Tiro, pero también se impulsa desde las escuelas, los clubes de tiro y el ejército. Se organizaban torneos y en ellos se brindaba facilidades como alquiler de rifles, obsequio de municiones, etc.74 

Es innegable que la aceptación de los deportes supuso, de algún modo, la difusión del discurso de la elite, pero este no cumplió sus objetivos porque no produjo la desaparición de las antiguas costumbres ni se formó una nueva conducta moral entre los peruanos. El ejemplo es que nuestros días existen las corridas de toros, se consume alcohol y se realizan carnavales75.

De ésta manera, los últimos años del XIX y los inicios del XX asisten a la difusión de nuevas entretenimientos como la hípica o turf76, que ya se practicaba antes de la guerra. Como el tenis, probablemente desde antes de la fundación del Lima Cricket (en 1865 aproximadamente)77. La práctica del ciclismo se introdujo en 1890 cuando se importan las primeras bicicletas de Europa y, tuvo gran impulso con la fundación del Ciclista Lima en 1895 y la inauguración de velódromo de Santa Beatriz en 189778.

Pero una de las diversiones cuya difusión resultó muy interesante, fue el caso del cinema, inventado en 1895 por los hermanos Lumière en Francia. En enero de 1897 se realizó la primera proyección en Lima, primero en una sesión privada a la que asistieron el Presidente Piérola, Ministros e invitados, y posteriormente una función pública. Con sus imágenes en movimiento, el cinema significó una ruptura respecto al arte contemplativo que hasta ese entonces existía. En sus inicios, el cine era una actividad ocasional, un 'negocio de saltimbanquis', comerciantes que eventualmente realizaban funciones en cualquier ambiente cerrado, pero sin funciones regulares. A finales de la primera década del XX, se empieza a formar el espectáculo y negocio del cine cuando se instalan carpas en forma estable las cuales estaban especialmente dedicadas a las proyecciones cinematográficas. El crecimiento de la afición por el cine, motivó la filmación de las primeras películas peruanas de ficción en 1913, tal cual se proyectaban las películas internacionales. Al igual que el fútbol, pero al contrario de la mayoría de deportes, el cine se transformó en un espectáculo de masas79.

El cinema tuvo aceptación como espectáculo, creando gran interés entre el público y la prensa. Se produjeron cintas locales y empezaron a desarrollar un estilo propio en los años 30' (la época dorada de las películas de Amauta). Pero este proceso se truncó por razones desconocidas -probablemente por los costos de filmación-. En adelante, el cine mantuvo su raigambre masiva pero cumpliendo un papel meramente receptivo de realizaciones foráneas, con la esporádica proyección de una cinta nacional. Los deportes por su parte, atravesaron su propio filtro. 

La oferta de los deportes practicados es muy amplia, pero a la vista de sus procesos históricos, la mayoría de ellos estuvo restringido a algunos sectores sociales o a espacios específicos. Unos tuvieron recepción sólo entre la elite (tenis, polo, cricket), otros se restringieron más a espacios educativos ó clubes socio-deportivos (básquet, natación). Algunos de los mencionados fueron apoyados por el Estado con mayor o menor éxito (atletismo). Únicamente lograron aceptación entre las clases populares el box y el fútbol. Pero aunque sus procesos de difusión mantienen características homogéneas, en el fondo resultaron bastante desiguales. 

El proceso de difusión de ambos deportes se caracterizó por haber sido una actividad de elite (extranjeros) que culminó siendo practicada por los sectores populares. Pero, mientras el box se transformó de una actividad exclusiva de la elite a una exclusiva de los sectores populares, el fútbol pasó de ser de un deporte de la elite a uno practicado por todos los sectores sociales. La diferencia entre ellos radica en que durante el proceso de difusión del box se restringió únicamente a las clases populares. Pero el fútbol incorporó a todos los sectores sociales y logró establecer medios de adhesión a su alrededor (los clubes o la selección nacional), a partir de la creación de los estilos de juego. Sobre cómo ocurrió el proceso en que el fútbol fue aceptado, incorporó nuevos sectores sociales y construyó las primeras formas de identificación tratan los siguientes dos capítulos.

