CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS Y
PREVALENCIA DE DISFUNCIÓN ERÉCTIL Helard Manrique Hurtado1, Pilar
Cornejo Arenas2,
Introducción La disfunción eréctil, definida por la Conferencia de Desarrollo de Consenso de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de los Estados Unidos como la incapacidad de lograr o mantener una erección suficiente para un desempeño sexual satisfactorio, afectaría a no menos de 30 millones de varones en los Estados Unidos1. La disfunción eréctil crea una tensión psicológica de tal magnitud que suele afectar las relaciones interpersonales del afectado con sus familiares y conocidos, especialmente con la pareja. La disfunción eréctil asociada a diabetes se conoce desde hace más de 100 años mencionándose una frecuencia de 40 a 50% en diabéticos de todas las edades2. En este tipo de disfunción el pene no puede tornarse lo suficientemente rígido para culminar las relaciones sexuales en más del 25% de los casos2. Es característico que no haya afectación de la libido, de la sensibilidad, del orgasmo ni de la eyaculación pero sí de la erección3. La alta prevalencia de la disfunción eréctil en pacientes diabéticos se debe a un problema orgánico el cual ha sido asociado a neuropatía autonómica y periférica, que en un primer nivel ocurre bioquímicamente encontrando un desbalance entre los factores que regulan la flacidez y la erección, donde la relajación de la musculatura lisa de los cuerpos cavernosos que es dependiente de óxido nítrico es deficiente4. En la diabetes mellitus existen dos trastornos neuropáticos del aparato genitourinario: la disfunción eréctil y la vejiga neurogénica. La vejiga y el pene comparten una inervación de origen común, el 82% de los pacientes con disfunción eréctil tienen evidencia de vejiga neurogénica y el 10% de los pacientes con potencia sexual normal tienen evidencia de compromiso, vesical4. La frecuencia de disfunción eréctil en los varones con diabetes oscila entre un 35 a 75%, y la prevalencia es mayor que la nefropatía y retinopatía diabéticas pero no suele ser investigado rutinariamente por los médicos4. Con el propósito de determinar la prevalencia de disfunción eréctil entre los varones diabéticos de nuestro medio se llevó a cabo el presente trabajo. Material y métodos El presente estudio fue de tipo prospectivo, descriptivo y transversal que se realizó en el Hospital Nacional Arzobispo Loayza (HNAL) de Lima. Se tomó a una población en estudio de 100 pacientes con diagnóstico de diabetes mellitus 2, con el fin de evaluar el grado de disfunción eréctil. Para la determinación de la disfunción eréctil se utilizó el Índice Internacional de la Disfunción Eréctil (IIDE), (anexo 1), que está validado en 10 idiomas para su empleo en estudios clínicos multinacionales. Este índice es un cuestionario breve, confiable y multidimensional que tiene una sensibilidad del 80% y una especificidad del 85%, adecuadas para la detección de modificaciones en la función eréctil5,6.
Se trata de un cuestionario de 15 ítems1 en el que sobre la base del análisis de los componentes con rotación de varianza máxima se han identificado cinco factores o áreas de respuesta: 1. función eréctil (6 preguntas); 2. función orgásmica (2 preguntas); 3. deseo sexual (2 preguntas); 4. satisfacción por las relaciones sexuales (3 preguntas); 5 satisfacción en general (2 preguntas). Tabla 1. El cuestionario IIEF, que evalúa cinco dominios de la función sexual masculina en diversas culturas, resulta apropiado para su uso por médicos clínicos e investigadores como un valioso complemento para el diagnóstico y evaluación de la disfunción eréctil. Además se registró la edad, el tiempo de enfermedad, el tratamiento recibido, el último control de glicemia y si desearían recibir consejería y/o tratamiento. También incluyó una hoja de consentimiento, en la cual el paciente autorizó participar en la encuesta. CRITERIOS DE INCLUSIÓN Pacientes varones con diagnóstico de diabetes mellitus 2 que asistió al consultorio externo del HNAL Paciente mayor de 18 años en actividad sexual CRITERIOS DE EXCLUSIÓN Pacientes que tomen alcohol dos o más veces por semana, que consuman opioides o narcóticos, con antecedentes psiquiátricos (síndrome depresivo, esquizofrenia, trastorno bipolar), que evidencien clínicamente endocrinopatías de hormonas sexuales y/o tiroideas, que usen fármacos en forma crónica: betabloqueadores adrenérgicos, antagonistas de receptores H2 (cimetidina, ranitidina, famotidina), con disfunción eréctil por secuela de traumatismo genital, con malformaciones congénitas a nivel urogenital, con lesión traumática a nivel espinal, que hayan sido sometidos a resección prostática transuretral o prostatectomía radical. Se entrevistó a 196 pacientes de los cuales sólo 100 cumplieron los criterios de inclusión. Dichas entrevistas fueron realizadas por uno de los investigadores (HM) y con privacidad durante la asistencia del paciente al hospital para su control periódico.
