CINÉTICA DE LA
INFECCIÓN POR Brucella ovis EN CARNEROS DURANTE
UNA ÉPOCA DE EMPADRE
Rocío Quispe Ch.1, Hermelinda Rivera G.2 y Raúl
Rosadio A.3
. RESUMEN
. INTRODUCCIÓN
. MATERIAL Y MÉTODOS
. RESULTADOS
. DISCUSIÓN
RESUMEN
Con la finalidad de estudiar la evolución de la infección a Brucella ovis en condiciones
de campo, una punta de carneros de plantel (n=250) de una empresa ovejera de la sierra
central del país fueron examinados clínica y serológicamente durante el período de
empadre (2 meses). Al inicio del empadre ningún animal tenía evidencias clínicas de la
enfermedad (epididimitis), pero el 58.7% era positivo a la prueba de ELISA indirecta. Al
término del empadre el 28.4% de los reproductores tuvo que ser eliminado por lesiones
testiculares evidentes, en tanto que los exámenes de ELISA demostraron que 74.4% de los
carneros eran positivos a la prueba. El estudio evidenció una rápida evolución de un
estado de animal seropositivo a animal clínicamente enfermo. En estas condiciones de
campo, los exámenes clínicos no son suficientes medidas para controlar la infección,
por lo que es fundamental realizar exámenes serológicos y eliminar a todo reactor
positivo. Si no se practica estas recomendaciones, es mejor buscar otras alternativas de
control incluyendo el uso de vacunas.
Palabras clave: Brucelosis ovina, Brucella ovis, epididimitis, empadre, ELISA
SUMMARY
The evolution of Brucella ovis infection was documented clinically and serologically in a
flock of 250 field reared rams from a large sheep production company in the central sierra
of Peru. Although no clinical evidence of Brucellosis (epididymitis) was detected at the
start of a 2-month breeding campaign, 58.7 of the animals were positive to the indirect
ELISA test. At the end of the breeding season, 74.4% tested positive using indirect ELISA
and 28.4% of the animals had to be eliminated due to testicular lesions. These results
demonstrate rapid evolution of the bacterial infection from seropositive to clinical
manifestation, indicating that reliance on clinical observation alone is insufficient to
control the infection under field conditions. Serological testing is necessary in order to
identify and eliminate all positive reactors. If this procedure is not followed,
alternative control alternatives such as vaccines should be employed to control the
disease.
Key words: Ovine brucellosis, Brucella ovis, epididymitis, mating, ELISA
|
La brucelosis ovina,
causada por la Brucella ovis, es prevalente en todo el territorio peruano y causa
problemas reproductivos asociados con infertilidad del macho, abortos, y pérdidas
embrionarias y de corderos al nacimiento (Moro, 1965; Ameghino y Véliz, 1970).
Los carneros tienen un efecto importante en la reproducción, representan aproximadamente
el 80 % del cambio genético que ocurre en un rebaño, por lo que cualquier falla o
ineficiencia en el proceso reproductivo puede resultar en una drástica disminución de la
eficiencia reproductiva de las hembras servidas (INIAA, 1990).
La infección producida por la B. ovis en la sierra central del país ha sido ampliamente
estudiada. La prevalencia de la enfermedad llega hasta 30% (Alba, 1996) en empresas
asociativas, y es ligeramente inferior en animales criollos criados por pequeños
propietarios (Véliz y Pizarro, 1997). La infección en el macho produce principalmente
lesiones epididimales y ocasionalmente orquitis, afectando la calidad del semen y
consecuentemente determina un bajo índice de fertilidad y natalidad. La B. ovis es
responsable además de la constante eliminación de animales reproductores, muchos de
ellos de alto valor genético (Ameghino y Véliz, 1970; Pinochet et al., 1987).
La infección bacterial se transmite a través de secreciones y/o excreciones corporales
que contaminan pastos y fuentes de agua, pero fundamentalmente durante la monta a través
de semen infectado. La transmisión venérea también ocurre entre machos mediante
sodomía.
Muy poca información existe acerca del comportamiento de la infección en situaciones de
campo. El desarrollo aparentemente rápido de lesiones clínicas, en un lapso de tiempo
relativamente corto, sugiere que la gran actividad sexual durante la campaña promovería
reacciones inflamatorias en tejido testicular que aceleraría retenciones de
espertamozoides y consecuentemente la formación de espermatoceles y/o brucelomas que se
detectan en las palpaciones testiculares (Kimberling et al, 1986; Ameghino, 1988).
Por otro lado durante el empadre, la borrega en celo tiende a aceptar varios machos (Moro,
1965; Walker et al.,1985). Durante esta práctica muchos animales libres de la infección
se infectan durante la monta. Se presume que la bacteria es altamente transmisible durante
la campaña de empadre (Rosadio et al., 1977).
Experimentalmente, la bacteria tiene un período de incubación de aproximadamente 4-6
semanas, tiempo en que un animal infectado comienza a eliminar la bacteria en el semen.