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22Los datos fueron tomados del 'Resumen del Censo General de Habitantes del Perú hecho en 1876' publicado en 1878 y, los 'Censos de la Provincia Constitucional del Callao' (de 1905) y 'Censo de la Provincia de Lima' de 1908. En éste último permite apreciar no sólo el crecimiento global de la ciudad de lima, sino, también la población de los pueblos y balnearios ubicados en las cercanías de la ciudad.

23La superficie de la ciudad de Lima se mantuvo incluso luego de la destrucción de las murallas. Los límites de la ciudad eran los siguientes: desde el barrio de Monserrate al oeste, corría hacia el sur en una diagonal imaginaria desde la actual Plaza Unión cruzando la actual Av. Alfonso Ugarte y llegaba hasta l Plaza Grau; seguía a lo largo de la Av. Grau, la Av. Sebastián Lorente (en Barrios Altos) hasta el río Rímac. En su interior quedaba el llamado 'Damero de Pizarro' y la zona de Barrios Altos. La ciudad se completaba con el barrio de San Lázaro (Rímac) al norte. 

24Los alcaldes durante ese periodo fueron: Benjamín Boza (1900), Federico Elguera  (1901-1908), Guillermo Billingurst (1909), Nicanor Carmona (1910-1913-1915), Luis Miró Quesada de la Guerra y Manuel Irigoyen Diez Canseco. Cubillas, 1996: 7

25Los cambios más significativos fueron la construcción de avenidas y calles como la Av. Brasil que conecta Lima con Magdalena en 1898, la Av. Central en 1899, el Paseo Colón hacia 1900, el primer tramo de Av. Colmena, entre la Plaza Dos de Mayo y Jr. Rufino Torrico, la Av. 28 de julio en 1906, la actual Av. del Ejército (que une Magdalena y Miraflores) y la Av. Alfonso Ugarte. Se pone en servicio nuevas líneas de transporte público. En 1890 la ciudad cuanta con tres líneas de tranvías urbanos, en 1904 entra en servicio el tranvía eléctrico Lima-Chorrillos y en 1907 uno similar entre Lima-Callao. Se diseñan nuevas urbanizaciones: La Colmena, ubicada entre la Estación del Tranvía -actual Plaza San Martín-. Las actuales Av.Colmena, Jr. Carabaya, Lampa y Pachitea. La antigua Huerta del Chirimoyo, entre Jardín Botánico y Hospital 2 de Mayo. La huerta entre Maravillas -actuales plaza del Cercado, Jr. Ancash, Junín y Maynas-.. También el barrio de Cocharcas para peones y artesanos en 1907. En esa época se realizó una nueva pavimentación de la ciudad, en asfalto comprimido. Se construyó la Plaza Bolognesi y se ensanchó el Puente de Piedra (espalda de Palacio de Gobierno). Günther y Lohmann 1992: 231-241, Mannarelli 1999: 32, Basadre 1968, T. XI: 215 y ss. 

