| Escritura y Pensamiento Nº 1, 1998 |
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Magdalena García Toledo La televisión nuestra de cada día Muchos creen que la televisión es simplemente ese aparatito que tanto nos entretiene, nos informa por ratos y a veces nos enfurece. Sin embargo la televisión es mucho más que la pantalla que vemos a diario, los personajes que admiramos o detestamos o los hechos que nos asombran o nos asuntan. ¿Qué es la televisión? La televisión es el medio de masas por excelencia, constituye un fenómeno global, heterogéneo y complejo, donde confluyen aspectos políticos, sociales, económicos, culturales, educativos y artísticos. La televisión es un hecho social y a la vez un lenguaje. Es el "gran texto", el libro abierto de la cultura de nuestro tiempo. La televisión es la suma y compendio de los demás medios: radio, cine, prensa, historieta, pero es más que todo esto. Naturaleza del fenómeno televisivo Valerio Fuenzalida en El televidente activo1 plantea como características de la televisión las siguientes: a. Heterodiscursividad, la televisión presenta en un continuum sin fin, una diversidad de significados, mensajes e ideas, a través de diferentes géneros y formatos:
b. Polidiscursividad, la televisión constituye una diversidad de géneros entre los que destacan los de la información, la narración, la entretención y la publicidad. Esos géneros tienen una historia extra-televisiva y mantienen una relación diversificada según las expectativas y deseos del televidente:
La programación televisiva M. Cebrián Herreros, uno de los
estudiosos de la televisión desde una perspectiva semiótica, plantea que lo específico
de su lenguaje está constituido por la programación, la cual determina el
tratamiento audiovisual de la imagen y sobre todo las metodologías y rutinas de
producción. Este conjunto se presenta en continuidad, fluyendo sin cesar en el tiempo, en un presente continuo. La programación, de acuerdo a la segmentación de los públicos, se divide en "franjas" horarias (conjunto de programas) dirigidos a niños, amas de casa, adultos, público en general. Al concepto de continuidad se une el de serialidad, es decir la periodicidad diaria, interdiaria y semanal de un programa. Dentro de esa continuidad, el directo es la posibilidad de interrumpir la programación televisiva, para ingresar a ella en cualquier momento. Esto quiere decir que la programación es una propuesta siempre abierta y flexible; La programación televisiva es una
supranarración. Esto se refiere no sólo a las películas, series y telenovelas, sino
también a la información noticiosa, al documental, al programa científico, a la misa
dominical. Se dice que la televisión es la moderna Scherezada que nos va contando día a
día, noche a noche, todos los "cuentos" inventados por el hombre, de tal manera
que asegure cada vez nuestra máxima atención e interés. El modelo comercial de programación En nuestro país impera el modelo comercial basado en la competencia entre canales por lograr la publicidad mejor pagada en función a programas que atraen mayor cantidad de audiencia. El criterio principal de la programación es la rentabilidad. Por eso no hay programas educativos y culturales sino de pura evasión y entretenimiento, así como la sustitución rápida de programas que no tengan "pegada", aunque sean de calidad. El inmenso poder de los medios carece de normas de responsabilidad social y la inmensa mayoría de los ciudadanos no posee posibilidades reales de expresión a través de estos medios, ni de participar en los procesos de tomas de decisión que disponen su desarrollo, sus contenidos y sus orientaciones4 . El éxito en la televisión comercial se
mide por la cantidad de público que ve un programa. Este es el rating, el cual es
conocido a través de la investigación de audiencia (marketing) que llevan a cabo
determinadas agencias. La ficción televisiva Sin ánimo de intentar una tipología de
programas, vamos a considerar aquí, bajo el acápite de "ficcionales", las
telenovelas, las teleseries, los telefilms, las mini-series, los dramatizados, las
comedias, melodramas, los programas de aventuras y acción, los dibujos animados, los
policiales, los de suspenso, ciencia ficción, etc. En la medida que se logre la verosimilitud en la ficción televisiva, se suscitan en el espectador una multitud de emociones identificación y proyección que se encuentran en la base de la tremenda atracción que tienen estos programas en los espectadores. No olvidemos que este género de programas son los más consumidos a nivel mundial, situándose como núcleo de la industria del entretenimiento y la evasión. La ficción simboliza la realidad, desde ese punto de vista es importante para conocer la realidad social. En la ficción televisiva como en toda ficción el narrador es un intérprete de la sociedad en que vive, la narración es un producto social y la sociedad la productora de los discursos narrativos. Los informativos televisivos Este género se dirige a satisfacer la
búsqueda de información y conocimiento sobre personas, hechos, lugares cercanos y
lejanos, que permitan una mejor orientación sobre la vida y por lo tanto una mejor
actuación sobre la realidad. La televisión más que programas unitarios, es serialidad, continuidad. Dentro de la unidad sistemática y organizada que es la programación, el carácter abierto del medio permite la inclusión de noticias y flashes informativos, que por su importancia, ameritan una interrupciones en cualquier momento. El directo Es típica de la información televisiva. La información adquiere un tratamiento peculiar que no tiene ningún medio excepto la radio. Las modalidades del directo involucran acontecimientos como desfiles, actos culturales, festivales musicales, y principalmente los deportes, de los cuales el fútbol y las olimpiadas se han convertido en espectáculos planetarios, gracias al satélite. Los acontecimientos imprevisibles
constituyen la esencia del directo. En este sentido, diversos estudios inciden en las
implicancias que para la teleaudiencia tiene esta modalidad de transmisión, por las
características de imprevisibilidad y sorpresa y hasta shock que puede producir.