Las lesiones, sin embargo, se manifiestan a partir de la 9a semana postinfección.
El presente trabajo fue diseñado para investigar la habilidad de transmisión de la
Brucella ovis en la población de carneros utilizados en la campaña de empadre de una
empresa ovejera, respetando todos los aspectos que involucra esta faena. Los parámetros
observados en la población de carneros fueron la evolución de lesiones clínicas
producto de la infección bacterial y/o evidencias de infección mediante pruebas
serológicas antes y después del empadre.
Lugar de estudio
El trabajo fue realizado durante una campaña de empadre en una empresa ovejera a 4,100
msnm. Las pruebas serológicas fueron realizadas en los laboratorios de Bacteriología y
Virología de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, Lima.
Animales
Se utilizó una población de carneros, de raza Merino y Corriedale con edades entre
los 2-3 años que pertenecían a la punta de plantel compuesto por 250
animales. De estos, sólo 33 animales se encontraban identificados con aretes metálicos.
El tamaño de la muestra (n=125) fue calculado para estimar una diferencia de proporciones
(Snedecor y Cochran, 1986) utilizando la prevalencia obtenida en la misma empresa ovejera
(23.1%) en estudios anteriores (Alba, 1996). En la empresa se realizan palpaciones
testiculares dos veces al año, tanto en la esquila como al inicio del empadre.
El estudio se ejecutó durante la campaña de empadre (mayo y junio). Todos los animales
fueron sometidos a exámenes testiculares y extracción de sangre al inicio y al finalizar
la campaña de empadre. En el grupo de animales con arete metálico (n=33), se realizaron
exámenes clínicos y recolectaron muestras de sangre adicionales a mitad del periodo de
empadre.
Examen Clínico
La palpación de los testículos se realizó con el animal en posición de sentado,
palpando a lo largo de los testículos, y prestando atención a las diferentes partes del
epidídimo. Los animales con lesiones testiculares en el examen pre empadre fueron
eliminados. La ejecución del trabajo no interfirió con el sistema de manejo propio de la
empresa. Se recomendó la eliminación de los animales que resultaron con lesiones
testiculares durante y al final del empadre.
Colección de muestras
Las muestras de sangre fueron tomadas antes y al final del empadre al total de la
población en estudio (n=250). Sin embargo, solamente se trabajó en 172 animales
incluyendo a los 33 identificados con arete (el restante de los animales [138] fueron
escogidos al azar). Las muestras se sangre fueron obtenidos mediante punción de la
yugular, con tubos al vacío.
Prueba serológica
172 animales fueron examinados para determinar la presencia de anticuerpos
específicos. Las evaluaciones serológicas se realizaron 2 veces (antes y después del
empadre) y a los 33 animales con identificación se les examinó 3 veces, incluyendo a los
30 días de iniciado el empadre. Los animales seroreactores no fueron eliminados en
ningún momento del estudio.
La prueba utilizada fue el ELISA indirecta previamente estandarizada en la FMV-UNMSM (OIE,
1996; Ruelas, 1999). El antígeno utilizado en el ELISA indirecta fue titulado antes de la
realización de la prueba. Los sueros controles fueron igualmente titulados.
Para la interpretación de los resultados se utilizaron los datos de absorbancia de los
sueros que proporciona el lector de ELISA. Se tuvo en cuenta el punto de corte (23.89 PP),
los valores de los sueros control fuertemente positivo (C++) y de los controles blanco
(B). Se aplicaron estos valores para hallar el valor límite mediante la siguiente
fórmula:
Valor límite = (XC++ - XB) 23.89/100
donde:
XC++ = Promedio de valores de absorbancia de controles fuertemente positivos.
XB = Promedio de valores de absorbancia de controles blanco.
En base a esta fórmula se obtiene que absorbancias superiores o inferiores al valor
límite se consideran positivos o negativos, respectivamente. Los sueros con valor igual a
éste, fueron analizados por segunda vez.
Los resultados de los
exámenes clínicos y serológicos se observan en el Cuadro 1. El 58.7% de los animales
eran seroreactores a B. ovis al inicio de la época de monta pero sin mostrar
sintomatología clínica a nivel testicular. El 13.2% de los machos desarrollaron una
epididimitis clínica a mitad del empadre, la cual llegó a abarcar al 28.4% de la
población al término del empadre.
La evolución clínica y serológica de la brucelosis pudo ser monitoreada con mayor
precisión en el grupo de 33 animales aretados. Estos animales iniciaron el empadre sin
signos clínicos de epididimitis aunque 26 de ellos eran seroreactores. A mitad del
empadre, 16 carneros presentaron lesiones clínicas, siendo 11 de ellos del grupo de
seroreactores iniciales. Al final del empadre se tuvo 4 casos clínicos adicionales,
siendo 1 de ellos del grupo de seroreactores iniciales.