26El primer automóvil circuló por las calles de Lima en 1903, sin embargo su uso era restringido. Hacia el final de la primera década existían sólo alrededor de treinta. Respecto al tranvía, ya existía hacía varios lustros, pero la novedad fue el reemplazo del tranvía tirado por caballos por el tranvía eléctrico manteniendo en las tres rutas existentes. La introducción del cinema fue en 1899 y tuvo una sorprendente y rápida aceptación, convirtiéndose en un espectáculo masivo y popular. La luz eléctrica se introdujo lentamente tanto en la iluminación pública como al interior de las casas y brindaba la oportunidad de realizar labores que en el pasado, ante la ausencia de luz durante la noche, no podían realizarse. Mannarelli 1999: 31 y ss.; Basadre 1999, T. XI: 236 y ss.
27Jackson 1985 nos sirvió para poder vincular los múltiples cambios que la transformación urbana produce en la vida de sus habitantes. En su estudio sobre la aparición de los suburbios y la transformación de los patrones de residencia y uso de la habitación en las ciudades de Estados Unidos durante el siglo XIX e inicios del siglo XX, prestamos atención a las transformaciones que producen la introducción y posteriores cambios de los medios de transporte y, a los cambios de grupos sociales y étnicos que tuvieron sectores de algunas ciudades y, las razones que explican éstos cambios. 
28Muñoz C. 1998: 42. Una opinión al respecto sobre la educación femenina se encuentra en artículos publicados por Teresa González de Fanning, en el diario El Comercio en 1898. 
29Muñoz C. 1997: 66 - 67.
30Muñoz C. 1997: 64 - 65.
31Es necesario agregar, como explicaremos más adelante, que durante la gestión de Boza como alcalde, la Municipalidad organizó los primeros torneos deportivos en 1899 e instauró la costumbre de incluirlos en los programas de celebraciones de Fiestas Patrias. Por otro lado, un ejemplo de los esfuerzos de la elite política en tomar medidas para crear una conducta y cultura es el siguiente. En 1903 se tenía proyectada la construcción del Teatro Nacional. Como parte de la recaudación de fondos para su construcción, por medio de una ley se creó un impuesto adicional sobre las mercaderías. En 1905 se aprobó un empréstito, previa aprobación del Ejecutivo, cuyo producto se destinaría exclusivamente a la construcción del Teatro y a pagar el valor de las expropiaciones que fueran necesarias. Basadre 1968, T. XI: 222.
32Ruiz Zevallos 1994, ha estudiado la influencia de los higienistas en el caso de la psiquiatría y la forma en que desarrollaron nuevas medidas para el tratamiento de las enfermedades mentales. Los nuevos tratamientos en las loquerías, la forma como eran interpretadas las diversas enfermedades mentales, cuáles eran sus objetivos y cuales sus limitaciones. Sobre esto último, el estudio del caso Paz Soldán resulta particularmente emblemático como ejemplo aleccionador sobre los márgenes racionalistas y controlistas que tenía la propuesta de los llamados 'higienistas'.
33Ruiz Zevallos (1994) menciona dos ejemplos de estos intentos 'controlistas'. Un caso particular son los reglamentos policiales. Un caso general, que es lo central de su estudio, es la administración del manicomio y el tratamiento de las enfermedades mentales.
34Para la explicación de los vínculos entre higienistas y la transformación urbana se siguen las investigaciones de Ramón Joffré 1999: 30 y ss. 
35La transformación infraestructural del espacio público de Lima continuará desde el gobierno de Piérola, aunque con objetivos diferentes al periodo anterior a la Guerra.
36Contreras 1994: 17 y ss. 
37Las primeras medidas para permitir el crecimiento de la población habían sido tomadas desde mediados del XIX. Se propuso como objetivo favorecer la inmigración, pero el Perú era un escenario poco atractivo para inmigrantes europeos por la proliferación de epidemias que durante el siglo XIX azotaron el país. Aunque llegaron grupos de inmigrantes europeos fue en números muy reducidos respecto a lo planeado. Solamente se pudo exportar a inmigrantes chinos en un número importante. Pero su presencia fue considerada como una degeneración de la raza. Otro factor en el incremento de habitantes fue los bajos índices de nupcialidad. Contreras 1994: 18 - 19. 
