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LA MEJORA DEL ACCESO A LA ASISTENCIA SANITARIA Y A LOS MEDICAMENTOS EN UN MUNDO SIN FRONTERAS
. Reforma de la sanidad que sustente los planteamientos de libre mercado basados en la competencia y la elección . Sistema regulador eficiente y transparente . Transparencia y práctica empresariales éticasProtección efectiva de la propiedad intelectual . Protección efectiva de la propiedad intelectual Actualmente vivimos en un mundo sin fronteras, en el que lo que sucede en México y Argentina puede repercutir de inmediato en los más diversos lugares, de Madrid a Nueva York. La globalización ha abierto la puerta a las oportunidades y la prosperidad de millones de ciudadanos de todo el mundo, incluidos los de Latinoamérica y el Caribe. Esta "puerta abierta" no puede cerrarse, ni siquiera ante reveses políticos y económicos como los que han experimentado recientemente ciertos países de nuestro hemisferio. La globalización ha puesto de relieve además numerosos retos. Allí donde los beneficios de este proceso no se han conocido aún, seguimos observando situaciones de pobreza y comprobando las consecuencias de la enfermedad. Como señaló Kofi Annan, secretario general de las Naciones Unidas, se trata de "problemas sin pasaportes... Para abordarlos necesitamos proyectos sin fronteras". Por estas razones, no hay nación que pueda sostener un desarrollo significativo del comercio, la educación, la creación de una clase media sólida y los demás elementos esenciales de una economía moderna sin disponer de una sanidad adecuada. En ausencia de ésta, ni las empresas pueden crear mercados, ni los países pueden acabar con la pobreza. Me gustaría comentar con ustedes las razones por las que, en una economía global, las empresas, los gobiernos y la sociedad en general deben colaborar en la creación de proyectos encaminados a resolver algunos de los problemas que más acucian a ésta, entre los que se cuentan los relacionados con la salud. Y me gustaría empezar refiriéndome a hoy mismo: 7 de marzo. Hace justamente un año, MSD reveló uno de esos proyectos al poner en marcha la oferta de medicamentos relacionados con el VIH/SIDA a precios significativamente reducidos con destino a países con recursos escasos en todo el mundo. Nuestra nueva política de precios se diseñó para dotaría de un alcance transfronterizo y contribuir a potenciar la respuesta global a la crisis vinculada al VIH/SIDA. En los países más desfavorecidos, y en los más afectados por la epidemia del VIH, ofrecemos nuestros medicamentos a precios con los que MSD no obtiene ningún beneficio. Nuestras acciones han contribuido a ampliar el acceso a los medicamentos para el VIH en 50 países, entre ellos muchos de Latinoamérica y el Caribe. Uno de los principales ejemplos es el del gobierno de Chile, que respondió a la situación creada mediante la adopción de una nueva política de acceso universal dirigida al segmento de su población infectada por el virus, lo que no habría sido posible sin la colaboración de los sectores público y privado de la sociedad. ¿Qué puede haber llevado a una compañía farmacéutica multinacional, cuya actividad depende de la obtención de un justo rendimiento de la inversión, a ofrecer medicamentos a un precio que no generará beneficio financiero alguno? Nuestra política obedece a tres razones: En primer lugar, el mundo ha de seguir haciendo frente a este urgente desafío sanitario global por vías sin precedentes. La decisión que adoptamos hace un año respecto a los precios de los medicamentos relacionados con el VIH es una de estas respuestas sin precedentes. Con todo, la reducción de precios es sólo una parte de la respuesta. El segundo lugar, para que las economías crezcan y prosperen, los países deben contar con ciudadanos sanos y con sistemas sólidos capaces de mantener un buen estado de salud. Para que los países participen en la revolución de la sanidad que la genómica y otras nuevas tecnologías auguran en el nuevo siglo, es necesario primero que los ciudadanos tengan acceso a los beneficios de las innovaciones biomédicas existentes. La tercera razón atañe a nuestros valores culturales, profundamente arraigados, que forman parte de la tradición de MSD desde hace más de un siglo. Nuestra fuerza radica en la investigación, el desarrollo y la comercialización de medicamentos innovadores y que supongan grandes avances. Pero asumimos igualmente la responsabilidad de buscar el mondo de hacerlos llegar a las personas que los necesitan. Dado que haré referencia a MSD en varias ocasiones, permítanme que comente aquí algunos datos básicos dirigidos a quienes no conocen nuestra empresa. MSD es una compañía farmacéutica de ámbito mundial cuya