USO DE LA REV-1 EN EL
CONTROL DE LA BRUCELOSIS OVINA
EN UNA EMPRESA OVEJERA DEL PERÚ
Juan Rondón E.1 y Raúl Rosadio A.2
. RESUMEN
. INTRODUCCIÓN
. MATERIALES Y MÉTODOS
. RESULTADOS
.
DISCUSIÓN
RESUMEN
Se evaluó el efecto de la vacuna Rev-1 en el control de la brucelosis ovina causado por
Brucella ovis en una empresa lanar de la sierra central del Perú. El uso de esta vacuna
fue reintroducida en 1996, después de un lapso de 5 años. Al momento de la evaluación,
la empresa mantenía el 86.3% de carneros vacunados (3,284/3,804) y el 100% de carnerillos
vacunados (n=1,811). La evaluación consistió en exámenes clínicos testiculares a toda
la población de reproductores machos (n=5,615) durante la campaña de esquila del año
2000. Paralelamente, se evaluó niveles de infección en 320 muestras sanguíneas (214 de
carneros y 106 de carnerillos), detectando anticuerpos específicos para la Brucella ovis
mediante la prueba de inmunodifusión en gel de agarosa (AGID). Los exámenes testiculares
revelaron prevalencias de lesiones de epididimitis en tasas de 89.4 x 10 mil en la
población adulta (carneros) y 38.6 x 10 mil en la población de jóvenes
(carnerillos).
Estas prevalencias son significativamente inferiores a las encontradas antes de la
reintroducción de la vacuna, en la que se detectaron prevalencias de 817 x 10 mil en
carneros y 241 x 10 mil en carnerillos, encontrándose una asociación directa entre el
uso de la vacuna y la disminución progresiva de la prevalencia de epididimitis. Asimismo,
la prevalencia de la infección global en la población de machos disminuyó
significativamente desde 1,186.4 x 10 mil en 1996 a 531.2 x 10 mil en el año 2000; pero
con niveles altos de infección en la población de carneros vacunados (635.8 x 10 mil).
La población de carneros vacunados muestra una relativa alta prevalencia de la enfermedad
clínica (97.4 x 10 mil) comparada con la población no vacunada (38.5 x 10 mil), pero con
menor tasa de infección (635.8 x 10 mil) que los no vacunados (1,219.5 x 10 mil). Los
resultados obtenidos demuestran no solamente las ventajas del uso de la vacuna Rev-1 en el
control de la epididimitis de los carneros, sino la enorme posibilidad de extender su uso
a nivel nacional para el control de esta enfermedad altamente prevalente en la ganadería
ovina en el Perú.
Palabras clave: Brucella ovis, epididimitis, vacunación, Rev 1
SUMMARY
In 1996, after a 5 year hiatus, the use of the Rev-1 vaccine was reintroduced to control
ovine brucellosis (Brucella ovis) in a large sheep company of the central Peruvian Andes,
and by the year 2000, 86.3% of the rams (3,284 of 3,804) and 100% of the young males
(n=1,811) were vaccinated. During the shearing campaign for year 2000, testicles of the
entire male breeding population (n=5,615) were examined manually and 320 blood samples
(214 rams and 106 yearlings) were taken for AGID testing to determine the presence of
Brucella ovis antibodies.
Epididymitis lesions were found in 89.4 x 10,000 of the rams and 38.6 x 10,000 of the
yearlings, compared to 817 x 10,000 for rams and 214 x 10,000 for yearlings prior to
reintroduction of Rev-1 vaccination. The progressive reduction in epididymitis was
directly related to vaccination. The level of infection was found 1,186.4 x 10,000 in 1996
decreasing to 531.2 x 10,000 in 2000, but infection levels remained high in the vaccinated
population (635.8 x 10,000). Clinical expression of the disease was 38.5 x 10,000 in
unvaccinated males compared to 97.4 x 10,000 in vaccinated animals, but infection rates
were considerably lower in vaccinated (635.8 x 10,000) than in unvaccinated (1,219 x
10,000) males. These results clearly demonstrate the efficaciousness of Rev-1 in
controlling epididymitis in rams. Combined use of the Rev-1 vaccine with periodic clinical
examinations, annual serological tests and the elimination of all reactors is recommended,
but vaccination alone at a national level would help in controlling this highly prevalent
disease in the Peruvian sheep population.
