| Rev. Per. Soc. Med.
Intern. Vol. 15 • Nº 3 • 2002 |
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ACTUALIZACIÓN EN PROBIÓTICOS
Ciro Maguiña-Vargas1, Leslie Barrionuevo2
.Resumen
.Probióticos en enfermedad intestinal
.Diarrea asociada a antibiótico
.Diarrea por Clostridium difficile
.Diarrea infecciosa
.Diarrea del viajero
.Enfermedad inflamatoria intesfinal: enfermedad de Crohn y colitis ulcerativa
.Helicobacter pylori
.Desórdenes extraintestinales
.Infección del tracto urinario (ITU)
.Infecciones del tracto vaginal
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En los últimos años han aparecido unas sustancias biológicos llamados probióticos como
una nueva alternativa en el tratamiento y Prevención de las enfermedades infecciosas. Los
probióticos son organismos vivos que una vez ingeridos en cierto número ejercen un
efecto beneficioso más allá de un efecto nutritivo general. Las levaduras Saccharomyces
boulardii y las bacterias Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus Gorbach-Goldin (GG), han
mostrado eficacia en los diversos estudios clínicos para la prevención de la diarrea
asociada a antibióticos, otros probióticos asociados como terapia profiláctica en el
futuro tenemos a los Lactobacillus acidophilus, Bifidobacterium longum y Enterococcus
faecium. Otros desordenes gastrointestinales para el cual los probióticos ha sido
estudiado incluyen diarrea del viajero, diarrea aguda infantil, diarrea aguda de adultos,
enfermedad inflamatoria intestinal. Las cepas de Lactobacillus también han sido usadas en
infecciones tracto urinario, tracto vaginal y en la dermatitis atópica. El uso efectivo
de los probióticos podría disminuir en el futuro la exposición de los pacientes a
diversos antimicrobianos y disminuir en forma importante la resistencia de los mismos.
Palabras clave: Probióticos, simbióticos, Prebióticos, Lactobacillus GG,
gastroenteritis, enfermedad inflamatoria intestinal, diarrea aguda, infección del tracto
urinario, alergias. |
Probiótico, derivado del griego que significa "por vida. Los primeros en usar el término
probiótico fueron Lilly y Stillwell en 1965, refiriéndose a unas sustancias producidas
por el protozoo, los cuales en cambio estimulaban el crecimiento de los otros organismos.
Probiótico es un término general usado para denominar algunos suplementos nutricionales
conteniendo uno o más cultivos de organismos vivientes (usualmente una bacteria o
levadura), los cuales se introducen en el hombre y producen un impacto beneficioso sobre
el huésped mejorando la microflora endógena.
Los probióticos pueden tener un beneficio potencial adjuntos con otras terapias y han
añadido el beneficio al proveer una influencia estabilizadora en el delicado balance
entre el ecosistema que abarca el hombre y su flora.
El concepto de interferencia bacteriana, en cual la presencia de microorganismos limita el
potencial patogénico de otro, microorganismo, es atractivo en la prevención de la
enfermedad. En particular, en la colonización del intestino por el Lactobacillus
acidophilus puede prevenir la diarrea por bloquear la adherencia a la mucosa de los
patógenos, interfiriendo con enterotoxinas difusibles, o creando condiciones
microambientales desfavorecedores para el crecimiento de los patógenos [1,2].
Las investigaciones de ahora están dirigidas hacia el desarrollo específico de cepas de
bacterias que por ingeniería sean más resistentes a ambientes difíciles del estómago e
intestino proximal, para mejorar la colonización en el intestino distal y el colon.
Esfuerzos mayores van directamente hacia el desarrollo de comida que promueva el
crecimiento de cepas de bacterias probióticas que pueden administrarse solas
(prebióticos) o en combinación con las bacterias probióticas como en una preparación o
brebaje (simbióticos).