38Durante el siglo XIX, Lima sufrió de epidemias que casi alcanzaron la categoría de crónicas. Su recuerdo entre los habitantes fue largo, en especial el impacto de la fiebre amarilla y la viruela durante las décadas de 1850's y 1860's. Ramón Joffré 1998: 145.
39Algunas de las medidas tomadas en este sentido fueron la publicación del Primer reglamento de Sanidad en 1887. En 1896 se creó el Instituto Nacional de Vacuna y Seroterapia. En 1903 la Dirección de Salubridad (en el mismo año de la epidemia de viruela) y al año siguiente la Policía de Salubridad (1904). En 1905 se decretó la vacunación obligatoria, haciendose extensiva hacia aproximadamente 150 mil personas en todo el país. En 1907 se establece la Estación Sanitaria del Callao y el Consejo Superior de Higiene y en 1911, el Dispensario Antivenéreo de la Asistencia Pública. Por otro lado, el Municipio dirigía operativos periódicos de limpieza y erradicación de ratas. Contreras 1994: 19 - 20; Ramón Joffré 1999: 16 - 167.
40Un buen ejemplo fue la calle de Capón era considerada uno de los sectores más insalubres de Lima. En él se encontraba el callejón de Otaiza, lugar donde se realizaban juegos de azar, se expendía licor y consumía opio. Ello le otorgó muy mala reputación y fue objeto de numerosas intervenciones policiales, hasta que finalmente, el callejón fue demolido en mayo de 1909. Rodríguez Pastor 1995: 416 - 426.
41Ramón Joffré 1999: 212 - 213. Las medidas de intervención médica en los domicilios no fueron nuevas durante el 900. Se habían empleado ya durante las epidemias de fiebre amarilla (1853-54-55 y 1867-68).
42Al parecer sus sugerencias fueron oídas. Tres años después, en 1899, la Municipalidad de Lima organizó el primer campeonato de fútbol con la participación de los colegios privados. Al año siguiente, organizó otro entre escuelas fiscales (ver capítulo 2).
43Basadre 1968, T. IX: 295 y ss.; T XV: 7 y ss.
44Valdría recordar que el Estado, a través del sistema educativo, despliega su discurso oficial sobre diversos aspectos de la vida pública. Tomamos ésta idea de Serrano (1996) para el caso chileno en el siglo XIX que transita hacia una progresiva secularización de lo público.
45Basadre 1968, T. XV: 8 - 9.
46Basadre 1968, T. XV: 9 y ss. Hubo otro intento de reforma en 1903. Un ejmpñlo sobre el modo en que las medidas se orientaron hacia una mayor presencia del Estado en la Educación fue la supresión del Concejo Superior de Instrucción, cabeza del anterior modelo educativo.
47La política educativa de José Pardo abarcó aspectos como el fomento de la educación primaria, mejoras en el presupuesto y la infraestructura educativa (a todos los niveles), la elaboración de material educativo; otro nivel privilegiado fue la educación técnica. Hubo mayor apoyo a la carrera de docente, creándose la Escuela Normal en 190. Se estableció mayor supervisión sobre los colegios por medio de los Inspectores de Educación y se instauró el Concejo Superior de Educación. Este último debía cumplir un rol de asesoría para el Ministro del ramo y estaba formado por el Rector de San Marcos y seis profesores, el Director del Colegio Guadalupe, un delegado de los colegios particulares, el Director de la Escuela Normal de Varones, los directores de las Escuelas de Ingenieros, Agricultura y Artes y Oficios y dos directores del ministerio, el general de instrucción y el de primaria. Basadre 1968, T. XV: 18 - 29.
48Basadre 1968, T. XV: 45.
49Es interesante señalar que los deportes que Byrne y Mac Knight introdujeron son de creación norteamericana. Basadre 1968, T. XV: 62 - 63.
50Como ejemplo, los Alcaldes de la ciudad en ese entonces fueron Benjamín Boza, Federico Elguera, Guillermo Billinghurst o Nicanor Carmona.
