Dante Castagnino Rossiª
A partir de la dinámica de las estadísticas internacionales de población y comercialización de productos pecuarios, Dante Castagnino discute las implicancias de la salud y patología animal y la relevancia del diagnóstico y control de ellas en el desarrollo de ganadería regional, y plantea la búsqueda de opciones para la estratégica utilización de las innovaciones tecnológicas y administrativas en los programas sanitarios, como medio para el aumento del rendimiento y reducción de gastos de la producción pecuaria de América latina y el Caribe.
Para comprender lo elemental de la Economía, hay que reconocer que ella consiste en la óptima utilización de los escasos cursos, es decir obtenerla mayor cantidad de satisfacciones con la menor cantidad de esfuerzos y mientras mejor se manejen, mayor será la generación de riquezas y rentabilidad por lo tanto el bienestar social. Pero la difícil situación económica y social por la que están atravesando los países de América latina y el Caribe (AL/C), obliga a la imperiosa y urgente necesidad de encontrar nuevas estrategias que permitan retomar el sendero del desarrollo y crecimiento, interrumpidos en el último quinquenio. Además la actual crisis económica de la región se ha reflejado, también en el plano conceptual, pues a diferencia de las dos décadas pasadas, cuando los patrones de crecimiento estuvieron influenciados por los pensamientos de la CEPAL y la industrialización - vía sustitución de importaciones - está ahora el modelo de apertura de mercados, libre competencia y ventajas comparativas. La agricultura no constituye una excepción en este panorama regional, pero a menudo no se toma en cuenta la contribución que la reactivación podrá aportara las economías nacionales. En general la agricultura, puede constituir en la actualidad un sector de crecimiento y acumulación de capital, así como desarrollo y mejora de las condiciones sociales de los agricultores, en especial de los pequeños. En el contexto actual y prevesible de la actividad económica en la mayoría de los países de AL/C la creciente interdependencia de la agricultura con los demás sectores económicos del país y con la economía internacional, fundamenta el desarrollo sostenido de esta actividad.1 En el pasado la tecnología ha desempeñado un papel crítico para promover el desarrollo agropecuario y el crecimiento económico de AL/C. Inicialmente la tecnología facilitó la incorporación de nuevas tierras a la producción de alimentos, pero a medida que las posibilidades de expansión horizontal se fueron reduciendo, la tecnología se ha constituido en un elemento central para el incremento de la productividad del sector agropecuario. En el contexto nacional e internacional que actualmente enfrentan las economías regionales, la importancia de la tecnología se ha incrementado, considerando que en el corto plazo es necesario un aumento en la productividad para contrarrestar el efecto de la disminución de los precios internacionales y mantener las ventajas competitivas de la región en relación con la producción agropecuaria. En el largo plazo, la necesidad de un profundo cambio de la tecnología utilizada, hará surgir el nuevo papel que la agricultura debe, desempeñar en el proceso de reactivación de las economías de AL/C. Si la tecnología tiene que desempeñar ese importante papel en el desarrollo de la agricultura de la región y contribuir de manera efectiva en el crecimiento económico, se necesitará de acciones directas y concretas en cuanto al diseño de política y organización, de financiamiento y manejo de la innovación tecnológica. En el diseño y la implantación de estas acciones debe considerarse muy cuidadosamente el impacto que provocarán los nuevos desarrollos científicos, tecnológicos e institucionales que condicionan significativamente el funcionamiento e implementación de los nuevos esquemas de desarrollo tecnológico. Se ha demostrado que el cambio tecnológico es una importante fuente de crecimiento para el sector agrícola y que adquiere mayor importancia, a medida que avanzan los procesos de desarrollo económico. El crecimiento de la producción agrícola, basada inicialmente en el acceso a los factores de producción, depende cada vez más de una mayor productividad a medida que aumenta el costo de oportunidad de la tierra y la mano de obra.2 La salud y la patología animal y vegetal, tienen fuertes repercusiones en el sector agrícola, en especial en AL/C, donde existen innumerables vectores portadores de plagas y enfermedades resultando más difícil combatirlas o eliminarlas. En general, cualquier tecnología que permita reducir las pérdidas que las enfermedades provocan en los animales y plantas, contribuirá a aumentar el rendimiento y a reducir los gastos por servicios fito zoosanitarios. Precisamente por estas razón es el diagnóstico, la prevención, el control o eliminación y los tratamientos de las enfermedades y plagas adquieren relevancia significativa en los países de la región.3 Las plagas y enfermedades que padecen las plantas y los animales no solamente constituyen un factor limitante para la producción, sino, son barreras que limitan la libre comercialización