A pesar del tremendo potencial de los probióticos, la terapia efectiva puede ser
indeterminada. por la inhabilidad de llegada de organismos viables hacia el intestino
distal. En general, las bacterias probióticas deberían ser mantenidas bajo condiciones
específicas para mantener la viabilidad al tiempo de ser administradas. Aun cuando se
mantengan en las condiciones adecuadas, potencialmente las bacterias probióticas podrían
no sobrevivir frente a las condiciones adversas de las secreciones gástricas y
duodenales.
Una solución potencial para estos problemas es el uso de prebióticos. Los prebióticos
son ingredientes de comidas no digeribles que afectan favorablemente al huésped al
estimular el crecimiento de uno o de un número limitado de especies bacterianas. Los
prebióticos son pobremente digeridos por el intestino delgado pero son fermentado en el
colon por la microflora residente. Algunos prebióticos usados comúnmente son los
fructooligosacáridos (ejemplo: chicoria o inulina), lactulosa y lactitol. Algunos de
estos azúcares están disponibles para uso farmacéutico, pero también pueden ser
encontradas en comidas comunes, tales como ajo, cebolla y alcachofa Jerusalén. Los
mejores candidatos para prebióticos son digeridos por un número limitado de
microorganismos. Por ejemplo los fructooligosacáridos (FOS) son fermentados
predominantemente por bifidobacterias. Los FOS tienen la habilidad de incrementar el
número bifidobacterias fecales de manera dosis dependiente, haciéndolos una alternativa
importante para la administración directa al organismo.
Otro uso potencial de los prebióticos es una combinación con bacterias probióticas.
Esta combinación, conocida como simbiótico, puede ofrecer ventajas en la supervivencia
para las bacterias probióticas porque su sustrato especifico podría estar disponible
para la fermentación en el tiempo de la indigestión. Algunas combinaciones simbióticas
potenciales incluyen bifidobacteria con FOS o lactobacilo con lactitol.
Los probióticos son generalmente considerados seguros. La reputación de los probióticos
se ha beneficiado por su largo uso en la fermentación (ejemplo fermentación láctica
Lactobacillacea y Streptococcacea), sin la propensión de causar infección sistémica. La
evidencia de estudios epidemiológicos, de bacteriemia o sepsis por lactobacilus es
extremadamente rara. Algunos probióticos, tales como Lactobacillus planarum, han sido
usados con seguridad en niños inmunosuprimidos. Hay sin embargo, reportes aislados de
fungemia con Saccharomyces después de su uso como probiótico. Algunos de estos reportes
fueron en pacientes con inmunosupresión o pacientes en UCI. Por lo tanto los probióticos
pueden ser considerados generalmente como de bajo riesgo, cada cepa de probióticos tiene
propiedades específicas que deben ser consideradas antes de su uso en cualquier paciente
especialmente uno que puede estar en alto riesgo para. infección sistémica causada por
inmunosupresión o enfermedad severa.
En una reciente revisión se identificó 143 ensayos clínicos humanos sobre probióticos
entre 1961 y 1998, involucrando a más de 7500 sujetos, con ausencia de efectos adversos
en estos [3]
Los suplementos probióticos no son regulados por FDA porque están clasificados como
productos nutricionales más que productos farmacéuticos. Los médicos quienes
recomiendan su uso deben estar atentos que cepas especificas de organismos contienen cada
preparación probiótica, recordando que un Lactobacillus no es necesariamente el mismo
que otro. Los consumidores también deben considerar en que forma la preparación es
vendida y que medidas deben ser tomadas en el almacenaje para asegurar que los organismos
están viables al tiempo de su consumo.
El Lactobacillus Gorbacb-Goldin (1985), conocido, como Lactobacillus GG (LGG), es una cepa
resistente al ácido y a la billis puede colonizar la mucosa intestinal, ha sido usado
para manejar la diarrea en los niños. Se ha observado que estas bacterias se adhieren a
las células intestinales, colonizan el tracto intestinal humano, son resistentes al
ácido y la bills, producen una sustancia antibiótica llamada piroglutamato. Los estudios
realizados revelan que esta sustancia tiene un efecto beneficioso en la salud del ser
humano.