sede principal se encuentra en Nueva Jersey, Estados Unidos. Empleamos a 70 000 empleados en todo el mundo. Fuera de Estados Unidos somos conocidos como Merck Sharp and Dohme, o MSD. Comercializamos medicamentos y vacunas de unas 20 categorías terapéuticas, tales como medicamentos para el colesterol, la hipertensión, la artritis, el asma, la osteoporosis, el VIH/SIDA y otras enfermedades; ofrecemos asimismo vacunas para enfermedades infantiles como el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela, y vacunas para adultos como las dirigidas contra la hepatitis A y B y diversos tipos de neumonía. MSD ocupa además una posición de vanguardia en la adopción de numerosos planteamientos innovadores en la oferta de estos medicamentos a la población de todo el mundo, como se manifiesta en la alianza constituida con la República de Bostwana y la Fundación de Bill y Melinda Gates para hacer frente a la epidemia del VIH en este país. Nuestras actividades en Latinoamérica se remontan a 1915, y en la actualidad empleamos unos 5500 empleados en la región. Nuestra compañía ha efectuado inversiones significativas en el ámbito de la fabricación lleva a cabo amplias actividades de investigación en los países del área. Creemos firmemente en el futuro de la región. Y estamos convencidos de que este futuro será aún más brillante con la adopción y la aplicación de medidas que promuevan el desarrollo comercial y económico en el hemisferio, como el acuerdo de creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que constituye la oportunidad más significativa para la región y sus ciudadanos en los próximos años. La promoción del libre comercio es uno de los cinco elementos que hemos denominado condiciones habilitadoras de la innovación. En pocas palabras, se trata de las condiciones o factores que consideramos necesarios para lograr el crecimiento y el desarrollo de un país y para mejorar el estado de salud de su población. Las compañías farmacéuticas deben tener una voz protagonista en la defensa de las políticas públicas y en la intervención corno socios del sector privado para las materialización de tales condiciones. Las condiciones o factores que facilitan la innovación son: a. Libre comercio b. Reforma de la sanidad que sustente los planteamientos de libre mercado basados en la competencia y la elección c. Sistema regulador eficiente y transparente d. Transparencia y práctica empresariales éticas; e. Protección efectiva de la propiedad intelectual. El aumento del comercio y la reducción de las barreras comerciales protectoras injustas darán lugar al esfuerzo de las economías y las sociedades. El empleo y la riqueza se crean en países que potencian la circulación de mercancías, de capitales y de conocimientos. En una reunión que mantuve a principios del presente año en el foro económico mundial de Nueva York con Luis Ernesto Derbez, secretario de economía de México, está muy familiarizado con las ventajas del libre comercio a causa de su experiencia con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). Desde 1993, un año antes de la entrada en vigor del TLC, sus exportaciones a Estados Unidos se triplicaron y alcanzaron 248 000 millones de dólares en el 2001. México ocupa el segundo lugar entre los países que mantienen relaciones comerciales con Estados Unidos y es actualmente la octava economía del mundo, y la primera de Latinoamérica. En general, el TLC sigue beneficiando a los tres estados firmantes y ha permitido que sus consumidores dispongan de una gama más amplia de productos de alta calidad a precios competitivos.
Muchos países de Latinoamérica están emprendiendo
profundas reformas económicas, incluida la prestación de garantizar
el acceso a la sanidad y a los medicamentos necesarios consiste en adoptar
un planteamiento de libre mercado, basado en la competencia, la
elección y la fijación de precios por el mercado. Es necesario garantizar a los pacientes que los
productos que aprueban las autoridades reguladoras para su uso
generalizado alcanzan los mayores niveles de calidad y seguridad
posibles, son eficaces y se elaboran siguiendo buenas prácticas de
manufactura. Es igualmente necesario que el proceso de registro resulte
oportuno y transparente, y que se mantenga la confidencialidad de los
datos que las compañías utilizan. La corrupción impide el desarrollo económico y social
de los países y desincentiva la inversión. Muchas organizaciones de
ámbito mundial han llevado a cabo estudios para cuantificar el efecto
negativo de la corrupción en el crecimiento económico y la salud. El
cumplimiento de elevados principios éticos reviste especial importancia
en el campo de la sanidad, ya que sin ellos se pone en peligro la salud de
los ciudadanos.
