Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina Interna - Vol.14 Nº 1 - 2001

EDITORIAL

CALIDAD DE VIDA EN MEDICINA: UN PROBLEMA POR RESOLVER

Carmen Palomino Guerrero (*)

(*) Médico Internista de Hospital Nacional "Edgardo Rebagliati Martins".
Miembro del Consejo Editorial de la SPMI.

Hoy en día la calidad de vida es aun un tema controversial, que ameritó reuniones de expertos a nivel mundial, permaneciendo como tema de no consenso por sus interpretaciones diversas.

El uso del termino calidad de vida, para englobar los valores y las percepciones de los pacientes, ha originado dudas, confusiones e interpretaciones equivocadas en los médicos, investigadores, políticos y los mismos pacientes. No existe una base conceptual clara, de los parámetros a usar para medir la calidad de vida, siempre teniendo en cuenta que en la valoración de los resultados, es tan legítima la valoración de la perspectiva del paciente así como la del médico; y a esto se agrega el término calidad Asístencial, la que subraya la probabilidad de obtener resultados de salud óptimos en relación al modo de suministros de salud y sus efectos sobre la salud.

El origen de la preocupación por medir la calidad de vida esta en el estudio del proceso de atención médica, con el objeto de establecer y mantener ciertas normas estándar para controlar mas estrechamente los resultados de la atención y de las intervenciones médicas.

El concepto de calidad de vida esta sujeto a numerosas interpretaciones, pero es bueno reconocerla como la fuerza propulsora principal de todas las acciones, que es altamente subjetiva. También es importante reconocer que las modificaciones de la calidad de vida del paciente figuran como motivo principal en la demanda de atención medica, en el cumplimiento del tratamiento y el grado de satisfacción obtenido.

ESTADO DE SALUD Y CALIDAD DE VIDA

Son don términos que a menudo son confundidos. Las investigaciones en salud, mediante la definición de indicadores, non informan acerca de la vida que llevan los pacientes, pero no de su calidad de vida, y es que existe una confusión donde resulta casi imposible saber con exactitud, que se esta midiendo. Si bien la base racional pone

énfasis en aspectos de la existencia, modificados por la enfermedad, también debe aportar sobre el impacto de la enfermedad en la calidad de vida.

Por consiguiente, la calidad de vida relacionada con la salud implica que las personas pueden analizarla separando los componentes relacionados con la salud de los que aparentemente no tienen relación con ella, y estaría desconociendo la interconexión del estado de salud con otros aspectos de la existencia humana, como por ejemplo las variaciones de los ingresos, la situación laboral, las relaciones personales, la estrategia para enfrentarse a situaciones, la responsabilidad, la auto imagen y los modos de ser habituales de cada persona.

Desde un punto de vista del modelo médico, se mide la calidad de vida en base a tres componentes: físicos, emocionales y de la función social, donde se hace mucho hincapié sobre la capacidad funcional de las personas, subrayándose la capacidad de los individuos para realizar las actividades de la vida diaria, y que se ajustan bien a sus roles sociales y laborales.

Esta apreciación ignora el significado y la importancia que la persona misma da a estas actividades; y el hacer hincapié sobre las capacidades funcionales implica que el contenido puede no ser aplicable a todas, porque habrá variabilidades referentes a sexo, edad, ocupación, ciertas actividades físicas, culturas diferentes, percepciones de pacientes que viven con enfermedades crónicas y los ajustes que tienen ante la satisfacción que sienten ante la vida. Todo esto supone estereotipos subyacentes que no uniformizan criterios para evaluar la calidad de vida en forma general.

Estos aspectos de calidad de vida se complican aún mas cuando lo llevamos al campo económico, así una intervención médica eficiente es cuando tiene costo bajo. Aquí se aplica el termino Qualy, donde combina las estadísticas sobre la supervivencia con el valor de algunos estados de salud específicos, los síntomas o con el nivel de función durante un tiempo determinado.