Sin embargo las cepas de Lactobacilli varían ampliamente, cepa L. rhamnosus GG,
seleccionada esta cepa por ser más estable tanto a ácido como a la bilis, produce unas
sustancias microcin antimicrobial y ha demostrado tener una adherencia mayor de 10 a 100
veces más a la mucosa intestinal en comparación con las cepas L. acidophilus y L.
bulgaricus.
Muchos estudios placebo?control han demostrado una reducción significativa en la
duración de la diarrea en los pacientes con terapia a base de GG. La profilaxis con GG ha
sido asociada con menor incidencia de diarrea de viajero, y la suplementación de
Bifidobacterum bifidum y Streptococcus thermophilus previno la diarrea en niños en
Estados Unidos [5,6].
Se ha visto que el LGG es efectivo en un número de situaciones clínicas incluyendo la
reducción de la incidencia de diarrea del viajero, acortarniento en la duración y
severidad de la diarrea del rotavirus, y la minoración de la diarrea inducida por
eritromicina en adultos [7-10].
La evidencia preliminar sugiere que los organismos son beneficiosos en la prevención o en
la disminución de la alergia en infantes. También se ha visto su utilidad en pequeños
estudios no controlados en pacientes con diarrea por Clostridium difficile, han
exitosamente roto el ciclo de recurrencia en un número de pacientes en el cual el
clostridium difficile asociado a diarrea repetidamente recurre después de la terapia con
vancomicina o metronidazol fue retirada [11,12]
Los probióticos tienen su rol en enfermedades diarreicas que involucran la flora
intestinal endógena, la más común que incluye la asociaci6n diarrea antibiótico,
Clostridium difficile asociado a diarrea, y otras infecciones bacterianas. Existen muchos
potenciales probióticos de cepas de bacterias, pero estudios controlados han sido
realizados solo con unos cuantos. En pediatría, la amplia mayoria de investigaciones se
ha realizado con cepas específicas de Lactobacillus conocidas como LGG. Esta cepa
particular fue aislada de sujetos humanos y se encontró que sobrevivían a la
administración oral y colonizaba a voluntarios saludables y tambión ha sido usado a
menudo en estudios controlados.
La diarrea es un efecto colateral común de la terapia antibiótica. La diarrea asociada a
antibióticos es un clásico ejemplo del efecto deletéreo en la flora gastrointestinal
tanto cualitativamente como cuantitativamente. 20% a 40% de todos los niños que reciben
antibióticos de amplio espectro experimentan diarrea [13].
Los mecanismos detrás de la diarrea se relacionaban con los cambios sufridos en la
microflora resultando en una alteración metabólica de carbohidratos y de otras
sustancias activas osmóticas. Hay múltiples ensayos de varias preparaciones probióticas
en AAD que han mostrado eficacia. Recientemente, Surawicz y colaboradores demostraron una
disminución en la tasa de diarrea estadísticamente menor en 116 pacientes quienes
recibian S. boulardii, frente al placebo, durante una terapia antibiótica.
El LGG ha sido estudiado extensamente y ha mostrado una eficacia tanto en niños como en
adultos. Dos estudios son los más importantes: Armuzzi y colaboradores usaron LGG en un
grupo que eran adultos saludables pero que estaban bajo tratamiento para la infecci6n de
Helicobacter pylori asintomática.
| Diarrea por Clostridium difficile.- |
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La secuencia de eventos en la colitis por C. difficile en individuos susceptibles es como
sigue: disturbio en la microflora colónica normal, exposición y colonización por C.
difficile, y producción de la toxina y toxinas mediadas a injuria intestinal y
inflamación. Dependiendo de estos factores, especialmente la respuesta inmune a las
toxinas de C. difficile, los resultados de la colonización es desde portadores
asintomáticos o a una enfermedad de varios espectros desde diarrea leve a una colitis
pseudomembranosa que amenaza la vida [14].
Aun cuando la infección por C. difficile usualmente responde bien al tratamiento con
antibióticos orales, metronidazol o vancomicina, las recaídas son comunes y pueden ser
difíciles de tratar.