Del mismo modo que la sociedad exige productos nuevos y mejores que ayuden a las personas a llevar una vida mejor y más productiva, los sectores cuya actividad se basa en el conocimiento necesitan incentivos para asumir el proceso de descubrimiento y desarrollo de ese tipo de productos, un proceso de alto riesgo, costoso y que precisa mucho tiempo. La base actual de la competencia es la innovación, tanto en el sector farmacéutico como en los de la biotecnología, el software y muchos otros similares. La protección de la propiedad intelectual mediante patentes, derechos de autor y otros mecanismos resulta esencial para garantizar que estos sectores sigan ofreciendo a la población los mejores avances posibles. En lo que respecta al sector farmacéutico, la protección de la propiedad intelectual permite a las empresas disponer del derecho exclusivo de comercializar una determinada molécula durante un cierto período de tiempo. No obstante, es importante subrayar que una patente no constituye un monopolio. La protección que brinda este mecanismo no impide a los competidores del sector la venta de medicamentos competitivos -sustitutivos similares-, con frecuencia a los pocos meses de la aprobación de un fármaco que es el primero de su clase. Seamos claros: las patentes no son barreras para el acceso de los medicamentos. Por el contrario, deben considerarse como poderosos incentivos a la innovación que promueven la continuación de las inversiones en la investigación y el desarrollo y, en última instancia, auguran mayores oportunidades demejora del estado de la asistencia sanitaria. Por esta razón, creemos que los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe deben promulgar y aplicar leyes en materia de patentes que se rijan por unas normas internacionales mínima. La obtención de incentivos que garanticen una innovación continua es uno de los numerosos retos que los países de todas las regiones afrontan. Estas cinco condiciones habilitadoras resultan esenciales para crear un marco en el que los investigadores médicos de todo el mundo puedan descubrir la nueva generación de remedios sanitarios, a fin de superar los tratamientos del VIH y descubrir en el futuro una vacuna, obtener mejores tratamientos de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, que cobran la vida de millones de personas en el continente americano, y crear un entorno en el que nuestro sector pueda satisfacer su compromiso de ampliar el acceso a sus nuevos productos a la población de todo el mundo. Como he señalado al iniciar mi discurso, todos estamos muy interesados en mejorar la salud. En los países en desarrollo y en los mercados emergentes son pocas las cuestiones que revisten mayor importancia. En Latinoamérica se han efectuado avances significativos, especialmente en las últimas décadas. La mortalidad infantil ha disminuido en un 30%. La polio se ha erradicado. El sarampión se encuentra en proceso de desaparición en casi todos los países. Las personas disfrutan de una vida más sana y duradera. Con todo, existen aún retos significativos para la salud que subrayan la necesidad de desarrollar sistemas sanitarios capaces de ofrecer un acceso de alta calidad a servicios de prevención, atención, tratamiento y de otra índole. La inversión de los sectores público y privado en la sanidad revierte directamente en el desarrollo económico de la región y constituye un paso hacia adelante en el camino del crecimiento, la salud y el bienestar futuros del hemisferio. Para facilitar un progreso real de la sanidad mundial, gobiernos, empresas, fundaciones y otras organizaciones han de seguir propiciando, desarrollando y financiando alianzas innovadoras. Estas, junto a la disposición de medicamentos igualmente innovadores, pueden impulsar en gran medida la mejora de la sanidad, así como el acceso a los beneficios de una economía global. En Latinoamérica, MSD ha establecido alianzas públicas y privadas en los siguientes ámbitos: - En el campo de las vacunas, apoyamos a la Organización Panamericana de la Salud en la consecución del objetivo de erradicar el sarampión del hemisferio occidental. En el marco de esta campaña, suministramos un millón de dosis de nuestra vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola a Honduras. - Asimismo, participamos en alianzas dedicadas a la educación y la formación en materia de VIH/SIDA. En