ESTÁNDARES MÍNIMOS EN LA FORMACIÓN
DE RESIDENTES EN
El día 15 de julio pasado, en el auditorio Pedro Weiss del Colegio Médico del Perú, se llevó a cabo la Ceremonia de Presentación de los Estándares Mínimos de Formación para los Programas de Segunda Especialización, el cual, por supuesto, incluía a la Especialidad de Medicina Interna. Esa noche, en el auditorio del Colegio Médico del Perú, hizo uso de la palabra, sucesivamente, el presidente de la Comisión de Estándares Mínimos de Formación, Dr. Nelson Morales; quien escribe estas líneas, como presidente de la SPMI el representante del Ministro de Salud, Dr. José Piscoya el presidente del Comité Nacional de Residentado (CONAREME), Dr. Luis Caravedo; y, el decano del CMP, Dr. Álvaro Vidal. También, estuvo presente en la mesa el Dr. Jaime Cabrera Valencia, jefe del Instituto de Desarrollo de Recursos Humanos. Agradecí la invitación, especialmente porque la había recibido para la presentación de los documentos en mención pero, hay que decirlo, nuestra sociedad no había sido invitada para discutir los alcances que esa noche se presentaban. Hice una breve reseña de cómo se originó el Residentado Médico en el Perú allá por los años 60s. En el pasado, para hacerse especialista en un área determinada, el aprendiz debía pegarse a un experimentado maestro, cuajado en la materia gracias al tesón personal y a la experiencia acumulada a través de muchos años. Esta dependencia maestro-alumno se extendía fuera del horario académico y del ámbito hospitalario, y podía durar también muchos años. Esta duración dependía de cuán sólida era la relación maestro-alumno, de la buena disposición del maestro y de su estado de salud entre otros avatares. Era la única manera de hacerse especialista en algo. Lo que un médico de viejo cuño había aprendido en 15, 20 ó más años de ejercicio profesional para hacerse especialista, entregaba su conocimiento con mucho celo y con cuentagotas a alguien que se había ganado el calificativo de su discípulo. El peruanismo chupe, muy usado antaño por los médicos, resumió esta relación. Luego de la Segunda Guerra Mundial, los avances científicos médicos y tecnológicos en los países desarrollados llevaron rápidamente a la especialización. La creación del residentado para hacerse especialista en determinada área de la medicina fue un gran avance en la docencia médica y un gran logro de la medicina norteamericana. Un educador norteamericano sintetizó esto con: Somos la nación más poderosa del mundo por la forma cómo transmitimos los conocimientos de una generación a otra. En efecto, en medicina, para hacerse especialista se requería un entrenamiento de tres a cinco años, por lo general, y de acuerdo a un programa docente preestablecido. Los que siguieron estudios de postgrado en el exterior y retornaron, lo hicieron con el calificativo de especialistas. Esta modalidad, del Residentado, fue copiada rápidamente en todos los países y fue así como en los años de 1962 y 1963, las Facultades de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, respectivamente, crearon sus escuelas de graduados para organizar y orientar el perfeccionamiento de sus graduados. Paulatinamente, este sistema fue mejorando y recibió los instrumentos legales que lo sustentaron, correspondiéndoles a las Facultades de Medicina, o a sus Escuelas de Post-grado, el desarrollar los Programas de Residentado. Después de cuarenta años de iniciado este proceso, como parte del reordenamiento docente, asistencial y administrativo de las instituciones que tienen que ver directamente, o indirectamente, con la salud, la Asociación de Facultades de Medicina (ASPEFAM) y el CONAREME decidieron desarrollar el conjunto organizado, de competencias que deben, o deberían, alcanzar los médicos residentes durante su formación académica en las escuelas médicas acreditadas. Esto es lo que vendría a ser los estándares mínimos para la formación de especialistas. En efecto, en los últimos meses se ha venido ejecutando el proceso de acreditación de Facultades de Medicina y se está preparando la acreditación de los establecimientos de salud (hospitales, clínicas, etc.) y la recertificación de los médicos por lo que los estándares mínimos para la formación de especialistas vienen a ser parte del proceso. Esto es, servirían para que las Facultades de Medicina mejoren o aseguren la calidad de los especialistas que forman. La elaboración de los estándares mínimos ha significado un gran esfuerzo de los que participaron en dicha empresa y, luego de muchas sesiones, nos entregan estos documentos