internacional de animales, vegetales y sus productos, impidiendo de manera importante el desarrollo socioeconómico de los países de la región. Los costos de la prevención, control o eliminación, de las enfermedades y plagas, representan dificultades y demandan inversiones de los ganaderos y productores en general, así como también de los gobiernos. Sin embargo, es el precio que es necesario pagar por la protección de los rebaños y sembrios y, el mantenimiento libre de enfermedades y plagas. Si bien el conjunto es caro, resulta pequeño comparado con las pérdidas económicas que ellas ocasionan; por lo tanto son un factor negativo para el desarrollo de los países de AL/C. Con la finalidad de apreciar el papel transcendental que la industria pecuaria desempena en la región, se debe considerar como punto de partida, el clima favorable; pero, de los 500 millones de hectáreas de tierras cultivables, solo el 80% sirve para pastura y cría de ganado. De esta suerte, AL/C, casi con la misma extensión de tierras agrícolas que Estados Unidos de América, poseen más del doble de cabezas de ganado, pero su producción es significativamente menor, puesto que Estados Unidos, con solo la mitad del ganado de los países de AL/C, produce casi el doble de carnes y productos cárnicos. Además el ganado en nuestros países se encuentra constantemente en peligro de sufrir no solo las enfermedades endémicas propias de los países del hemisferio, sino también el permanente peligro de las exóticas, siendo importante señalar que por las condiciones imperantes en el manejo del rebaño, los animales crecen con mayor lentitud, llegan a la madurez más tardíamente, y por lo tanto producen menos que en los países desarrollados (PD). Aún así a pesar de los riesgos y del potencial perdido, estos animales siguen siendo un producto agrícola económicamente importante y una fuente de ingresos de primer orden en el comercio local e internacional, que merecen y obligan a brindarle la máxima protección contra las enfermedades que los afectan. En el decenio de 1960 las enfermedades de los animales determinaron aproximadamente un tercio de las pérdidas de la producción de AL. Entre 1962 a 1964, se calcula que la fiebre aftosa, el cólera porcino, la piroplasmosis y la enfermedad de Newcastle causaron una pérdida de 11 701 millones de TM. de carne, huevos y leche por año. Por sí solo el control de estas enfermedades podría tener un efecto positivo en la capacidad productiva de la región. Cuando se elimine la fiebre aftosa de AL, el aumento de la producción será por lo menos 350 000 TM de carne y 500 000 TM de leche, con una población equivalente a la actual. Las pérdidas económicas causadas por las enfermedades y plagas son tan enormes que para dominarlas se deben realizar intensos esfuerzos. Obviamente, para alcanzar el desarrollo socioeconómico, es imperativo que se reduzcan los riegos, se invierta la tendencia del efecto negativo de las plagas y enfermedades y se logre un aprovechamiento óptimo del potencial existente. Las enfermedades y plagas, además de reducirla producción, constituyen una importante barrera para el comercio internacional de los productos agropecuarios; por tanto, son un factor básico en contra del desarrollo socioeconómico de AL/C. Vista la importancia creciente de las exportaciones agrícolas, cabe reseñar la situación y perspectivas del mercado internacional de los productos agropecuarios, estrategia clara en la dinamización agrícola. De acuerdo con cifras del Banco Mundial (BM), las exportaciones agrícolas experimentaron un crecimiento significativo en el período 1960-1985. Con valores de dólares constantes de 1985, el año de 1961 las exportaciones alcanzaron los 105 000 millones de dólares americanos y el año de 1985 casi se habían duplicado. Sin embargo, en la primera mitad de los años 80 se produjo una baja significativa en el crecimiento de un 4% anual entre 1969-1971, se cayó a un 1.3% entre 1979-1985. Las exportaciones de los países de AL/C, en 1961 alcanzaron un valor de 14 000 millones de dólares americanos y en 1985 aproximadamente de 25 000 millones. Esté crecimiento significó una disminución de la participación de AL/C en el mercado mundial, entre 1961 y 1985 de un 14% a un 12%. Respecto al comercio exterior de productos agrícolas, De la Carrera elaboró datos para calcular el valor de las exportaciones agrícolas para diferentes regiones del mundo, entre los años de 1960 y 1982 (Cuadro I), recomendándose que si bien durante el período casi se triplicó el valor de las exportaciones de los productos agrícolas, su participación en el total del intercambio comercial mundial disminuyó al pasar de un 19.6% en 1960 a solo un 10.2% en 1982.4 En comparación con el resto del mundo, la región esta bien dotada de animales, especialmente de animales consumidores de forraje. En cifras, la región tenía entre 1972-86 tres veces más ganado vacuno, aproximadamente dos veces más de vacas lecheras, un 50% más de pollos, 20% más de porcinos que el resto del mundo. Otras especies también tienen importancia como son las cabras, patos y pavos y en algunas zonas de la región hay además camélidos sudamericanos, conejos, cobayos, abejas y búfalos.