La base conceptual de los Qualy no comprende que los servicios de salud no solo comprenden el tratamiento de los pacientes, sino también el modo como son tratados, por quien son tratados, en que circunstancias, en según qué ambientes y cuales son las consecuencias del tratamiento. Asímismo, los métodos usados para valorar los estados de salud no contemplan el hecho que una misma persona puede valorar de forma diferente un estado de salud en tiempos distintos; y que no es posible extraer conclusiones sumando las preferencias de personas diferentes con preferencias diversas.

Observando la primacía de la perspectiva del paciente, hay consenso en que las medidas de calidad de vida deben reflejar las percepciones de las personas.

En cuestión de toma de decisiones políticas sobre sanidad, el punto de vista a tomar en cuenta debe ser la sociedad como un todo, y en otros ámbitos del proceso de toma de decisiones deben existir argumentos de fuerza, para tener en cuenta la opinión del paciente.

Las discrepancias posibles sobre juicios hechos por los médicos y por los pacientes son entendibles, porque los médicos tienen interés en algunos juicios clínicos sobre la normalización de valores clínicos que no necesariamente es lo que mas le preocupa al paciente, como por ejemplo, el estar capacitado para realizar actividades, para los pacientes es de gran importancia; y que el medico pudo haber interrogado sobre este aspecto relacionado a su bienestar de una manera rápida y superficial.

Además, hay evidencia de que el auto juicio de una persona sobre su estado de salud posee un valor predictivo levado, por lo que respecta a los resultados.

Y finalmente si bien el medico es quien dirige el proceso de diagnostico y la utilización de los servicios de salud y decide como debe manejarse la prestación medica; es el paciente quien toma la decisión de tomar por primera vez la consulta y, también, de cumplir con las prescripciones y recomendaciones que se le den.

A esto hay que reiterar que, a propósito de los cuestionarios sobre calidad de vida de los pacientes, son muy completos, pero no necesariamente reflejan sus preocupaciones, y hacen que los pacientes se remitan como punto de referencia, frente a las preocupaciones de los médicos, sociólogos y estadistas.

Cabe también revisar los aspectos interculturales. El concepto calidad de vida no es independiente de las normas culturales o de los patrones de conducta o las expectativas de una cultura determinada. Esto es preponderante para la medición intercultural de calidad de vida, ya que no hay un concepto claro de calidad de vida aplicable para todas las culturas. Por ejemplo un cuestionario ideado para un país esta fuertemente relacionado con su cultura particular. Lo mismo se puede aplicar para la medición del estado de salud.

Las definiciones de fuerza física, la salud y el sentimiento de independencia, las expectativas de lo que significa sentirse bien, sentirse sano o estar enfermo, las convenciones relacionadas con la búsqueda de la Asístencia sanitaria, la forma de lenguaje a utilizar para expresar las experiencias personales, las expresiones con las que las personas describen sus sentimientos respecto a otras personas; todo esto incite a prestar atención a la sutileza de la diversidad cultural que existe no solamente entre países, sino también entre los miembros de una misma comunidad.

Siendo uno de los objetivos de la medida de los resultados de la atención de salud, en términos de calidad de vida o estado de salud; seleccionar la política sanitaria o la intervención medica que consigan un beneficio máximo en el ámbito colectivo o individual, debe de tener en cuenta todos estos aspectos.

La teoría del existencialismo nos da información útil acerca de las limitaciones de la llamada medida de la calidad de vida, y nos hace entender que las preferencias no son en modo alguno fijas, que las preferencias de una persona con buen estado de salud pueden ser diferentes en la misma persona cuando esta enferma y es incapaz de atender a sus necesidades básicas.

Esta manera de pensar puede ser útil para comprender las implicancias éticas del use normativo de los estudios sobre calidad de vida.

Esto es particularmente útil en salud donde se atribuyen valores diferentes a elementos de la salud que tienen diferencias en edad, sexo, clase social, y en una estructura en la que, edemas, el significado de las actividades y las percepciones cambian con el paso del tiempo.