A principios del año universitario de 1919 unos estudiantes (Jorge Guillermo Leguía, Manuel G. Abastos, Ricardo Vegas García, José León y Bueno, Eloy Espinoza Saldaña, Jorge Cantuarias y Jorge Basadre) agrupados alrededor de la figura descollante de Raúl Porras empezaron a registrar los documentos que bajo el rótulo de “Papeles Varios” guardaba la Biblioteca Nacional. Los unía su interés por la historia peruana, especialmente por el período de la independencia cuyo centenario estaba por celebrarse.

Con sus investigaciones ya avanzadas estos estudiantes decidieron organizar un ciclo de conferencias sobre el período 1800-1825, el mismo que fue inaugurado como “Conversatorio Universitario” el 10 de junio de 1919 con la participación de Jorge Guillermo Leguía, quien en el local de la Federación de Estudiantes expuso “Lima en el siglo XVIII”. Ese día, de manera entusiasta se anunció a la prensa conferencias quincenales a cargo de un nutrido grupo de estudiantes investigadores.

A fines de ese mes se precipitaron los acontecimientos conocidos como el movimiento de la reforma universitaria. Probablemente estos distrajeron las investigaciones de algunos de los anunciados participantes (Haya de la Torre se encontraba entre ellos). Finalmente sólo hubo otras tres conferencias: Raúl Porras expuso “Don José Joaquín de Larriva” (15/VIII); Luis Alberto Sánchez, “Los poetas de la revolución” (22/IX) y Manuel G. Abastos “Causas de la revolución de la independencia peruana” (3/XI).





“... tuvimos dentro de los primeros momentos (estoy pensando en la conferencia de Porras sobre José Joaquín de Larriva) un sentido mucho más crítico, mucho más analítico acerca de nuestra experiencia histórica como país”
Basadre, Conversaciones..., 1975


Ciertamente, las conferencias del Conversatorio Universitario ofrecían una aproximación crítica a la sociedad y la cultura de inicios de la república, tal como se puede ver en los siguientes extracto de las de Porras y Sánchez.

Raúl Porras: “Don José Joaquín de Larriva”
      “Representativo del limeño de su época, de los que no se convencieron de la independencia hasta que se dieron con el ejéricto de San Martín en las calles, pero que al día siguiente gritaban con la mayor sinceridad y buena fe del mundo: ¡viva la patria!, ¡mueran los godos! Representativo del ciudadano ingobernable... que el año de la patria clamara contra el protector y luego por Bolívar y después contra Bolívar... Representativo étnico del criollo en el que se fundieron la apatía indiana con el gracejo andaluz, eso es don José Joaquín de Larriva, el clérigo, satírico, cuya vida y obra van a ser el objeto de esta conferencia”.

La Prensa, 2/IX/1919:2.


Luis Alberto Sánchez: Los poetas de la revolución

      “Declaro de antemano que el título de esta conferencia tiene mucho de arbitrario. Los poetas de la revolución son tan escasos, que descontando a los versificadores populares, pueden reducirse a uno solo: Joaquín de Olmedo. Los demás rimadores... no fueron en verdad revolucionarios... Olmedo, en cambio, actuó al lado de Bolívar y tuvo parte principal en las convulsiones políticas posteriores a Ayacucho.”

La Prensa, 26/IX/1919:3.




El 28 de junio de 1919 los estudiantes de la Facultad de Letras reunidos en asamblea eligieron un Comité encargado de coordinar el movimiento de Reforma Universitaria. Los estudiantes buscaban reformular la enseñanza así como renovar la plana docente de la Universidad. Este Comité tenía como presidente a Jorge Guillermo Leguía y estaba conformado por estudiantes de los distintos años de la Facultad entre los que estaba Jorge Basadre, representante del primer año.

A principios de agosto el Comité de Reforma presentó las demandas estudiantiles al rector en un manifiesto redactado por Manuel G. Abastos. En él se leía: "Por vez primera los universitarios hablan al país en nombre de la cultura. Nuestra palabra interpreta el sentimiento de la nacionalidad y el entusiasmo y la esperanza de veinte generaciones... Perseguimos la organización nacional por medio de la cultura nacional".

Casi medio siglo después Basadre hizo un balance del movimiento de reforma universitaria: "Nosotros procedimos como si los grandes especialistas pedagógicos, estuviesen impedidos de divulgar sus conocimientos por una conspiración de ancianos. El problema básico era distinto: la Universidad carecía de una maquinaria adecuada para la formación continua y sistemática de nuevos especialistas, así como también para ayudar a preservar y profundizar en ese camino. Si estos especialistas existían para algunas asignaturas era por acción aislada, heroica o feliz. Hicimos la vivisección de la docencia universitaria en un esfuerzo de objetividad estricta, ajenos a cualquier dogma de partido".

Jorge Basadre, La vida y la historia.