ª Excluye productos
forestales.
Desde los primeros años sesenta hasta la mitad de los años ochenta el aumento mas importante del número de animales en relación con el resto del mundo fue el de las aves de corral, aunque aumentó también significativamente el ganado vacuno. El crecimiento del número total de unidades animales (UA) consumidoras o no de forrajes, alcanzó entre 1969 y 1984 un ritmo anual de casi 2.4%, muy alto en relación al crecimiento de la producción total, Cuadro 2. La mayor parte del aumento de la producción animal se debe al aumento del número de animales, y no a la mayor producción por unidad. Un obstáculo que ha limitado considerablemente el desarrollo del sector ganadero de la región durante los años de la crisis ha sido la debilidad de la demanda, al existir una estrecha relación entre crecimiento de los ingresos por habitante y consumo de productos pecuarios.
Aunque, la región es cada vez menos autosuficiente en productos pecuarios, algunos países son exportadores netos. Estos países se ven obstaculizados por las políticas de algunos países desarrollados (PD), aún cuando con frecuencia son productores más eficientes. La sanidad juega un rol fundamental en el entrabamiento de las exportaciones pecuarias, a través de las regulaciones no arancelarias que son aplicadas por los países desarrollados. La inestabilidad y las dificultades de acceso a los mercados mundiales han quitado atractivo a la producción de carnes y de productos lácteos en la mayor parte de los países de la región, pero han impulsado a los gobiernos a adoptar medidas reguladoras de los mercados internos, con la finalidad de proteger a los consumidores. Esta situación se ha traducido en el comercio de animales y productos pecuarios a nivel mundial, Cuadro 3. Las políticas proteccionistas de algunos PD, ha sido el factor que más a perjudicado a los productores pecuarios de los países en desarrollo. Pero nuevos obstáculos se presentan a los productores, especialmente en nuestra región; la gran variedad cultural y étnica es una grave barrera para el desarrollo, motivando que pequeños productores y comunidades indígenas queden al margen de los cambios que han ocurrido en otros lugares. Los valores culturales son muy fuertes en estas comunidades rurales y deben tenerse presente al promover formas modernas de producción. Por lo general, los gobiernos de los países de la región, han desarrollado pocas iniciativas como la investigación, extensión, educación, sanidad, comunicación, información de gran importancia para impulsar la producción agropecuaria, con el agravante que muchas veces no han logrado los objetivos esperados, por causas muy diversas dentro de las que se debe descartar la falta de políticas definidas y el apoyo financiero necesario.
Los gobiernos deben formular estrategias a largo plazo para el desarrollo del sector, evitando los continuos cambios cíclicos en la dirección y en la intensidad de su participación en los mercados pecuarios. Con la finalidad, de apoyar decididamente al sector agropecuario, en muchos países de la región los gobiernos han dado el respaldo necesario a los planes de desarrollo agropecuario. Ejemplos a mencionarse son: México, Chile, Colombia, Uruguay y Brasil, entre otros, quienes han diseñado y reforzado los programas de impulso a la producción agropecuaria. Pero desafortunadamente, la mayor parte de los planes se han ejecutado en forma parcial, y en algunos casos, planes diseñados no se han ejecutado en absoluto, situación que desalienta a los productores, al haber adquirido expectativas, frente a las propuestas de los gobiernos. En la mayoría de los países, las estructuras de la comercialización agropecuaria, distan mucho de alcanzar condiciones medianamente buenas y las prácticas de clasificación, normas de calidad y apoyo para las ventas y mercadeo de los productos, no están bien desarrolladas en los mercados ganaderos. Igualmente los deficientes sistemas de alimentación de los animales, tienen marcada influencia en el desarrollo ganadero de la región; mientras hay sistemas modernos para la alimentación de los vacunos, cerdos y aves, nos encontramos con sistemas tradicionales, que retardan el desarrollo. Si a los obstáculos ya mencionados, incorporamos nuevos elementos que afectan: el manejo y explotación de los animales, recursos genéticos y reproducción, investigación y tecnología, capacitación y extensión, estructura del sector, nos encontramos con un cúmulo de factores que sumado a los problemas zoo y fitosanitarios, constituyen un verdadero reto que debe ser afrontado, si consideramos la urgente necesidad que tienen los países de la región para superar sus dificultades económicas. Las