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Antonio Cisneros Lima, 1942 Poeta, periodista, profesor universitario, conferencista, guionista.
Estudió Literatura en las universidades Católica y San Marcos (1960-1965). En 1974 se doctoró en Letras especialidad
Literatura. Ha sido profesor en las universidades de Huamanga, San Marcos, Southampton,
Niza, Eotvos Lorand (Budapest), Berkeley, Virginia y Director de conferencias en el
Instituto Raúl Porras Barrenechea. Ha participado como invitado en múltiples encuentros,
lecturas, congresos y eventos en diversas latitudes. Ha sido redactor de "Amaru"
(1966), "Marka" (1976-1978), "Monos
y monadas" (1978-1980); y Director de Cuernos" (1976-1977), "El
caballo rojo" (1980-1984), "30 dias" (1984), "El búho" (1984),
"Sí" (1987-1994), entre otras publicaciones. Sus libros han sido traducidos a
varios idiomas. Premio Nacional de Poesia
(1965), Casa de las Américas de Poesía (1968), Rubén Darío de Poesía (1980). Ha publicado: Desierto
(1961), David (1962), Comentarios reales (1964), Canto
ceremonial contra un oso hormiguero (La Habana, 1968), Agua que no has de
beber (1971), Como higuera en un campo de golf (1972), El
libro de Dios y de los húngaros (1978), Crónicas del Niño Jesús de
Chilca (México, 1981), Agua que no has de beber y otros cantos
(1984), Monólogo de la casta Susana (1986), Por la noche los gatos
(1988), Poesía, una historia de locos (1989), Material de lectura
(México, 1989), Propios como ajenos (1989), El arte de envolver
pescado (1990), Drácula de Bram Stoker y otros poemas (Montevideo,
1991), Las inmensas preguntas celestes (1992), El libro del buen
salvaje (1995), Poesia reunida (1996). En los últimos años, Cisneros aparece como uno de los más
versátiles, más agudos de los poetas y, por igual atrayente en sus planteos y sus
escritos, en poesía y en prosa, además de su línea literaria, política e ideológica.
Si se acepta lo anterior como cierto, lo cual es fácilmente demostrable, se puede
comprender que en 1964 cuando yo estaba por cerrar una antología de la poesía peruana,
me cautivara su volumen Comentarios Reales. Descarté textos anteriores, de una vocación
naciente y afortunada, pero los Comentarios era algo distinto. Algo que consiguió no
sólo el ingreso (bien subrayado) de la personalidad de un poeta cuajado, sino que, a
partir de entonces, unos más otros menos, pero todos por igual, reconocieron que con
Cisneros aparecía un tipo de poetizar que no solamente tocaba a la escritura o el
discurso poético de esos años, sino que acertaba quién apostaba a qué, a través de
ese libro se filtraba otra forma de medir la relación entre la realidad y la palabra,
entre la historia y la literatura, entre el pasado y el presente, entre el Perú
prehispánico y la vertiente de hilos que anudan la república del siglo XX, y que,
insinuaban las preguntas y las difíciles respuestas para las flechas que un poeta lanzaba
hacia el porvenir. Alberto Escobar |
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