EDUARDO GRILLO FERNÁNDEZ (1938 - 1996)
Ha colaborado en la Revista Peruana de Epidemiología con el artículo: Sabiduría Andino-amazónica y Conocimiento Científico. También colaboró en la revista Cuadernos Médico-sociales con El hambre en el Perú (Nº. 11 y 12, años 1980 y 1981 respectivamente), "¿Es el suelo agrícola en el Perú, un recurso natural? (No. 10, año 1980) y Acerca de Nuestra Comunidad Indígena y el reformismo Político e intelectual Nota con motivo de la segunda edición de Nuestra Comunidad Indígena" de Hildebrando Casuro Plazo. (No. 8, año 1980). Igualmente ha publicado en las revistas AgroNoticias, Revista Andina, Perú Indígena, etc. Resultó justificable contar con la colaboración de Eduardo Grillo en una revista médica, pues -con un "jalón de orejas"- nos hacía perceptibles y comprensibles el efluvio de las entrañas de nuestra tierra. Dicho en otras palabras, nos mostraba el etnocentrismo de la formación universitaria y lo útil de las despreciadas "cosas de indios". Así como el sociólogo el urbanista, el epidemiólogo -aún el dedicado a la llamada -"epidemiología molecular"- debe poseer una actitud mental abierta, capacidad de asociación de ideas y capilaridad intelectual para traspasar fronteras académicas y, de esta manera, explicar, conjurar o prevenir situaciones problemáticas de salud. Trabajó en la Administración Pública un buen tramo de su historia ocupacional. Llegó a ser Director Adjunto Técnico de la Dirección General de Informática y Estadística del Ministerio de Alimentación en enero de 1975. Director General de la Oficina de Biometría y Diseños Experimentales del Instituto de Investigación Agraria (INIA) en 1979. Director General de Planificación del INIPA. En agosto de 1987, cuando ocupaba el puesto de asesor de la Jefatura del INIPA, solicitó su cese. Y pasó a trabajar en la ONG Proyecto Andino de Tecnologías Apropiadas Campesinas (PRATEC), recientemente fundado por Grimaldo Rengifo Vásquez. Desde joven tuvo ideas originales y se identificó con las causas populares. Se podría decir que su vida fue un navegar a la bolina. Cuando estudiaba en la entonces exclusiva Universidad Agraria La Molina, lo expulsaron luego lo amnistiaron. En la Administración Pública trató creativamente las técnicas y procedimientos estadísticos para con la participación campesina aplicarlos y, de esta forma, fueran útiles para ellos mismos. En su labor trataron de neu-tralizarlo, ya que de no haber contado con cierto apoyo de algunos personajes con reconocimiento científico, lo hubieran defenestrado. Recién en PRATEC pudo hacer lo suyo, concuasar con la vida campesina; unimismar en su persona trabajo y vida, evitar la disociación esquizoide entre el pensar y el sentir. Eduardo se comprometió con la vigorización de la cultura andina y sus prácticas. En un estilo testimonial escribió críticas a la ciencia y a la epistemología occidental moderna, a las ideas y conceptos del desarrollo. Estas críticas son escasas en latinoamérica, mas no así en La India o China. También criticó la currícula de las facultades de agronomía, pues son funcionales para la agricultura de zonas templada, cultivos europeos o cultivos híbridos; y para organizaciones agrarias ajenas a las del campesinado andino. Escribió para recuperar o prevenir a los estudiantes de origen campesino, profesionales y "agentes del desarrollo". Y continuó su peregrinaje por el Perú hasta siempre. Finalmente, para apreciar el modo de pensar y sentir de Eduardo lo citaremos: En estas condiciones, propias exclusivamente del occidente moderno, se hace imprescindible la "autoestima" porque allá la cotidianidad es el continuo negociar entre individuos, es el enfrentarse en el afán de imponer los propios fines convirtiendo a todos los demás en meros medios para alcanzar los propósitos de uno. En este ambiente en el que uno está desamparado y en competencia con los demás, es imprescindible la autonomía de acción, esto es, el depender exclusivamente de las propias decisiones, siendo entonces la autoestima la que lleva al fortalecimiento de la condición del individuo frente a los demás. La autoestima es el recurso desesperado en la búsqueda de la afirmación en sí mismo del solitario. El que se autoestima lo hace porque no tiene quien lo estime. La autoestima es un sucedáneo de la estimación de los demás hacia uno. La autoestima es síntoma de la degradación a que han llegado las relaciones entre los seres humanos en el occidente moderno.
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