Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina Interna - Vol.14 Nº 1 - 2001

OPINION

BIOSEGURIDAD: GARANTÍA DE SALUD

Nélida Huamán López (*)

* Médico Geriatra, Maestro de Medicina.
   Presidente del Comité de Ética y Calificación de la Sociedad Peruana de Medicina Interna.

Es sabido que el riesgo de enfermar por Tuberculosis entre la población hospitalizada es mayor que el de la población general y existen Servicios donde el rango es más evidente que en otros. Es así que los Servicios de Neurología, Infectología y Medicina, son los de mayor riesgo.

En la actualidad, el riesgo por TBC es un problema emergente entre los trabajadores de salud, el incremento de la población adulta mayor que llega a los servicios de hospitalización y el incremento evidente de pacientes inmunodeprimidos (cirróticos, diabéticos, VIH/SIDA) nos debe llevar a extremar las medidas de bioseguridad, más aún cuando enfermos de TBC multidrogo resistente (TBC-MDR) ocupan camas de servicios generales.

Los trabajadores de salud constituyen un grupo ocupacional de riesgo para adquirir TBC-MDR en comparación con la población general. El Mycobacterium tuberculosis, luego de ser aerolizado, presenta una supervivencia a las tres horas del 60% (a temperatura ambiente) y a las nueve horas del 32%, a esto se debe que un paciente puede trasmitir la enfermedad, inclusive luego de abandonar un área mal ventilada o con ventilación recirculante.

Existen factores determinantes para que se desarrolle TBC en una persona, y entre estos están el número de bacilos, la virulencia y el grado de inmunidad del organismo. Cuando existe compromiso de inmunidad puede darse la enfermedad, incluso con un pequeño número de bacilos poco virulentos.

Es pertinente señalar que existen además de la vejez situaciones médicas que se asocian a un mayor riesgo de infección por TBC y que progrese a enfermedad activa, entre ellos se encuentran la diabetes mellitus, la corticoterapia prolongada, las enfermedades hematológicas, infecciones por VIH, enfermedad renal terminal, enfermedades retículo endoteliales, cáncer al tracto gastrointestinal, entre otras.

Esta realidad nos debe llevar a recordar que uno de los métodos para prevenir la trasmisión incluye la identificación temprana, el aislamiento y tratamiento de los casos que son fuente de infección, el uso de máscaras y control ambiental (ventilación no circulante, cuartos de aislamiento con presión negativa, lámparas ultravioleta y filtros de alta eficacia).

La OMS ha publicado recomendaciones para establecer niveles adecuados de bioseguridad intra hospitalaria para el personal de salud que labora en las diferentes instituciones de salud. Es el momento de aplicarlas, de acentuar las medidas de bioseguridad para los pacientes, para el personal de salud de los diferentes hospitales. Es necesario que se desarrollen protocolos de manejo de la TBC MDR y protocolos de criterios de hospitalización.

Los médicos que laboramos en instituciones de salud tenemos la obligación de aplicarlas y de exigir que éstas se den.