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Folia Dermatológica Peruana
© Círculo Dermatológico del Perú
ISSN versión electrónica: 1609-7254

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Folia Dermatol.   2003; 14 (3) : 10-14

DERMOFARMACIA

Plantas medicinales empleadas en el tratamiento de la leishmaniasis

Ana María Muñoz1, Bertha Pareja2



INTRODUCCIÓN

       La leishmaniasis es una enfermedad infecciosa provocada por un parásito denominado leishmania. La fuente de infección de la enfermedad son los animales afectados, como por ejemplo, roedores, perros y diversos mamíferos salvajes. Existen distintas formas de la enfermedad, siendo la leishmaniasis cutánea la variante más frecuente. Con ella aparecen varias úlceras en la piel de la cara, los brazos y las piernas, que pueden dejar cicatrices permanentes. La leishmaniasis visceral es la forma más grave de la enfermedad, siendo mortal en casi la totalidad de los casos cuando el enfermo no recibe el tratamiento adecuado. Los síntomas de esta variante incluyen accesos de fiebre, pigmentación de la piel, pérdida de peso y alteración de los componentes sanguíneos.

       Actualmente, los pobladores de la sierra y tribus selváticas, como los ashaninkas, utilizan plantas con propiedades curativas contra la leishmaniasis, siendo de gran interés su estudio, ya que el reino vegetal es considerado como fuente de productos naturales con valor medicinal o de precursores útiles para el desarrollo de nuevos productos farmacéuticos.

 

       La leishmaniasis es trasmitida por un insecto, el flebótomo. La hembra de éste pica al animal o persona contaminada con leishmania, ingiriéndola con la sangre que absorbe. Una vez en el interior del parásito la leishmania continúa su ciclo de maduración, para posteriormente, cuando éste vuelva a picar de nuevo a otra persona, contaminarla e iniciar el proceso infeccioso. La enfermedad también puede transmitirse de madres a hijos y a través de transfusiones de sangre o agujas infectadas. Según la Organización Mundial de la Salud afecta a unos 12 millones de personas repartidos en 88 países del mundo.

       En el Perú no hay pruebas de la existencia de leishmaniasis visceral, sino de leishmaniasis cutánea y mucocutánea. Existen en el Perú dos formas principales de la leishmaniasis mucocutánea definidas por características geográficas y clínicas: la leishmaniasis andina (uta) y la leishmaniasis selvática (espundia). Los agentes etiológicos son del subgénero Viannia. Hasta octubre de 1992 el Ministerio de Salud había notificado un total de 5081 casos.

       La uta se presenta en las laderas occidentales de los valles andinos e interandinos entre los 800 y 3000 metros de altura. La mayor parte de los casos se manifiesta en niños y más del 80% de la población adulta presenta cicatrices. En zonas endémicas, del 25% al 32% de los perros se encuentran infectados presentando un cuadro de leishmaniasis cutánea canina.

       La Lutzomia peruensis es el vector comprobado en algunas zonas del departamento de Ancash y representa el 51% de los flebótomos capturados dentro de las viviendas y el 85% del total capturados con cebo humano. En el caso de la leishmaniasis selvática, la transmisión humana está relacionada a la actividad ocupacional realizada en bosques, donde existe mucho contacto entre el hombre y el vector selvático.

       Leishmaniasis es un grupo de enfermedades de distribución mundial causada por especies de parásitos protozoos diminutos del género Leishmania, cuyo ciclo de vida parasitaria incluye al jején o flebótomo y a un huésped apropiado como el hombre, entre otros. Esta enfermedad conocida comúnmente como «úlcera del chiclero» o «picadura de la mala mosca» es causada por un protozoario de la familia Trypanosomatidae (género Leishmania) que afecta, en nuestro medio, principalmente al perro y al hombre; y se transmite por la picadura de hembras de mosquitos chupadoras de sangre pertenecientes a la familia Psychodidae.

SEGÚN SU ORIGEN
       Pueden ser clasificadas en dos grandes grupos:

       De origen antroponótico, es decir, el reservorio es el ser humano, el agente transmisor o vector un insecto conocido como flebótomo y el individuo que desarrolla la enfermedad es el hombre.

       De origen zoonótico, es decir, el reservorio de este protozoo (leishmania) es un animal vertebrado no humano, se transmite por la picadura del flebótomo y el enfermo es el ser humano.