Cuadro 1. Frecuencia de animales con
epididimitis clínica y reactores a la prueba de ELISA, durante un período de
empadre de 2 meses.
|
| Examen |
Día |
Animales afectados |
| N.° |
% |
| Clínico |
0
30
60 |
0
33
71 |
0
13.2
28.4 |
| Serológico |
0
60 |
101
128 |
58.7
74.4 |
La epididimitis causada
por Brucella ovis es una de las causas más importantes de eliminación de carneros
reproductores en el país y el mundo. En el Perú, la enfermedad está ampliamente
difundida, con prevalencias promedio de 30 y 27% para casos clínicos y serorreactores,
respectivamente (Alba, 1996). La mayoría de los estudios sobre la enfermedad en el país
se refiere a la prevalencia clínica o serológica, pero se carece de información sobre
el comportamiento de la enfermedad en establecimientos que practican ciertas medidas de
control. Muchos de los establecimientos ovejeros del país han adoptado recomendaciones
mínimas para el control y la mayoría apuntan a eliminar animales clínicamente enfermos
en determinadas épocas del año. En este esquema, muy pocos realizan exámenes
serológicos paralelos para eliminar animales infectados que no muestren alteraciones
clínicas. En algunas empresas se presta muy poca atención al rol que puedan jugar los
animales seroreactores en la epidemiología de la enfermedad.
El periodo de empadre ofrece una excelente oportunidad para estudiar el comportamiento de
la enfermedad. En el presente estudio, la evolución de la enfermedad fue rápida, si se
consideran que en solo dos meses de monta se llegó a detectar 71 casos clínicos nuevos
(25.4% de los reproductores), lo que significó que la empresa tuviera que deshacerse de
esos animales de alto valor genético.
La rápida evolución de la enfermedad refuerza las recomendaciones sobre la necesidad de
realizar evaluaciones testiculares periódicas en los carneros reproductores en busca de
lesiones epididimales y eliminar a todo animal positivo a la palpación (Zaldívar, 1974;
Martin y Aitken, 2000). Además queda en evidencia que los exámenes clínicos no son
suficientes para el adecuado control de la infección, pues en el estudio se encontró
gran cantidad de seroractores sin lesiones clínicas que en poco tiempo desarrollarían
lesiones evidentes. La rápida evolución indica que debería practicarse exámenes
durante el empadre para identificar los animales enfermos y retirarlos del empadre.
El comportamiento de la infección en el campo indica que se deberá detectar animales
serológicamente positivos para proceder a su eliminación. Esta recomendación
dificilmente será aceptada, debido a que muchas veces el ganadero es renuente a eliminar
animales que no muestren lesiones testiculares. Los resultados del trabajo indican que
mientras se deje animales infectados, estos animales sin lugar a dudas servirán como
fuente de diseminación bacterial para otros.
En este estudio, por razones de manejo, no se pudo seguir con detenimiento a los animales
para correlacionar las reacciones serológicas y las manifestaciones clínicas, pero sin
lugar a dudas muchos de los seroreactores fueron los más propensos en desarrollar
lesiones testiculares. Esta aparente correlación pudo ser evaluada en un grupo de 33
animales que se encontraban adecuadamente identificados al momento de iniciar el
estudio.
El tiempo que toma la bacteria para ingresar y producir alteraciones patológicas en el
tracto reproductor en la etapa reproductiva es corto comparado con lo descrito en
condiciones experimentales. Similares resultados de rápida diseminación de la B. ovis
fueron obtenidos en un trabajo de campo realizado con un reducido grupo de carneros
sometidos a empadres experimentales (Rosadio et al., 1977). La estimulación hormonal
durante el empadre ha sido sugerida como un posible factor de aceleración migratoria de
la bacteria desde los genitales externos hacia el testículo (Searson, 1986). Esto podría
explicar la rápida evolución de la enfermedad en los animales que se infectan durante el
empadre apareando borregas previamente servidas por machos enfermos.
Los resultados del presente trabajo evidencian que es suficiente un periodo de empadre
para que animales infectados desarrollen lesiones y que animales libres de la infección
se infecten. Estos resultados también refuerzan y enfatizan la necesidad de realizar
pruebas serológicas para detectar animales infectados como parte de las medidas de
control de la enfermedad. Tradicionalmente se recomienda tres palpaciones testiculares al
año (esquila, antes y después del empadre) (Kimberling et al., 1986; Moro, 1965;
Morales, 1997), sin embargo, debería realizarse además durante la campaña de empadre.
Por otro lado, si se quiere disminuir las pérdidas asociadas por la infección es
recomendable realizar exámenes serológicos en animales sin lesiones testiculares y
eliminar a todo seroreactor. Por último, es aconsejable utilizar sistemas de
vacunaciones, o de inseminación artificial para disminuir drásticamente la infección
entre la población de machos.
Bibliografía
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1 Práctica
privada
2 Laboratorio de Microbiología y Parasitología,
FMV-UNMSM
3 Laboratorio de Microbiología y Parasitología, FMV-UNMSM.
E-mail: rrosadio@terra.com.pe
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