Key words: Brucella ovis, epididymitis, vaccination, Rev-1
|
La epididimitis ovina es
una enfermedad altamente prevalente en las explotaciones ovejeras del país (Rosadio y
Ameghino, 1999). Esta enfermedad es causada principalmente por la Brucella ovis y es
causante de la infertilidad ovina (Jubb et al., 1993). La infección por esta bacteria se
asienta básicamente en el aparato genital de los carneros ocasionando epididimitis y/u
orquitis con disminución de la calidad del semen (Estein, 1999); y en las borregas
preñadas produce una placentitis desencadenando en aborto al término de la preñez o
disminuyendo la vitalidad de los neonatos (Robles, 1995).
La transmisión de la enfermedad se produce por vía oral al ingerir pasto y/o agua
contaminada con la bacteria, por vía venérea y también por el olfateo o lamido de los
órganos genitales de carneros o de borregas vacías por machos infectados (Blood y
Radostits, 1992), afectando de manera mucho más dramática en rebaños con manejo
deficiente (Ameghino, 1988).
El control de la enfermedad se apoya generalmente en la eliminación de los machos con
diagnóstico clínico, bacteriológico y/o serológico positivo (Blasco, 1990). Sin
embargo, la vacunación es el medio más económico y práctico para controlar la
infección por Brucella ovis en países con altas y medianas prevalencias (Robles, 1995)
pues la erradicación por medio de pruebas serológicas y eliminación de los animales es
económicamente impracticable (Marín et al., 1990; Blasco, 1990).
Se han ensayado varias vacunas para prevenir la infección por Brucella ovis,
principalmente en animales machos (West y Bruere, 1979; Afzal y Kimberling, 1986; Pinochet
et al., 1987; Blasco et al., 1987; Winter et al., 1996). En el país, el uso de la vacuna
Rev-1 (Brucella melitensis viva atenuada) fue ensayada en condiciones de laboratorio hace
casi 30 años (Rosadio, 1972), y progresivamente fue adoptada como método de control en
la SAIS Túpac Amaru.
El uso de la Rev-1 tiene numerosas ventajas, entre las cuales se puede indicar la escasa
virulencia y patogenicidad para los animales (Comité FAO/OMS, 1986); confiere protección
inmunológica prolongada contra la infección por Brucella ovis (Tonder et al., 1994). La
Rev-1 no ha demostrado reversión a virulenta, pero debe manejarse bajo vigilancia
estricta de un veterinario, pues la cepa es infecciosa para las personas (OPS, 1999). La
ventaja fundamental es que la Rev-1 permite diferenciar animales vacunados de infectados a
partir de la 9a semana postvacunación (Rosadio, 1972).
La vacuna REV-1 fue utilizada en forma regular por la SAIS Túpac Amaru desde 1975 hasta
1990 en que la prevalencia de las brucelosis había disminuido significativamente. A
partir de esa fecha no se hizo una evaluación sistemática sobre el estado infeccioso de
la población ovina. Sin embargo, en 1994 y 1995 se registraron rebrotes de epididimitis
(29.8 y 34.6 x 10,000, respectivamente) llegando a 817 y 241 x 10,000 en carneros y
carnerillos en 1996, año en que se reintrodujo la vacunación con REV-1. La vacuna se
administró solamente a los carnerillos de 4 a 8 meses de edad, por lo que animales
nacidos en el período 1992-1994 no fueron vacunados.
La presente investigación tuvo como objetivo evaluar el efecto del uso de la vacuna Rev-1
a través del conocimiento de las prevalencias de la brucelosis ovina en la SAIS Túpac
Amaru y demostrar que se puede disminuir la epididimitis ovina y las infecciones por
Brucella ovis.
Lugar de estudio y
animales
El estudio se llevó a cabo en las unidades de producción de la SAIS Túpac Amaru
ubicadas en las provincias de Jauja, Junín, Tarma y Yauli (3,500 - 4,700 msnm), en la
temporada de clasificación y esquila (marzo del año 2000).
Los animales de estudio pertenecían a la población de carneros del plantel de
reproductores de las unidades de Atocsaico, Casaracra, Cochas, Consac, Pucará y Quiulla;
y a la población de carnerillos de las unidades de Consac, Pachacayo y Pucará. Todos los
animales evaluados fueron de la raza Junín.
La SAIS Túpac Amaru contaba con 3,804 carneros (3,284 vacunados y 520
novacunados) y 1,811 carnerillos vacunados
en el momento de la evaluación del presente estudio.
Manejo de los animales en estudio y del programa de vacunación con Rev-1
Los carneros se encontraban distribuidos en puntas de 500 a 1,000 animales, los
carnerillos y las borregas en puntas de 1,000, y las borreguillas en puntas de 1,200.