SEGÚN SU MANIFESTACIÓN CLÍNICA

Puede ser :

       Cutánea y mucocutánea (afecta a la piel y mucuosas).
       Visceral (afecta a los órganos)

       La infección por Leishmania ocasiona una enfermedad en la piel llamada leishmaniasis cutánea que puede afectar las membranas mucosas de diferentes maneras ó con más frecuencia, producir úlceras cutáneas. La Leishmania puede también ocasionar una enfermedad sistémica o leishmaniasis visceral con complicaciones mortales. Cuando el jején pica, este parásito entra al cuerpo y migra a la médula ósea, al bazo y a los ganglios linfáticos. En los niños, la infección sistémica empieza regularmente de una manera súbita con vómitos, diarrea, fiebre y tos. En los adultos, se presenta una fiebre que dura de 2 semanas a 2 meses acompañada de síntomas no específicos como fatiga, debilidad y pérdida del apetito. La debilidad aumenta con la progresión de la enfermedad y la piel puede tornarse grisácea, oscura, reseca y escamosa. Los parásitos deterioran el sistema inmune al reducir el número de células que contrarrestan las enfermedades, ocasionando frecuentemente la muerte que se presenta como resultado de complicaciones de otras infecciones y no como resultado de la enfermedad misma. La muerte frecuentemente se produce en un período de dos años.

Antecedentes

Antecedentes de exposición a la picadura del jején.
Antecedentes de haber estado en áreas endémicas de leishmaniasis.

Síntomas

       a) Enfermedad sistémica (leishmaniasis visceral):

  • Fiebre persistente y de larga duración (semanas) con ciclos irregulares

  • Sudoración nocturna

  • Fatiga

  • Debilidad

  • Pérdida de apetito (anorexia)

  • Pérdida de peso

  • Malestar abdominal vago

  • Vómito (en los niños)

  • Diarrea (en los niños)

  • Tos (en los niños)

  • Piel escamosa

  • Piel grisácea, oscura, pálida

  • Adelgazamiento del cabello

  • b) Enfermedad de la piel (leishmaniasis cutánea):

  • Mácula o pápula eritematosa
  • Úlcera cutánea, que se forma en el área de la lesión original
  • Úlcera que sana muy lentamente, en cuestión de meses
  • Pueden formarse lesiones más pequeñas alrededor de la úlcera (lesiones satélites)
  • Obstrucción nasal
  • Goteo nasal (coriza)
  • Hemorragia nasal o epistaxis
  • Úlceras y erosión tisular (boca, lengua, encías, labios, nariz, y tabique nasal)
  • Dificultad para deglutir (disfagia) con compromiso esofágico
  • Dificultad para respirar por compromiso traqueal

Signos
  • Esplenomegalia
  • Hepatomegalia (menos común que la esplenomegalia) 
  • Agrandamiento de los ganglios linfáticos (menos común que la esplenomegalia)


Diagnóstico

  • Prueba cutánea de Montenegro
  • Biopsia de piel
  • Biopsia del bazo
  • Biopsia de médula ósea
  • Biopsia de ganglios linfáticos
  • Cultivo del material de biopsia
  • Prueba de anticuerpos directos inmuno-fluorescentes
  • Ensayo de aglutinación directa
  • Otros exámenes complementarios para el diagnóstico son:
    - Hemograma: Muestra disminución del número de las diferentes células sanguíneas, pancitopenia
    - Hemoglobina que muestra signos de anemia
    - Disminución de la proteína sérica
    - Disminución de la albúmina sérica
    - Aumento de las inmunoglobulinas
  • Tratamiento con fármacos

           El tratamiento de esta enfermedad debe realizarse bajo control médico. Se utilizan los antimoniales pentavalentes, como el estibogluconato sódico o el antimoniato de meglumina, administrados por vía intravenosa o intramuscular en dosis única diaria. Estos fármacos no pueden utilizarse en personas que padezcan insuficiencia renal, hepática o cardiaca; ni en aquellas afectadas de tuberculosis. Otros medicamentos utilizados son la anfotericina B, la pentamidina y el ketoconazol.

           El glucantime es un medicamento muy usado; sin embargo, es un producto que se limita por tres grandes problemas:

    • Costo del tratamiento.

    • La dosis recomendada trae consigo una serie de efectos secundarios moderados a severos.

    • Debe ser administrado bajo supervisión médica.


