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ALMA MATER
© UNMSM. Fondo Editorial

ISSN versión electrónica 1609-9036

Alma Mater     1997;  (13 - 14) : 126 - 130

MARCEL BATAILLON EN SAN MARCOS

Miguel Maticorena Estrada

Con motivo del centenario de su nacimiento, San Marcos publica parte de los Ensayos Peruanistas de Marcel Bataillon (1895 -  1997), con el título de La Colonia. Ensayos Peruanistas. Compilación de Alberto Tauro (Lima: UNMSM, 1995, XV + 203pp.). 


Este libro es una contribución fundamental de nuestro recordado amigo a la historiografía americana. Reedición de doce monografías que representan una renovación o reinterpretación de importantes temas peruanistas. Aparecen con motivo del primer centenario del nacimiento del sabio francés nombrado profesor honorario en San Marcos el 24 de agosto de 1948. Con este motivo organizamos, con la Pontificia Universidad Católica y las Embajadas de España y Francia, una jornada de homenaje a Marcel Bataillon el 28 de junio de 1995. Participaron varios profesores peruanos y extranjeros. Por medio de Rafael de Górgolas, Agregado Cultural, conseguí que la Embajada de España publicara un folleto con varios trabajos y que lleva por título Marcel Bataillon y el Perú, 44 páginas. Incluimos aquí una nota que a mi pedido envió Claude Bataillon, hijo del historiador francés. En este opúsculo publicamos también el discurso que pronunció Marcel Bataillon en la Sorbona celebrando el IV Centenario de la fundación de la Universidad de San Marcos, aparecido inicialmente en Anuales, 1952. Esta traducción lleva por título "Una Universidad del Nuevo Mundo: San Marcos de Lima". Interesa subrayar cómo Bataillon considera a San Marcos "la decana de las Universidades del Nuevo Mundo".

Marcel Bataillon alcanzó fama internacional como autor de Erasmo y España, publicado en 1937. Basta recordar el elogio que le dedicó el gran Antonio Machado: "Ingente contribución al estudio de nuestra cultura". Luego Bataillon incursiona en temas colombinos y sobre el Padre Las Casas. Alterna con sus investigaciones acerca del Siglo de Oro y el Humanismo en España y Portugal. Parte de estos trabajos aparecen en Varia lección de c1ásicos españoles (1964) y Pícaros y picaresca (1969). La polémica que sostuvo con Edrnundo O'Gorman sobre la validez de la idea asiática colombina y la revelación vespuciana aparece en Dos concepciones de la tarea histórica. Con motivo de la idea del Descubrimiento de América, México, 1955) 117 páginas. Las investigaciones lascasistas fueron recogidas en Estudios sobre Bartolomé de las Casas (Barcelona: 1976, 383pp.). 

Las doce monografías que publica ahora San Marcos aparecen reunidas por primera vez, algunas recién traducidas. Comprende tres capítulos sobre Las Casas y el Perú, dos referentes al movimiento de rebelión de Gonzalo Pizarro, (1544?48), otros dos en tomo a los cronistas Rodrigo Lozano y Pedro Gutiérrez de Santa Clara. El primer artículo se refiere a la famosa escena de partición de la hostia consagrada entre Francisco Pizarro, Diego de Almagro y el Padre Hernando de Luque hacia 1526.

El último artículo recoge testimonios que ha dejado en el Perú la fiesta de los Moros y cristianos. Indaga su origen que cree es posterior a las fiestas de la toma de Granada de 1492. En la preciosa colección de acuarelas de Pancho Fierro, en Lima, encuentra un valioso testimonio gráfico. Dos prólogos tratan sobre el Lazarillo de Ciegos Caminantes (Lima, 1776) y una visión panorámica para los dos tomos de José Toribio Medina acerca de La Inquisión de Lima(1956). Ya en este año señala la originalidad de la herejia limeña de Fray Francisco de la Cruz, el SubPrior de Santo Domingo y Rector de San Marcos en 1567.