Anualmente en Marzo se realiza la clasificación y reclasificación de los animales. Los
machos pasan por un examen clínico general, chequeo genital y descarte si tuvieran algún
problema o presentaran lesiones testiculares incluyendo epididimitis. Finalmente se
realiza la esquila de todas las puntas.
La vacunación con Rev-1 se realiza en los meses de mayo o junio. Los carnerillos son
arreados y cercados en grupos de 500 a 600 en los lugares más accesibles del campo para
facilitar el manejo de los animales. La vacuna se presenta en forma liofilizada
manteniéndose a temperatura de refrigeración (2-4oC). Se reconstituye con agua destilada
estéril y se usa dentro de las 24 horas. La administración fue por vía subcutánea en
la zona lateral del tórax o ventral de la pierna, en una dosis de 2 x 109 microorganismos
en 2 ml de vacuna reconstituida.
Revisión de datos
La información sobre los animales descartados por epididimitis en los períodos de
esquila de los años 1997-1999 fueron obtenidos a través de la revisión de registros y
del balance general del año 1999 de la empresa. Cabe mencionar que la empresa dejó de
vacunar desde el año 1991 hasta 1995, reintroduciendo el uso de la Rev-1 en 1996.
Consecuentemente, la SAIS cuenta con carneros no vacunados que nacieron en el período
1992-1994.
Evaluación clínica
Se realizaron exámenes clínicos a toda la población de carneros vacunados y no
vacunados (3,804), y a la población de carnerillos (1,811). Se palparon los
testículos
para detectar alteraciones uni o bilaterales de epididimitis, y los animales afectados
fueron destinados al camal.
Evaluación serológica
Se realizó en muestras de sangre de un grupo de animales sin afecciones clínicas del
total de la población de carneros y carnerillos. Para el cálculo del número de muestras
se aplicó la fórmula de tamaño muestreal con la prevalencia referencial de 1996. Se
trabajó con un total de 106 carnerillos y 214 carneros, y se estratificó el número de
animales a muestrear de acuerdo a la población de cada unidad de producción.
Las muestras de sangre se obtuvieron con tubos al vacío de la vena cefálica. El
diagnóstico serológico se realizó mediante la prueba de inmunodifusión en gel de
agarosa (AGID) de acuerdo a lo descrito por Diaz y Bosseray (1973) y Alton et al. (1988).
Se usó el antígeno rugoso específico de Brucella ovis, preparado mediante el método de
extracción salina caliente de acuerdo a lo recomendado por la OIE (1996).
Análisis estadístico
Se calculó la prevalencia clínica de epididimitis y la prevalencia serológica de
infecciones a Brucella ovis y se estandarizó las prevalencias a tasas con una población
de 10 mil animales.
Se comparó las tasas de prevalencia de infecciones a Brucella ovis halladas en el
presente estudio (año 2000) con las tasas del año 1996 (Rosadio, 1996). Para la
comparación se aplicó la fórmula del intervalo de confianza de la diferencia de
proporciones.
Se determinó la evolución de la epididimitis ovina desde el año 1994 y la relación de
asociación existente entre el uso de la vacuna Rev-1 desde 1996 y la disminución de las
tasas de prevalencia de epididimitis en carneros. Para la relación de asociación se
aplicó la prueba del coeficiente de correlación por rangos de Spearman (sin valores
iguales).
Las evaluaciones clínicas
y serológicas realizadas en el 2000 mostraron una mayor tasa de prevalencia en carneros
que en carnerillos (Cuadro 1). Por otro lado, se encontró una menor prevalencia de
epididimitis clínica pero una mayor prevalencia de carneros serológicamente positivos a
Brucella ovis (infectados) en animales no vacunados con relación a los carneros vacunados
(Cuadro 2).
Las tasas de prevalencia de epididimitis e infecciones a Brucella ovis encontradas en el
año 2000 fueron significativamente menores a las tasas del año 1996 (Cuadro 3).
La reintroducción de la vacuna REV-1 a partir de 1996 redujo considerablemente la
presentación clínica de la enfermedad llegando a obtenerse una tasa de 89.4 x 10,000. Se
determinó una correlación inversamente proporcional entre el uso de la vacuna y las
tasas de prevalencia de epididimitis en la población de carneros bajo estudio
(Fig.1).