51Sobre este tema ver Serrano 1996: 246 y ss., de quien tomamos éstas ideas. Su estudio es acerca de la construcción del espacio público en Chile visto a través de la progresiva secularización de la escuela. Habría que precisar que en el Perú no existió un proceso separación de la Iglesia y el Estado tan marcado como en el caso chileno (o en México, para un caso más extremo) y tampoco existió interés por construir una esfera pública y en ella, una opinión ciudadana que incluya a los sectores populares.
52La aplicación del concepto de 'lo público' ha resultado bastante debatida. Para la elaboración de esta tesis hemos tomado el concepto de Hannah Arendt (1999). Según su visión, la vida activa del hombre (vida productiva) se ha mantenido como parte del espacio público en las sociedades modernas (Arendt 1999: 28 - 29) y señala la distinción entre ésta y la vida privada apoyándose en una perspectiva histórica. En las sociedades modernas, la vida privada abarca la esfera de la intimidad, a diferencia de la antigüedad y el medioevo, mientras lo público fue el resultado de la difusión del ámbito social, cuyo desarrollo incluyó en él aspectos anteriormente calificados como parte de lo privado, como la familia, las necesidades primarias (el trabajo) y los elementos que siempre fueron parte del ámbito público como la propiedad, la política y la opinión -el discurso en palabras de la autora- (Arendt 1999: p. 48 y ss.). Como vemos, el concepto de 'lo público' abarca varios aspectos, abarcarlos aquí resultaría extenderse fuera de los marcos de este trabajo, por lo tanto prestaremos atención a un aspecto. Los espacios de socialización y construcción de asociaciones civiles, dejando de lado los espacios de opinión, de acción política y ciudadana.
53Ruiz Zevallos 1994: 25.
54Para la explicación de los espacios públicos y su sociabilización seguimos el estudio de Del Águila 1997. Los conceptos que ella toma en su trabajo corresponden a Michel de Certeau. L'invention du quotidien. 1.Arts de faire. Ed. Gallimard. Paris. Paris. 1990. Pablo Fernández. El espíritu de la calle. Psicología política de la cultura cotidiana. Universidad de Guadalajara. Guadalajara. 1991. Michel Foucalt. El orden del discurso. Tusquets eds. Barcelona. 1980. 
55Roberto Da Matta, citado por Del Águila 1997: 28.
56Del Águila 1997: 28 - 30.
57Del Águila 1997: 30 - 43.
58El Centro de Lima no ha cambiado mucho respecto a sus límites: por el norte con al río Rímac, al sur con la Penitenciaria, al oeste con el barrio de Malambo y con Barrios Altos al este. En él se encuentran la Plaza Mayor, el Jirón de la unión (la calle más importante de la ciudad), los principales comercios y espacios de reunión.
59Panfichi 1995, Tejada 1995, Günther y Lohmann 1992. Malambo estuvo habitado por esclavos, indios y mestizos pobres durante la colonia y estaba localizado en el barrio de Abajo el Puente (Rímac). En la República era considerado un barrio cuyas características más visibles eran la pobreza, la insalubridad y una composición étnica mayoritariamente negra. Tejada 1997: 148 y ss. La calle Capón era el barrio donde se agrupaba la colonia china, que había inmigrado durante las décadas de 1850 y 1860, estaba dedicada al comercio alrededor y en Mercado Central. Otros barrios populares, sin las dimensiones de los anteriores, eran Monserrate y San Sebastián (alrededor de la iglesia del mismo nombre, cercano al anterior) al oeste, al este, sectores de Barrios Altos (Carmen Alto, 5 Esquinas, Barbones, El Prado, De los Naranjos). Del Aguila 1997: 37.
60En Del Águila 1997: 41 - 43, se manifiesta que estos cambios pueden ser entendidos como manifestación de las tendencias modernizadoras de las elites, al 'distanciarse' del pueblo y de los barrios pobres localizados en la zona norte (Malambo), y Barrios Altos (barrio chino) y establecer un criterio de selectividad. 
61Del Águila 1997: 43 - 62.
62Del Águila 1997, cuadro ubicado luego de la p. 62.
63Del Águila 1997: 46.