"Las herejías de Fray Francisco de la Cruz y la reacción antilascasista" es otro articulo que Marcel Bataillon presentó como ponencia en el 1° Congreso Internacional de Peruanistas, reunido con motivo del IV Centenario de la fundación de la Universidad de San Marcos (1951). Bataillon consultó los más de mil folios del proceso original, cuya edición ha iniciado el jurista español Vidal Abril Castelló, con un primer volumen en 1234 páginas (Madrid, 1992). Apenas figura alguna referencia a la entonces Universidad de Lima que en 1574 adopta el nombre de San Marcos, tras la exclaustración que propicio el virrey Toledo, desde 1571. En este año comienza la que hemos llamado "tormenta antilascasista", uno de cuyos puntos básicos era quitar la Universidad a los Padres Dominicos. Además, que la ya casi desaparecida oposición lascasista a los encomenderos, el virrey vio en el Convento dominico de Lima un supuesto foco de herejía luterana, representado por Fray Francisco de la Cruz. En 1571 el Prior Rector era Fray Antonio de Hervias, uno de los principales enemigos de Cruz, a quien acusaba de tener un cartapacio cifrado con textos del Cardenal Arzobispo de Toledo Bartolomé Carranza, otro de los perseguidos por la Inquisición española. En el mismo Convento dominico vivía Fray García de Toledo, primo del virrey y comprobado autor del Anónimo de Yucay de 1572.

En 1571 se había logrado la victoria de Lepanto sobre los turcos en Europa. En el mismo año la Inquisición apresó al famoso francés Mateo Salado. Toledo había iniciado su visita recogiendo testimonios sobre la tiranía de los Incas y así justificar la conquista. En 1572 Sarmiento de Gamboa escribe la versión antincaica de su Historia Índica, inspirada en los papeles de la información de Toledo. En este mismo año es ejecutado en el Cusco el Inca Túpac Amaru por orden de Toledo, pese a la oposición de personalidades españolas. En esos años el licenciado Polo de Ondegardo escribe sus investigaciones sobre la religión e instituciones incaicas.

En este contexto se hace la estatización de la Universidad y se produce el proceso contra de la Cruz que finalmente es quemado vivo en 1578, en el Pedregal (Luis Antonio Eguiguren). Con singular agudeza Bataillon señala los aspectos principales de la "herejía angelista" de la Cruz. Y encuentra en ella un conato o proyecto de separatismo religioso y político. En este sentido, según Bataillon, constituía una revolución social y religiosa. Religiosa porque creían en el final del Pontificado en Roma y su traslado a Lima y Cusco, capitales de la nueva cristiandad que perdía fieles en Europa y los recuperaba en América. Creía que los indios eran reliquia de una de las tribus perdidas de Israel. No se plantea la dificultad argumental de la escritura. Los hebreos eran el pueblo "del libro" la Biblia, pero a los americanos no se les conocía la escritura. De la Cruz era antindigenista y parece antes fue lascasista. Creía en la perpetuidad de la encomienda y el Evangelio precedido por la milicia.

Era una revolución social porque sostenía la perpetuidad de la encomienda y la formación de señoríos cuasi feudales. En fin, es un movimiento sumamente importante para el milenarismo americano del quinientos. También para San Marcos dado que fue encargado de la Rectoría, en 1567, cuando estaba en poder de los dominicos.

Otro artículo muy fundamental es el del "Vínculo religioso de los conquistadores del Perú" (El traductor limeño dice "lazos religiosos"). Se refiere a la mundialmente famosa escena de la comunión de Pizarro Almagro, y Luque, en Panamá, hacia 1526. con la que rubricaban el supuesto contrato de compañía para emprender la conquista del Perú. O sea, una empresa económica y mundana mezclada o rubricada con una ceremonia espiritual y divina. Es lo que escandalizó a los autores protestantes de fines del siglo XVI y hasta al filósofo español don Miguel de Unamuno ("Cuantas miserias..."). Es, para Bataillon, una "imagen de Epinal", escenas que simplifican y colorean los sucesos de la historia y por esto mismo los deforman. En realidad, dice, son dos estas imágenes legendarias, la de la comunión en 1526 y la del discutido contrato de Marzo de 1526 en Panamá.

Raúl Porras, en su monografía sobre el nombre del Perú, ya sospechaba del contrato de Panamá. Vela que, según Porras, se usaba ya en ese año el nombre del "Perú", cuando aún no aparecía escrito en otros textos de esos años. Remitimos al lector a un artículo titulado "El Contrato de Panamá, 1526, para la Conquista del Perú" (Caravelle, n. 7, Toulouse). Sostenemos allí que justificada era la sospecha en cuanto a un texto escrito del Contrato en 1526 que, ciertamente, Pizarro no llegó a firmar, aunque sí se hizo una minuta o borrador. Pero también sostuvimos en ese artículo que el nombre del Perú, y dando la razón a Andagoya, ya aparece escrito en 1523 (revista Cielo Abierto n. S, 1979). Fig 1.