"Sentirse enraizado en la tierra propia es, acaso, el mejor privilegio que un niño puede alcanzar".
La vida y la historia


Ciertamente la familia Basadre-Grohmann podía, como escribe Basadre, jactarse de "un complejo abolengo peruano republicano" que incluía la vertiente indígena local. A esta condición puede sumarse, como factores significativos para la formación de la vocación por la historia de la república, el hecho de pasar la niñez temprana en una ciudad secuestrada y el de heredar una biblioteca en la que no faltaban estudios de historia escritos por miembros de la familia:

"Un importante elemento de mi primera formación intelectual proviene de los días de mi niñez en Tacna. Es el sentimiento de la 'Patria invisible', el concepto del Perú como un símbolo".

...

"Trabajos históricos escribieron... mi abuelo Carlos Basadre Izarnótegui y mi tío abuelo Modesto Basadre Chocano. Aquél fue el autor del primer estudio sobre la geografía y la historia de Tacna, acogido en las páginas de la Revista de Lima en 1862 y 1863. Éste publicó un documentado folleto sobre el litigio con el Ecuador y otro titulado Riquezas peruanas, además desparramó en varios periódicos capítulos que bien hubieran integrado un libro sobre la época de la Independencia y los comienzos de la República, llenos de recuerdos sobre experiencias por él mismo vividas, de datos apretados y de juicios heterodoxos... No ha faltado alguien que pretendiera relacionar mis aficiones por los estudios históricos con tal o cual autor limeño contemporáneo. Mi respuesta ha sido una sonrisa con el recuerdo un viejo proverbio francés: Bon chien chasse de race".




Las bibliotecas fueron parte esencial de la vida de Jorge Basadre. Además de consuetudinario visitante, dada su calidad de investigador, fue en ellas también empleado y administrador habiendo recibido una formación adecuada para ello.

En efecto, siendo ya "auxiliar" en la Biblioteca Nacional, fue convocado por Pedro Zulen para que trabajara en la Biblioteca de San Marcos como redactor de su Boletín Bibliográfico (1923-1925) y como supervisor del turno nocturno (1924). En 1930 el recto Deustua lo designa director de la Biblioteca de la Universidad. En 1931, con una beca de la Fundación Carnegie viaja a los Estados Unidos para especializarse en administración bibliotecaria. Una vez terminados estos estudios decidió trasladarse a Europa puesto que la Universidad de San Marcos acababa de ser clausurada por el gobierno.

En 1935 Jorge Basadre regresó de Europa para hacerse cargo de su cátedra de historia y de la dirección de la biblioteca universitaria. En la biblioteca organizó las secciones de Ingresos, Catalogación y Clasificación, Circulación e Informes, Conservación del local y materiales. En 1936, bajo el título "Palabras a los nuevos estudiantes" escribía:

"Hace algunos años que la Biblioteca de la Universidad empezó a procurar con diligencia y cariño el cometido de su misión de atesorar y divulgar el acervo de la cultura. Un gran espíritu, Pedro Zulen, inició esa obra. Desde entonces, con alternativas impuestas por las turbulencias de la vida nacional y universitaria y las circunstancias económicas, el impulso de trabajo no se ha extinguido" (Boletín Bibliográfico, Vol. IX, junio 1936).

En 1940 Basadre dio término al Catálogo Zulen, catálogo por autores que Zulen había iniciado en 1923 dejando a su muerte, en 1925, cerca de 16,000 registros. En 1936 Basadre halló que de los 38,000 títulos ingresados hasta entonces se hallaban catalogados sólo 23,000. Completó los registros faltantes en los siguientes cinco años.




Luego de recibirse como Doctor en Filosofía, Historia y Letras, Jorge Basadre fue designado catedrático del curso monográfico de Historia del Perú. Sobre su primer año enseñando el curso de historia Basadre refiere que "los estudiantes ignoraban o habían olvidado las más elementales nociones acerca de la historia política". En 1929 se ve obligado a bajar el nivel que se había propuesto para su curso inicial.

Volcó en sus clases universitarias el entusiasmo con el que había iniciado en 1919 sus investigaciones sobre la iniciación de la república. En este afán por transmitir la "emoción retrospectiva" del pasado republicano llegó a hacer oír a sus estudiantes El ataque de Uchumayo y La marcha Morán, composiciones que evocan el siglo XIX peruano.

Jorge Basadre fue también catedrático de Historia del Derecho Peruano. Empezó a dictar este curso basado no solamente en sus estudios de jurisprudencia sino también en la formación en etnología jurídica que recibió en Berlín (VII-XII/1932) asistiendo a las clases de Richard Thurnwald (1869-1954). Se especializó aún más, luego de haber investigado sobre Derecho Indiano en archivos de Sevilla y Madrid bajo la dirección de José María Ots y Capdequí, estudioso de este tema. 







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