El plan de análisis fue el cálculo de frecuencias para las variables discretas y de medidas de tendencia central y de dispersión para las continuas, medias y de desviación estándar divariado. Se aplicó la prueba de chi cuadrado para las variables discretas y se utilizó la prueba de análisis de varianza (ANOVA) para las variables continuas. Se tomó como significativo un P<0,05. Resultados La media de edad de los pacientes encuestados fue 53,9 años (Tabla 1) y los hipoglicemiantes más usados fueron las sulfonilureas, las cuales no tuvieron implicancia en el grado de disfunción eréctil. El 86% de los pacientes de nuestro estudio tuvo algún grado de disfunción eréctil, el 44% estuvo entre leve y moderada (Tabla 2). El 72% de la población estudiada tuvo alterada la función orgásmica a pesar de que el 55% de la población estudiada mantenía el deseo sexual sin alteración y solo un 13% había disminuido en forma severa el deseo sexual. A pesar de la disfunción eréctil, un 73% consideró como satisfactoria su relación coital y un 55% la satisfacción global de la relación sexual (Tabla 3).
De los 100 pacientes entrevistados, el 97% tuvo la intención de búsqueda de consejería y/o de recibir tratamiento si se les propusiera en la atención médica. Se evidenció una relación directa entre la media del tiempo de enfermedad y el grado de DE. Los pacientes con más tiempo de enfermedad -98,1 meses como media- tuvieron disfunción eréctil severa (p<0,05), más no hubo relación con los niveles de glicemia encontrados durante la entrevista (Tabla 4).
Discusión En los diabéticos la DE tiene una mayor prevalencia que en la población no diabética. Los estudios revelan prevalencias variables de DE entre los diabéticos que van del 16% hasta más del 50%7-13. En general, las prevalencias de DE halladas entre los diabéticos es tres veces más que la observada en varones no diabéticos y, la incidencia es más del doble que en la población general y se incrementa con la edad, con la duración de la diabetes y con un pobre control metabólico diabetes12-14. En todo, paciente con DE debe descartarse diabetes mellitus. En un estudio de pacientes que consultaron por DE hubo un 17% de pacientes con diagnóstico conocido de diabetes mellitus y se halló un 4,7% de diabetes mellitus adicional durante la evaluación de los pacientes15. Algunos estudios indican que la microangiopatía es el factor predominante de DE en los diabéticos. Estudios de flujo peneano con Doppler revelaron insuficiencia arterial en el 64% de los casos y que la diabetes mellitus tipo 1 más enfermedad coronaria tiene insuficiencia arterial cavernosa más severa que los diabéticos tipo 2 con enfermedad coronaria, como que la enfermedad de los vasos grandes tuviera una patología similar en los vasos pequeños16. La neuropatía autonómica también juega un papel importante en la DE del diabético y probablemente intervenga un factor de disfunción del sistema nervioso central17-18. Por otro lado, la DE del diabético correlaciona con la presencia de disfunción endotelial y parece tratarse de una actividad reducida del óxido nítrico19. En el grupo de pacientes diabéticos estudiados, observamos que un 86% presentó algún grado de DE. La DE severa ocurrió en un 14%, moderada en un 30% y leve en un 42%. En comparación con otros trabajos realizados en pacientes con diabetes mellitus 2 el grado de DE hallado es muy alto y esto puede ser explicado por el pobre control metabólico debido a las limitaciones económicas de los pacientes pues todos ellos procedían de los estratos socio económicos bajos de nuestra sociedad. Al evidenciar un 86% de nuestra población con DE consideramos que en la consulta del paciente diabético se debe de tener en cuenta este problema ya que un 97% de los pacientes encuestado estuvo de