Bataillon recoge el tema del contrato y subraya el fondo legendario de la escena de tripartición de la hostia consagrada. Cuatro son los responsables de la leyenda: Gómara, Benzoni, De Bry y Antonio de Herrera en sus famosas Décadas, o sea, la historia americana hasta mediados del siglo XVI. Es un malentendido de la frase de "partir la hostia". Fue interpretada literalmente y se creía se trataba de la comunión con partes de una misma hostia consagrada. Realmente la ceremonia de "partir la hostia" consistía en que al momento que el sacerdote consagraba la hostia, se acercaban al altar dos personas que juraban cumplir un contrato. Y lo hacían poniendo el brazo en el altar cerca del ara consagrada donde estaba la hostia. Bataillon veía era inusitada esa ceremonia hacia 1526 y comprueba el itinerario de la confusión y leyenda. Gómara menciona esa ceremonia en forma elíptica y no en Panamá, sino en el Cusco. Benzoni trasladó la ceremonia a Panamá y al año 1530. De Bry omite una aclaración a la edición francesa de Benzoni y así el anacronismo de "partir la hostia" pasa a la edición latina. Y además De Bry puso un grabado materializando la ceremonia del contrato de Panamá (1595-96). Este error lo recoge Antonio de Herrera que puso la ceremonia no en 1530, sino al inicio de la empresa de Pizarro en la década de 1520. La obra de Herrera, que es respuesta a la crítica protestante de la Conquista, utiliza la ceremonia de la hostia santa para dar a la empresa de colonización una dimensión providencialista o religiosa. Y así se divulgó en todos los idiomas.

Los dos artículos sobre la rebelión profeudalista de Gonzalo Pizarro también significan una renovación del tema.

Es una síntesis que partiendo de los sucesos se eleva a una amplia interpretación. Así señala la idea geopolítica de la rebelión: Panamá "itsmo del Perú". Pierre Chaunu lo consideraba el "itsmo de Sevilla" por el periplo comercial. El papel que jugó la pequeña flota y la llegada de Gasca a Panamá convierten al itsmo en base de la victoria del pacificador del Perú. Menciona el boom minero de Potosí entre 1544 y 1548. Advierte el alza de los precios, como el hierro. Considera anacrónica en el Perú la invención de las pelotas de alambre con pólvora. Se fija en los armamentos y el papel de los griegos fabricantes. Las famosas frases de Carvajal más revelan sentido litúrgico que originalidad. El virreinato de Núñez Vela estaba condenado al fracaso por la traición de los oidores. Y no cree que Núñez Vela sea lascasista por tratar de imponer las Nuevas Leyes de 1542. Sobre estos temas de la rebelión pizarrista quedan numerosos testimonios en las treinta cartas inéditas que el Profesor me envió a Sevilla, solicitando consulta de documentos de esa rebelión.

No podemos detenernos en los otros artículos de esta edición hecha por San Marcos ni tampoco en la colección de sus cartas en las que intercambiamos consultas sobre manuscritas e historiografía peruana. Aquí vienen diversas noticias sobre sus trabajos acerca de Cieza de León, Gutiérrez de Santa Clara, Rodrigo Lozano y también referencias a Raúl Porras, Antonio Rodriguez Moñino, José Durand, Ramón Carande, Manuel Giménez Fernández. Acerca de Cieza de León coincidimos en atribuirle origen converso, igual que Agustín de Zarate y Polo de Ondegardo. Por el apellido Cazalla, tan sospechoso de conversos, y por su sensibilidad parece converso, pero falta prueba documental. Ha sido un acierto la publicación después de unos treinta años en que el profesor Bataillon entregó sus separatas para publicar, las en Lima. Fue, como me dijo, un generoso homenaje a esta Universidad. Edición muy oportuna porque esos artículos son casi desconocidos en el Perú. Incluso aún no se les ha sacado el provecho y la lección que encierran. No faltan quienes alaban a Bataillon, pero no han leído ni profundizado en su pensamiento. El mejor homenaje a Marcel Bataillon es proseguir sus enseñanzas. Y así San Marcos ha conmemorado el Centenario de Marcel Bataillon.

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