México colaboramos con la Comisión de Derechos Humanos del país y con el Ministerio de Sanidad para promover una mayor sensibilización de la población respecto a los derechos de las personas que han contraído el VIH/SIDA. - Las alianzas nos ayudan a luchar contra la oncocercosis, terreno en el que el programa de donación de nuestra compañía, de 15 años de duración y basado en la administración del fármaco mectizan, permite tratar a más de 25 millones de personas al año en más de 30 países. Seis de estos países se encuentran en Latinoamérica; a saber, México, Venezuela, Guatemala, Colombia, Brasil y Ecuador. - Nuestras alianzas abarcan un amplio número de esfuerzos para servicios de la comunidad, que van desde la lucha contra la corrupción hasta la protección del medio ambiente. - En Colombia, MSD lideró la creación de la "Corporación transparencia por Colombia", una iniciativa de sensibilización de la población en materia de transparencia, integridad y ética en todo el país. - En Costa Rica, MSD apoya el INBio, una institución privada sin fines de lucro constituida en 1989 cuya misión consiste en conservar la diversidad biológica del país. Entre las actividades emprendidas figura la financiación de la bioprospección, una tecnología que permite el desarrollo de medicamentos basado en la extensa vida vegetal del país. Como demuestran estos ejemplos, la responsabilidad corporativa de MSD en todo el mundo no se limita el descubrimiento de un nuevo medicamento o vacuna. Nuestra función abarca igualmente llevar el medicamento a los lugares donde más se necesita. Mediante la constitución de alianzas públicas y privadas como las que acabo de describir, empresas tan dispares como Microsoft y MSD dedican las singulares capacidades y conocimientos de que disponen al tratamiento de cuestiones que van desde la educación y la brecha digital hasta la asistencia sanitaria y el acceso a medicamentos capaces de salvar vidas. Para concluir, me gustaría retomar una de las preguntas que planteé inicialmente. ¿Qué puede haber llevado a una compañía farmacéutica multinacional, cuya actividad depende de la obtención de un justo rendimiento de la inversión, a ofrecer medicamentos a un precio que no generará beneficio financiero alguno? En mi opinión, la respuesta es que tales acciones constituyen un elemento esencial de la responsabilidad corporativa. Los primeros ejecutivos y los miles de personas a los que éstos representan dedican sus conocimientos, su experiencia y sus recursos a afrontar la tarea de establecer modelos públicos y privados eficaces que ayuden a desarrollar soluciones duraderas a los problemas con que se enfrenta la sociedad. Para una compañía como MSD, la inversión en investigación y la fabricación de medicamentos capaces de salvar vidas, eludiendo la financiación de programas y alianzas concebidos para llevar esos medicamentos a las personas que los necesitan, demostrarían una escasa visión de futuro en un mundo frágil y vulnerable como el actual. Empresas, gobiernos y demás interesados deben hacer cuanto esté a su alcance para promover la asistencia sanitaria y el desarrollo económico en África, Latinoamérica, Asia, y otras regiones del mundo en desarrollo. Se trata de las economías del futuro, que nunca realizará su potencial sin contar en el presente con una mejor asistencia sanitaria. Hace medio siglo, George W Merck, uno de mis predecesores e hijo de nuestro fundador, afirmó ante otro grupo de estudiantes: "Tratamos de recordar que la medicina es para el paciente. Tratamos de nunca olvidar que la medicina es para la gente, no para obtener beneficios. Siempre que hemos recordado esto, los beneficios nunca han faltado". El acierto de este razonamiento se ha confirmado una y otra vez en MSD. Ustedes constituyen la próxima generación de líderes de Latinoamérica. Su legado puede basarse en la contribución al cambio del diálogo global. Pueden ayudar a promover políticas que garanticen la mejora de la sanidad en Latinoamérica y el Caribe. Pueden adoptar medidas que promuevan el libre comercio y la innovación, propiciando así un desarrollo económico sostenido. Suele decirse que la mejor forma de predecir el futuro consiste en inventarlo. Les deseo la mejor de las suertes en su empeño por inventar su propio futuro en el ámbito de la salud.
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