que tendrán que ser discutidos y analizados por las diferentes entidades que tengan que ver con la enseñanza médica del postgrado. El documento Estándares... es bastante completo pues incluye las condiciones necesarias para el logro de los mismos, el perfil académico profesional (en los social, asistencial, preventiva y desarrollo social, docente, investigación y gerencial), los objetivos curriculares y los logros mínimos por año de estudio). Sin embargo, es el momento de hacer algunas observaciones en lo que nos concierne a las exigencias para los médicos residentes internistas. Las observaciones están referidas a los llamados logros mínimos, es decir a las actividades y procedimientos especificados en cada año de estudio que el médico residente debe realizar en cantidad y calidad, haciéndose énfasis antes en la calidad que en la cantidad. Vamos a citar algunas observaciones: - Se exige que el residente de primer año (RI) realice, con supervisión, los informes de una serie de estudios de imágenes (radiografías con/sin contraste, ecografías, tomografías, etc.) pero no se considera que muchos Programas de Residentado no incluyen estas materias en el primer año y, además, las cantidades exigidas no responden a verdaderos estudios de las capacidades de ejecución de los hospitales donde se realizan los entrenamientos de los residentes. Menciona estudios como las tomografías lineales que ya no se realizan. - Que, el médico residente debe realizar biopsias hepáticas, renales, de pleura o de hueso no es pertinente porque no tendrá más oportunidad de hacerlo cuando se encuentre en el ejercicio profesional. Nuestros sistemas de salud son de tal manera que no se le permitiría que, en una clínica o en un hospital, los realice toda vez que se cuenta con los especialistas respectivos para quienes dichos procedimientos son una rutina. - Las cantidades mínimas exigidas también están fuera de todo contexto, Por ejemplo, se exige que el R2 realice 10 biopsias de hueso, cantidad exagerada para cualquier establecimiento de salud considerando que existe por lo menos cuatro R2 además de los residentes de Hematología que tienen mayores obligaciones por realizar dicho procedimiento. Lo mismo podemos decir de las biopsias hepáticas, pleurales y renales. - Que el R1 debe participar en colocar por lo menos 3 sondas de Sengstaken-Blakemore, ni que se tuviera tantas hemorragias digestivas altas que lo requieran aparte de que este procedimiento ya no se usa. - La destreza para realizar un procedimiento se adquiere con la práctica y, por lo general, dicha destreza se adquiere a través de la práctica permanente a lo largo del ejercicio profesional. El hecho de haber realizado 5, 10 ó 20 veces un procedimiento determinado no garantiza que ya se está apto para hacerlo bien. ¿Quién o quiénes han establecido dichas cifras como mínimas? ¡Por qué no 7, 9, 11, 17 ó 23? - No se considera que no todos los residentes gustan de realizar procedimientos invasivos. Cumplen con realizar los procedimientos básico, que sí se les debe exigir, como punciones lumbares, paracentesis, toracocentesis, etc., pero evitan los de mayor complejidad. Mal haríamos en exigirles un mínimo de estos procedimientos, con riesgo de la salud del paciente, y que probablemente nunca más van a volver a realizar. - Que, el R2 realice con supervisión directa 5 proctoscopias, cuando este es un procedimiento que muchas veces se acompaña de biopsias y/o intervenciones quirúrgicas por lo debe ser reservado para los residentes y/o especialistas en dicha materia. - No se puede establecer exigencias por año de estudio porque los currículos son diferentes en las Facultades de Medicina que tienen estos Programas de Residentado. Unas usan el sistema de cursos con créditos y otras, no. Se tendría que uniformizar los currículos de estudios. Debemos dejar siempre abierta la posibilidad del médico residente internista que tiene cualidades y especial atención hacia determinada área o subespecialidad de la Medicina Interna, y que hace que se dedique a realizar exámenes o procedimientos de mayor complejidad, por supuesto que bajo supervisión directa de sus tutores. En conclusión, considero que los Estándares... significan un gran esfuerzo cuya mayor dificultad por vencer estará en su aprobación por las respectivas Facultades de Medicina y que estas adecuen dichos estándares de manera uniforme a sus Programas de Residentado. De lo contrario, estaríamos, una vez más, frente a letra muerta.
Dr. Oscar G. Pamo Reyna
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