IV.2 Los Señoríos y Curacazgos Limeños (Continuación..)

Habría que agregar en cuanto al mundo espiritual, aun cuando resulta un tanto innecesario, que el culto principal se rendía al "‘hacedor de la tierra (que) estaba en los Yungas, en el valle de Irma", según el cronista español Hernando de Santillán ([1563]1968). Efectivamente, desde lo alto del madero en que estaba tallado, encerrado en un cobertizo de guarangos y ramadas guarnecidos de hojas de oro y plata y situado en la cumbre de una construcción circular a la cual se ascendía por escalera en caracol desde la plataforma superior del Templo Viejo, en pleno corazón del centro religioso, Ichma, el dios de los Yungas, aterrorizaba a sus prosélitos con sus poderes sísmicos y los deslumbraba con sus predicciones del futuro. En torno a él se albergaban multitud de dioses menores, representantes de las regiones que adscribían al culto del Dios-Oráculo y formaban parte de su cohorte celestial seres mitológicos relacionados con el mar, sobrevivientes de las antiguas religiones que practicaban ancestralmente los pueblos pescadores de la costa.

El culto a Ichma se rendía, pues, en el viejo adoratorio de orígenes Maranga, que Waris y Yungas habían ampliado y hermoseado a lo largo de los siglos, y los dioses regionales recibían tributo y veneración en los Templos Provinciales, pirámides escalonadas con rampa central y patio delantero, que la cultura Rímac había desarrollado a partir de la pirámide ceremonial de los Lima. Y, además, igualmente relacionados con el servicio del Santuario, había conventos, palacios amurallados, villas residenciales, almacenes y depósitos, plazas y espacios ceremoniales, patios y canchas donde se congregaba a los peregrinos y se recibía el tributo que llevaban desde lejanas regiones.

 

Motivos decorativos en bajo relieve en los muros de Huaycán, valle de Lurín

 

En escala menor que la gran ciudad cultista de Ichma, en cuanto a dimensiones, organización y magnificencia urbana, había numerosas poblaciones en la Comarca y también centros administrativos, tambos y fortificaciones. En fin, existían todas las edificaciones e infraestructuras que eran necesarias para el funcionamiento de una sociedad tan compleja y activa coma la Yunga de esa época.

 

 

Aplicando la clasificación tipológica de Schaedel (1951) a las realizaciones arquitectónicas-urbanísticas de los Rímac, tenemos la siguiente relación de los sitios más importantes (Agurto Calvo y Pazos 1982):

1. CENTRO CEREMONIAL, con ciertas características del Centro Urbano de Élite: Ichma, en el valle de Lurín; 2. CENTROS URBANOS DE ÉLITE: Cajamarquilla, Vista Alegre, Huaquerones y Marcavilca, en el valle del Rímac; 3. CENTROS-URBANOS PROFANOS: Collique, Comas y Con Con, en el valle del Chillón; Pedreros, Canto Chico, Huringancho y Haunchihuaylas, en el Rímac; Maracuyá, San Martín, Manchay Alto y Chontay, en Lurín; 4. CENTROS PROVINCIALES DE ÉLITE: Cerro Respiro y Oquendo en el valle del Chillón; Mango Marca, Campoy, Huaycán, Palao, Mateo Salado y Maranca, en el Rímac; Huaycán, en Lurín; 5. UNIDADES AISLADAS: el centro poblado de Cerro Pro, los centros administrativos de Mercurio Alto y Cerro La Regla, el observatorio de La Alborada, La Atalaya de Cerro Candela, el recinto amurallado del Chillón y la fortaleza de Collique, en el valle del Chillón; los centros poblados de Gloria Grande, Gloria Chica y Huachipa, el palacio de Puruchucu, el centro administrativo de Pariachi, las huacas de Huantilla, Santa Cruz y Santa Catalina, en el Rímac; las poblaciones de Mal Paso y Pampa de Flores y el conjunto de depósitos de Molle, en Lurín.

