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Antonio Gálvez Ronceros Chincha, Ica, 1932 Narrador, profesor universitario. Estudió Educación especialidad en
castellano, literatura e historia en la Universidad Enrique Guzmán y Valle en donde se
graduó en 1958. En 1966 ingresó a la Facultad de Letras de San Marcos. Por ese entonces
comenzó a publicar sus primeros relatos en periódicos como El Comercio y
La Prensa. Integró el Grupo Narración liderados por Miguel Gutiérrez y
Oswaldo Reynoso. Ha publicado: Los ermitaños (1961), Monólogo
desde las tinieblas (1962), Historias para reunir a los hombres (1988),
Aventuras con el candor (1989). La mayor tensión y conflicto entre personajes negros puede
examinarse en los siguientes relatos: Miera; Así Dile; Burra Negra y
Jutito. En todos ellos existe un enfrentamiento entre miembros de este mundo
negro campesino, aunque naturalmente varía la naturaleza y causa del conflicto y la
categoría de los personajes. (...) En Miera y Así Dile, la
naturaleza del conflicto es más bien social y enfrenta a negros campesinos, cada uno de
los cuales ocupa un lugar dentro de la estratificación existente en el mundo rural: un
simple campesino (Don Andrés) contra un caporal (Basaldúa). Las habladurías del caporal provocan la ira de Don Andrés, quien
al no poder increpar directamente al agresor (éste en su condición de caporal está
vigilando unas labores de campo, en un lugar distante) apela al recurso de enviarle una
carta, en la cual desahoga toda su cólera contra quien osó hablar mal de él. Pero como
don Andrés es analfabeto recurre a su hija Patora para la confección de la
carta. El relato recoge literalmente lo que el campesino negro va dictando a
su hija: Ponle ahí, Patora dijo don Andrés-, que su boca esuna miera, que su diente esota miera, su palaibra un montón de miera... Miera esa mula que monta. Miera su epuela. Miera. Concluida la carta, que no es sino la repetición inacabable de este conocido insulto popular, Don Andrés solicita a su hija que le lea la carta para dar su aprobación final. Al escuchar una y otra vez la palabra que él mismo ordenara, el negro queda un poco impresionado por su abrumadora presencia y entonces para suavizar la dureza le ordena a su hija: Oye, Patora dijo
finalmente-, quítale un poco e miera a ese papé. El insulto es, pues, uno de los mecanismos a través de los cuales se
hace más visible el nivel de enfrentamiento que existe en el mundo negro debido a
factores familiares, sociales o de otra naturaleza. Antonio Gonzáles Montes |
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