Biller y colaboradores reportaron una serie de cuatro niños con al menos tres
recurrencias de C. difficile antes de que sean tratados con probióticos LGG. Todos los
pacientes respondieron, a pesar de que hubo dos recaídas en dos meses, el retratamiento
en aquellos sujetos fue precedido por la cura de la infección sin recurrencia en un
seguirniento de 11 meses [14].
El Saccharomyces boulardii ha sido usada preventivamente en la infección por C. difficile
pero sólo se ha visto disminución en la tasa de infección sola en aquellos sujetos
quienes tuvieron previamente infección por C. Difficile [14].
La bioterapia (terapia con microorganismos o probióticos) es una alternativa al manejo de
recurrencia de diarrea por C. difficile porque restaura la resistencia a la colonización
de una flora colónica normal. Varios agentes y rutas de administración han sido
evaluados, incluyendo una mixtura de bacterias colónicas administradas en salino como una
infusión rectal, enemas rectales, LGG dados como concentrados en leche descremada, la
administraci6n oral de levadura de cerveza (Saccharomyces cerevisiae) y S. boulardii dado
en forma de cápsulas [14-16]
El S. boulardii es una levadura no patógena que reduce la diarrea asociada con
antibióticos [17]. Un ensayo clínico, controlado con placebo, aleatorizado, doble ciego,
que involucró 124 personas examinaron la eficacia de S. boulardii (500 mg dos veces al
día por 4 semanas) en combinación con metronidazol o vancomicina en pacientes con
diarrea por C. difficile y S. boulardii significativamente reduce las recurrencias
comparadas con los pacientes con placebo con múltiples episodios de diarrea por C
difficile (tasa de recurrencia de 35% vs 65%; p=0.04), pero no en aquellos con un episodio
inicial de diarrea por C. difficile (tasa de recurrencia 19% vs 24%, p=0.86). La
preparación de S. boulardii usada en este ensayo no fue aprobada en EE.UU. pero si en
varios países [18].
Probióticos han demostrado tener éxito en el tratamiento o prevención de varios tipos
de diarrea infecciosas, incluyendo rotavirus, C. difficile y diarrea del viajero.
Saavedra y colaboradores [19] publicaron un estudio sobre la prevención de diarrea
infecciosa en los niños. Usando niños admitidos en cuidados crónicos, una formula
estándar infantil fue suplementado con dos cepas de bacterias probióticas
(Bifidobacteria bifidumand, Streptococcus thermophilus). Niños con edades mayores de dos
años aleatoriamente recibieron la fórmula con el suplemento probiótico o la fórmula
estándar y fueron seguidos para observar el desarrollo de diarreas y el desarrollo de
infección por rotavirus. En los sujetos del grupo de probióticos desarrolló una
proporción estadísticamente menor tanto en diarreas (7% vs 31%) como infección por
rotavirus (10% vs. 39%).
Un estudio peruano [20] evaluó los probióticos en niños con alto riesgo para hacer
diarrea. Docientos cuatro niños recibieron LGG o placebo y se encontró una diferencia
estadística: menos episodios de diarrea en el grupo de probióticos.
Estos estudios probaron que el uso profiláctico de probióticos puede prevenir
exitosamente enfermedad diarreica no específica en la población susceptible, sin
embargo, los efectos sobre el patógeno viral específico es más interesante. La
habilidad de la suplementación de productos bacterianos para prevenir infección de un
agente viral parece ser demostrado por el efecto del probiótico de inmunomodulador más
allá de ser un simple protector de barrera. Esta teoría es apoyada por el estudio
realizado por Isolauri y colaboradores, quienes demostraron que la duración de
hospitalización por diarrea por rotavirus fue significativamente más corto en los niños
quienes recibieron rehidratación oral y LGG que en el grupo similar quienes recibieron
rehidrataci6n oral más placebo. Otro estudio sobre probióticos y rehidratación oral en
fase aguda de la diarrea también ha mostrado disminución en la duración de la diarrea y
en la hospitalización en una cohorte de niños quienes recibieron LGG activo vs aquellos
quienes recibieron placebo.