enfermedades de los animales son responsables de la baja capacidad reproductiva; alta mortalidad y baja productividad. En el ganado vacuno destaca la fiebre aftosa, todavía enzoótica en muchos países de AL y con graves repercusiones económicas. Si bien se ha controlado con éxito en muchas partes de la región, con apoyo de fuentes exteriores de financiación, provoca en otros países, pérdidas económicas, debidas a las restricciones comerciales relacionadas con la sanidad animal. Hoy, nos encontramos con nuevas enfermedades de tipo viral, bacterianas o parásitas, que disminuyen significativamente las proyecciones del desarrollo pecuario, y que son causas de abortos, mortalidad y pérdida de la productividad y entre ellas podemos mencionar el carbunclo bacteriano y sintomático, la brucelosis y tuberculosis, la mastitis, la rabia paralítica y salmonelosis. Los parásitos externos e internos, son responsables de provocar elevadas pérdidas en las deferentes especies de animales. La gastroenteritis verminosa, faciolosis y bronquitis nematódica dentro de los parasitismos internos, son de importancia significativa y la lucha contra ellas tropieza con la falta de investigación y de actividades de extensión dirigidas a reducir los efectos adversos la producción. La garrapatosis, además de ser vectores de otras enfermedades en especial de tipo hemático, y la miasis, provocan conjuntamente con la dermatofilosis, daños cuantiosos especialmente a los cueros. En los cerdos, para mencionar una de ellas, el cólera porcino, enfermedad enzoótica en la región resulta afectando a las poblaciones porcícolas con bajas significativas en la producción y productividad de esta especie. En las aves el Newcastle junto con otras enfermedades virales o bacterianas ocasionan graves daños económicos. Pero dentro de todos los obstáculos señalados, nos corresponde discutir la problemática sanitaria en especial y encontrar algunas opciones para elevar la producción y productividad en AL/C. La sanidad pecuaria de la región puede mejorar significativamente si se organizan programas de control o eliminación de las enfermedades, aplicando las técnicas tradicionales más conocidas. No obstante, se requieren esfuerzos especiales para mantener a los interesados al tanto de los últimos adelantos de las nueva y complejas técnicas de la ingeniería molecular y la biotecnología, que pueden tener una aplicación específica en los métodos de diagnóstico y en la producción de vacunas. Los países pueden incrementar su producción pecuaria sin necesidad de invertir más recursos en las explotaciones agrícolas, si pueden organizar correctamente los servicio,, de sanidad y para lograr dicha mejora, es necesario definir las estrategias de lucha contra las enfermedades. El fortalecimiento de los servicios veterinarios mediante el apoyo de la administración oficial, el establecimiento de programas de capacitación para el personal profesional, técnico y administrativo, la organización de investigaciones dirigidas a resolver los problemas de los productores, la participación de los ganaderos y profesionales del agro en los programas sanitarios son requisitos indispensables para mejorarla lucha contra las enfermedades existentes en los países y prevenir la introducción de enfermedades exóticas. Y las autoridades sanitarias deben analizar el costo beneficio de las estrategias de eliminación de enfermedades, estableciéndose zonas libres y extendiéndose las actividades sanitarias a grupos de países, mediante la instrumentación de convenios fronterizos o que comprendan programas similares. La eliminación de algunas enfermedades podrá mejorar significativamente los precios de los productos pecuarios y aperturar los mercados en otros países. De fortalecimiento de la administración estatal y de la participación del sector privado, dependerá nuestro desarrollo agropecuario constituyéndose en un reto actual. En general la intervención estatal en el desarrollo agropecuario ha sido considerable y se debe reconocer que ha habido algunas deficiencias, pero también muchas contribuciones positivas. La crisis ha reducido la capacidad del sector público, pero no puede la estrategia de desarrollo depender tan sólo del sector privado. De hecho, el desarrollo de estrategias para incrementar la producción, no debe suponer una mayor intervención del Estado en la totalidad de las actividades; debe haber una participación más eficaz concentradas en áreas básicas, particularmente en la programación, orientación y seguimiento general del proceso de desarrollo; en las políticas en materia de incentivos, recursos naturales, apoyo a organizaciones de pequeños productores y presentación de servicios esenciales, debiendo