Tendencia al espectáculo La competencia entre canales y la tendencia al entretenimiento en la programación televisiva viene influyendo también en la concepción de la información como elemento destinado a divertir a la audiencia. Los temas políticos y sociales están siendo abandonados, para incorporar temáticas sensacionalistas, individuales, curiosidades, etc. A ello se aúna el uso de las máximas posibilidades visuales y estéticas de la luz, el color, el contraste, la música y el sonido. Los sujetos de los programas locutores, presentadores, reporteros, etc. también asumen connotaciones de "estrellas", con todo lo que el fenómeno del star system pueda significar. Los periodistas de televisión se convierten en líderes de opinión, modelos a imitar, participan en actividades sociales y hasta políticas, hacen publicidad para bancos e instituciones financieras, etc. Culto a la personalidad Ligado a lo anterior, la televisión
tiende a destacar el rostro, el cuerpo, los gestos y la voz de los sujetos, añadiendo
muchas veces elementos connotativos a las noticias que leen o presentan. Si bien esta es una característica de la imagen en general, se traslada de manera particular a la imagen informativa visual. Definitivamente la imagen impacta mucho más, si el contenido es sangriento, violento, sensacionalista. Hay consenso en reconocer que la prensa escrita tiende a la reflexión, al pensamiento racional, y la televisiva a la emoción. Por eso se dice que la televisión "muestra", la radio "dice" y la prensa "profundiza". En la televisión, la palabra además de cumplir una función de "anclaje" frente a la imagen en el sentido de fijar y precisar el significado ayuda a rebajar la carga emocional, al añadir y completar con elementos racionales y lógicos, la información visual. Consumo televisivo y cultura transnacional En el interesante estudio Cultura transnacional y culturas populares de Néstor García Canclini, se cuestiona sumándose a la posición de algunos estudiosos de la comunicación el modelo de la dominación, planteando a su vez una relectura alternativa de la teoría gramsciana de la hegemonía en lo que respecta a su aplicación a nuestra realidad latinoamericana. ¿Qué se entiende por hegemonía, en contraposición a la dominación? "Entendemos por hegemonía a diferencia de la dominación que se ejerce sobre adversarios y mediante la violencia un proceso de dirección política e ideológica en el que una clase o sector logra una apropiación preferencial de las instancias de poder en alianza con otras clases, admitiendo espacios donde los grupos subalternos desarrollan prácticas independientes y no siempre funcionales para la reproducción del sistema"6 . La hegemonía no actúa en forma
impositiva ni unidireccional sino que incluye en sus mensajes aquello que pueda ser útil
y significativo para el receptor, con ello logra su aceptación primero y luego su
legitimación consensual. Todo esto se logra mediante una suerte de "contrato",
o de alianza, que no necesariamente incluye la violencia. Televisión: agencia cultural y socializadora De lo dicho anteriormente se desprende el
papel cultural de la televisión. Se dice que hoy, toda la cultura pasa por los medios de
comunicación y sobre todo por la televisión, y que lo que no aparece por ella, no
existe. Pero también a esta cultura se le reconocen aspectos positivos: su carácter no elitista, abierta a todos; sus posibilidades de cultura y educación tanteadas pero no desarrolladas, extensibles a grandes cantidades de seres humanos. Un conocimiento real y concreto que posibilita un tipo de saber más inductivo que deductivo, más concreto que abstracto. Contrariamente a la cultura lineal que creó la imprenta, la televisión propicia una captación sintética y global de la realidad, más completa, compleja y rica en sus elementos. El consumo en televisión es alto. Las
investigaciones indican que el promedio mundial es de 2 a 6 horas diarias. Los niños y
las mujeres son los que consumen más televisión, y dentro de los adultos, los sectores
menos educados. Es en los sectores populares sobre todo niños y escolares donde la televisión tiene gran presencia. Casi se ha constituido en el único medio de entretenimiento, por su accesibilidad en el hogar y su atractivo innegable. A través de la televisión se busca además orientación y educación. Estamos pues ante un agente socializador de primer orden. Efectos e influencia A la televisión se le ha achacado
multitud de males: violencia, pornografía, imagen irreal del mundo, manipulación. En la
base de estas acusaciones encontramos una concepción de la televisión como un medio
todopoderoso y de máxima influencia. En la actualidad superado el modelo
conductista, unidimen-sional y unidireccional sobre la televisión se presentan dos
orientaciones nuevas. Por un lado, el estudio de los efectos cognitivos y emocionales de
la televisión, y por otro, las posibilidades tecnológicas y pedagógicas del medio. Se desconoce la influencia que los medios
y la televisión en particular pueden ejercer en el largo plazo, pero mientras tanto es
conveniente prever desde ya esa influencia mediante la intervención decidida de las
instituciones encargadas del bienestar social. Al final de todo, lo que interesa no es tanto lo que ven los sujetos receptores, sino cómo lo ven, es decir, pasiva o activamente, consciente o inconscientemente, crítica o acríticamente, individual o colectivamente. De esto depende por una parte, aprender a ver televisión, a tomar de ella lo que realmente necesitamos, discriminando sus propuestas según nuestras propias valoraciones. Por otra parte, mantener una actitud crítica, que sin quitarnos el placer de ver televisión, nos dote de los elementos necesarios que nos permita permanecer autónomos frente a ella y no sujetos de manipulación. Subíndices 1
Fuenzalida, Valerio/ Hermosilla, M.E.: El televidente activo. Manual para la recepción
televisiva. |
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