           La leishmaniasis mucocutánea puede ocasionar una desfiguración apreciable. En algunos caso puede necesitarse cirugía plástica para corregir la desfiguración por las lesiones faciales destructivas (leishmaniasis mucocutánea) y la extirpación del bazo (esplenectomía) en casos resistentes a los medicamentos (leishmaniasis visceral). La tasa de curación con los compuestos de antimonio es alta y el tratamiento debe realizarse antes de que se comprometa el sistema inmune.

    Plantas medicinales aplicadas en el Perú

           Para el tratamiento de leishmaniasis son utilizadas una serie de plantas por los nativos y pobladores de la sierra y selva del Perú tales como:

    1. TAHUARÍ (Tabebuia serratifolia (Vahl.) Nichols), se aplica la corteza en forma de emplastos.

    2. PIÑÓN (Jatropha curcas L.), se utiliza el látex del tallo en forma externa para tratar heridas de leishmaniasis cutánea.

    3. UBOS (Spondias mombin L.), se aplica en polvo, previamente tostada, sobre las heridas de leishmaniasis cutánea.

    4. CHIRISANANGO (Brunfelsia grandiflora Don), contra la uta se aplica el cocimiento concentrado de la corteza sobre la parte afectada.

    5. MITO (Carica candicans Gray), contra la uta se aplica el jugo de la planta en la zona afectada.

    6. CEDRO (Cedrela fissilis Vell.), se aplica el polvo de la corteza contra la uta.

    7. TURPAY AMARILLO (Clarisia racemosa), los campa-asháninca de la amazonia peruana aplican el polvillo obtenido de la corteza sobre las heridas externas como ciatrizante, así como en el tratamiento de leishmaniasis cutánea.

    8. LAPACHO (Tabebuia impetiginosa (Mart. ex DC) Standley), se utiliza la parte interna de la corteza, ocasionalmente las hojas.

    9. SANTAMARÍA (Lepianthus peltatum L), se aplica contra la uta continuamente el jugo de las hojas.

    10. BARBASCO (Lonchocarpus nicou DC), se emplean el emplasto de hojas y lavados con el cocimiento de hojas y raíces.

    11. CONDURANGO (Marsdenia amylacea), se utiliza la savia y la fécula de raíz tuberosa.

    12. CHUCHUHUASI (Maytenus macrocarpa), se aplica contra la uta el polvo de la corteza.

    13. PLÁTANO (Musa spp), se aplica en casos de uta sobre la zona afectada la resina del tronco.

    14. GRANADILLA (Passiflora laurifolia L), en casos de uta se lava con el cocimiento de las hojas.

    15. ABUTA TRIANGULAR (Paullinia bracteosa), se aplica la corteza machacada en las heridas.

    16. OJÉ (Ficus insípida Willd. Var. Insípida), se aplica el látex fresco contra la uta en las partes afectadas.

    La leishmaniasis es un grupo de enfermedades de distribución mundial, causada por especies de parásitos protozoos diminutos del género Leishmania. La leishmaniasis cutánea es la variante más frecuente. Con ella aparecen varías úlceras en la piel de la cara, los brazos y las piernas, que pueden dejar cicatrices permanentes. La leishmaniasis visceral es la forma más grave de la enfermedad, siendo mortal casi en la totalidad de los casos si el enfermo no recibe el tratamiento adecuado.

    Existen en el Perú dos formas principales de la leishmaniasis mucocutánea definida por características geográficas y clínicas: la leishmaniasis andina (uta) y la leishmaniasis selvática (espundia); siendo los agentes etiológicos del subgénero Viannia.

    En el tratamiento se utilizan los antimoniales pentavalentes, como el estibogluconato sódico o el antimoniato de meglumina, administrados por vía intravenosa o intramuscular en dosis única diaria.

    Actualmente los pobladores de la sierra y tribus selváticas como los ashaninkas utilizan plantas con propiedades curativas contra la leishmaniasis, siendo de gran interés el valor de las plantas como fuente de agentes medicinales debído a sus constituyentes químicos, específicamente a los metabolitos secundarios.

    Existen plantas medicinales que están siendo aplicadas para tratar la uta, sobre la zona afectada en forma de polvo, emplasto, cocimientos y lavados, tales como el tahuarí, piñón, ojé, barbasco, cedro o mito.

     

     

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    1 Docente de la Maestría de Bioquímica y Nutrición e Investigador del Instituto de Investigación de la Facultad de Medicina, USMP.
    2 Profesora Emérita de la U.N.M.S.M. Farmacéutico Clínico.
    Correo Electrónico : amunoz1969@hotmail.com

     

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