acuerdo en recibir consejería y tratamiento. La DE suele ser un problema que los médicos no suelen tocar rutinariamente y los pacientes evitar preguntar para no dar a conocer un problema que los disminuirá en una sociedad que exalta la virilidad. La DE en el diabético está asociado con una pobre calidad de vida, medida con instrumentos genéricos y específicos para diabetes; y, a pesar de su importancia, la DE del diabético raramente es estudiado, por el médico general o los especialistas15. La DE tiene una mayor prevalencia que la nefropatía y retinopatía diabética y ella puede llevar a alterar la autoestima del paciente y la relación de pareja, lo cual influirá notablemente en el núcleo familiar. Se observó, como era de esperar y al igual de lo que sucede con las otras complicaciones tardías, que en los pacientes con un mayor tiempo de enfermedad el grado de DE fue severo; es decir, el compromiso fue proporcional con el tiempo de enfermedad (p<0,05). La glicemia encontrada en la consulta no correlacionó con el grado de DE y, probablemente, hubiera sido más útil la medición de hemoglobina glicosilada para conocer realmente si estos pacientes se encontraban controlados. Los antidiabéticos más utilizados fueron las sulfonilureas y su relación con la DE fue inconsistente. EL IIEF también evalúa otros puntos durante la relación sexual como la función orgásmica, la cual fue afectada en el 72% de nuestros pacientes y que sabido es su relación directa con la erección peneana. A pesar del compromiso de la DE y del orgásmo sexual, el deseo sexual no se encontró comprometido en el 87% de nuestros pacientes diabéticos, lo cual es muy relevante porque la mayor parte deseó recibir tratamiento para la DE (97% de la población estudiada). La relación e interacción de pareja es muy importante para alcanzar la satisfacción de la relación coital, y a pesar de la elevada frecuencia de DE hallada (86%), una alta proporción de entrevistados manifestó que la relación coital fue satisfecha o muy satisfecha (73%). Probablemente esta discordancia sea explicable por la falta de aceptación del problema por el consabido machismo prevalente en sociedades como la nuestra. Es decir, manifestar que tienen una buena relación coital cuando realmente no podrían sostenerla. En cuanto a la satisfacción global de toda la relación sexual, el 55% la consideró como elevada y muy elevada; y, el 82% como moderada, elevada y muy elevada. La pareja es un factor determinante para definir como satisfactoria la relación coital. Si consideramos que las parejas tuvieron un promedio de edad parecido al de nuestros entrevistados; es decir, se encontraban en el periodo postmenopáusico, la falta de deseo sexual de la pareja aunado a la DE del varón llevaría a una armonía sexual pero no coital. Todo esto es muy importante para relevar que siempre se debe evaluar la interacción de la pareja, ya que el problema de DE incluye a ambos. El paciente con diabetes mellitus, corno todos los pacientes con enfermedades crónicas, se adecúan a sus problemas orgánicos y muchas veces se conforman con su problema de DE y, por lo general, no preguntan sobre el tema y tampoco se le suele brindar la consejería adecuada que pueda llevar a la búsqueda de una solución en los fármacos de reconocido efecto sobre la erección peneana20-21. La escala del índice Internacional de la función eréctil (IIEF) se convierte en un instrumento importante para el diagnóstico de DE por su alta sensibilidad (98%) y especificidad (88%), y que es fácil de administrar y utilizar, corno se hizo en nuestro trabajo.
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Médico Residente del Servicio de Endocrinología del Hospital Nacional Arzobispo Loayza
de Lima |
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