subrayarse dos aspectos en relación al sector privado participativo: i) es sumamente alta la producción agropecuaria que se encuentra en sus manos y por tanto pueden proveer la mayoría de insumos y servicios que requieren los programas en desarrollo (programas sanitarios); ii) los propietarios privados, cooperativas, asociaciones de medianos y pequeños productores deben desempeñar un papel destacado en la ejecución de las actividades programadas por los organismos estatales. De la Décima Primera Reunión Ordinaria del Comité Ejecutivo del IICA, es importante destacar en extenso lo siguiente: "La modernización del Estado debe darse en torno de la construcción de su papel regulador y subsidiario a la actividad económica, por lo que incluye tres dimensiones: la racionalización y el desarrollo de la capacidad de gestión estatal; la privatización, y la descentralización y desconcentración" y que para los países de AL/C debe significar: capacitación; reducción del papel del Estado a ser ente programador, supervisor y de apoyo; dar responsabilidades administrativas a los estados, departamentos, municipios, distritos y recursos financieros para la ejecución de los programas.5
COMENTARIOS FINALES La evolución de la política mundial en los últimos años como son los procesos de liberación de mercados, apertura comercial y esfuerzos de integración sostenidos a nivel mundial y en particular en la región, de nada servirán sise debilitan los servicios agropecuarios de los países. Y esa tendencia se visualiza al observar las presiones que los responsables de la sanidad agrícola o pecuaria reciben no solamente de las entidades particulares involucradas en la importación o exportación de productos agropecuarios, sino de las mismas dependencias gubernamentales, que en su afán de ingresar a los mercados externos o satisfacer compromisos de reciprocidad comercial, presionan para lograr la minimización de los requisitos sanitarios. Pero si por un lado nos encontramos bajo la presión de cumplimiento de compromisos de tipo comercial, no es menos cierto que los países libres de enfermedades, nos obligarán a ofrecer productos sin riesgos sanitarios y es allí donde considero que programas sanitarios deben jugar un papel prioritario dentro de nuestras regiones. El IICA y los organismos internacionales de cooperación técnica deben ofrecer a los países soluciones mediatas o inmediatas a sus problemas y sus esfuerzos deben estar dirigidos a atender la demanda de los países y, a orientar sus acciones hacia los puntos álgidos de la problemática agropecuaria. La necesidad de incrementar el comercio exterior y buscar ingresos de recursos mediante la exportación de productos de origen agropecuario, nos lleva a reconocer que existen plagas. enfermedades que limitan esa posibilidad y que serán los programas sanitarios agropecuarios, los que apoyarán a los países a alcanzar los mercados extranjeros. Existe tecnología que debemos utilizar en la búsqueda de soluciones; debemos capacitar a nuestros técnicos en la elaboración y administración de programas; impulsar la creación de áreas libres de enfermedades y plagas; es urgente estimular la integración de sistemas de información y de vigilancia epidemiológicas a nivel de los países y de la región; requerimos de unidades de análisis de riesgo en los países e integrar una dinámica red de información. Requerimos finalmente, el reforzamiento institucional. Siendo los problemas zoo y fitosanitarios comunes, las soluciones deben ser también comunes y la integración de los servicios, servirá de ejemplo a los países; es un ejemplo que debe ser presentado afín de buscar su imitación.
LITERATURA CITADA 1. Cirio F. et al. Evolución reciente, perspectivas y potencial de la Agricultura de las Américas en el contexto Económico Internacional. 9ª CIMA. Canadá: Ottawa. 1987: 27-93. 2. Klein K.K. et al. 1991. Repercusiones en el Sector Agropecuario de los Países de América Latina y el Caribe: una propuesta metodológica. In: Análisis de Impacto de las Biotecnologías en la Agricultura: aspectos conceptuales y metodológicos. 1991: 81-125. 3. Acha PN. 1981. De concepto a programas: tres decenios de progreso en la Salud Pública Veterinaria y Salud Animal en América Latina y el Caribe. Bol Sanit Panam. 1981; 90 (6): 506-532. 4. FAO. Potencialidades del Desarrollo Agrícola y rural en América Latina y el Caribe. Anexo V. Subsectores productivos: agrícola, ganadero, pesquero y forestal. 1988. 5. IICA. La agenda agropecuaria para América Latina y el Caribe para los 90: Democracia, Agro¡ndustrialización y Recursos Naturales. (Resumen). Comité Ejecutivo. XI Reunión Ordinaria. Doc. 2. 1991.
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