En el Perú, la Rev-1 se
viene usando en forma limitada en el control de la brucelosis ovina desde 1979. Sobre su
uso existen ciertas informaciones confirmando las bondades en el control de la
epididimitis; sin embargo, la vacuna nunca fue evaluada en forma consistente. El uso de la
Rev-1 en la SAIS Túpac Amaru logró disminuir progresivamente la enfermedad en la
población de reproductores machos hasta niveles imperceptibles, lo que determinó dejar
el sistema de vacunación a partir de 1991. Sin embargo, su suspensión motivó que la
enfermedad rebrotara con características epizoóticas desde 1994 y se recomendara su
reintroducción en el manejo sanitario de la empresa en 1996 (Rosadio, 1996).
 |
| Fig 1. Tasas de prevalencia (x
10,000 animales) de epididimitis e infecciones en la población de carneros de la SAIS
Túpac Amaru, en el periodo 1994-2000 |
Cuadro 1. Tasas de prevalencia (x
10,000 animales) d epididimitis e infecciones a Brucella Ovis (AGID positivos) en
una población de machos.
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Enfermedad |
Carneros |
Carnerillos |
| Pos/Tot |
Tasa |
Pos/Tot |
Tasa |
| Epididimitis |
34/3,804 |
89.4 |
7/1,811 |
38.6 |
| Infección a B. ovis |
16/214 |
747.7 |
1/106 |
94.3 |
| Pos/Tot: animales positivos a
epiddimitis y/o infecciones a Brucella ovis/total de animales evaluados. |
Cuadro 2. Tasas de prevalencia (x
10,000 animales) de epididimitis e infecciones a Brucella ovis (AGID positivos) en la
población de machos no vacunados y vacunados con Rev-1 por rango de edad.
|
| Enfermedad |
Carneros |
Carnerillos |
Vacunados3 |
| No
vacunados1 |
Vacunados2 |
|
| Pos/Tot |
Tasa |
Pos/Tot |
Tasa |
Pos/Tot |
Tasa |
| Epididimitis |
2/520 |
38.5 |
32/3,284 |
97.4 |
7/1,811 |
38.6 |
| Infección a B. ovis |
5/41 |
1219.5 |
11/173 |
635.8 |
1/106 |
94.3 |
Pos/Tot: animales
positivos a epididimitis y/o infecciones a Brucellas ovis/ total de animales evaludos
1 nacidos en los años 1992,1993 y 1994
2 nacidos en lo años 1995, 1996 y 1997
3 nacidos el año 1998 |
Cuadro 3. Tasas de prevalencia (x
10,000 animales) de epididimitis e infecciones a Brucella ovis (AGID positivos) en la
población de machos en los años 1996 y 2,000.
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| |
Clase |
1996 |
2000 |
| Epididimitis |
Carneros
Carnerillos |
817,4
241,4 |
89,4
38,6 |
| Infecciones a B. ovis |
Carneros
Carnerillos |
1,290.3
721,6 |
747.7
94.3 |
| Intervalo de confianza de la
diferencia de proporciones(índice de prevalencias de infecciones a Brucella ovis del año
1996 frente al año 2000) = ICP |
ICP Carneros: (0.007 -
0.101)
ICP Carnerillos: (0.008 - 0.117) |
Las evaluaciones
realizadas en el presente estudio demuestran que la prevalencia de manifestaciones
clínicas de la enfermedad han disminuido significativamente frente a lo encontrado en
pleno rebrote de la enfermedad en 1996. Esta aparente reducción se contrasta con la
presencia de una alta tasa de infecciones a Brucella ovis en la población muestreada
(Cuadro 3). Esta dualidad en el control de la enfermedad debe ser tomada en cuenta en el
proceso de evaluación de la Rev-1 en el campo.
El efecto positivo de la Rev-1 en el control de la enfermedad se traduce por la
disminución progresiva de la enfermedad clínica en la población de machos desde el año
de la reintroducción de la vacuna (Fig. 1), en la reducida prevalencia de la infección
en poblaciones jóvenes (carnerillos) (Cuadro 1), y sobre todo cuando se comparan las
tasas de prevalencia de la infección en la población de carneros vacunados con Rev-1 con
la población de carneros no vacunados todavía existente en la empresa al momento del
muestreo. Sin embargo, la mayor prevalencia de la enfermedad clínica en la población de
carneros vacunados frente a los no vacunados (Cuadro 2), se explicaría por la
eliminación de animales con epididimitis, mayoritariamente carneros de mayor edad (no
vacunados) en periodos de manejo anteriores al programa de esquila de la SAIS Túpac
Amaru.
La aparente alta tasa de infección en la población de carneros puede interpretarse de
varias formas. Por un lado, puede atribuirse a que la vacuna no protege el 100% de los
animales vacunados y por otro lado, que la vacuna inmunizaría contra la enfermedad
(lesiones clínicas) sin impedir la instalación y crecimiento bacterial (infección); sin
que esto limite la coexistencia de ambos factores. Lo que sí queda claro es que la Rev-1
es una buena herramienta biológica para el control de la brucelosis ovina producida por
Brucella ovis. Los resultados de esta evaluación preliminar comprueba las ventajas que
ofrece la vacuna para el control de la enfermedad tal como es mencionada por otros autores
(Van Drimmelen, 1960; Alton y Elberg, 1967; Blasco et al., 1987; Blasco, 1990; Tonder et
al.,1994; Robles, 1995; Estein, 1999).