64Los salones y clubes de Lima durante los primeros años de la República se caracterizaron por cumplir la función de encuentro para la elite. Ella contaba con altos niveles de apertura, y también se reflejaban sus jerarquías internas. Hacia la década de los 30' y 40', la inestabilidad política y la escasa seguridad urbana hizo mella en la capacidad de convocatoria que tenían estos ambientes y, conllevó a la progresiva radicalización (y politización) de la vida privada. La situación cambió en el periodo 1846-1876 -coincidente con el apogeo guanero- en que se asiste a una apertura en la vida pública. Las reuniones en salones, antaño, elementos exclusivos de encuentro público, contemplan una creciente diversificación a través de la formación de asociaciones civiles de amplia función (clubes sociales, patrióticos, recreativos, sociedades profesionales, de estudio y académicas). Estas sostenían variados niveles de exclusión redefiniendo las antiguas nociones aristocráticas de status y honor por concepciones de clases medias como conocimiento técnico y competencia. Estas nociones habían florecido impulsadas por el surgimiento de grupos urbanos profesionales (médicos, abogados, ingenieros) cuya mejor expresión fue la formación del Partido Civil que llevó a Manuel Pardo a la Presidencia de la República en 1872, convirtiéndose en el primer presidente civil del Perú. Forment 1998: 9 - 10, 14 - 16, 17 - 18.
65Del Águila 1997: 46 - 50. Los clubes deportivos se encuentran en éste espacio.
66 Del Águila 1997: 53 - 55 La importancia de los cafés como espacios de encuentro y comunicación e ineludible  pero debería establecerse con mayor precisión el alcance que ellos tuvieron tanto en términos sociales y culturales.Consideramos que debería prestarse atención sobre el público que soliaasistir a los cafés y cual  el  papel ue cumplieron en la diversificación de la vida pública del 900. Más aun cuandosus referencias nos ha llegado a través de las narraciones de una generación - la de los años 20' -  que pueda ofrecer  una imagen muy particular y personal.El caso del Palais Concert.
67Del Águila 1997: 56 - 60. El esquema que propone Del Aguila, puede resultar demasiado genérico. Resulta evidente que la concurrencia a los espacios públicos debía estar motivada por múltiples razones las cuales se establecen por el nivel de apertura y la función que tienen, pero -en el caso de los espacios de sociabilidad primaria- la multiplicidad de factores que cada espacio poseía (clubes, callejones, cafés, chinganas, etc.) estaba condicionados por elementos sociales y culturales que el modelo planteado contempla de manera muy somera.
68Del Águila 1997: 43.
69Acerca de cuándo se introdujo el tenis y el cricket no encontramos datos precisos. Al parecer corresponden a fechas anteriores a 1865, época en que aparecen las primeras informaciones sobre las actividades del club Lima Cricket and Lawn Tennis Club. La difusión del cricket adquirió mayor interés con la fundación del Unión Cricket en 1893. En el caso del tenis, su número de adeptos creció tras la Guerra del Pacífico con la fundación del club Lawn Tennis en 1883. El ciclismo se introdujo en 1890 con la importación de las primeras bicicletas de Europa. Basadre 1968, T. XVI: 213 - 214; Gálvez 1966 y Muñoz 1998.
70Para el caso mexicano, Beezley 1983, quien muestra la manera como los deportes fueron adoptados representando los valores de la elite mexicana.
71Las calles y plazas también eran lugar de ceremonias oficiales, además de las concurridas actividades religiosas.
72Estas actividades no tenían distinciones sociales, a ellas accedía público de diferentes sectores sociales, pero manteniendo las distancias reflejadas en su ubicación y costo de entradas, según el caso.
73El discurso de las elites se caracterizó por asignar gran importancia al trabajo, al amor y a las leyes. Favoreció la formación de una mentalidad racional opuesta al carácter voluble, indisciplinado, mentalidad poco emprendedora de los peruanos. Ello se lograría cultivando un gusto estético más 'refinado y delicado' frente a actividades asociadas a conductas salvajes, violentas y grotescas como los toros, los gallos y los carnavales. Muñoz 1997: 66 - 67.