En el estudio de Majamaa y colaboradores [21], en 49 niños con gastroenteritis por
rotavirus fueron asignados aleatoriamente para recibir LGG, los pacientes que recibieron
LGG tenían una disminución en la duración de la diarrea pero también mostraron un
incremento significativo en él numero de células secretoras de IgA contra el rotavirus.
Este efecto inmunomodulador el mecanismo es aún desconocido.
Los resultados de un metaanáslisis en donde incluyeron ensayos controlados aleatorizados,
ciegos, en el cual el grupo tratado recibia Lactobacillus y el grupo control recibió un
placebo adecuado, y en los cuales debieron consignar los resultados clínicos de las
medidas de la intensidad de la diarrea. La mayoría de los estudios fueron realizados en
países en vías en desarrollo. La mayoría de niños son menores de tres años Los niños
menores son más susceptibles a las consecuencias clínicas de la diarrea infecciosa y por
ello pueden ser los más beneficiados en la administraci6n de Lactobacillus. Este
metaanálisis sugiere que el Lactobacillus es seguro y efectivo como tratamiento para
niños con diarrea infecciosa aguda, al reducir la duración y frecuencia de la diarrea
[22].
La terapia con Lactobacillus beneficia no sólo los casos documentados de rotavirus sino
también los casos de diarrea infecciosa causada por una variedad de patógenos como los
que se encuentran ambulatoriamente en la consulta clínica [22]. El mecanismo exacto aún
no se conoce. Pero existen algunos postulados entre ellos, como que el Lactobacillus
mejora la respuesta inmune, elabora sustancias anti microbianas, y ocupa sitios en la
mucosa intestinal, inhibiendo la agresión y el crecimiento de los organismos patogénicos
porque realiza una exclusión competitiva y balance microbial. La relación dosis-efecto
notado en este metaanálisis sugiere que Lactobacillus es más efectivo por encima de tres
veces la dosis (10 mil millones de UFC durante las primeras 48 horas) eso reduce la
duración de la diarrea por más de la mitad de un día. Los mecanismos propuestos
confieren al Lactobacillus la habilidad para prevenir la diarrea asociada a antibióticos
y la diarrea del viajero.
Los estudios publicados en la literatura mundial han concluido que los Lactobacillus son
seguros y efectivos en el tratamiento y prevención de la diarrea infecciosa, diarrea
asociada a antibióticos, y diarrea en niños quienes son inusualmente susceptibles como,
resultado de una nutrición pobre, estado inmune comprometido, o frecuentes exposición a
los patógenos [22]. En pacientes ambulatorios, el uso de Lactobacillus puede servir para
prevenir la hospitalización y otros resultados adversos.
Por lo tanto los resultados del metaanálisis sugieren que el tratamiento con
Lactobacillus es seguro y efectivo en niños con diarrea infecciosa aguda y es además
relativamente no cara y es efectiva al disminuir el curso de la enfermedad [22].
En general la eficacia del Lactobacillus GG es debido a su habilidad para colonizar el
intestino por 3 a 7 días. Las hipótesis proponen explicar su ayuda al incrementar él
número de inmunoglobulinas IgA, liberación de interferon y incremento del antígeno de
transporte y al tomar las placas de Peyer, tejido linfoide del tejido intestinal [23].
Pero también hay resultados negativos. Un ensayo controlado y aleatorio en los soldados
británicos que se encontraban en Belice evaluaron la propiedad de la cepa L. fermentum
KLD y L. acidophilus en la diarrea del viajero pero falló al tratar mostrar cualquier
eficacia en estas cepas [24].
En algunos estudios se ha visto que los probióticos parecen prevenir mejor las diarreas
de origen viral que aquellas de origen bacteriano.
| Enfermedad inflamatoria intesfinal: enfermedad de Crohn y colitis ulcerativa.- |
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La evidencia muestra que estas enfermedades son de causa multifactorial, con muchos de los
factores propuestos en el desarrollo de enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
relacionado con la flora bacteriana endógena.
