Alberto Escobar
Lima,
1929 Missouri, 2000 Filólogo, lingüista y poeta. Se ha dedicado al análisis,
interpretación y crítica de textos literarios y también a la lingüística, en especial
al problema derivado del multilinguísmo peruano. Como otros integrantes de su
generación, se inició en la poesía pero se dedicó ha hacer crítica e investigación.
Su labor docente en la Universidad de San Marcos ha sido destacada. Tanto sus libros de
investigación lingüística y literaria, como los de selección de textos, constituyen
obras de frecuente consulta. Premio Nacional de Poesía en 1951. Ha publicado: De misma travesía (1950),
Cartones del cielo y de la tierra (1952), La narración en el Perú
(1956), Patio de Letras (1965), Antología de la poesía peruana (1965,
1974) La partida inconclusa (1970, 1976), Cómo leer a Vallejo
(1973), Lenguaje y discriminación social en América Latina (1972), El
reto del multilinguísmo en el Perú (1972), Arguedas o la utopía de la
lengua (1984), Cambios en la sociedad y el habla limeña (1985), El
imaginario nacional. Moro-Westphalen-Arguedas.
Una formación literaria (1989). En 1990, Escobar tuvo que migrar con su
familia a Missouri (Estados Unidos) y murió en el 2000. Los artistas literarios y los
críticos no suelen mucho ir del brazo. Ellos son vecinos de la misma casa, donde hay
siempre un patio de letras común, pero a menudo cada cual sale y entra a capricho, usando
llaves distintas. Con Alberto Escobar no es así. Primero
cultivó la poesía con pasión y delicadeza, al mismo tiempo; ganó laureles y premios
nacionales en su juventud; y sólo entonces, demasiado exigente consigo mismo, abandonó
la creación y eligió el otro duro camino de la enseñanza y la crítica. Él nos ha
explicado ese cambio de rumbo así: De joven cultivé la creación. Pero cuando me
vi armado de teorías e instrumentos de trabajo, sentí que había oposición entre el
creador y el crítico. Otros pueden hacer las dos cosas. Yo me di cuenta que más podía
hacer en la crítica que en la creación. La función crítica sigue a la creación y es
natural que, en el proceso de constitución de una literatura, siempre aparezca primero el
creador y después, como su sombra, el crítico. Carlos Eduardo Zavaleta |
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