74La Escuela Nacional de Tiro fue fundada el 22 de marzo de 1904. Tres años después, en enero de 1907, se dictaron normas para reconocer a las asociaciones de ésta rama. Desde 1905 se realizaban los campeonatos nacionales, cuya primera edición fue ganada por el Batallón Nº 7 al mando del Teniente Coronel Gerardo Alvarez, e individualmente por Santiago Albornoz. Los principales clubes de tiro fueron el Revólver, el Bellavista, Mauser de Lima, Artesanos Callao, Escuela de Tiro de la Bomba Lima, Barranco, Chorrillos y otras instituciones en provincias. Basadre 1968, T. XI: 201 - 202.
75Es cierto que todas ellas existen hasta hoy pero, vale la necesidad de hacer algunas aclaraciones. Las corridas de toros, como la pelea de gallos, no mantienen a un público compuesto por espectadores de diversos sectores sociales, sino que se transformaron en diversiones casi exclusivas de las elites. A diferencia de los carnavales que ha mantenido un público compuesto por sectores populares, pese a los esfuerzos por 'civilizarlo'. Durante el gobierno de Augusto Leguía (1919-1929) se difundió el 'carnaval seco', que evite los excesos indiscriminados de antaño. Eran fiestas de tres días, en los cuales se realizaban bailes, corzos y pasacalles, se usaban disfraces, se elegía a la reina del carnaval y se quemaba al 'Ño Carnavalón'. Esta nueva propuesta de carnaval encontró gran aceptación entre la población, sin embargo, no desplazó a las antiguas costumbres del carnaval limeño que consistían en arrojar agua, talco, betún y pintura a otras personas. La influencia del carnaval 'popular' al parecer estuvo más arraigada. Cuando el carnaval 'oficial' dejó de organizarse a fines de los años 50', el carnaval 'popular' se continuó realizando manteniendo las costumbres de antaño hasta nuestros días. La diferencia radica, quizás, en que aparentemente se han moderado los excesos de antes y el carnaval no se realiza durante tres días sino sólo durante los fines de semana del mes de febrero. Pero ya no se apela a toda la diversidad de artículos señalados y generalmente se restringe al uso del agua. Sobre la convivencia de discursos oficiales y populares en las diversiones, ver el estudio sobre los carnavales renacentistas y la conformación de la cultura popular en Europa en Burke 1991.
76En los primeros años tras la Guerra del Pacífico, no se introdujeron nuevos diversiones y deportes, se retomaron los que ya se practicaban. El más difundido erael turf. Durante las Fiestas Patrias de 1884 se realizaron carreras en la cancha Meiggs, organizadas por diversas entidades. Al año siguiente se realizaron algunos juegos más, pero la ausencia de caballos exclusivos para carreras hizo que corrieran en las competencias hasta caballos de coche. En 1890 se crean los primeros 'stud', Augusto B. Leguía crea el suyo en la hacienda San José, llamado 'Club Hípico'. Poco después se crean los sistemas de apuesta. En 1895 se fundó el Jockey Club de Lima y su primer presidente fue Ricardo Ortiz de Zevallos. Ésta institución estableció reglamentos y premios especiales y todo lo relacionado a brindarle orden y gobierno a ésta actividad. Su éxito favoreció el crecimiento de la afición que motivó buscar un nuevo local para las carreras, abandonando la antigua cancha Meiggs, por otra cancha más cercana a la ciudad. Se estableció el nuevo hipódromo en los terrenos de Santa Beatriz, cedidos por el Municipio con aprobación del gobierno, gestión realizada por Alfredo Benavides. El terreno fue inaugurado el 11 de junio de 1903 y en 1907 se inauguró la Tribuna de Segunda. Basadre 1968, T. X: 92; T. XVI: 206 - 207.
77El Lima Cricket fue el primer club que practicó tenis. Tras la Guerra, el 27 de junio de 1884, se fundó el Club Lawn Tennis de la Exposición, por iniciativa de Alejandro Garland y cuyo primer presidente fue Juan P. Gallagher. Otros deportes de menor importancia e impacto fueron el patinaje sobre hielo, que se practicó también antes de la Guerra. También se practicó esgrima y el remo. Basadre 1968, T. IX: 85 - 86.
78Basadre 1968: T. XVI: 213.
79Estas líneas corresponden al excelente texto de Bedoya 1992: 23 - 42. Esta es una historia del cine peruano escrita por un crítico que abarca desde 1896 a 1992.

 



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