NEUMONÍA EN EL ADULTO
MAYOR
. Cambios en la respuesta inmune en el adulto mayor . Agentes etiológicos . Consideraciones clínicas . Factores pronósticos . Tratamiento de la NAC en el anciano
A pesar de los avances tecnológicos para hacer diagnósticos y la aparición de nuevas y efectivas terapias, la neumonía bacteriana sigue siendo una importante fuente de morbimortalidad en el adulto mayor. En los países industrial izados, la neumonía es la cuarta causa de muerte en las personas mayores de 65 anos y es la primera causa de muerte por infecciones en el anciano1,2. La mitad de todos los casos de neumonía se ven en los mayores de 65 años, y esto se explica, por que tienen una menor reserva respiratoria, una mayor incidencia de enfermedades concomitantes (Como enfisema, diabetes y enfermedad coronaria) y una capacidad inmunológica disminuida.
En estos pacientes, la función mucociliar de las vías aéreas superiores e inferiores está disminuida. Con la involución del timo, la función de los linfocitos disminuye (tienen una proliferación disminuida frente a mitógenos y antígenos), También presentan una disminución de la respuesta inmune especifica, especialmente las de la inmunidad celular: hay niveles reducidos de trombopoyetina, disminución de la hipersensibilidad retardada (menor proliferación de linfocitos T), pérdida de la memoria inmunológica de los linfocitos T menor número de linfocitos CD4, mayor número de linfocitos CD8 (supresores), disminución de la producción y de los receptores de interleuquina-2, y alteraciones de la función de los linfocitos citotóxicos. En lo que respecta a los neutrófilos, su quimiotaxis y ataque oxidativo también disminuyen, mientras que la función de los macrófagos no está afectada. Los niveles de inmunoglobulinas no cambian con la edad pero se ha notado que la cantidad de respuesta contra ciertos patógenos específicos sí declinan. Estos cambios sugieren que ]a respuesta a las inmunizaciones es más pobre en los ancianos.
A pesar de los grandes adelantos en los laboratorios de microbiología, en la actualidad, todavía es bastante difícil aislar los agentes etiológicos de una NAC. En los estudios mds completos y exigentes, sólo se llega a identificar al agente etiológico en el 50% de los casos, En todos los grupos de edad el agente más frecuente es el Streptococcus pneumoniae, que causa entre el 20 al 30% de las NAC en ancianos. Otros agentes incluyen (el orden es variable según diversos estudios) Haemophilus influenzae no tipificable, Legionella pneumophila, Chlamydia pneumoniae y bacilos gramnegativos. Existe un número desproporcionado de casos de neumonía por Legionella en los ancianos y que usualmente se asocia a cuadros más severos. Se ha estimado que la neumonía por anaerobios ocurre en 20 a 30%4, El Mycoplasma Pneumoniae, un agente común de NAC en jóvenes, ataca en epidemias y puede causar enfermedad severa en ancianos5. La NAC por Staphylococcus aureus puede causar enfermedad muy severa, especialmente si aparece como una superinfección asociada a infecciones virales (como la influenza). Se ha observado que aproximadamente el 90% de los pacientes que fallecen por neumonía bacteriana secundaria a infección por influenza son mayores de 65 años. Algunos autores consideran que los agentes gramnegativos son más frecuentes en los ancianos debido quizás a sus hospitalizaciones más frecuentes y a su mayor prevalencia de diabetes, alcoholismo e incontinencia urinaria o fecal6.
Como sucede con otras condiciones médicas del anciano, la NAC puede presentarse de una manera atípica. En lugar de quejarse de síntomas respiratorios, ellos pueden presentarse con alteraciones cognitivas, con deterioro funcional, confusión, caídas, exacerbación de otras enfermedades de fondo (Como bronquitis crónica o angina) o con anormalidades metabólicas como hiponatremia o insuficiencia renal. En un estudio en pacientes ancianos (edad promedio 78 años), los síntomas más frecuentes encontrados fueron disnea (71 %), tos (67%) y fiebre (64%) pero en ellos se observó una mayor incidencia de confusión aguda que en los jóvenes (45% versus 29%)7.
Los ancianos con NAC tienen mayores probabilidades de ser hospitalizados, de requerir cuidados intensivos, de permanecer más tiempo hospitalizados y de fallecer. Existen numerosos estudios que han analizado los factores que incrementan la mortalidad en pacientes con NAC. Las guías de tratamiento británicas 9 hacen énfasis en cuatro factores de riesgo: una frecuencia respiratoria de más de 30 por minuto, presión diastólica menor de 60 mm Hg, urea mayor de 19,6 mg/dL y alteración del estado mental. La presencia de dos o más de estos factores al ingreso aumentan la mortalidad 36 veces. Otros factores que aumentan el riesgo de muerte son hipoxemia, presencia de infiltrados bilaterales o multilobares, hipotermia, enfermedades concomitantes (neurológicas, diabetes, neoplasia) y bacteriemia. Se han creado sistemas que cuantifican (con puntos) estos síntomas y otros factores de riesgo, y ayudan a redecir la mortalidad de los pacientes con
NAC13 (Tabla
1).
Para muchos autores, el tratamiento de la NAC debe ser empírico, debe administrarse muy temprano y debe basarse en factores epidemiológicos, edad, comorbilidades y exposición. En principio, las guías de tratamiento para el anciano son iguales que las usadas en adultos más jóvenes. Es importante recordar que el administrar tempranamente los antibióticos, dentro de las primeras 8 horas, en el hospital se asocia a una menor mortalidad a los 30 días 16. El tratamiento empírico debe ser administrado de inmediato y con antibióticos que tengan buena penetración pulmonar y una alta biodisponibilidad.
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