La eficacia de los antibióticos contra la actividad de la flora intestinal en el
tratamiento de EII (tobramicina en colitis ulcerativa -CU-, metronidazol y ciprofloxacina
en enfermedad de Crohn -EC-) indicarían que estas enfermedades son en parte dependiente
de la interacción del huésped con la flora gastrointestinal.
Pathmakanthan y colaboradores encontraron una reducción significativa de la mucosa de
lactobacilli en la biopsia del tejido inflamado en pacientes con CU. Similares hallazgos
encontraron Faver y colaboradores [26] en pacientes con EC niveles disminuidos
significativamente de bifidobacteria vs personas normales.
Ultimamente, a través de los ensayos clínicos han mostrado que los probióticos
bacterianos tienen eficacia en EII. Rembacken y colaboradores [27] demostraron similar
eficacia para la inducción y mantenimiento de la remisi6n entre un probiótico (cepa no
patógena de E. coli) y mesalazina (terapia para EII).
Además, Venturi y colaboradores [14] usaron exitosamente una preparación de probióticos
consistente en tres cepas de bifidobacteria, cuatro, cepas de Lactobacillu, y una cepa de
estreptococo para mantener la remisión en una cohorte de pacientes con CU. Las
concentraciones fecales de los organismos probióticos estuvieron aumentadas en todos los
pacientes en el cierre del estudio. Más recientemente esta misma terapia de combinación
ha mostrado tener eficacia en prevenir la pouchitis en pacientes con UC después de la
colectomía [28].
Un estudio notable demostró que el tratamiento oral con LGG resulto en un incremento del
número de IgA en las células secretoras en los niños.
Los "turboprobióticos" desarrollados por ingeniería genética para liberar
componentes activos, un ejemplo es el probiótico bacteriano Lactococcus lactis que por
ingeniería secreta [11-10], una citoquina anti-inflamatoria, se encuentra bajo estudio
[29] por su actividad para el tratamiento de CD activo. En este experimento, los
turboprobióticos fueron capaces de reducir la colitis en dos modelos murinos de IBD.
La bacteria Probiótica puede ser antagonista del Helicobacter pylori. El Lactobacillus
salivarius ha mostrado que ataca inhibiendo al H. pylori in vitro inhibe la habilidad del
H. pylori para colonizar la mucosa del estómago del ratón [30]. En la práctica
clínica, un ensayo clínico triple terapéutico con y sin la adición de L. acidophilus
fue conducido entre 120 pacientes con H. Pylori [31]. Las tasas de erradicación fueron
significativamente más altos (87% vs 70%) en el grupo suplementario con probióticos. Una
evaluación más profunda es necesitada; sin embargo, estos resultados iniciales son
prometedores.
Alergia: Los probióticos poseen la capacidad de reducir los sintomas de la
dermatitis atópica. Isolauri y colaboradores estudiaron infantes quienes presentaron
eczema ligado, exclusivamente a lácteos. Ellos aleatoriamente recibieron una fórmula de
proteína hidrolizada con y sin probióticos. Usando una medida objetiva sobre la
activiclad de la dermatitis atópica, el grupo que recibió la suplementación tiene un
significativo resolución completa del eczema, donde el grupo placebo tiene un desarrollo,
mismo. La explicación de porque la diferencia ocurrió puede ser por el aumento de la
citoquina IL10,
como evidencia de un estudio [32] subsecuente que mostró un incremento en la producción
IL10 en niños
de nueve años quienes recibían suplementación con LGG.
Otro ejemplo dramático de los efectos potenciales de los probióticos en la enfermedad
atópica viene a partir de Kalliomaki y colaboradores [33]. En su estudio, las mujeres
embarazadas con historia familiar de enfermedad atópica (rinitis alérgica, eczema o
asma) aleatoriamente recibieron LGG o placebo, encontró que a los 24 meses, la tasa de
eczema atópico se redujo en un 50% en los niños quienes recibieron la suplementación
con LGG indirectamente (sus madres recibieron el probiótico oral) o directamente (al bebe
a través de una cuchara). Además, no se encontró diferencia alguna en los resultados
según la vía de administración.