Algunas de las más notorias realizaciones arquitectónico-urbanísticas de la Cultura Rímac, son las siguientes:

LA CIUDAD DE ICHMA

La ciudad está constituida fundamentalmente por dos partes: el Centro Religioso, propiamente dicho, y la zona residencial que se extiende desde sus murallas hacia el nor-oeste. Una gran muralla perimétrica encerraba el conjunto, rodeando al Centro, por lo menos desde su extremo sur-oeste hasta el nor-este. Los restos más importantes de este cerco se encuentran a 750 mts. del lado nor-oeste del Centro Religioso y en ellos se ubica la portada por la que ingresaba el camino que conducía hacia Marcavilca y el valle del Rímac, así coma a la sierra ascendiendo por el valle de Lurín. En el lado NE de la Muralla debió existir otra portada que permitiera el acceso a los peregrinos procedentes del sur. La longitud del tramo principal de estos muros sobrepasa los 400 mts. su sección es trapezoidal teniendo en la base 7.50 mts. y su altura 5 mts.

En toda la vasta área comprendida entre la muralla perimétrica y el cerco del núcleo central, se encuentran enterrados numerosos restos de viviendas y de espaciosas construcciones, que debieron ser edificios públicos de la zona civil de la ciudad. A corta distancia de la puerta de ingreso al Centro Religioso, a la derecha de la misma, se hallan construcciones similares a los templos y depósitos que se encuentran en el interior del recinto sagrado, lo que parecería indicar que éste se encontraba en proceso de expansión y había rebasado la limitación señalada por los muros del cerco.

 

Vista aérea de Pachacámac y de la desembocadura del río Lurín (foto Servicio Aerofotográfico Nacional, 1945)

 

El Centro Religioso está situado en una zona topográficamente accidentada por la existencia de una cadena de colinas y montículos, cuyos cuatro accidentes más importantes forman un cuarto de círculo que se extiende del sur-oeste al nor-este del área del recinto. Dos calles, que se interceptan casi ortogonalmente, dividen el conjunto en cuatro partes o barrios de características distintas. El camino que procede del nor-oeste ingresa al Centro por una majestuosa portada y sigue derechamente hacia el sur-este hasta llegar al Santuario de Ichma, cruzándose a las dos terceras partes de su recorrido con la calle que proviene del sur-oeste y continúa hacia el nor-este de la población. Esta calle transversal a la principal, parece no haber tenido salida al exterior por el lado oeste del conjunto y recorre sólo un trecho del barrio oriental interrumpiéndose bruscamente. En el cruce de las dos calles se produce un espacio abierto de forma irregular y ubicado totalmente en el lado occidental del conjunto.

El barrio situado a la mano izquierda de la portada de ingreso al conjunto es el más pequeño de los cuatro existentes y contiene una serie de patios, recintos y depósitos de trazo ortogonal, sin vestigios de puerta alguna, y la mayor parte de ellos enterradas. Tampoco hay huellas de calles que vinculen los recintos entre sí, por lo que es indudable que la circulación debió efectuarse por lo alto de los muros y que la función del barrio debió ser la de depósito o almacén general del Centro Religioso.

El barrio ubicado a la derecha de la portada del conjunto tiene en su sector occidental una distribución parecida a la del barrio descrito, con la diferencia que las áreas de los recintos y depósitos son bastante más grandes y que sobre la calle transversal a la principal existen restos de edificios al parecer habitacionales. En este barrio quedan restos del sistema que consisten en vías epi-murales, gruesos muros que se descomponen en varios más angostos conforme las circulaciones se van distribuyendo. La parte oriental del barrio queda separada del sector principal por un grupo de colinas que se interpone entre ambos y además, como ya se ha indicado, porque la vía transversal no llega hasta esa zona. Las construcciones existentes son de carácter habitacional, tambos y palacios, siendo una de ellas la residencia del gobernador del lugar durante la dominación Inca. En general, todas las edificaciones son posteriores a las de la parte occidental del barrio.

El tercer barrio, situado al este de la intersección de las dos calles, es el más antiguo del conjunto y se extiende tanto por la parte llana como por la accidentada del sector. A lo largo de la calle transversal existen varios de los típicos Templos Provinciales y coronando las colinas más cercanas a esa vía se hallan los restos de un gran palacio amurallado, que por su importancia debió ser la residencia del Hatun Curaca del Señorío. En la parte sur-este del barrio quedan vestigios de un cementerio y de varios palacios de factura Inca, ubicados en el perímetro de la zona.