La mayor prevalencia de la enfermedad en animales vacunados de mayor edad (Cuadro 2)
evidencia que estos animales están siendo desafiados constantemente por el agente
patógeno excretado por los animales infectados no vacunados, pudiendo vencer la
protección inmunológica en un reducido porcentaje de la población. En esta situación
los animales no vacunados seropositivos a Brucella ovis podrían estar actuando como
verdaderos diseminadores de la infección al resto de la población (Kott et al., 1988).
Por otro lado, el alto porcentaje de animales vacunados que resisten a la presentación de
lesiones clínicas y a la infección por Brucella ovis tiende a fortalecer las bondades de
la Rev-1 y quizás sea producto de que existan ciertos mecanismos por determinarse que les
permitan estar libres de la enfermedad a pesar del constante desafío natural que no
logren controlar el crecimiento bacterial en el hospedero traducido aún por la alta
prevalencia de la infección (AGID positivos).
La baja prevalencia clínica y serológica en carnerillos (Cuadro 1) se debe al buen
criterio de manejo que sigue la empresa, ya que mantiene separada su población de machos
jóvenes (carnerillos) de la población adulta (carneros) hasta su primer servicio (Corbel
et al., 1991; Rosadio y Ameghino, 1999). En este contexto se debe vacunar a todos los
carnerillos (entre 3 a 8 meses) y mantenerlos separados de los carneros, no solo para
protegerlos de la enfermedad, sino también para permitir que un gran porcentaje de estos
animales lleguen a su primer servicio completamente sanos y a la vez se disminuya la
probabilidad de desafiar a estos animales con las excreciones bacteriales de animales
infectados y se quiebre la inmunidad conferida por la vacuna.
Los animales seropositivos indican una verdadera infección a Brucella ovis. La prueba de
inmunodifusión en gel de agarosa (AGID), utilizó antígeno rugoso específico de
Brucella ovis, exclusivo para la detección de anticuerpos contra Brucella ovis en
muestras sanguíneas (Blasco, 1990, Núñez et al., 1998; Mendez et al., 1999). Por otro
lado, los carnerillos muestreados tenían por lo menos 8-10 meses de vacunados al momento
de muestreo, tiempo por demás suficiente para desechar la posibilidad de reacciones
cruzadas a Brucella ovis observadas en los animales vacunados hasta 10 semanas
postvacunación (Rosadio, 1972).
La Rev-1 ha logrado disminuir significativamente la epididimitis ovina y las infecciones a
Brucella ovis en la SAIS Túpac Amaru, pero los niveles de infección son todavía altos,
implicando que la fuente de infección se encuentra latente, por lo que se recomienda
continuar el uso de la Rev-1 hasta alcanzar una cobertura de vacunación que alcance a
toda la población de machos reproductores de la empresa. Cumplido con este requisito se
deberá realizar una detallada evaluación sobre el estado de la enfermedad y de la
infección, para contemplar la posibilidad de intentar un programa de erradicación de la
enfermedad en la empresa.
Los resultados obtenidos en este estudio no solo demuestran las ventajas del uso de la
Rev-1 en el control de la epididimitis de los carneros en nuestro país (Rosadio, 1972;
Ameghino 1988). También evidencian la gran posibilidad de extender su uso a nivel
nacional para el control de esta enfermedad de gran prevalencia en la ganadería ovina del
Perú. La aplicación sin embargo debe ser complementada con medidas de manejo tales como
exámenes clínicos periódicos a toda la población de machos y la eliminación de todo
animal enfermo; e intentar realizar por lo menos una prueba serológica anual, procediendo
igualmente a eliminar todo animal seropositivo.
Agradecimiento
Los autores expresan su agradecimiento al personal de la SAIS Túpac Amaru y en forma
especial a los Drs. Glicero Montes, Santiago Baudilio y Máximo Gamarra; al personal del
INS-CNPB, y en forma especial a las Dras. Ana Herrera, Silvia Herrera y Flor Fuentes; a la
Dra. Ibelice Pérez (SENASA) y a toda persona que colaboró en la realización del
presente estudio.
Bibliografía
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1 Práctica privada
2 Laboratorio de Microbiología y Parasitología, FMV-UNMSM. E-mail: rrosadio@terra.com.pe
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