En el estudio de Majamaa y colaboradores [15] se encontró que el riesgo de desarrollar
eczema atópico durante los primeros dos años de vida en los infantes de madres quienes
recibieron probióticos fue significativamente menor en comparación de los infantes de
madres que recibieron placebo (15% y 47%, respectivamente. Riesgo relativo 0.32 [95% Cl,
0.12-0.85; p=0.0098). La atopia materna es un claro factor de riesgo para eczema atópico
en el infante. Los infantes que más se beneficiaron de la suplementación probiótica
materna fueron aquellos que tuvieron elevada concentración IgE en la sangre del cordón
umbilical. La administración de probióticos durante la gestación y lactancia ofrece
seguridad y efectividad al promover el potencial inmunoprotector de la lactancia y provee
la protección en contra del eczema atópico durante los dos primeros años de vida.
Los probióticos, han mostrado controlar la inflamación alérgica y aliviar los síntomas
asociados con eczema atópico y alergia de las comidas, parcialmente es por el mérito de
promover la producción de TGF-B. 150.
Los resultados del estudio [35] sugieren que las bacterias probióticas podrían disminuir
la regulación de hipersensibilidad y de inflamación intestinal en pacientes con eczema
atópico y alergias a comidas. Por promover los mecanismos de barrera endógenos,
bacterias probióticas podrían tener un rol en el tratamiento de alergia a las comidas.
Para mejorar eventualmente las medidas para prevenir y manejar las ITUs recurrentes no
complicadas, varios aspectos de la patogénesis están bajo investigación: la ecología
microbiológica de la ITU, bases moleculares de interacciones entre el parásito y el
huésped y el desarrollo de una vacuna. El rol protectivo de la bacteria comensal normal
de la vagina, en particular especies de Lactobacillus, ha sido sospechada pero no
cuidadosamente estudiada. Los Lactobacillus son especies microbianas predominantes en el
ambiente normal de la vagina pero que frecuentemente se encuentran depletados o ausentes
cuando la infección genitourinaria ocurre. A pesar que el mecanismo [36] por la cual el
Lactobacilli podria proteger contra las ITUs no han sido aclaradas todavía, hay muchos
mecanismos potenciales severos por el cual estos microorganismos podrían actuar: 1.
Contribuyendo al mantenimiento de un ambiente ácido en la vagina, el cual reduce la
colonización de E. coli; 2. Interfiriendo en la adherencia de lo uropatógenos, tales
como E. coli obstrucción entérica entre otros mecanismos; y 3. La producci6n de H202,
el cual interacciona con la peroxidasa y halidas en la vagina para destruir al E. coli, o
quizás por la elaboración de otros componentes antimicrobiales todavía no definidos.
También es posible que otra especie microbiana en la flora vaginal juega un rol
importante en regular la susceptibilidad para ITUs, pero esta ha sido estudiado poco. En
ensayos probióticos preliminares de lactobacillus en forma de supositorio vaginal para
prevenir la recurrencia de ITUs han sido conducida en humanos y en modelos animales,
algunos estudios muestran los posibles beneficios y otros muestran efectos pequeños [36].
Muchas especies de Lactobacillus dados en yogur o en tabletas o en forma de supositorio
han mostrado eficacia clínica como tratamiento para infecciones vaginales [39]. Pero, en
la vulvovaginitis por Candida albicans, la información aun es insuficiente para mostrar
que la terapia exógena con probióticos sea eficaz [37,38].
Finalmente, el uso efectivo de los probióticos podría disminuir la exposición de los
pacientes a antimicrobiales. Pero estudios controlados adicionales son necesarios para
aclarar tanto la seguridad y eficacia de estos agentes.
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1. Profesor principal de la Universidad Peruana
Cayetano Heredia, Instituto de Medicina Tropical Alexander von Hmboldt UPCH.
2. Alumna de la Facultad de Medicina Alberto Hurtado de la UPCH.
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