El cuarto y último barrio da cabida al Templo de Ichma, y es el Santuario propiamente dicho. Está totalmente cercado por muros de hasta 4 mts. de altura y espesores de 2.4 mts. a 4.8 mts. y se ingresa a él por la plaza rectangular en que remata la calle principal que se inicia en la portada del Centro Religioso. Inmediatamente después del ingreso al Santuario se encuentra un gran recinto rectangular, que puede haber servido de filtro al ingreso de peregrinos, y a poco más de 100 mts. del mismo se encuentra el Templo Viejo, donde se veneraba al Dios-Oráculo. El Templo, como se ha anticipado, es de origen Lima y, seguramente, fue ampliado por los Wari y llevado por los Yungas a la forma que tenia cuando lo conocieron los españoles. En esencia, se trataba de un montículo escalonado, en cuya plataforma superior se erguía una construcción, con escalera periférica en espiral, que tenía en su cima un cobertizo donde se hallaba la imagen del ídolo.

El cronista español Miguel de Estete ( [1535]1968: 382- 383), quien acompañó a Hernando Pizarro en su visita al Templo y por tanto fue testigo presencial de los acontecimientos que allí se desarrollaron, describe al Santuario de la siguiente manera:

"Llegados al pueblo comenzamos a caminar derecho a la mezquita, la cual era cosa de ver y de gran sitio, teniendo en la primera puerta dos porteros, a la cual llegamos a pedirles que nos dejasen subir porque queríamos ver a Pachacámac; los cuales respondieron que, a verle ninguno llegaba; que si queríamos algo, por ellos lo dirían al sacerdote para que se lo dijese. Hernando Pizarro les dijo ciertas cosas y que en todo case él había de subir donde estaba, porque él y aquellos españoles venían de muy lejos a verle; y así contra su voluntad y de ruin gana nos llevaron, pasando muchas puertas hasta llegar a la cumbre de la mezquita (templo), la cual era cercada de tres o cuatro cercas ciegas a manera de caracol; y así se subía a ella; que cierto para fortalezas fuertes eran más a propósito que para templos del demonio. En lo alto estaba un patio pequeño delante de la bóveda o cueva del ídolo, hecho de ramadas con unos postes guarnecidos de hojas de oro y plata, y en el techo puestas ciertas tejeduras a manera de estera para la defensa del sol; porque así son todas las casas de aquella tierra que como jamás llueve, no usan de otra cobija; pasando el patio estaba una puerta cerrada y en ella las guardas acostumbradas, la cual ninguno de ellos osó abrir. Esta puerta era muy tejida de diversas cosas; de corales y turquesas y cristales y otras cosas. Finalmente que ella se abrió y según la puerta que era curiosa, así tuvimos por cierto que había de ser lo de dentro; lo cual fue muy al revés o bien pareció ser aposento del diablo, que siempre se aposenta en lugares muy sucios. Abierta la puerta y queriendo entrar por ella, apenas cabía un hombre, y había mucha oscuridad y no muy buen olor. Visto esto trajeron candela; y así entramos en ella en una cueva muy pequeña, tosca sin ninguna labor; y en medio de ella estaba un madero hincado en la tierra con una figura de hombre hecha en la cabeza de él, mal tallada y mal formada, y al pie y a la redonda muchas cosillas de oro y plata ofrendadas de muchos tiempos y soterradas por aquella tierra."

 

Reconstrucción hipotética de un barrio (arriba) y de una calle (abajo) Pachacámac, correspondientes al Periodo Intermedio Tardío.

 

Al lado izquierdo del Templo Viejo existe otro montículo, que probablemente formaba el ángulo sur-oeste del cerco del Santuario, en el que existieron construcciones de tipo Lima que desaparecieron sepultadas por la edificación del Templo del Sol, erigido posteriormente por los Incas.

El planeamiento de la ciudad que hoy conocemos es, pues, el resultado de un proceso de siglos, en el que han intervenido representantes de las culturas Lima, Wari, Rímac e Inca, siendo difícil, sino imposible, identificar la obra de cada cual y separarla de la de los demás.

La descripción que hemos hecho pretende representar la imagen de la ciudad en tiempos pre-Inca, pero no podemos dejar de señalar que la división del casco urbano en cuatro partes claramente diferenciadas no corresponde al urbanismo, más bien desordenado, de la cultura Rímac y tampoco al trazado urbano Wari que si bien era de tipo ortogonal no acostumbraba a plantear esquemas de vías tan rotundos como el que apreciamos en el Centro Religioso de Ichma. En cambio, el trazado del tejido urbano, constituido por recintos y espacios rectangulares, es de clara inspiración Wari. Es posible, por tanto, que la remodelación que los Incas llevaron a cabo en el conjunto religioso haya abarcado también la estructura vial del mismo.

LOS TEMPLOS PROVINCIALES.

Uno de los edificios característicos de la ciudad de Ichma, y en general de la cultura Rímac, es el conocido como Templo Provincial. Se trata de un conjunto de construcciones ubicado en vastos lotes de forma rectangular, que rara vez dan directamente a la calle, siendo su ingreso a través de patios comunes a varios predios. El cuerpo principal del Templo está constituido por un gran volumen de forma piramidal escalonada, abierto a un patio principal de ingreso y rodeado por su parte posterior y por uno de sus lados por lo menos, por patios, depósitos y construcciones dedicados al servicio.

Usualmente, desde el gran patio delantero de uso recepcional, se llega por un juego de estrados y de terrazas hasta una rampa, de fuerte pendiente, por la que se asciende hasta el nivel del templo propiamente dicho. Éste se descompone, a su vez, en varias terrazas, normalmente tres, ligadas por pequeñas rampas y escaleras. En la última se encuentra la cámara en que se halla el ídolo regional al que está dedicado el templo y rodeando dicha cámara se ubican las habitaciones destinadas al servicio religioso y a la residencia de los sacerdotes. Frecuentemente éstas construcciones forman un cuerpo en forma de U, cuyos lados flanquean la terraza ceremonial por la que se ingresa a la Comarca Sagrada.

 

Templo Provincial en Pachacámac correspondiente al Periodo Intermedio Tardío (redibujado de Ccosi Salas)

 

En la parte posterior del templo, en terrazas situadas en niveles inferiores al del local sacro, se ubican habitaciones, talleres, cuadras, depósitos, corrales y espacios destinados al servicio del complejo religioso y al alojamiento de la servidumbre y guarnición del mismo. En los lados del edificio, en largas y ordenadas filas, se encuentran las colcas donde se depositan los tributos traídos desde lejanas regiones. Recintos rectangulares de distintas proporciones y alturas se alinean, unos junto a otros, comunicados por anchos caminos epi-murales, desde los que se les abastece y desciende hasta sus profundidades haciendo uso de estrechas rampas o muescas talladas en los muros esquineros. Gruesos maderos que ligaban un muro con otro permitían el techado de los depósitos cuyo contenido necesitaba del frescor de la sombra y cuando la luz a salvar por las vigas era demasiado grande poderosos horcones de guarango les prestaban su apoyo.

La construcción siguió usando las técnicas Wari en la elaboración de los fuertes tapiales y el techado de las habitaciones, pero también empleó el adobe de medianas y grandes dimensiones, de forma paralepípeda y vaciado en gaberas de madera. La piedra fue usada en la cimentación y sobre cimentación, así coma en la fabricación de muros a partir de guijarros asentados con barro y enlucidos con gruesas capas del mismo material. En Ichma, caso extraordinario, se usaron altos sobre cimientos de piedra labrada, haciendo uso de la abundante arenisca del lugar.

Así, los Templos Provinciales, un poco palacios y otro tanto fortalezas, servían de alojamiento a los dioses menores, ídolos de las regiones que 500 leguas a la redonda prestaban reverencia y credibilidad a Ichma, el Gran Oráculo.





   Sistema de BibliotecasExposiciones   

© 2002 - 2007 UNMSM - Oficina General del Sistema de Bibliotecas y Biblioteca Central
Email: sisbiblio@unmsm.edu.pe
Todos los derechos reservados
Lima - Perú